Reina Valera Contemporánea (RVRC)
3

Queja de Job

31Después de eso, Job habló y maldijo el día de su nacimiento.

3.1-19:
Jer 20.14-18

2Y dijo:

3«Que perezca el día en que me concibieron,

y la noche en que dijeron: “¡Ya nació un varón!”

4Que se oscurezca ese día,

y que Dios en lo alto no lo tome en cuenta.

Que ese día el sol deje de brillar,

5y las tinieblas de muerte lo oscurezcan.

Que lo envuelva un manto de oscuridad

y lo deje como un día horrible y bochornoso.

6Que sea esa noche todo oscuridad;

que nadie la cuente entre los días del año;

¡que no sea incluida en ninguno de los meses!

7Que sea contada como una noche estéril,

en la que nadie emitió un solo grito de alegría.

8Que maldigan esa noche los que conjuran al mar,

los que saben despertar al furioso Leviatán.

9Que no brillen las estrellas en el alba,

ni llegue nunca la esperada luz;

¡que no se vea la luz de la mañana!

10»¿Por qué no fue cegado el vientre de mi madre?

¿Por qué no se escondió de mis ojos la miseria?

11¿Por qué no morí dentro de su vientre,

o al momento mismo de nacer?

12¿Por qué me recibió entre sus rodillas?

¿Por qué me amamantó en su pecho?

13¡Ahora estaría yo tranquilo y en reposo!

¡Estaría disfrutando de un sueño sosegado!

14Descansaría entre reyes y ministros,

cuyos monumentos hoy están en ruinas;

15¡estaría entre poderosos gobernantes,

que llenaban de oro y plata sus palacios!

16»¿Por qué no me trataron como a un abortivo,

y me enterraron para nunca ver la luz?

17En la tumba los malvados no perturban;

allí descansan los cansados de vivir;

18allí reposan de sus penas los cautivos,

pues no escuchan más la voz del capataz;

19allí los niños y los viejos son iguales,

y el esclavo se libera de su amo.

20»¿Por qué llega a ver la luz el que trabaja,

y se deja vivir al de espíritu amargado?

21Esperan la muerte, y esta no llega,

3.21:
Ap 9.6

aunque la anhelan más que al oro,

22¡pero cuán grande es su alegría

cuando al fin encuentran el sepulcro!

23»¿Para qué vivir en un camino incierto,

donde Dios te cierra el paso?

24¡Mi pan lo ingiero entre suspiros,

y entre lágrimas que corren como el agua!

25Me ha sobrevenido un temor espantoso;

lo que más temía, me ha sucedido.

26No encuentro paz ni reposo;

vivo intranquilo y en constante turbación.»

4

Primera reprensión de Elifaz a Job

41Elifaz, el temanita, respondió:

2«Tratar de hablarte te será molesto;

pero, ¿quién podría quedarse callado?

3Yo recuerdo que tus sabias enseñanzas

infundían fortaleza a los débiles.

4Si alguien caía, tus palabras lo levantaban;

tú sostenías al que estaba por caer.

5Pero ahora que eres tú quien sufre,

¡te desanimas y no logras superar tu turbación!

6¿Desconfías acaso de tu temor a Dios?

¿Ya no crees que tu integridad puede salvarte?

7»Piensa en esto: ¿quién castiga al inocente?

¿Dónde has visto que el justo sufra algún daño?

8Lo que sí he llegado a ver es lo siguiente:

los que siembran maldad, cosechan lo que siembran;

9el aliento de Dios sopla sobre ellos,

y su enojo contra ellos los consume.

10Aunque rujan como leones y gruñan como cachorros,

Dios los calla y les rompe los colmillos.

11El león viejo muere por falta de presa,

y los cachorros de la leona se van por su camino.

12»Mucho de esto lo desconocía;

pero una noche escuché un rumor.

13En mis tenebrosas pesadillas,

y cuando mi sueño era más profundo,

14algo me hizo temblar de miedo;

¡algo hizo que me estremeciera hasta los huesos!

15Sentí sobre mi piel el soplo de un espíritu,

y el pelo de mi cuerpo se erizó.

16Delante de mis ojos estaba una silueta;

y aunque no pude ver su rostro,

alcancé a escuchar que susurraba:

17“¿Acaso el hombre es más justo que Dios?

¿Es acaso más puro que su propio creador?

18Si Dios no confía ni en sus ángeles,

pues ve la torpeza de sus propios siervos,

19¿cómo puede confiar en el hombre,

que habita en casas construidas sobre el barro,

y que un día será pasto de los gusanos?

20Nace por la mañana y muere por la noche,

y se pierde para siempre, sin que nadie lo recuerde;

21¡es arrancado, como las estacas de una carpa,

y muere antes de alcanzar sabiduría!”

5

51»Grita cuanto puedas; a ver quién te responde.

¿A qué dioses puedes apelar?

2Es un hecho que al necio lo mata la ira,

y a los que todo codician los mata la envidia.

3He visto cómo prospera el malvado,

pero al mismo tiempo he deseado su desgracia;

4he deseado que sus hijos vivan inseguros,

y que en el tribunal no se les haga justicia,

que no haya quién los defienda;

5que los hambrientos se coman su cosecha,

y que ellos la rebusquen entre los espinos;

que los sedientos los dejen en la ruina.

6Ni la aflicción ni los sufrimientos

brotan de la tierra sin razón alguna;

7en cambio nosotros somos como las chispas:

saltamos por el aire tan solo para morir.

8»Yo, en tu lugar, recurriría a Dios

y me pondría en sus manos.

9Dios hace cosas grandes e incomprensibles;

¡imposible contar las maravillas que realiza!

10Con su lluvia cubre toda la tierra;

con el agua empapa los campos.

11A los humildes los enaltece,

y a los afligidos los consuela.

12Desbarata los planes de los astutos,

y hace que sus proyectos fracasen;

13atrapa a los malvados con sus propias artimañas

5.13:
1 Co 3.19

y desbarata sus planes perversos.

14En pleno día caminan como ciegos;

a pleno sol andan a tientas, como de noche.

15Dios libra a los pobres del poder de los impíos;

los libra del poder de los violentos

y de sus lacerantes ofensas.

16Dios es la esperanza de los débiles;

Dios les tapa la boca a los malvados.

17»¡Dichoso aquel a quien Dios corrige!

Así que agradece la corrección del Todopoderoso.

5.17:
Pr 3.11-12
Heb 12.5-6

18Dios abre heridas, pero también las sana;

hiere tu cuerpo, pero te devuelve la salud.

19Cuando te vengan seis desgracias,

en la séptima te librará del mal.

20Aunque haya hambre, él te dará vida;

aunque haya guerra, te librará de la espada.

21Te librará de la gente de lengua mordaz,

y ante un desastre no tendrás nada que temer.

22Podrás reírte de la destrucción y del hambre;

no temerás que te ataquen las fieras salvajes.

23Estarás en paz con las piedras del campo,

y los animales salvajes serán tus amigos.

24Sabrás lo que es vivir en paz,

tendrás tu propio ganado, y nada te faltará.

25Disfrutarás de una vasta descendencia,

que crecerá como la hierba del campo.

26Morirás tras haber vivido una larga vida;

en plena madurez, como las espigas de trigo.

27Esto lo hemos indagado, y sabemos que es verdad;

óyelo bien, pues tú mismo puedes comprobarlo.»