Reina Valera Contemporánea (RVRC)
9

91Jesús les dijo: «De cierto les digo que algunos de los que están aquí no morirán hasta que vean llegar el reino de Dios con poder.»

La transfiguración

(Mt 17.1-13; Lc 9.28-36)

2Seis días después, Jesús se llevó aparte a Pedro, Jacobo y Juan. Los llevó a un monte alto, y allí se transfiguró delante de ellos.

9.2-7:
2 P 1.17-18

3Sus vestidos se volvieron resplandecientes y muy blancos, como la nieve. ¡Nadie en este mundo que los lavara podría dejarlos tan blancos!4Y se les aparecieron Elías y Moisés, y hablaban con Jesús.5Pedro le dijo entonces a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es para nosotros estar aquí! Vamos a hacer tres cobertizos; uno para ti, otro para Moisés, y otro para Elías.»6Y es que no sabía qué decir, pues todos estaban espantados.7En eso, vino una nube y les hizo sombra. Y desde la nube se oyó una voz que decía: «Este es mi Hijo amado.
9.7:
Mt 3.17
Mc 1.11
Lc 3.22
¡Escúchenlo!»
8Miraron a su alrededor, pero no vieron a nadie; solo Jesús estaba con ellos.

9Mientras bajaban del monte, Jesús les mandó que no dijeran a nadie nada de lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre hubiera resucitado de los muertos.

10Por eso ellos guardaron el secreto entre sí, aunque se preguntaban qué querría decir aquello de «resucitar de los muertos».11Entonces le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?»
9.11:
Mal 4.5
Mt 11.14
12Él les respondió: «A decir verdad, Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas. ¿Y cómo, entonces, dice la Escritura que el Hijo del Hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado?13Pues yo les digo que Elías ya vino, y que hicieron con él todo lo que quisieron, tal y como está escrito acerca de él.»

Jesús y el joven endemoniado

(Mt 17.14-21; Lc 9.37-43)

14Cuando llegaron adonde estaban los otros discípulos, los encontraron rodeados de una gran multitud. Algunos escribas discutían con ellos.

15En cuanto la gente vio a Jesús, se quedó asombrada y corrió a saludarlo.16Jesús les preguntó: «¿Qué es lo que discuten con ellos?»17De entre la multitud, uno le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo. Tiene un espíritu que lo ha dejado mudo.18Cada vez que se posesiona de él, lo sacude; entonces mi hijo echa espuma por la boca, rechina los dientes, y se queda rígido. Les pedí a tus discípulos que expulsaran a ese espíritu, pero no pudieron.»19Jesús dijo: «¡Ay, gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? ¡Tráiganme al muchacho!»20Cuando se lo llevaron, tan pronto como el espíritu vio a Jesús, sacudió al muchacho con violencia, y este cayó al suelo revolcándose y echando espuma por la boca.21Jesús le preguntó al padre: «¿Desde cuándo le sucede esto?» Y el padre respondió: «Desde que era niño.22Muchas veces lo arroja al fuego, o al agua, con la intención de matarlo. Si puedes hacer algo, ¡ten compasión de nosotros y ayúdanos!»23Jesús le dijo: «¿Cómo que “si puedes”? Para quien cree, todo es posible.»24Al instante, el padre del muchacho exclamó: «¡Creo! ¡Ayúdame en mi incredulidad!»25Cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu impuro y le dijo: «Espíritu sordo y mudo, ¡yo te ordeno que salgas de este muchacho, y que nunca vuelvas a entrar en él!»26El espíritu salió gritando y sacudiendo con violencia al muchacho, el cual se quedó como muerto. En efecto, muchos decían: «Está muerto.»27Pero Jesús lo tomó de la mano, lo enderezó, y el muchacho se puso de pie.28Cuando Jesús entró en la casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?»29Jesús les respondió: «Estos demonios no salen sino con oración.»

Jesús anuncia otra vez su muerte

(Mt 17.22-23; Lc 9.43-45)

30Cuando se fueron de allí, pasaron por Galilea. Pero Jesús no quería que nadie lo supiera,

31porque estaba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del Hombre será entregado a los poderes de este mundo, y lo matarán. Pero, después de muerto, al tercer día resucitará.»32Ellos no entendieron lo que Jesús quiso decir con esto, pero tuvieron miedo de preguntárselo.

¿Quién es el mayor?

(Mt 18.1-5; Lc 9.46-48)

33Llegaron a Cafarnaún, y cuando ya estaban en la casa, Jesús les preguntó: «¿Qué tanto discutían ustedes en el camino?»

34Ellos se quedaron callados, porque en el camino habían estado discutiendo quién de ellos era el más importante.
9.34:
Lc 22.24
35Jesús se sentó, llamó a los doce, y les dijo: «Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el último de todos, y el servidor de todos.»
9.35:
Mt 20.26-27
23.11
Mc 10.43-44
Lc 22.26
36Luego puso a un niño en medio de ellos, y tomándolo en sus brazos les dijo:37«El que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, no me recibe a mí sino al que me envió.»
9.37:
Mt 10.40
Lc 10.16
Jn 13.20

Quién está a favor de Jesús

(Lc 9.49-50)

38Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, pero se lo prohibimos, porque no es de los nuestros.»

39Pero Jesús les dijo: «No se lo prohíban, porque nadie puede hacer un milagro en mi nombre, y luego hablar mal de mí.40El que no está contra nosotros, está a favor de nosotros.
9.40:
Mt 12.30
Lc 11.23
41De cierto les digo que cualquiera que les dé un vaso de agua en mi nombre, por ser ustedes de Cristo, no perderá su recompensa.
9.41:
Mt 10.42

Ocasiones de pecar

(Mt 18.6-9; Lc 17.1-2)

42»A cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino, y que lo arrojaran al mar.

43Si tu mano te lleva a pecar, córtatela. Es mejor que entres en la vida manco, y no que entres con las dos manos y que vayas al infierno, al fuego que nunca se apaga.
9.43:
Mt 5.30
44[Allí, los gusanos no mueren, y el fuego nunca se apaga.]9.44 El texto que aparece entre corchetes se halla solo en mss. tardíos.45Si tu pie te lleva a pecar, córtatelo. Es mejor que entres en la vida cojo, y no que tengas los dos pies y que vayas al infierno, [al fuego que no puede ser apagado,46donde los gusanos no mueren, y el fuego nunca se apaga.]9.45-46 El texto que aparece entre corchetes se halla solo en mss. tardíos.47Si tu ojo te lleva a pecar, sácatelo. Es mejor que entres en el reino de Dios con un solo ojo, y no que tengas los dos ojos y seas arrojado al infierno,
9.47:
Mt 5.29
48donde los gusanos no mueren, y el fuego nunca se apaga.
9.48:
Is 66.24
49Porque todos serán sazonados con fuego.50La sal es buena. Pero si la sal se hace insípida, ¿con qué le devolverán su sabor?
9.50:
Mt 5.13
Lc 14.34-35
Tengan sal en ustedes mismos, y vivan en paz unos con otros.»
10

Jesús enseña sobre el divorcio

(Mt 19.1-12; Lc 16.18)

101Jesús salió de allí y se fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. El pueblo volvió a reunirse en torno suyo, y él volvió a enseñarles, como era su costumbre.

2Unos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron si le estaba permitido al esposo divorciarse de su esposa.

3Jesús les respondió: «¿Qué les mandó Moisés?»4Ellos dijeron: «Moisés permitió divorciarse de la esposa mediante un certificado de divorcio.»
10.4:
Dt 24.1-4
Mt 5.31
5Jesús les dijo: «Ese mandamiento les escribió Moisés por lo obstinado que es el corazón de ustedes.6Pero, al principio de la creación, Dios los hizo hombre y mujer.
10.6:
Gn 1.27
5.2
7Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,8y los dos serán un solo ser, así que ya no son dos, sino uno solo.
10.7-8:
Gn 2.24
9Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe nadie.»

10Ya en la casa, los discípulos volvieron a preguntarle acerca de lo mismo,

11y Jesús les dijo: «Quien se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera.12Y si la mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.»
10.11-12:
Mt 5.32
1 Co 7.10-11

Jesús bendice a los niños

(Mt 19.13-15; Lc 18.15-17)

13Llevaron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendieron a quienes los habían llevado.

14Al ver esto, Jesús se indignó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de Dios es de los que son como ellos.15De cierto les digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
10.15:
Mt 18.3
16Entonces Jesús tomó a los niños en sus brazos, puso sus manos sobre ellos, y los bendijo.

El joven rico

(Mt 19.16-30; Lc 18.18-30)

17Jesús salía ya para seguir su camino, cuando un hombre llegó corriendo, se arrodilló delante de él, y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?»

18Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie que sea bueno, sino solo Dios.19Ya conoces los mandamientos: No mates.
10.19:
Ex 20.13
Dt 5.17
No cometas adulterio.
10.19:
Ex 20.14
Dt 5.18
No robes.
10.19:
Ex 20.15
Dt 5.19
No des falso testimonio.
10.19:
Ex 20.16
Dt 5.20
No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
10.19:
Ex 20.12
Dt 5.16
»
20Aquel hombre le respondió: «Maestro, todo esto lo he cumplido desde mi juventud.»21Jesús lo miró y, con mucho amor, le dijo: «Una cosa te falta: anda y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme.»22Cuando aquel hombre oyó eso, se afligió y se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

23Jesús miró a su alrededor, y les dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!»

24Los discípulos se asombraron de sus palabras, pero Jesús volvió a decirles: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios!25Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el reino de Dios».26Ellos se asombraron aún más, y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»27Jesús los miró fijamente y les dijo: «Esto es imposible para los hombres, pero no para Dios. Porque para Dios todo es posible.»28Pedro comenzó entonces a decirle: «Como sabes, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.»29Jesús respondió: «De cierto les digo: No hay nadie que por causa de mí y del evangelio haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos, o tierras,30que ahora en este tiempo no reciba, aunque con persecuciones, cien veces más casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, y en el tiempo venidero la vida eterna.31Muchos de los que ahora son los primeros, serán los últimos; y los que ahora son los últimos, serán los primeros.
10.31:
Mt 20.16
Lc 13.30
»

Jesús vuelve a anunciar su muerte

(Mt 20.17-19; Lc 18.31-34)

32Iban por el camino, subiendo a Jerusalén, y Jesús iba al frente de los discípulos, los cuales estaban asombrados y lo seguían con miedo. Volvió entonces a llevar aparte a los doce, y comenzó a decirles lo que le iba a suceder.

33«Como pueden ver, ahora vamos camino a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, los cuales lo condenarán a muerte y lo entregarán a los no judíos.34Y se burlarán de él y lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Pero al tercer día resucitará.»

Petición de Santiago y de Juan

(Mt 20.20-28)

35Jacobo y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a él y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte.»

36Jesús les preguntó: «¿Qué quieren que haga por ustedes?»37Ellos le respondieron: «Concédenos que, en tu gloria, uno de nosotros se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda.»38Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Acaso pueden beber del mismo vaso del que yo bebo, o ser bautizados con el mismo bautismo que voy a recibir?»
10.38:
Lc 12.50
39Ellos dijeron: «Sí podemos.» Entonces Jesús les dijo: «A decir verdad, beberán del vaso del que yo bebo, y recibirán el mismo bautismo que voy a recibir,40pero no me corresponde concederles que se sienten a mi derecha o a mi izquierda, pues ya es de aquellos para quienes está preparado.»41Cuando los otros diez oyeron esto, se enojaron contra Jacobo y Juan.42Pero Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones las dominan, y los poderosos les imponen su autoridad.43Pero entre ustedes no debe ser así.
10.42-43:
Lc 22.25-26
Más bien, aquel de ustedes que quiera hacerse grande será su servidor,
44y aquel de ustedes que quiera ser el primero, será su esclavo.
10.43-44:
Mt 23.11
Mc 9.35
Lc 22.26
45Porque ni siquiera el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.»

Bartimeo recibe la vista

(Mt 20.29-34; Lc 18.35-43)

46Llegaron a Jericó, y al salir de la ciudad Jesús iba seguido de sus discípulos y de una gran multitud. Junto al camino estaba sentado un mendigo llamado Bartimeo hijo de Timeo, que era ciego.

47Cuando este supo que quien venía era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar y a decir: «Jesús, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»48Muchos lo reprendían para que callara, pero él gritaba con más fuerza: «Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»49Jesús se detuvo y mandó que lo llamaran. Los que llamaron al ciego le dijeron: «¡Mucho ánimo! ¡Levántate, que Jesús te llama!»50Arrojando su capa, el ciego dio un salto y se acercó a Jesús,51y Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le respondió: «Maestro, quiero recobrar la vista.»52Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Y enseguida el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús en el camino.
11

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

111Cuando ya estaban cerca de Jerusalén, Betfagué y Betania, y frente al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos

2y les dijo: «Vayan a la aldea que tienen ante ustedes. Al entrar en ella, van a encontrar atado un burrito, sobre el cual nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo acá.3Si alguien les pregunta: “¿Por qué hacen esto?”, respondan que el Señor lo necesita, y que muy pronto lo devolverá.»4Los discípulos fueron, y en la calle, junto a una puerta, encontraron el burrito atado. Lo desataron.5Algunos de los que estaban allí les preguntaron: «¿Qué hacen? ¿Por qué están desatando el burrito?»6Ellos les respondieron lo que Jesús les había dicho, y los dejaron desatarlo.7Ellos llevaron a Jesús el burrito, sobre el que echaron sus mantos, y luego Jesús se montó sobre él.8Por el camino, muchos tendían también sus mantos, mientras que otros tendían ramas que habían cortado en el campo.9Tanto los que iban delante como los que iban detrás gritaban: «¡Hosanna!
11.9:
Sal 118.25
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
11.9:
Sal 118.26
10¡Bendito el reino venidero de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!»

11Jesús entró en Jerusalén y se dirigió al templo. Después de mirar todo a su alrededor, se fue a Betania con los doce, pues ya estaba anocheciendo.

Maldición de la higuera estéril

(Mt 21.18-19)

12Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús tuvo hambre.

13Al ver de lejos una higuera con hojas, fue a ver si hallaba en ella algún higo; pero al llegar no encontró en ella más que hojas, pues no era el tiempo de los higos.14Entonces Jesús le dijo a la higuera: «¡Que nadie vuelva a comer fruto de ti!» Y sus discípulos lo oyeron.

Purificación del templo

(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

15Llegaron a Jerusalén. Y al entrar Jesús en el templo comenzó a echar de allí a los que vendían y compraban en su interior. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas,

16y no permitía que nadie atravesara el templo llevando algún utensilio;17más bien, les enseñaba y les decía: «¿Acaso no está escrito: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”?
11.17:
Is 56.7
¡Pero ustedes han hecho de ella una cueva de ladrones!»
11.17:
Jer 7.11
18Cuando los escribas y los principales sacerdotes lo oyeron, comenzaron a buscar la manera de matarlo. Y es que le tenían miedo, pues toda la gente estaba admirada de sus enseñanzas.19Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.

La higuera maldecida se seca

(Mt 21.19-22)

20A la mañana siguiente, cuando pasaron cerca de la higuera, vieron que esta se había secado de raíz.

21Pedro se acordó y le dijo: «¡Mira, Maestro! ¡La higuera que maldijiste se ha secado!»22Jesús les dijo: «Tengan fe en Dios.23Porque de cierto les digo que cualquiera que diga a este monte: “¡Quítate de ahí y échate en el mar!”, su orden se cumplirá, siempre y cuando no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirá.
11.23:
Mt 17.20
1 Co 13.2
24Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá.25Y cuando oren, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus ofensas.26Porque si ustedes no perdonan, tampoco su Padre que está en los cielos les perdonará a ustedes sus ofensas.»
11.25-26:
Mt 6.14-15

La autoridad de Jesús

(Mt 21.23-27; Lc 20.1-8)

27Volvieron a Jerusalén. Y mientras Jesús andaba por el templo, los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos se le acercaron

28y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te dio autoridad para hacerlo?»29Jesús les dijo: «Yo también voy a hacerles una pregunta. Si me la responden, entonces les diré con qué autoridad hago esto.30Díganme: el bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?»31Ellos comenzaron a discutir entre sí: «Si decimos que era del cielo, él nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”32Y si decimos que era de los hombres…» Y es que tenían miedo de la gente, pues todos consideraban que Juan era un verdadero profeta.33Entonces le respondieron a Jesús: «No lo sabemos.» Y Jesús les dijo: «Pues yo tampoco voy a decirles con qué autoridad hago todo esto.»