Reina Valera Contemporánea (RVRC)
10

Misión de los setenta y dos

101Después de esto, el Señor eligió a otros setenta y dos, y de dos en dos los envió delante de él a todas las ciudades y lugares adonde él tenía que ir.

2Les dijo: «Ciertamente, es mucha la mies, pero son pocos los segadores. Por tanto, pidan al Señor de la mies que envíe segadores a cosechar la mies.
10.2:
Mt 9.37-38
3Y ustedes, pónganse en camino. Pero tengan en cuenta que yo los envío como a corderos en medio de lobos.
10.3:
Mt 10.16
4No lleven bolsa, ni alforja, ni calzado; ni se detengan en el camino a saludar a nadie.5En cualquier casa adonde entren, antes que nada digan: “Paz a esta casa.”6Si allí hay gente de paz, la paz de ustedes reposará sobre esa gente; de lo contrario, la paz volverá a ustedes.7Quédense en esa misma casa, y coman y beban lo que les den, porque el obrero es digno de su salario.
10.7:
1 Co 9.14
1 Ti 5.18
No vayan de casa en casa.
8En cualquier ciudad donde entren, y los reciban, coman lo que les ofrezcan.9Sanen a los enfermos que allí haya, y díganles: “El reino de Dios se ha acercado a ustedes.”10Pero si llegan a alguna ciudad y no los reciben, salgan a la calle y digan:11“Hasta el polvo de su ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra ustedes.
10.10-11:
Hch 13.51
Pero sepan que el reino de Dios se ha acercado a ustedes.”
10.4-11:
Mt 10.7-14
Mc 6.8-11
Lc 9.3-5
12Yo les digo que, en aquel día, el castigo para Sodoma será más tolerable
10.12:
Gn 19.24-28
Mt 11.24
que para aquella ciudad.
10.12:
Mt 10.15

Ayes sobre las ciudades impenitentes

(Mt 11.20-24)

13»¡Ay de ti, Corazín! ¡Y ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón

10.13:
Is 23.1-18
Ez 26.1—28.26
Jl 3.4-8
Am 1.9-10
Zac 9.2-4
se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ustedes, ya hace tiempo que, sentadas en cilicio y cubiertas de ceniza, habrían mostrado su arrepentimiento.

14Por tanto, en el día del juicio, el castigo para Tiro y para Sidón será más tolerable que para ustedes.15Y tú, Cafarnaún, que te elevas hasta los cielos, ¡hasta el Hades caerás abatida!
10.15:
Is 14.13-15

16»El que los escucha a ustedes, me escucha a mí.

10.16:
Mt 10.40
Mc 9.37
Lc 9.48
Jn 13.20
El que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió.»

Regreso de los setenta y dos

17Cuando los setenta y dos volvieron, estaban muy contentos y decían: «Señor, en tu nombre, ¡hasta los demonios se nos sujetan!»

18Jesús les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.19Miren que yo les he dado a ustedes poder para aplastar serpientes y escorpiones,
10.19:
Sal 91.13
y para vencer a todo el poder del enemigo, sin que nada los dañe.
20Pero no se alegren de que los espíritus se les sujetan, sino de que los nombres de ustedes ya están escritos en los cielos.»

Jesús se regocija

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21En ese momento Jesús se regocijó en el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque estas cosas las escondiste de los sabios y entendidos, y las revelaste a los niños. ¡Sí, Padre, porque así te agradó!

22Mi Padre me ha entregado todas las cosas,
10.22:
Jn 3.35
y nadie conoce al Hijo, sino el Padre; ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo,
10.22:
Jn 10.15
y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.»

23Jesús se volvió a los discípulos, y aparte les dijo: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven.

24Porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron.»

El buen samaritano

25En ese momento, un intérprete de la ley se levantó y, para poner a prueba a Jesús, dijo:

10.25-28:
Mt 22.35-40
Mc 12.28-34
«Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?»

26Jesús le dijo: «¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees allí?»27El intérprete de la ley respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente,
10.27:
Dt 6.5
y a tu prójimo como a ti mismo.»
10.27:
Lv 19.18
28Jesús le dijo: «Has contestado correctamente. Haz esto, y vivirás.»
10.28:
Lv 18.5

29Pero aquel, queriendo justificarse a sí mismo, le preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»

30Jesús le respondió: «Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones, que le robaron todo lo que tenía y lo hirieron, dejándolo casi muerto.31Por el camino descendía un sacerdote, y aunque lo vio, siguió de largo.32Cerca de aquel lugar pasó también un levita, y aunque lo vio, siguió de largo.33Pero un samaritano, que iba de camino, se acercó al hombre y, al verlo, se compadeció de él34y le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura y lo llevó a una posada, y cuidó de él.35Al otro día, antes de partir, sacó dos monedas, se las dio al dueño de la posada, y le dijo: “Cuídalo. Cuando yo regrese, te pagaré todo lo que hayas gastado de más.”36De estos tres, ¿cuál crees que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?»37Aquel respondió: «El que tuvo compasión de él.» Entonces Jesús le dijo: «Pues ve y haz tú lo mismo.»

Jesús visita a Marta y a María

38Mientras Jesús iba de camino, entró en una aldea, y una mujer llamada Marta, lo hospedó en su casa.

39Marta tenía una hermana que se llamaba María,
10.38-39:
Jn 11.1
la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía.
40Pero Marta, que estaba ocupada con muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje trabajar sola? ¡Dile que me ayude!»41Jesús le respondió: «Marta, Marta, estás preocupada y aturdida con muchas cosas.42Pero una sola cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará.»
11

Jesús y la oración

(Mt 6.9-15; 7.7-11)

111En cierta ocasión, Jesús estaba orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.»

2Jesús les dijo: «Cuando ustedes oren, digan: “Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino.3El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.4Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación.”»

5También les dijo: «¿Quién de ustedes, que tenga un amigo, va a verlo a medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes,

6porque un amigo mío ha venido a visitarme, y no tengo nada que ofrecerle”?7Aquel responderá desde adentro y le dirá: “No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mis niños están en la cama conmigo. No puedo levantarme para dártelos.”8Yo les digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sí se levantará por su insistencia, y le dará todo lo que necesite.9Así que pidan, y se les dará. Busquen, y encontrarán. Llamen, y se les abrirá.10Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.11¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, en lugar del pescado le da una serpiente?12¿O si le pide un huevo, le da un escorpión?13Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!»

Una casa dividida contra sí misma

(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14Jesús estaba expulsando un demonio que había dejado mudo a un hombre, y cuando el demonio salió, el mudo comenzó a hablar y la gente quedó asombrada.

15Pero algunos dijeron: «Este expulsa a los demonios por el poder de Beelzebú, príncipe de los demonios.»
11.15:
Mt 9.34
10.25
16Otros, para ponerlo a prueba, le pedían alguna señal del cielo.
11.16:
Mt 12.38
16.1
Mc 8.11
17Pero él, que sabía lo que ellos pensaban, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda devastado. No hay casa que permanezca, si internamente está dividida.18Ya que ustedes dicen que yo expulso a los demonios por el poder de Beelzebú, ¿cómo podrá permanecer el reino de Satanás, si él está dividido contra sí mismo?19Porque, si yo expulso a los demonios por el poder de Beelzebú, ¿por el poder de quién los expulsan los hijos de ustedes? Por tanto, ellos mismos serán los jueces de ustedes.20Pero si yo expulso a los demonios por el poder de Dios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a ustedes.21Cuando un hombre fuerte está bien armado y protege su palacio, lo que posee no corre peligro.22Pero cuando otro más fuerte que él viene y lo derrota, le quita todas las armas en las que confiaba, y reparte el botín.23El que no está conmigo, está contra mí;
11.23:
Mc 9.40
y el que conmigo no recoge, desparrama.

El espíritu impuro que vuelve

(Mt 12.43-45)

24»Cuando el espíritu impuro sale del hombre, anda por lugares áridos en busca de reposo, pero al no encontrarlo dice: “Volveré a mi casa, de donde salí.”

25Y cuando llega y la encuentra barrida y adornada,26va y trae otros siete espíritus peores que él, y todos entran y allí se quedan a vivir. ¡Y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero!»

Los que en verdad son dichosos

27Mientras Jesús decía esto, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: «¡Dichoso el vientre que te dio a luz, y los senos que te amamantaron!»

28Jesús respondió: «Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios, y la obedecen.»

La gente perversa demanda señal

(Mt 12.38-42)

29Como la multitud que lo rodeaba iba en aumento, Jesús comenzó a decir: «¡Qué malvada es esta generación! Demanda una señal,

11.29:
Mt 16.4
Mc 8.12
pero no tendrán más señal que la del profeta Jonás.

30Porque así como Jonás fue una señal para los ninivitas,
11.30:
Jon 3.4
también el Hijo del Hombre será una señal para esta generación.
31En el día del juicio, la reina del Sur se levantará con la gente de esta generación, y la condenará; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón,
11.31:
1 R 10.1-10
2 Cr 9.1-12
y aquí hay alguien que es más grande que Salomón.
32En el día del juicio, los habitantes de Nínive se levantarán con esta generación, y la condenarán; porque al oír la predicación de Jonás se arrepintieron,
11.32:
Jon 3.5
y aquí hay alguien que es más grande que Jonás.

La lámpara del cuerpo

(Mt 6.22-23)

33»Nadie esconde la luz que se enciende, ni la pone debajo de un cajón, sino en el candelero,

11.33:
Mt 5.15
Mc 4.21
Lc 8.16
para que los que entran vean la luz.

34La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, también tu cuerpo estará a oscuras.35Ten cuidado, no sea que la luz que hay en ti resulte ser oscuridad.36Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, y no participa de la oscuridad, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.»

Jesús acusa a fariseos y a intérpretes de la ley

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37Después de que Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a que comiera con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa.

38Al fariseo le extrañó ver que Jesús no se hubiera lavado antes de comer,39pero el Señor le dijo: «Ustedes los fariseos limpian por fuera el vaso y el plato, pero por dentro están llenos de robo y de maldad.40¡Necios! ¿Acaso el que hizo lo de afuera, no hizo también lo de adentro?41Den limosna de lo que está adentro, y así todo quedará limpio para ustedes.

42»¡Ay de ustedes, fariseos!, que dan el diezmo de la menta y de la ruda, y de toda clase de hortalizas,

11.42:
Lv 27.30
pero pasan por alto la justicia y el amor de Dios. Esto es necesario que lo hagan, sin dejar de hacer aquello.

43¡Ay de ustedes, fariseos!, que aman los primeros lugares en las sinagogas, y los saludos en las plazas.44¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Son ustedes como sepulcros que no se ven, y los que pasan por encima no lo saben.»

45Uno de los intérpretes de la ley, le dijo: «Maestro, cuando dices esto, nos insultas también a nosotros.»

46Y Jesús dijo: «¡Ay de ustedes también, intérpretes de la ley! Porque imponen a los otros cargas muy difíciles de llevar, pero ustedes ni siquiera con un dedo las tocan.47¡Ay de ustedes, los que erigen los sepulcros de los profetas que mataron los antepasados de ustedes!48Con ello, no solo son ustedes testigos sino cómplices de lo que hicieron sus antepasados, pues ellos los mataron y ustedes les erigen sus sepulcros.49Por eso, Dios en su sabiduría dijo: “Les enviaré profetas y apóstoles. De ellos, a unos matarán y a otros perseguirán.”50Por lo tanto, a la gente de esta generación se le demandará la sangre de todos los profetas, que desde la fundación del mundo ha sido derramada,51desde la sangre de Abel
11.51:
Gn 4.8
hasta la sangre de Zacarías,
11.51:
2 Cr 24.20-21
que murió entre el altar y el templo. Sí, les aseguro que será demandada de esta generación.
52¡Ay de ustedes, intérpretes de la ley! Porque se han apoderado de la llave del conocimiento, ¡y ni ustedes entraron, y a los que sí querían entrar se lo impidieron!»

53Como Jesús les decía todo esto, los escribas y los fariseos comenzaron a hostigarlo en gran manera, y a provocarlo para que hablara de muchas cosas,

54y le tendían trampas para atraparlo en sus propias palabras.
12

La levadura de los fariseos

121Mientras tanto, la gente se había reunido por millares. Era tal la multitud que se atropellaban unos contra otros. Jesús comenzó entonces a hablar, y en primer término les dijo a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos,

12.1:
Mt 16.6
Mc 8.15
que es la hipocresía.

2Porque no hay nada encubierto que no haya de ser manifestado, ni nada oculto que no haya de saberse.
12.2:
Mc 4.22
Lc 8.17
3Por tanto, todo lo que ustedes digan en la oscuridad, se oirá a plena luz, y lo que ustedes musiten en la alcoba, se dará a conocer desde las azoteas.

A quién se debe temer

(Mt 10.26-31)

4»Amigos míos, yo les digo a ustedes que no deben temer a los que matan el cuerpo, pero más de eso no pueden hacer después.

5Yo les voy a enseñar a quién deben temer: Teman a aquel que, después de quitar la vida, tiene el poder de arrojarlos en el infierno. Sí, a él ténganle miedo.6¿Acaso no se venden cinco pajarillos por un par de monedas? Sin embargo, Dios no se olvida de ninguno de ellos.7Lo mismo pasa con ustedes, pues hasta los cabellos de su cabeza están todos contados. Así que no teman, pues ustedes valen más que muchos pajarillos.

Confesión de fe en Jesús

8»Yo les digo que a todo aquel que me confiese delante de los hombres, también el Hijo del Hombre lo confesará delante de los ángeles de Dios.

9Pero al que me niegue delante de los hombres, se le negará delante de los ángeles de Dios.10Toda palabra que se diga en contra del Hijo del Hombre, será perdonada; pero toda blasfemia en contra del Espíritu Santo no será perdonada.
12.10:
Mt 12.32
Mc 3.29
11Cuando ustedes sean llevados a las sinagogas, y presentados ante magistrados y autoridades, no se preocupen de cómo o qué responder, o qué decir,12porque en ese mismo instante el Espíritu Santo les enseñará lo que deban decir.»
12.11-12:
Mt 10.19-20
Mc 13.11
Lc 21.14-15

El rico insensato

13Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.»

14Pero Jesús le dijo: «Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o mediador entre ustedes?»15También les dijo: «Manténganse atentos y cuídense de toda avaricia, porque la vida del hombre no depende de los muchos bienes que posea.»16Además, les contó una parábola: «Un hombre rico tenía un terreno que le produjo una buena cosecha.17Y este hombre se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? ¡No tengo dónde guardar mi cosecha!”18Entonces dijo: “¡Ya sé lo que haré! Derribaré mis graneros, construiré otros más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes.19Y me diré a mí mismo: ‘Ya puede descansar mi alma, pues ahora tengo guardados muchos bienes para muchos años. Ahora, pues, ¡a comer, a beber y a disfrutar!’”20Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a quitarte la vida; ¿y para quién será lo que has guardado?”21Eso le sucede a quien acumula riquezas para sí mismo, pero no es rico para con Dios.»

El afán y la ansiedad

(Mt 6.25-34)

22Después, Jesús dijo a sus discípulos: «Por eso les digo que no se preocupen por su vida ni por lo que han de comer, ni por su cuerpo ni por lo que han de vestir.

23La vida es más que la comida, y el cuerpo es más que el vestido.24Fíjense en los cuervos: no siembran, ni siegan; no tienen almacenes ni bodegas, y no obstante Dios los alimenta. ¿Acaso no valen ustedes mucho más que las aves?25¿Quién de ustedes, por mucho que lo intente, puede añadir medio metro a su estatura?26Pues si ustedes no pueden hacer ni lo más pequeño, ¿por qué se preocupan por lo demás?27Fíjense en los lirios, cómo crecen, y no trabajan ni hilan; pero yo les digo que ni Salomón, con todas sus riquezas,
12.27:
1 R 10.4-7
2 Cr 9.3-6
llegó a vestirse como uno de ellos.
28Y si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!29Así que no se preocupen ni se angustien por lo que han de comer, ni por lo que han de beber.30Todo esto lo busca la gente de este mundo, pero el Padre sabe que ustedes tienen necesidad de estas cosas.31Busquen ustedes el reino de Dios, y todas estas cosas les serán añadidas.

Tesoro en el cielo

(Mt 6.19-21)

32»Ustedes son un rebaño pequeño. Pero no tengan miedo, porque su Padre ha decidido darles el reino.

33Vendan lo que ahora tienen, y denlo como limosna. Consíganse bolsas que no se hagan viejas, y háganse en los cielos un tesoro que no se agote. Allí no entran los ladrones, ni carcome la polilla.34Porque donde ustedes tengan su tesoro, allí también estará su corazón.

El siervo vigilante

35»Manténganse listos, con la ropa puesta y con su lámpara encendida.

12.35:
Mt 25.1-13

36Sean como los siervos que están pendientes de que su señor regrese
12.36:
Mc 13.34-36
de una fiesta de bodas: en cuanto su señor llega y llama, ellos le abren enseguida.
37¡Dichosos los siervos a los que su señor encuentra pendientes de su regreso! De cierto les digo que se ajustará la ropa, los hará sentarse a la mesa, y él mismo vendrá a servirles.38Dichosos los siervos a los que su señor encuentre así, aunque llegue a la medianoche o en la madrugada.39Pero esto deben saber: si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, estaría pendiente y no permitiría que robaran su casa.40También ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando ustedes menos lo esperen.»
12.39-40:
Mt 24.43-44

El siervo infiel

(Mt 24.45-51)

41Entonces Pedro le dijo: «Señor, ¿esta parábola es para nosotros, o para todos?»

42El Señor le respondió: «¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual su señor deja a cargo de los de su casa para que los alimente a su debido tiempo?43Dichoso el siervo al que, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así.44De cierto les digo que lo pondrá a cargo de todos sus bienes.45Pero si aquel siervo cree que su señor va a tardar, y comienza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,46el señor de aquel siervo vendrá cuando este menos lo espere, y a una hora que no sabe, y lo castigará duramente, y lo echará con los incrédulos.47El siervo que, a pesar de conocer la voluntad de su señor, no se prepara para cumplirla, se hace acreedor de muchos azotes.48Pero el que se hace acreedor a recibir azotes sin conocer la voluntad de su señor, será azotado poco. Porque al que se le da mucho, también se le exigirá mucho; y al que se le confía mucho, se le pedirá más todavía.

Jesús, causa de división

(Mt 10.34-36)

49»Yo he venido a lanzar fuego sobre la tierra. ¡Y cómo quisiera que ya estuviera en llamas!

50Hay un bautismo que debo recibir,
12.50:
Mc 10.38
¡y cómo me angustio esperando que se cumpla!
51¿Creen ustedes que he venido a la tierra para traer paz? Pues les digo que no, sino más bien división.52Porque de ahora en adelante una familia de cinco estará dividida en tres contra dos, y en dos contra tres.53El padre se enfrentará con el hijo, y el hijo con el padre. La madre estará en contra de la hija, y la hija en contra de la madre. La suegra estará en contra de su nuera, y la nuera en contra de su suegra.»
12.53:
Miq 7.6

¿Cómo no reconocen este tiempo?

(Mt 16.1-4; Mc 8.11-13)

54Jesús decía también a la multitud: «Cuando ustedes ven que se levanta una nube en el poniente, dicen: “Va a llover”; y así sucede.

55Cuando sopla el viento del sur, dicen: “Va a hacer calor”; y así sucede.56¡Hipócritas! Si saben discernir el aspecto del cielo y de la tierra, ¿cómo es que no saben discernir el tiempo en que viven?

Arréglate con tu adversario

(Mt 5.25-26)

57»¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?

58Cuando comparezcas con tu adversario ante el magistrado, procura arreglarte con él mientras vas de camino; no sea que te lleve ante el juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.59Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado la última moneda.»