Reina Valera Contemporánea (RVRC)
18

Parábola de la viuda y el juez injusto

181Además, Jesús les contó una parábola en cuanto a la necesidad de orar siempre y de no desanimarse.

2Les dijo: «En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a nadie.3En esa misma ciudad había también una viuda, la cual acudía a ese juez y le pedía: “Hazme justicia contra mi adversario.”4Pasó algún tiempo, y el juez no quiso atenderla, pero después se puso a pensar: “Aunque no temo a Dios ni respeto a nadie,5esta viuda me molesta tanto que voy a hacerle justicia, no sea que siga viniendo y me agote la paciencia.”»6Dijo entonces el Señor: «Presten atención a lo que dijo el juez injusto.7¿Acaso Dios no les hará justicia a sus elegidos, que día y noche claman a él? ¿Se tardará en responderles?8Yo les digo que sin tardanza les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?»

Parábola del fariseo y el cobrador de impuestos

9A unos que a sí mismos se consideraban justos y menospreciaban a los demás, Jesús les dijo esta parábola:

10«Dos hombres fueron al templo a orar: uno de ellos era fariseo, y el otro era cobrador de impuestos.11Puesto de pie, el fariseo oraba consigo mismo de esta manera: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, injustos y adúlteros. ¡Ni siquiera soy como este cobrador de impuestos!12Ayuno dos veces a la semana, y doy la décima parte de todo lo que gano.”13Pero el cobrador de impuestos, desde lejos, no se atrevía siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “Dios mío, ten misericordia de mí, porque soy un pecador.”14Yo les digo que este volvió a su casa justificado, y no el otro. Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.»
18.14:
Mt 23.12
Lc 14.11

Jesús bendice a los niños

(Mt 19.13-15; Mc 10.13-16)

15La gente llevaba los niños a Jesús, para que él los tocara. Cuando los discípulos vieron esto, los reprendieron;

16pero Jesús los llamó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos.17De cierto les digo: el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»

El joven rico

(Mt 19.16-30; Mc 10.17-31)

18Un hombre importante le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?»

19Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie que sea bueno, sino solo Dios.20Conoces los mandamientos: No adulterarás,
18.20:
Ex 20.14
Dt 5.18
no matarás,
18.20:
Ex 20.13
Dt 5.17
no hurtarás,
18.20:
Ex 20.15
Dt 5.19
no dirás falso testimonio,
18.20:
Ex 20.16
Dt 5.20
honra a tu padre y a tu madre.»
18.20:
Ex 20.12
Dt 5.16
21Aquel le dijo: «Todo esto lo he cumplido desde mi juventud.»22Al oír esto, Jesús le dijo: «Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme.»23Cuando aquel hombre oyó esto, se puso muy triste, porque era muy rico.24Y al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: «¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!25Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»26Los que oyeron esto dijeron: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»27Y Jesús les respondió: «Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.»28Pedro dijo entonces: «Nosotros hemos dejado nuestras posesiones, y te hemos seguido.»29Y Jesús les dijo: «De cierto les digo, que cualquiera que haya dejado casa, padres, hermanos, mujer, o hijos, por el reino de Dios,30recibirá mucho más en este tiempo, y en el tiempo venidero recibirá la vida eterna.»

Nuevamente Jesús anuncia su muerte

(Mt 20.17-19; Mc 10.32-34)

31Jesús llamó aparte a los doce, y les dijo: «Como pueden ver, ahora vamos camino a Jerusalén. Allí se cumplirá todo lo que los profetas escribieron acerca del Hijo del Hombre.

32Este será entregado a los no judíos, los cuales se burlarán de él, lo insultarán y le escupirán,33y después de azotarlo, lo matarán. Pero al tercer día resucitará.»34Ellos no entendieron nada de esto, pues el mensaje no les resultaba claro ni podían comprenderlo.

Un ciego de Jericó recibe la vista

(Mt 20.29-34; Mc 10.46-52)

35Cuando Jesús estuvo cerca de Jericó, junto al camino estaba sentado un mendigo ciego.

36Al oír este a la multitud que pasaba, preguntó qué era lo que sucedía,37y cuando le dijeron que Jesús de Nazaret estaba pasando por allí,38comenzó a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!»39Los que iban al frente lo reprendían para que se callara; pero él gritaba más aún: «¡Hijo de David, ten misericordia de mí!»40Entonces Jesús se detuvo y mandó que lo llevaran a su presencia. Cuando el ciego llegó, Jesús le preguntó:41«¿Qué quieres que haga por ti?» Y el ciego respondió: «Señor, quiero recibir la vista.»42Jesús le dijo: «Ya la has recibido. Tu fe te ha sanado.»43Al instante, el ciego pudo ver y comenzó a seguir a Jesús, mientras glorificaba a Dios. Y al ver todo el pueblo lo sucedido, también alababa a Dios.
19

Jesús y Zaqueo

191Jesús entró en Jericó, y comenzó a cruzar la ciudad.

2Mientras caminaba, un hombre rico llamado Zaqueo, que era jefe de los cobradores de impuestos,3trataba de ver quién era Jesús, pero por causa de la multitud no podía hacerlo, pues era de baja estatura.4Pero rápidamente se adelantó y, para verlo, se trepó a un árbol, pues Jesús iba a pasar por allí.5Cuando Jesús llegó a ese lugar, levantó la vista y le dijo: «Zaqueo, apúrate y baja de allí, porque hoy tengo que pasar la noche en tu casa.»6Zaqueo bajó de prisa, y con mucho gusto recibió a Jesús.7Todos, al ver esto, murmuraban, pues decían que Jesús había entrado en la casa de un pecador.8Pero Zaqueo se puso de pie y le dijo al Señor: «Señor, voy a dar ahora mismo la mitad de mis bienes a los pobres. Y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces más lo defraudado.»9Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues este hombre también es hijo de Abrahán.10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.»
19.10:
Mt 18.11

Parábola de los siervos

11Al escuchar la gente estas cosas, Jesús les contó una parábola, pues ya estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el reino de Dios estaba por manifestarse.

12Jesús les dijo: «Un hombre de alto rango se fue a un país lejano, para recibir un reino y luego volver.13Antes de partir, llamó a diez de sus siervos, les dio una buena cantidad de dinero,19.13 Lit. diez minas. y les dijo: “Hagan negocio con este dinero, hasta que yo vuelva.”14Pero sus conciudadanos lo odiaban, y enviaron tras él unos representantes para que dijeran: “No queremos que este reine sobre nosotros.”15Cuando ese hombre volvió, después de recibir el reino, hizo comparecer ante él a los siervos a quienes había dado el dinero, para saber qué negocios había hecho cada uno.16Cuando llegó el primero, dijo: “Señor, tu dinero ha producido diez veces más”.17Aquel hombre dijo: “¡Bien hecho! Eres un buen siervo. Puesto que en lo poco has sido fiel, vas a gobernar diez ciudades.”18Otro más llegó y le dijo: “Señor, tu dinero ha producido cinco veces más.”19Y también a este le dijo: “Tú vas a gobernar cinco ciudades.”20Llegó otro más, y le dijo: “Señor, aquí tienes tu dinero. Lo he tenido envuelto en un pañuelo,21pues tuve miedo de ti, porque sé que eres un hombre duro, que tomas lo que no pusiste, y recoges lo que no sembraste.”22Entonces aquel hombre le dijo: “¡Mal siervo! Por tus propias palabras voy a juzgarte. Si sabías que soy un hombre duro, que tomo lo que no puse, y que recojo lo que no sembré,23¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Así, ¡a mi regreso lo habría recibido con los intereses!”24Y dijo entonces a los que estaban presentes: “¡Quítenle el dinero, y dénselo al que ganó diez veces más!”25Pero ellos objetaron: “Señor, ese ya tiene mucho dinero.”26Y aquel hombre dijo: “Pues al que tiene, se le da más; pero al que no tiene, aun lo poco que tiene se le quita.
19.26:
Mt 13.12
Mc 4.25
Lc 8.18
27Y en cuanto a mis enemigos, los que no querían que yo fuera su rey, ¡tráiganlos y decapítenlos delante de mí!”»
19.11-27:
Mt 25.14-30

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)

28Después de decir esto, Jesús siguió su camino en dirección a Jerusalén.

29Cuando ya estaba cerca de Betfagué y de Betania, junto al monte que se llama de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos:30«Vayan a la aldea que está ante ustedes. Al entrar en ella, van a encontrar atado un burrito, sobre el cual nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo aquí.31Si alguien les pregunta: “¿Por qué lo desatan?”, respondan: “Porque el Señor lo necesita.”»32Los discípulos se fueron y encontraron todo tal y como él les había dicho.33Mientras desataban el burrito, sus dueños les dijeron: «¿Por qué lo desatan?»34Y ellos contestaron: «Porque el Señor lo necesita.»35Luego se lo llevaron a Jesús, echaron sus mantos sobre el burrito, e hicieron montar a Jesús.36Conforme Jesús avanzaba, la multitud tendía sus mantos por el camino.37Cuando se acercó a la bajada del monte de los Olivos, todo el conjunto de sus discípulos comenzó a gritar de alegría y a alabar a Dios por todas las maravillas que habían visto;38y decían: «¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!
19.38:
Sal 118.26
¡Paz en el cielo, y gloria en las alturas!»
39Algunos de los fariseos que iban entre la multitud le dijeron: «Maestro, ¡reprende a tus discípulos!»40Pero Jesús les dijo: «Si estos callaran, las piedras clamarían.»

41Ya cerca de la ciudad, Jesús lloró al verla,

42y dijo: «¡Ah, si por lo menos hoy pudieras saber lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos.43Porque van a venir sobre ti días, cuando tus enemigos levantarán un cerco a tu alrededor, y te sitiarán.44Y te destruirán por completo, a ti y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no te diste cuenta del momento en que Dios vino a visitarte.»

Purificación del templo

(Mt 21.12-17; Mc 11.15-19; Jn 2.13-22)

45Después Jesús entró en el templo, y comenzó a echar de allí a todos los que vendían y compraban.

46Les decía: «Escrito está: “Mi casa es casa de oración.”
19.46:
Is 56.7
¡Pero ustedes han hecho de ella una cueva de ladrones!»
19.46:
Jer 7.11
47Todos los días Jesús enseñaba en el templo,
19.47:
Lc 21.37
pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarlo.
48Sin embargo, no hallaban la manera de hacerlo, pues todo el pueblo estaba pendiente de lo que él decía.
20

La autoridad de Jesús

(Mt 21.23-27; Mc 11.27-33)

201Un día, mientras Jesús estaba en el templo enseñando al pueblo y anunciándoles las buenas noticias, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, junto con los ancianos,

2y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado esta autoridad?»3Jesús les dijo: «Yo también voy a hacerles una pregunta. Díganme:4El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de este mundo?»5Ellos empezaron a discutir entre sí: «Si decimos que era del cielo, nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”6Y si decimos que era de los hombres, todo el pueblo nos matará a pedradas, pues están convencidos de que Juan era un profeta.»7Y respondieron que no sabían de dónde era.8Entonces Jesús les dijo: «Pues yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas.»

Los labradores malvados

(Mt 21.33-44; Mc 12.1-11)

9Luego comenzó a contarle a la gente esta parábola: «Un hombre plantó una viña,

20.9:
Is 5.1-2
se la arrendó a unos labradores, y se ausentó por mucho tiempo.

10A su debido tiempo, envió a uno de sus siervos para que los labradores le entregaran la parte de lo que la viña había producido; pero los labradores lo golpearon y lo mandaron con las manos vacías.11Volvió a enviar a otro siervo; pero ellos golpearon y humillaron también a este, y lo enviaron con las manos vacías.12Envió entonces a un tercer siervo, pero también a este lo hirieron y lo echaron de allí.13Entonces el dueño de la viña dijo: “¿Qué haré? Voy a enviar a mi hijo amado. Tal vez, cuando lo vean, le tendrán respeto.”14Pero cuando los labradores lo vieron, se dijeron unos a otros: “Este es el heredero. Vamos a matarlo, para quedarnos con la herencia.”15Así que lo expulsaron de la viña, y lo mataron. ¿Qué creen ustedes que el dueño de la viña hará con ellos?16Pues irá y matará a esos labradores, y dará su viña a otros.»

Al oír esto, la gente exclamó: «¡Dios nos libre!»

17Pero Jesús los miró fijamente y les dijo: «¿Qué significa esta escritura que dice:

»“La piedra que desecharon los constructores

ha venido a ser la piedra angular?”

20.17:
Sal 118.22

18Todo el que caiga sobre esa piedra, se hará pedazos; y si ella cae sobre alguien, lo aplastará por completo.»

La cuestión del tributo

(Mt 21.45-46; 22.15-22; Mc 12.12-17)

19En ese mismo instante los principales sacerdotes y los escribas trataron de echarle mano, pues comprendieron que, al contar esa parábola, Jesús se refería a ellos. Pero tenían miedo de la gente;

20entonces enviaron espías que parecían gente buena, para que lo acecharan y atraparan a Jesús en sus propias palabras, y así poder ponerlo bajo el poder y la autoridad del gobernador.21Los espías le preguntaron: «Maestro, sabemos que dices y enseñas con rectitud, y que no discriminas a nadie, sino que en verdad enseñas el camino de Dios.22¿Nos está permitido pagar tributo al César, o no?»23Pero Jesús se dio cuenta de sus malas intenciones, y les dijo:24«Muéstrenme una moneda. ¿De quién son la imagen y la inscripción?» Ellos respondieron: «Del César.»25Entonces Jesús les dijo: «Pues den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.»26Así que no pudieron sorprenderlo ante el pueblo en ninguna palabra; y admirados de su respuesta, no dijeron más.

La pregunta sobre la resurrección

(Mt 22.23-33; Mc 12.18-27)

27Algunos de los saduceos, que decían que no hay resurrección,

20.27:
Hch 23.8
le preguntaron:

28«Maestro, Moisés nos escribió: “Si el hermano de alguien tiene esposa y muere sin tener hijos, el hermano del difunto debe casarse con la viuda y darle descendencia a su hermano muerto.”
20.28:
Dt 25.5
29Pues bien, se dio el caso de siete hermanos, y el primero de ellos se casó, y murió sin tener hijos.30El segundo se casó con la viuda, pero también murió sin tener hijos.31El tercero también se casó con ella, y así los siete restantes, y todos ellos murieron sin dejar descendencia.32Finalmente, murió también la mujer.33Así que, en la resurrección, ¿esposa de cuál de ellos será la viuda, ya que los siete estuvieron casados con ella?»

34Entonces Jesús les dijo: «La gente de este mundo se casa, y se da en casamiento,

35pero los que sean considerados dignos de alcanzar el mundo venidero y la resurrección de entre los muertos, no se casarán ni se darán en casamiento,36porque ya no podrán morir, sino que serán semejantes a los ángeles, y son hijos de Dios por ser hijos de la resurrección.37Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, pues llama al Señor, “Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob”.
20.37:
Ex 3.6
38Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.»39Algunos de los escribas le respondieron: «Maestro, has dicho bien.»40Y no se atrevieron a preguntarle nada más.

¿De quién es hijo el Cristo?

(Mt 22.41-46; Mc 12.35-37)

41Entonces él les dijo: «¿Cómo pueden decir que el Cristo es hijo de David?

42David mismo dice, en el libro de los Salmos:

»“El Señor le dijo a mi señor:

‘Siéntate a mi derecha,

43hasta que ponga a tus enemigos

por estrado de tus pies.’”

20.42-43:
Sal 110.1

44»Y si David lo llama Señor, ¿cómo entonces puede ser su hijo?»

Jesús acusa a los escribas

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 11.37-54)

45Como todo el pueblo lo estaba escuchando, Jesús les dijo a sus discípulos:

46«Cuídense de los escribas, porque les gusta pasearse con ropas largas, y que los saluden en las plazas, y sentarse en las primeras sillas de las sinagogas, y en los lugares más importantes de los banquetes.47Se adueñan de los bienes de las viudas, y para disimular todo esto hacen largas oraciones. ¡Pero ellos recibirán una mayor condenación!»