Reina Valera Contemporánea (RVRC)
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Primera reprensión de Elifaz a Job

41Elifaz, el temanita, respondió:

2«Tratar de hablarte te será molesto;

pero, ¿quién podría quedarse callado?

3Yo recuerdo que tus sabias enseñanzas

infundían fortaleza a los débiles.

4Si alguien caía, tus palabras lo levantaban;

tú sostenías al que estaba por caer.

5Pero ahora que eres tú quien sufre,

¡te desanimas y no logras superar tu turbación!

6¿Desconfías acaso de tu temor a Dios?

¿Ya no crees que tu integridad puede salvarte?

7»Piensa en esto: ¿quién castiga al inocente?

¿Dónde has visto que el justo sufra algún daño?

8Lo que sí he llegado a ver es lo siguiente:

los que siembran maldad, cosechan lo que siembran;

9el aliento de Dios sopla sobre ellos,

y su enojo contra ellos los consume.

10Aunque rujan como leones y gruñan como cachorros,

Dios los calla y les rompe los colmillos.

11El león viejo muere por falta de presa,

y los cachorros de la leona se van por su camino.

12»Mucho de esto lo desconocía;

pero una noche escuché un rumor.

13En mis tenebrosas pesadillas,

y cuando mi sueño era más profundo,

14algo me hizo temblar de miedo;

¡algo hizo que me estremeciera hasta los huesos!

15Sentí sobre mi piel el soplo de un espíritu,

y el pelo de mi cuerpo se erizó.

16Delante de mis ojos estaba una silueta;

y aunque no pude ver su rostro,

alcancé a escuchar que susurraba:

17“¿Acaso el hombre es más justo que Dios?

¿Es acaso más puro que su propio creador?

18Si Dios no confía ni en sus ángeles,

pues ve la torpeza de sus propios siervos,

19¿cómo puede confiar en el hombre,

que habita en casas construidas sobre el barro,

y que un día será pasto de los gusanos?

20Nace por la mañana y muere por la noche,

y se pierde para siempre, sin que nadie lo recuerde;

21¡es arrancado, como las estacas de una carpa,

y muere antes de alcanzar sabiduría!”

5

51»Grita cuanto puedas; a ver quién te responde.

¿A qué dioses puedes apelar?

2Es un hecho que al necio lo mata la ira,

y a los que todo codician los mata la envidia.

3He visto cómo prospera el malvado,

pero al mismo tiempo he deseado su desgracia;

4he deseado que sus hijos vivan inseguros,

y que en el tribunal no se les haga justicia,

que no haya quién los defienda;

5que los hambrientos se coman su cosecha,

y que ellos la rebusquen entre los espinos;

que los sedientos los dejen en la ruina.

6Ni la aflicción ni los sufrimientos

brotan de la tierra sin razón alguna;

7en cambio nosotros somos como las chispas:

saltamos por el aire tan solo para morir.

8»Yo, en tu lugar, recurriría a Dios

y me pondría en sus manos.

9Dios hace cosas grandes e incomprensibles;

¡imposible contar las maravillas que realiza!

10Con su lluvia cubre toda la tierra;

con el agua empapa los campos.

11A los humildes los enaltece,

y a los afligidos los consuela.

12Desbarata los planes de los astutos,

y hace que sus proyectos fracasen;

13atrapa a los malvados con sus propias artimañas

5.13:
1 Co 3.19

y desbarata sus planes perversos.

14En pleno día caminan como ciegos;

a pleno sol andan a tientas, como de noche.

15Dios libra a los pobres del poder de los impíos;

los libra del poder de los violentos

y de sus lacerantes ofensas.

16Dios es la esperanza de los débiles;

Dios les tapa la boca a los malvados.

17»¡Dichoso aquel a quien Dios corrige!

Así que agradece la corrección del Todopoderoso.

5.17:
Pr 3.11-12
Heb 12.5-6

18Dios abre heridas, pero también las sana;

hiere tu cuerpo, pero te devuelve la salud.

19Cuando te vengan seis desgracias,

en la séptima te librará del mal.

20Aunque haya hambre, él te dará vida;

aunque haya guerra, te librará de la espada.

21Te librará de la gente de lengua mordaz,

y ante un desastre no tendrás nada que temer.

22Podrás reírte de la destrucción y del hambre;

no temerás que te ataquen las fieras salvajes.

23Estarás en paz con las piedras del campo,

y los animales salvajes serán tus amigos.

24Sabrás lo que es vivir en paz,

tendrás tu propio ganado, y nada te faltará.

25Disfrutarás de una vasta descendencia,

que crecerá como la hierba del campo.

26Morirás tras haber vivido una larga vida;

en plena madurez, como las espigas de trigo.

27Esto lo hemos indagado, y sabemos que es verdad;

óyelo bien, pues tú mismo puedes comprobarlo.»

6

Job responde a Elifaz

61Job le respondió, y dijo:

2«¡Cómo quisiera que pusieran en la misma balanza

mi tormento por un lado y mi queja por el otro!

3¡Verían que pesan más que la arena del mar!

¡Por eso he hablado sin ton ni son!

4El Dios poderoso me ha clavado sus flechas,

y puedo sentir su veneno penetrar en mi espíritu;

¡los terrores de Dios me tienen asediado!

5¿Rebuzna el asno montés si no le falta hierba?

¿Muge el buey si no le falta pastura?

6¿Habrá quien coma sin sal la comida desabrida?

¿A quién le gusta la clara del huevo?

7¡Pues las cosas que antes no soportaba

son las que ahora me alimentan!

8»¡Cómo quisiera que Dios me escuchara,

y que me concediera lo que más anhelo!

9¡Cómo quisiera que Dios me quitara la vida,

que descargara su mano y me hiciera morir!

10Para mí, sería un gran consuelo

morir de inmediato sin importar el dolor,

pues no he renegado de su santa voluntad.

11¿Quién me refuerza y me mantiene de pie?

He perdido la paciencia, pues desconozco mi fin.

12¿Soy acaso tan duro como la roca?

¿Acaso es mi piel resistente como el bronce?

13Estoy tan débil, que no me puedo mover,

y nadie viene para brindarme auxilio.

14Al amigo que sufre se le consuela,

aunque se haya olvidado del Todopoderoso.

15¡Pero mis impetuosos amigos me han fallado!

¡Son como las corrientes que se salen de su cauce!

16Son como el agua turbia y congelada,

que se queda cubierta por la nieve

17pero que con el sol se derrite

y con el calor se evapora.

18Sin agua, las caravanas pierden el rumbo

y acaban por perderse en el desierto.

19Las caravanas de Temán y de Sabá

buscaban agua y esperaban encontrarla,

20Pero al llegar allí se quedaron pasmados;

se vio frustrada su esperanza de vivir.

21¡Y así me han dejado ustedes a mí!

¡Al ver mi sufrimiento, se han llenado de miedo!

22¿Acaso les pedí que trajeran sus bienes,

y que me sacaran de mi doloroso apuro?

23¿Les pedí que me libraran de mi enemigo,

o que me rescataran del poder de los violentos?

24»¡Ilústrenme, y guardaré silencio!

Quiero comprender cuál es mi error.

25Cuando es justa la censura, es bienvenida;

pero ustedes me acusan sin razón.

26Ustedes censuran todo lo que digo,

¡pero son palabras que se lleva el viento!

27¡Ustedes son capaces de vender a un huérfano,

y de cavar un hoyo para enterrar a un amigo!

28»Escúchenme, si quieren atenderme;

piensen bien si soy capaz de mentirles.

29Vuelvan a juzgarme, pero sin saña;

reconsideren mi causa y vean si es justa.

30¿Acaso he hablado con malas intenciones?

¿Acaso no distingo entre el bien y el mal?