Reina Valera Contemporánea (RVRC)
100

Invitación a la gratitud

Salmo de alabanza.

1001¡Canten alegres al Señor,

habitantes de toda la tierra!

2¡Sirvan al Señor con alegría!

¡Vengan a su presencia con regocijo!

3Reconozcan que el Señor es Dios;

él nos hizo, y de él somos.100.3 y de él somos. Según Qumrán. Heb. y no nosotros.

Somos su pueblo. ¡Somos las ovejas de su prado!

4Entremos por sus puertas y por sus atrios

con alabanzas y con acción de gracias;

¡alabémosle, bendigamos su nombre!

5¡El Señor es bueno!

¡Su misericordia

100.5:
1 Cr 16.34
2 Cr 5.13
7.3
Esd 3.11
Sal 106.1
107.1
118.1
136.1
Jer 33.11
es eterna!

¡Su verdad permanece para siempre!

101

Promesa de vivir rectamente

Salmo de David.

1011Alabaré tu misericordia y tu justicia;

cantaré, Señor, salmos a tu nombre.

2Quiero entender tus perfectas enseñanzas.

¿Cuándo vendrás a mi encuentro?

Así me conduciré con rectitud en mi hogar,

3y no pondré los ojos en la injusticia.

Odio a los que actúan de manera torcida;

no permito que ninguno de ellos se acerque a mí.

4Mantengo alejados a los de intenciones perversas;

no tengo nada que ver con los malvados.

5Destruiré al que con malicia deshonre a su prójimo;

no toleraré a los de mirada altanera y vanidosa.

6Me fijaré en los que son fieles, y conmigo vivirán;

solo me servirán los que vayan por el buen camino.

7No habitará en mi casa quien cometa fraudes,

ni se presentará ante mí ningún mentiroso.

8Por las mañanas borraré del país a todos los impíos,

y expulsaré de la ciudad del Señor a todos los malvados.

102

Oración de un afligido

Oración de alguien que sufre y que, en su angustia, expone su queja en presencia del Señor.

1021Señor, escucha mi oración;

¡deja que mi queja llegue a tus oídos!

2No te alejes de mí cuando me veas angustiado;

inclina a mí tu oído,

¡respóndeme pronto cuando te invoque!

3Mi vida se va desvaneciendo, como el humo;

mis huesos se deshacen, como tizón quemado.

4Débil está mi corazón, y seco cual la hierba;

¡hasta me he olvidado de comer!

5Tanto he llorado

que los huesos se me pegan a la carne.

6Soy como los pelícanos del desierto;

¡soy como los búhos de las soledades!

7Ya no duermo, y hasta me siento

como un pájaro solitario sobre el tejado.

8Todos los días me insultan mis enemigos;

se confabulan y hacen planes contra mí.

9El pan que como, me sabe a ceniza;

lo que bebo, se mezcla con mis lágrimas.

10¡Y es porque estás enojado conmigo!

¡Primero me elevas, y luego me dejas caer!

11Mi vida se diluye como una sombra;

¡me voy secando como la hierba!

12Pero tú, Señor, permaneces para siempre,

y todas las generaciones te recordarán.

13Te levantarás y tendrás misericordia de Sión,

porque ya se ha cumplido su tiempo;

¡ya es hora de que le tengas misericordia!

14Tus siervos aman cada una de sus piedras;

ven sus ruinas, y se compadecen de ella.

15Señor, las naciones honrarán tu nombre;

los reyes de la tierra reconocerán tu gloria,

16porque tú, Señor, reconstruirás a Sión,

y en su esplendor serás reconocido.

17Tendrás en cuenta la oración de los pobres,

y no dejarás de escuchar sus ruegos.

18Esto, Señor, quedará escrito para los pueblos futuros,

¡para que las generaciones del mañana te alaben!

19Desde su alto santuario, el Señor observa;

desde los cielos, el Señor contempla la tierra

20para oír el clamor de los cautivos

y dar libertad a los sentenciados a muerte;

21para que en Sión se anuncie el nombre del Señor,

¡para que en Jerusalén se proclame su alabanza!

22Entonces todas las naciones y todos los reinos

vendrán y se unirán para servir al Señor.

23En mi camino, el Señor me retiró su apoyo;

¡me recortó los días de mi vida!

24Pero yo le supliqué:

«Dios mío, tú vives por todas las generaciones:

¡no me reduzcas la mitad de mi vida!»

25Tú fundaste la tierra desde el principio,

y con tus propias manos formaste los cielos.

26Un día, ellos serán destruidos;

envejecerán, como vestidos usados,

y tú los cambiarás por otros;

¡pero tú permanecerás!

27¡Tú seguirás siendo el mismo,

y tus años nunca tendrán fin!

102.25-27:
Heb 1.10-12

28Los hijos de tus siervos vivirán tranquilos,

y sus descendientes se afirmarán en tu presencia.