Reina Valera Contemporánea (RVRC)
14

Insensatez y maldad humana

(Sal 53.1-6)

Al músico principal. Salmo de David.

141Dentro de sí dicen los necios:

«Dios no existe.»

Corrompidos están. Sus hechos son repugnantes.

No hay nadie que haga el bien.

2Desde el cielo, observa el Señor a la humanidad,

para ver si hay alguien con sabiduría,

que busque a Dios.

3Pero todos se han desviado;

todos a una se han corrompido.

No hay nadie que haga el bien;

¡ni siquiera hay uno solo!

14.1-3:
Ro 3.10-12

4¿Acaso no piensan esos malhechores,

que devoran a mi pueblo como si fuera pan,

y jamás invocan al Señor?

5¡Pues van a temblar de miedo;

porque Dios está a favor de los justos!

6Los malvados se burlan de los pobres,

porque ellos ponen su esperanza en el Señor.

7¡Que venga de Sión la salvación de Israel!

Cuando el Señor haga volver a su pueblo cautivo,

¡se alegrará Jacob, se regocijará Israel!

15

Para habitar en el monte de Dios

Salmo de David.

151Señor, ¿quién puede vivir en tu templo?

¿Quién puede habitar en tu santo monte?

2El que vive rectamente y practica la justicia,

el que es sincero consigo mismo,

3el que no calumnia con la lengua,

ni perjudica a sus amigos,

ni procura el mal de su vecino;

4el que desprecia al que Dios desprecia,

pero honra al que da honra a Dios;

el que cumple sus promesas aunque salga perjudicado.

5El que no presta dinero con interés,

ni acepta soborno en contra del inocente.

El que así vive, jamás caerá.

16

Una herencia escogida

Mictam de David.

161Cuídame, oh Dios, porque en ti confío.

2Yo declaro, Señor, que tú eres mi dueño;

que sin ti no tengo ningún bien.

3Poderosos son los dioses del país,

según todos los que en ellos se complacen.

4¡Pero grandes dolores esperan a sus seguidores!

¡Jamás derramaré ante ellos ofrendas de sangre,

ni mis labios pronunciarán sus nombres!

5Tú, Señor, eres mi copa y mi herencia;

tú eres quien me sostiene.

6Por suerte recibí una bella herencia;

hermosa es la heredad que me asignaste.

7Por eso te bendigo, Señor,

pues siempre me aconsejas,

y aun de noche me reprendes.

8Todo el tiempo pienso en ti, Señor;

contigo a mi derecha, jamás caeré.

9Gran regocijo hay en mi corazón y en mi alma;

todo mi ser siente una gran confianza,

10porque no me abandonarás en el sepulcro,

16.10:
1 Co 15.4

¡no dejarás que sufra corrupción quien te es fiel!

16.10:
Hch 13.35

11Tú me enseñas el camino de la vida;

con tu presencia me llenas de alegría;

¡estando a tu lado seré siempre dichoso!

16.8-11:
Hch 2.25-28