Reina Valera Contemporánea (RVRC)
41

411»¿Acaso puedes pescar a Leviatán

41.1:
Sal 74.14
104.26
Is 27.1
con anzuelo?

¿Puedes atarle la lengua con una simple cuerda?

2¿Puedes atarle una soga en la nariz,

y horadarle con ganchos la quijada?

3¿Acaso crees que te pedirá clemencia,

o que con palabras dulces te pedirá su libertad?

4¿Crees que se comprometerá contigo

a ser tu siervo para siempre?

5¿Podrás jugar con él, como con un ave,

y ponerle un lazo para que se diviertan tus hijas?

6¿Ofrecerás con él un banquete para tus amigos?

¿Podrán los carniceros descuartizarlo y venderlo?

7¿Podrás cortar con cuchillo su dura piel?

¿Podrás clavarle un arpón en la cabeza?

8Haz el intento siquiera de tocarlo:

¡será una batalla memorable, que nunca más repetirás!

9»En vano espera quien pretenda domarlo;

de solo verlo cerca, el más valiente tiembla.

10No hay nadie tan osado que lo quiera despertar;

entonces, ¿quién podría enfrentarse a mí?

11¿Quién me ha dado algo, para que se lo devuelva?

41.11:
Ro 11.35

¡Mío es todo lo que hay debajo de los cielos!

12»Aún me falta decir algo acerca de sus miembros,

de su gran poder y de su elegante presencia.

13¿Hay alguien capaz de hacerle frente?

¿Alguien que se arme de valor y le coloque un freno?

14¿Quién podrá abrirle esas potentes quijadas,

sin que se espante al ver sus filosos colmillos?

15Está orgullosamente revestido de duros escudos,

cuyo cerrado tejido resguarda su cuerpo.

16Tan estrechamente unidos están unos con otros,

que ni el viento más fino los puede atravesar.

17Cada escudo se entrelaza con el otro;

están trabados entre sí, y no se pueden separar.

18Cuando esta bestia resopla, lanza fuego,

y sus ojos brillan como la luz del amanecer.

19De su hocico brotan lenguas de fuego;

¡chispas de lumbre salen disparadas!

20Por su trompa lanza humo como chimenea,

¡despide vapor como una olla en el fuego!

21Con sus resoplidos prende fuego a los carbones,

pues brama y lanza fuego por sus fauces.

22La fuerza de su cuerpo está en su cuello;

cuando ataca, cunde el miedo como polvo.

23Su piel parece blanda, pero es dura;

es tan firme y resistente como el hierro.

24Su corazón es duro como una roca,

rígido como una piedra de molino.

25Aún los más valientes se le enfrentan temerosos,

y llenos de miedo se rinden ante él.

26Si alguno le da alcance, con la espada no lo hiere,

ni con lanza ni flechas, ni su escudo lo protege.

27El hierro es para él como la paja,

y el bronce es como un tronco podrido.

28No le espantan las flechas que sobre él caen,

y las piedras lanzadas con honda le son como paja.

29Para él, las armas son como hojas secas,

y el silbido de la jabalina le resulta divertido.

30Su pecho está cubierto de agudas escamas,

y al arrastrarse va abriendo surcos en el fango.

31Si se lanza al mar, este hierve,

y brotan candentes burbujas de agua.

32Tras de sí va dejando una brillante estela,

¡cabellera de plata se torna la blanca espuma!

33Nada en la tierra se le puede comparar;

es un monstruo que a nada le teme.

34A los poderosos los mira con desprecio;

¡es el rey de todos los soberbios!»

42

Job reconoce su atrevimiento

421Entonces Job le respondió al Señor, y le dijo:

2«Yo sé bien que todo lo puedes,

que no hay nada que tú no puedas realizar.

3Preguntaste:

“¿Quién se atreve a oscurecer mis designios,

42.3:
Job 38.2

con palabras carentes de sentido?”

Yo fui ese atrevido, que habló sin entender;

¡grandes son tus maravillas!

¡Son cosas que no alcanzo a comprender!

4Por favor, escucha mis palabras;

quiero preguntarte algo; ¡házmelo saber!

42.4:
Job 38.3

5Yo había oído hablar de ti,

pero ahora mis ojos te ven.

6Por lo tanto, me retracto de lo dicho,

y me humillo hasta el polvo y las cenizas.»

El Señor reprende a los amigos de Job

7Cuando el Señor terminó de hablar con Job, le dijo a Elifaz de Temán:

«Estoy muy enojado contigo y con tus amigos porque, a diferencia de Job, ustedes tienen un concepto erróneo de mí.

8Pero tomen ahora siete becerros y siete carneros, y preséntense ante mi siervo Job, y ofrezcan un holocausto por ustedes. Job, mi siervo, rogará por ustedes, y yo escucharé sus palabras; así ustedes no quedarán avergonzados por no haber hablado de mí correctamente, como lo hizo Job.»

9Entonces Elifaz el temanita, Bildad el suhita y Sofar el namatita fueron e hicieron lo que el Señor les ordenó, y el Señor aceptó los ruegos de Job por sus amigos.

Epílogo

10Después de que Job rogó por sus amigos, el Señor sanó también la aflicción de Job y aumentó al doble todo lo que Job había tenido.

42.10:
Job 1.1-3

11Después de haber pasado por tan terrible calamidad que el Señor le envió, Job recibió la visita de todos sus hermanos y hermanas, y de sus amigos y conocidos de antes, y juntos disfrutaron de una gran comida en su casa. Ellos le dieron sus condolencias y lo consolaron por la familia que había perdido, y cada uno de ellos le regaló una moneda de plata y un anillo de oro.12Y el Señor bendijo a Job con mayores riquezas que las que tuvo al principio, pues llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas,13y además tuvo siete hijos y tres hijas.14La primera de ellas se llamó Yemimá; la segunda, Quesiyá; y la tercera, Queren Hapuc.15No había en toda la tierra mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Y Job les dio herencia, lo mismo que a sus hermanos, por partes iguales.16Job pudo ver a todos sus hijos, y a sus nietos y bisnietos, hasta la cuarta generación, pues llegó a vivir ciento cuarenta años.17Cuando Job murió, era ya muy anciano.