Reina Valera Contemporánea (RVRC)
2

Josué envía espías a Jericó

21Desde Sitín, Josué hijo de Nun envió en secreto a dos espías, y les dijo:

«Vayan y hagan un reconocimiento de esas tierras, y de la ciudad de Jericó.»

Ellos fueron y entraron en casa de una ramera, de nombre Rajab,

2.1:
Heb 11.31
Stg 2.25
y allí pasaron la noche.

2Pero alguien los vio, y fue a darle aviso al rey. Le dijo:

«Debes saber que unos israelitas han llegado esta noche para espiar nuestra tierra.»

3Entonces el rey mandó a decir a Rajab:

«Saca a los hombres que han llegado a tu casa, pues han venido a espiar nuestras tierras.»

4Pero ella había escondido ya a los dos hombres, y respondió:

«Es verdad que unos hombres vinieron a mi casa, pero no me enteré de dónde eran.

5Como ya era de noche, esos hombres salieron cuando ya se iba a cerrar la puerta de la ciudad, y no sé a dónde se fueron. Si van tras ellos, tal vez los alcancen.»

6Pero ella les había dicho a los espías que subieran a la azotea, y los había escondido entre los manojos de lino que allí había.

7Sus perseguidores se fueron por el camino del Jordán, hasta los vados, y en cuanto salieron de la ciudad cerraron la puerta.

8Antes de que los espías se durmieran, la mujer subió a la azotea y les dijo:

9«Yo sé que el Señor les ha dado esta tierra. Todos los habitantes del país les tienen miedo. Por causa de ustedes están tan atemorizados, que su ánimo está por los suelos.

10Sabemos que, cuando ustedes salieron de Egipto, el Señor hizo que el Mar Rojo se secara
2.10:
Ex 14.21
al paso de ustedes. También sabemos lo que ustedes hicieron con Sijón y Og, los dos reyes amorreos al otro lado del Jordán, a quienes ustedes destruyeron.
2.10:
Nm 21.21-35
11Cuando lo supimos, nuestro ánimo decayó. Por culpa de ustedes, ya no les queda ánimo a nuestros hombres, pues el Señor es Dios en los cielos y en la tierra.12Por eso les ruego que me juren por el Señor, que así como yo he tenido misericordia de ustedes, también ustedes la tengan con la casa de mi padre. Pero deben darme una señal segura13de que la vida de mi padre y de mi madre, de mis hermanos y hermanas, y de todo lo que es de ellos, serán libradas de la muerte.»

14Ellos le respondieron:

«Con nuestra vida respondemos por la vida de ustedes. Si ustedes no nos denuncian, puedes estar segura de que, cuando el Señor nos haya dado la tierra, tendremos misericordia de ti.»

15Entonces, con una cuerda, ella los descolgó por la ventana, porque la casa en la que vivía estaba pegada a la muralla de la ciudad.

16Luego les dijo:

«Váyanse al monte, para que sus perseguidores no los encuentren. Escóndanse allí unos tres días, hasta que ellos regresen; después, podrán irse por donde vinieron.»

17Ellos le dijeron:

«Nosotros te hemos hecho un juramento, y lo vamos a cumplir. Así quedaremos libres de culpa.

18Pero tú debes atar este cordón rojo en la ventana por donde nos descolgaste. Eso nos servirá de señal cuando entremos a la ciudad. Reúne en tu casa a toda tu familia, es decir, a tu padre y a tu madre, y a todos tus hermanos y parientes.19Todos los que estén contigo dentro de esta casa, estarán a salvo. Si algo les pasa, nosotros cargaremos con la culpa de su muerte. Pero todo el que salga de las puertas de tu casa, será culpable de su propia muerte, y nosotros no cargaremos con la culpa.20Si tú nos denuncias, quedaremos libres del juramento que nos has obligado a hacerte.»

21Y ella respondió:

«Hágase todo tal y como lo han dicho.»

Luego los despidió, y en cuanto se fueron ella ató el cordón rojo a la ventana.

22Los espías se fueron al monte, y allí estuvieron tres días, hasta que sus perseguidores, que los anduvieron buscando por todo el camino, regresaron porque no los encontraron.23Los dos hombres salieron del monte, cruzaron el río, y se fueron a ver a Josué hijo de Nun para contarle todo lo que les había sucedido.24Le dijeron:

«El Señor ha puesto esta tierra en nuestras manos. Por causa nuestra, todos los habitantes del país han perdido el ánimo.»

3

El paso del Jordán

31Por la mañana, muy temprano, Josué y todos los hijos de Israel se levantaron y partieron de Sitín. Al llegar al Jordán, se quedaron allí antes de cruzarlo.

2Tres días después, los oficiales recorrieron el campamento3y le dijeron al pueblo:

«Cuando vean a los sacerdotes levitas llevar el arca del pacto del Señor su Dios, ustedes deberán salir de donde estén y marchar tras ella

4para que conozcan el camino, pues ustedes nunca han pasado por ahí. Pero no deben acercarse al arca, sino mantenerse a una distancia de novecientos metros.»

5Y Josué le dijo al pueblo:

«Purifíquense, porque mañana el Señor hará maravillas en medio de ustedes.»

6Luego, Josué llamó a los sacerdotes y les dijo:

«Tomen el arca del pacto, y crucen el río delante del pueblo.»

Y ellos la tomaron y guiaron al pueblo.

7Entonces el Señor le dijo a Josué:

«Hoy mismo voy a darte mayor autoridad ante todo el pueblo de Israel, para que sepan que estoy contigo, como antes estuve con Moisés.

8A los sacerdotes que llevan el arca del pacto diles que, tan pronto como lleguen a la orilla del río Jordán, se detengan allí.»

9Josué llamó entonces al pueblo de Israel. Cuando ellos se acercaron, les dijo:

«Escuchen las palabras del Señor su Dios.

10Ustedes sabrán que el Dios de la vida está en medio de ustedes, en que él va a limpiar esta tierra de cananeos, hititas, jivitas, ferezeos, gergeseos, amorreos y jebuseos.11Aquí está el arca del pacto del Señor de toda la tierra. A la vista de ustedes ella va a cruzar el Jordán hasta la mitad del río.12Escojan a doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu,13y cuando los sacerdotes que llevan el arca del Dios y Señor de toda la tierra planten su pie en las aguas del Jordán, estas se partirán en dos, y las aguas que vienen de río arriba se detendrán y se acumularán hasta formar un muro.»

14El pueblo salió entonces de sus tiendas de campaña, dispuesto a cruzar el Jordán. Delante de ellos iban los sacerdotes que llevaban el arca del pacto.

15El río Jordán suele desbordarse durante el tiempo de la siega, así que en cuanto los sacerdotes entraron en el río y sus pies se mojaron en la orilla,16las aguas que fluían de río arriba se detuvieron y se acumularon lejos de la ciudad de Adán, a un costado de Saretán, mientras que las aguas que bajaban al mar del Arabá y al Mar Salado se secaron por completo. Así las aguas del Jordán quedaron divididas, y el pueblo pasó y se encaminó hacia Jericó.17Mientras tanto, los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del Señor se detuvieron en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo terminó de cruzarlo sobre terreno seco.
4

Las doce piedras del Jordán

41Cuando toda la gente terminó de cruzar el Jordán, el Señor le dijo a Josué:

2«Elijan ustedes de entre el pueblo doce hombres, uno por cada tribu,

3y díganles que tomen doce piedras de en medio del Jordán, de donde están parados los sacerdotes, y que se las lleven y las pongan donde van a pasar la noche.»

4Josué llamó entonces a los doce hombres que había escogido de entre los hijos de Israel, uno por cada tribu,

5y les dijo:

«Pasen ahora delante del arca del Señor nuestro Dios, hasta la mitad del Jordán, y tome cada uno de ustedes una piedra y échesela al hombro, una por cada tribu de los hijos de Israel.

6Cada una de ellas será una señal. Y el día de mañana, cuando los hijos les pregunten a sus padres qué significan estas piedras,7ellos les responderán: “Cuando el pueblo cruzó el Jordán, las aguas del río se partieron en dos delante del arca del pacto del Señor. Así que estas piedras son para que los hijos de Israel recuerden siempre lo que aquí pasó.”»

8Los hijos de Israel hicieron lo que Josué les mandó, tal y como el Señor se lo había dicho a Josué: tomaron doce piedras de en medio del Jordán, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, y las llevaron al lugar donde iban a acampar, y allí las pusieron.

9Además, Josué tomó otras doce piedras de en medio del Jordán, de donde los sacerdotes que llevaban el arca del pacto plantaron sus pies, y las levantó como monumento. Hasta el día de hoy las piedras están allí.10Los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en medio del Jordán hasta que el pueblo hizo todo lo que el Señor le había ordenado a Josué, cumpliendo así con todo lo que Moisés le había mandado hacer. El pueblo se apresuró a cruzar el río.

11En cuanto el pueblo todo terminó de cruzar, cruzaron también el arca del Señor y los sacerdotes, en presencia del pueblo.

12Delante de Israel pasaron también los hijos de Rubén y de Gad y la media tribu de Manasés, que iban armados en obediencia a lo que Moisés les había dicho.13Eran como cuarenta mil hombres armados y listos para la guerra. Pasaron delante del Señor y se dirigieron a la llanura de Jericó.14Ese día el Señor le dio plena autoridad a Josué delante de todo Israel. Y ellos lo respetaron durante toda su vida, como antes habían respetado a Moisés.

15El Señor le dijo a Josué:

16«Ordena a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que salgan del Jordán.»

17Y Josué les dio a los sacerdotes la orden de salir del Jordán,

18y cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del Señor salieron de en medio del Jordán, y pisaron tierra seca, las aguas volvieron a su cauce y siguieron corriendo y desbordándose como antes.

19El pueblo cruzó el Jordán el día diez del mes primero, y acampó en Gilgal, en el extremo oriental de Jericó.

20Allí en Gilgal, Josué levantó las doce piedras que habían tomado del Jordán,21y les habló a los hijos de Israel de esta manera:

«El día de mañana, cuando los hijos pregunten a sus padres qué es lo que significan estas piedras,

22ustedes les harán saber que Israel cruzó este río sin mojarse los pies,23porque el Señor nuestro Dios secó el río mientras nosotros lo cruzábamos, tal y como lo hizo con el Mar Rojo, que también lo secó delante de nosotros, hasta que lo cruzamos.24Lo hizo así, para que todos los pueblos de la tierra sepan que la mano del Señor es poderosa, y para que ustedes honren siempre al Señor nuestro Dios.»