Reina Valera Contemporánea (RVRC)
56

Oración de confianza

Al músico principal. Sobre «La paloma silenciosa en un paraje muy distante». Mictam de David, cuando los filisteos lo aprehendieron en Gat.

56
tít.:

561Dios mío, ten misericordia de mí,

porque hay gente capaz de devorarme.

Todo el tiempo me oprimen y me combaten;

2todo el tiempo mis enemigos me pisotean;

¡son muchos los soberbios que me atacan!

3Pero yo, cuando tengo miedo, confío en ti.

4Confío en ti, mi Dios, y alabo tu palabra;

confío en ti, mi Dios, y no tengo miedo;

¿qué puede hacerme un simple mortal?

5Todo el tiempo, ellos tuercen mis palabras;

solo piensan en perjudicarme.

6Se juntan para acecharme,

y vigilan cada uno de mis pasos

con la intención de quitarme la vida.

7¡Dios mío, toma en cuenta su iniquidad

y en tu furor humilla a esa gente!

8Tú llevas la cuenta de mis huidas;

tú has puesto mis lágrimas en tu redoma;

más bien, las has anotado en tu libro.

9El día que yo te pida ayuda

mis enemigos serán puestos en fuga,

pues yo sé que tú, mi Dios, estás de mi parte.

10Dios mío, en ti confío y alabo tu palabra;

Señor, en ti confío y alabo tu palabra.

11Confío en ti, mi Dios, y no tengo miedo;

¿qué me puede hacer un simple mortal?

12Dios mío, yo tengo presentes mis votos,

y habré de tributarte alabanzas,

13porque me libraste de la muerte

y evitaste que mis pies tropezaran

para que ante ti camine en la luz de la vida.

57

Confianza en la ayuda de Dios

(Sal 108.1-5)

Al músico principal; sobre «No destruyas». Mictam de David, cuando huyó de delante de Saúl a la cueva.

57
tít.:

571¡Ten misericordia de mí, Dios mío;

ten misericordia de mí!

Yo he puesto en ti mi confianza,

y bajo la sombra de tus alas me refugiaré

hasta que haya pasado el peligro.

2Clamo a ti, Dios altísimo, pues tú me favoreces;

3desde los cielos vendrás en mi ayuda,

enviarás tu misericordia y tu verdad,

y me librarás de mis infames opresores.

4Me encuentro en medio de gente agresiva;

entre gente semejante a leones feroces.

Sus colmillos parecen lanzas y saetas;

su lengua es una espada aguda.

5Tú, mi Dios, estás por encima de los cielos;

¡tu gloria domina toda la tierra!

6Ante mí han tendido una trampa,

y me siento totalmente abatido.

Han cavado una fosa delante de mí,

pero serán ellos los que en ella caigan.

7Mi corazón está dispuesto, Dios mío;

mi corazón está dispuesto a cantarte salmos.

8¡Despierta, alma mía!

¡Despierten, salterio y arpa,

que voy a despertar al nuevo día!

9Yo, Señor, te alabaré entre los pueblos;

te cantaré salmos entre las naciones,

10pues tu bondad es grande como los cielos;

¡hasta las nubes llega tu verdad!

11Tú, mi Dios, estás por encima de los cielos;

¡tu gloria domina toda la tierra!

58

¡Hay un Dios que juzga!

Al músico principal. Sobre «No destruyas». Mictam de David.

581Ustedes los jueces ¿en verdad hacen justicia?

Ustedes, simples mortales, ¿juzgan con rectitud?

2Más bien, en su corazón urden hacer el mal,

y luego actúan con violencia en la tierra.

3Los impíos se desencaminan desde la matriz;

se descarrían y mienten desde que nacen.

4Son venenosos como serpientes;

se tapan los oídos; son como un áspid sordo

5que no escucha la voz de los magos,

de los hábiles encantadores.

6Dios mío, ¡rómpeles los dientes!

Señor, ¡rómpeles a esos leones los colmillos!

7¡Que se diluyan, como el agua que corre!

¡Que sus saetas se hagan pedazos al dispararlas!

8¡Que se disuelvan como los caracoles!

¡Que sean como abortivos y jamás vean el sol!

9¡Que antes de darse cuenta ardan como espinos!

¡Que aun con vida el viento los arrebate!

10Al verse vengados, los justos se alegrarán

y se empaparán los pies en la sangre del impío.

11Entonces se dirá:

«Ciertamente, los justos serán recompensados;

ciertamente, hay un Dios que juzga en la tierra.»