Reina Valera Contemporánea (RVRC)
1

Jonás huye de Dios

11La palabra del Señor vino a Jonás

1.1:
2 R 14.25
hijo de Amitay, y le dijo:

2«Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive, y predica contra ella, porque hasta mí ha llegado la maldad de sus habitantes.»

3Y Jonás se levantó para irse a Tarsis y huir de la presencia del Señor. Descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis. Entonces pagó su pasaje y, para alejarse de la presencia del Señor, subió a bordo, dispuesto a irse con ellos a Tarsis.

4Pero el Señor hizo que en el mar se levantara un fuerte viento, y se desató una tempestad tan grande que parecía que la nave se iba a partir.

5Los marineros tenían mucho miedo, y cada uno de ellos clamaba a su dios. Entonces echaron al mar los enseres que había en la nave, para deshacerse de ellos. Jonás, en cambio, había bajado al interior de la nave y se había echado a dormir.6Así que el patrón de la nave se le acercó y le dijo:

«¿Qué te pasa, dormilón? ¡Levántate, y clama a tu Dios! Tal vez tenga compasión de nosotros, y no pereceremos.»

7Los marineros decían cada uno a sus compañeros:

«Vengan, echemos suertes para saber por culpa de quién nos ha sobrevenido este mal.»

Y echaron suertes, y la suerte recayó sobre Jonás.

8Entonces ellos le dijeron:

«Dinos ahora por qué nos ha sobrevenido este mal. ¿A qué te dedicas? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?»

9Y él les respondió:

«Soy hebreo, y temo al Señor, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra.»

10Aquellos hombres tuvieron mucho miedo, y le dijeron:

«¿Por qué has hecho esto?»

Y como sabían que Jonás huía de la presencia del Señor, pues él mismo se lo había dicho,

11le dijeron:

«¿Qué haremos contigo para que el mar se calme?»

Y como el mar se iba embraveciendo más y más,

12Jonás les respondió:

«Pues agárrenme y échenme al mar, y el mar se calmará. Yo sé bien que por mi culpa les ha sobrevenido esta gran tempestad.»

13Aquellos hombres se esforzaron para llevar la nave a tierra, pero no pudieron porque el mar se iba embraveciendo más y más.

14Entonces clamaron al Señor y dijeron:

«Señor, te rogamos que no nos dejes perecer por causa de este hombre, ni nos culpes de derramar sangre inocente, pues tú, Señor, haces lo que te parece mejor.»

15Entonces tomaron a Jonás y lo arrojaron al mar, y la furia del mar se calmó.

16Y aquellos hombres sintieron gran temor del Señor, y le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos.17Pero el Señor tenía preparado un gran pez, para que se tragara a Jonás; y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches.
1.17:
Mt 12.40
2

Oración de Jonás

21Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde el vientre del pez,

2y dijo:

«Señor, en mi angustia te invoqué, y tú me oíste.

Desde el fondo del abismo clamé a ti,

y tú escuchaste mi voz.

3Me echaste a las profundidades del mar,

y las corrientes me rodearon;

¡todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí!

4Entonces dije:

“Me has desechado delante de tus ojos,

pero todavía he de ver tu santo templo.”

5»Las aguas me rodearon hasta el cuello,

y el abismo me envolvió.

¡Las algas se enredaron en mi cabeza!

6Bajé hasta los cimientos de los montes;

la tierra echó para siempre sus cerrojos sobre mí;

pero tú, mi Señor y Dios, rescataste mi vida del sepulcro.

7Cuando dentro de mí desfallecía mi alma,

me acordé de ti, Señor,

Y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo.

8»Los que siguen vanidades ilusorias,

abandonan tu misericordia.

9Pero yo, con voz de alabanza,

te ofreceré sacrificios y cumpliré mis promesas.

La salvación es tuya, Señor.»

10Y el Señor ordenó al pez que vomitara a Jonás en tierra.
3

Nínive se arrepiente

31La palabra del Señor vino a Jonás por segunda vez, y le dijo:

2«Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive, y proclama allí el mensaje que yo te daré.»

3Jonás se levantó y, conforme a la palabra del Señor, fue a Nínive. Y era Nínive una ciudad grande en extremo, de tres días de camino.

4Jonás comenzó a recorrer la ciudad, camino de un día, y en su predicación decía:

«¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»

5Todos los habitantes de Nínive creyeron a Dios y decretaron ayuno, y desde el mayor hasta el menor se vistieron de cilicio.

3.4-5:
Mt 12.41
Lc 11.32

6Cuando la noticia llegó hasta el rey de Nínive, este se levantó de su trono, se despojó de sus vestidos, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza;

7luego ordenó que, por mandato suyo y de sus altos personajes, se proclamara en Nínive este decreto:

«Ningún hombre ni animal, ni tampoco ningún buey ni oveja, debe probar bocado ni alimento alguno, ni beber agua.

8Al contrario, hombres y animales por igual deberán cubrirse de cilicio y clamar a Dios con todas sus fuerzas. Apártese cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.9¿Quién sabe? Tal vez Dios se arrepienta y el ardor de su ira se calme, ¡y entonces no pereceremos!»

10Y al ver Dios lo que hicieron, y que se habían apartado de su mal camino, también él se arrepintió de hacerles el daño que les había anunciado, y desistió de hacerlo.