Reina Valera Contemporánea (RVRC)
1

Preparativos para la conquista

11Después de la muerte de Moisés, el siervo del Señor, habló el Señor con Josué hijo de Nun, que era siervo de Moisés, y le dijo:

2«Moisés, que fue mi siervo, ha muerto. De ahora en adelante tú estarás al frente del pueblo. Crucen ahora juntos el Jordán, este pueblo y tú, y vayan a la tierra que voy a darles a los hijos de Israel.

3Tal y como se lo prometí a Moisés, voy a darles cada lugar donde pongan los pies.4Su territorio se extenderá desde el desierto y el Líbano, hasta el gran río Éufrates, y toda la tierra de los hititas, hasta el mar grande, donde se pone el sol.5Mientras vivas, nadie podrá hacerte frente,
1.3-5:
Dt 11.24-25
porque yo estaré contigo como antes estuve con Moisés. No te dejaré, ni te desampararé.
1.5:
Dt 31.6,8
Heb 13.5
6Esfuérzate y sé valiente,
1.6:
Dt 31.6,7,23
porque tú serás quien reparta a este pueblo, como herencia, la tierra que juré a sus padres que les daría.
7Pero tienes que esforzarte y ser muy valiente. Pon mucho cuidado y actúa de acuerdo con las leyes que te dio mi siervo Moisés. Nunca te apartes de ellas, ni a la derecha ni a la izquierda, y así tendrás éxito en todo lo que emprendas.8Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien.9Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas.»

10Entonces Josué les ordenó a los oficiales del pueblo:

11«Recorran todo el campamento y díganle al pueblo que prepare comida, porque dentro de tres días ellos cruzarán el Jordán para tomar la tierra que el Señor nuestro Dios va a darles.»

12Josué habló también con los rubenitas y los gaditas, y con la media tribu de Manasés, y les dijo:

13«Acuérdense de que Moisés, el siervo del Señor, les dijo que el Señor es también el Dios de ustedes, y que les dará reposo en esta tierra.

14En la tierra que Moisés les dio a ustedes de este lado del Jordán se quedarán las mujeres, los niños y los ganados; pero todos los hombres valientes y fuertes que haya entre ustedes tomarán las armas y marcharán al frente de sus hermanos, para ayudarlos15hasta que el Señor les haya dado reposo a sus hermanos y también ellos hayan tomado posesión de la tierra que el Señor su Dios va a darles. Después de eso, ustedes podrán regresar a la tierra que han heredado en este lado del Jordán, la que Moisés, el siervo del Señor, les ha dado del lado donde nace el sol. Entonces podrán tomar posesión de ella.»
1.12-15:
Nm 32.28-32
Dt 3.18-20
Jos 22.1-6

16Ellos le respondieron a Josué:

«Haremos todo lo que nos has mandado, e iremos a dondequiera que nos digas.

17Así como obedecimos a Moisés en todo, también te obedeceremos a ti. Solo esperamos que el Señor nuestro Dios esté contigo como estuvo con Moisés.18Todo el que sea rebelde y no obedezca tus órdenes, será condenado a muerte. Pero tú, tienes que esforzarte y ser valiente.»
2

Josué envía espías a Jericó

21Desde Sitín, Josué hijo de Nun envió en secreto a dos espías, y les dijo:

«Vayan y hagan un reconocimiento de esas tierras, y de la ciudad de Jericó.»

Ellos fueron y entraron en casa de una ramera, de nombre Rajab,

2.1:
Heb 11.31
Stg 2.25
y allí pasaron la noche.

2Pero alguien los vio, y fue a darle aviso al rey. Le dijo:

«Debes saber que unos israelitas han llegado esta noche para espiar nuestra tierra.»

3Entonces el rey mandó a decir a Rajab:

«Saca a los hombres que han llegado a tu casa, pues han venido a espiar nuestras tierras.»

4Pero ella había escondido ya a los dos hombres, y respondió:

«Es verdad que unos hombres vinieron a mi casa, pero no me enteré de dónde eran.

5Como ya era de noche, esos hombres salieron cuando ya se iba a cerrar la puerta de la ciudad, y no sé a dónde se fueron. Si van tras ellos, tal vez los alcancen.»

6Pero ella les había dicho a los espías que subieran a la azotea, y los había escondido entre los manojos de lino que allí había.

7Sus perseguidores se fueron por el camino del Jordán, hasta los vados, y en cuanto salieron de la ciudad cerraron la puerta.

8Antes de que los espías se durmieran, la mujer subió a la azotea y les dijo:

9«Yo sé que el Señor les ha dado esta tierra. Todos los habitantes del país les tienen miedo. Por causa de ustedes están tan atemorizados, que su ánimo está por los suelos.

10Sabemos que, cuando ustedes salieron de Egipto, el Señor hizo que el Mar Rojo se secara
2.10:
Ex 14.21
al paso de ustedes. También sabemos lo que ustedes hicieron con Sijón y Og, los dos reyes amorreos al otro lado del Jordán, a quienes ustedes destruyeron.
2.10:
Nm 21.21-35
11Cuando lo supimos, nuestro ánimo decayó. Por culpa de ustedes, ya no les queda ánimo a nuestros hombres, pues el Señor es Dios en los cielos y en la tierra.12Por eso les ruego que me juren por el Señor, que así como yo he tenido misericordia de ustedes, también ustedes la tengan con la casa de mi padre. Pero deben darme una señal segura13de que la vida de mi padre y de mi madre, de mis hermanos y hermanas, y de todo lo que es de ellos, serán libradas de la muerte.»

14Ellos le respondieron:

«Con nuestra vida respondemos por la vida de ustedes. Si ustedes no nos denuncian, puedes estar segura de que, cuando el Señor nos haya dado la tierra, tendremos misericordia de ti.»

15Entonces, con una cuerda, ella los descolgó por la ventana, porque la casa en la que vivía estaba pegada a la muralla de la ciudad.

16Luego les dijo:

«Váyanse al monte, para que sus perseguidores no los encuentren. Escóndanse allí unos tres días, hasta que ellos regresen; después, podrán irse por donde vinieron.»

17Ellos le dijeron:

«Nosotros te hemos hecho un juramento, y lo vamos a cumplir. Así quedaremos libres de culpa.

18Pero tú debes atar este cordón rojo en la ventana por donde nos descolgaste. Eso nos servirá de señal cuando entremos a la ciudad. Reúne en tu casa a toda tu familia, es decir, a tu padre y a tu madre, y a todos tus hermanos y parientes.19Todos los que estén contigo dentro de esta casa, estarán a salvo. Si algo les pasa, nosotros cargaremos con la culpa de su muerte. Pero todo el que salga de las puertas de tu casa, será culpable de su propia muerte, y nosotros no cargaremos con la culpa.20Si tú nos denuncias, quedaremos libres del juramento que nos has obligado a hacerte.»

21Y ella respondió:

«Hágase todo tal y como lo han dicho.»

Luego los despidió, y en cuanto se fueron ella ató el cordón rojo a la ventana.

22Los espías se fueron al monte, y allí estuvieron tres días, hasta que sus perseguidores, que los anduvieron buscando por todo el camino, regresaron porque no los encontraron.23Los dos hombres salieron del monte, cruzaron el río, y se fueron a ver a Josué hijo de Nun para contarle todo lo que les había sucedido.24Le dijeron:

«El Señor ha puesto esta tierra en nuestras manos. Por causa nuestra, todos los habitantes del país han perdido el ánimo.»