Reina Valera Contemporánea (RVRC)
24

241No sientas envidia por los malvados

ni busques estar en su compañía,

2porque en su corazón solo piensan en robar

y sus labios solo hablan de cosas perversas.

3La casa se edifica con sabiduría

y se afirma con inteligencia.

4Sus alcobas se llenan con buen juicio,

y con todo bien preciado y agradable.

5Es mejor ser sabio que ser fuerte;

es mejor tener ciencia que mucha fuerza.

6Porque la guerra se hace con buenos planes,

y la victoria se obtiene con muchos consejos.

7Para el necio, la sabiduría resulta inalcanzable;

entre los consejeros, no abre la boca.

8Al que solo piensa en hacer el mal

se le llama conspirador.

9Los pensamientos del necio son pecado;

todo el mundo aborrece a los burlones.

10Si en momentos difíciles te rindes,

muy limitada es la fuerza que tienes.

11Libera a los que marchan a la muerte;

salva a los que están por ser ejecutados.

12Tal vez digas: «Esto no lo sabíamos»;

pero lo sabe el que pesa los corazones,

lo sabe el que observa lo que haces,

el que da a cada uno lo que merecen sus obras.

13Hijo mío, prueba la miel, que es buena;

¡dulce al paladar es la miel del panal!

14Así de dulce te será la sabiduría.

Si la encuentras tendrás tu recompensa,

y al final tu esperanza no se verá frustrada.

15Tú, malvado, no aceches la tienda del justo

ni saquees el lugar donde habita,

16porque tal vez caiga el justo siete veces,

pero otras tantas volverá a levantarse;

en cambio, los impíos caerán en desgracia.

17No te alegres cuando caiga tu enemigo;

que no se alegre tu corazón cuando él tropiece,

18no sea que el Señor lo vea, y le desagrade,

y deponga su enojo contra él.

19No te enojes por causa de los malignos

ni sientas envidia de los inicuos,

20porque los malvados no tendrán buen fin;

¡la lámpara de los impíos se apagará!

21Hijo mío, teme al Señor y al rey.

No te juntes con gente rebelde,

22porque de pronto pueden ser castigados,

¡y quién sabe qué clase de castigo

ellos dos pueden enviar sobre los rebeldes!

Otros dichos

23Estos son también dichos de los sabios:

No está bien discriminar a nadie en el juicio.

24Al que llama justo al malvado,

los pueblos lo maldicen y lo odian las naciones;

25pero quienes lo reprenden serán felices,

y sobre ellos viene gran bendición.

26Dar una buena respuesta

es como dar un beso en los labios.

27Comienza por preparar tus campos

y por disponerte para la siembra,

y después de eso construye tu casa.

28No des falso testimonio contra tu prójimo,

ni prodigues lisonjas con tus labios.

29No digas: «Le haré lo que él me hizo.

Le daré a ese hombre lo que se merece.»

30Pasé junto al campo del perezoso,

junto a la viña del falto de entendimiento,

31y vi espinos por todas partes;

las ortigas cubrían toda la superficie

y la cerca de piedras estaba por los suelos.

32Miré esto, y lo guardé en mi memoria;

lo vi, y aprendí una lección.

33Un poco de dormir, un poco de soñar,

un poco de cruzarse de brazos para descansar.

34Así vendrán tu necesidad y tu pobreza:

como un vago, como un mercenario.

24.33-34:
Pr 6.10-11

25

Ejemplos prácticos de conducta

251Estos son también proverbios de Salomón, copiados por escribas de Ezequías, rey de Judá:

2Encubrir un asunto es honroso para Dios;

descubrirlo, es honroso para el rey.

3No hay manera de investigar

lo que hay en las alturas de los cielos,

ni lo que hay en las profundidades de la tierra,

ni lo que hay en el corazón de los reyes.

4Limpia la plata de la escoria,

y el fundidor sacará de ella una alhaja.

5Aparta al impío de la presencia del rey,

y su trono se afirmará en justicia.

6No te alabes en presencia del rey

ni ocupes un lugar entre gente importante.

7Es mejor que se te invite a subir,

y no ser humillado en presencia del príncipe.

Lo que veas con tus propios ojos

25.6-7:
Lc 14.8-10

8no lo pongas enseguida en disputa,

no sea que al final no sepas qué hacer,

y tu prójimo acabe por ponerte en vergüenza.

9Defiende tu caso ante tu compañero,

y no reveles a nadie el secreto;

10no sea que alguien te oiga y te deshonre,

y ya no puedas reparar tu mala fama.

11Manzana de oro con adornos de plata:

¡eso es la palabra dicha cuando conviene!

12Zarcillo de oro, alhaja de oro fino:

¡eso es la reprensión sabia en los oídos atentos!

13Fresca nieve en un día caluroso:

¡eso es el mensajero fiel para quien lo envía!

A su amo le infunde paz y energía.

14Un ventarrón, una nube sin lluvia:

¡eso es quien presume de ser generoso!

15La mucha paciencia aplaca al príncipe;

la lengua afable quiebra los huesos más duros.

16Si encuentras miel, come sin hartarte:

no sea que te hastíes y la vomites.

17Aleja tus pasos de la casa del vecino,

no sea que, harto de ti, acabe por odiarte.

18Martillo, cuchillo, aguda saeta:

¡eso es quien atestigua en falso contra su prójimo!

19Como tener un diente roto, o zafarse un pie,

así es confiar en un pillo en tiempos de angustia.

20Cantar canciones al corazón afligido

es como desnudarse en tiempo de frío

o como echar vinagre en una herida abierta.

21Si el que te odia tiene hambre, dale de comer;

y si tiene sed, dale de beber.

22Así harás que se avergüence de su conducta,

25.21-22:
Ro 12.20

y el Señor habrá de recompensarte.

23Los vientos del norte atraen las lluvias,

las malas caras atraen las difamaciones.

24Es mejor vivir en un rincón del techo

que convivir con una mujer pendenciera.

25Las buenas noticias llegadas de lejos

son como agua fría para la garganta sedienta.

26Fuente de agua turbia, manantial corrompido:

¡eso es el justo que se rinde ante el impío!

27No conviene comer mucha miel,

ni tampoco procurar la propia gloria.

28Ciudad en ruinas, sin muralla protectora:

¡eso es el hombre que no frena sus impulsos!

26

261No conviene la nieve en el verano,

ni la lluvia en el tiempo de la siega,

ni colmar de honores al necio.

2Gorrión sin rumbo, golondrina que revolotea:

¡eso es la maldición sin causa, pues nunca llega!

3Para el caballo, el látigo;

para el asno, el freno;

para la espalda del necio, la vara.

4Nunca respondas al necio con necedades,

para que no resultes ser otro necio.

5Responde al necio conforme a su necedad,

para que no se crea demasiado sabio.

6Recurrir a un necio como mensajero

es lo mismo que amputarse los pies;

¡es arriesgarse a pasar un trago amargo!

7Piernas tullidas que penden inútiles:

¡eso es el proverbio en la boca del necio!

8Atar la piedra a la honda:

¡eso es el rendir honores a un necio!

9Espina clavada en la mano del borracho:

¡eso es el proverbio en labios del necio!

10Arquero que a todo el mundo hiere:

¡eso es quien emplea a necios y vagabundos!

11Perro que vuelve a su vómito:

26.11:
2 P 2.22

¡eso es el necio que repite su necedad!

12¿Has visto gente sabia en su propia opinión?

¡Más esperanza tiene el necio que esa gente!

13El perezoso alega: «¡Un león anda suelto!

¡Está al acecho en el camino y por las calles!»

14La puerta gira sobre sus bisagras,

y el perezoso gira sobre la cama.

15El perezoso mete la mano en el plato,

pero le resulta pesado llevársela a la boca.

16El perezoso se considera más sabio

que siete sabios que sepan aconsejar.

17Dejarse llevar del enojo en un pleito ajeno

es como querer sujetar a un perro por las orejas.

18Un loco que, en su locura,

lanza mortíferas flechas encendidas:

19¡eso es el hombre que engaña a su amigo,

y luego alega que lo hizo de broma!

20Sin leña se apaga el fuego,

y sin chismosos se acaba el pleito.

21Para hacer brasas, el carbón;

para encender el fuego, la leña;

para encender los ánimos, el pendenciero.

22Los chismes son deliciosos bocados,

que penetran hasta lo más profundo.

23Los labios seductores y el corazón malvado

son una vasija de barro bañada en plata barata.

24El que odia, lo disimula con los labios

pero por dentro maquina el engaño.

25No confíes en quien habla con voz engolada,

porque en su corazón hay siete abominaciones.

26Aunque el odio se encubra con disimulo,

la maldad se hará manifiesta en la comunidad.

27El que cava el foso, en él se cae;

al que empuja la piedra, la piedra lo aplasta.

28La lengua falsa aborrece al que ha herido;

la boca zalamera conduce al desastre.