Reina Valera Contemporánea (RVRC)
7

Incredulidad de los hermanos de Jesús

71Después de estas cosas, Jesús andaba en Galilea; no quería andar en Judea porque los judíos procuraban matarlo.

2Como ya estaba cerca la fiesta de los judíos, la de las enramadas,
7.2:
Lv 23.34
Dt 16.13
3sus hermanos le dijeron: «Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.4Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Ya que haces estas cosas, manifiéstate al mundo.»5Y es que ni siquiera sus hermanos creían en él.6Entonces Jesús les dijo: «Para mí, el momento aún no ha llegado; para ustedes, cualquier momento es siempre bueno.7El mundo no puede odiarlos a ustedes; pero a mí me odia, porque yo hago constar que sus obras son malas.8Vayan ustedes a la fiesta; yo no iré todavía a esa fiesta, porque el momento para mí aún no ha llegado.»9Después de decirles esto, se quedó en Galilea.

Jesús en la fiesta de las enramadas

10Pero después de que sus hermanos se fueron, también él fue a la fiesta, aunque no abiertamente, sino como en secreto.

11Los judíos lo buscaban en la fiesta, y decían: «¿Y dónde está ese?»12También la multitud murmuraba mucho acerca de él. Algunos decían: «Él es una buena persona», pero otros decían: «No lo es, sino que engaña a la gente»,13aunque por miedo a los judíos ninguno hablaba abiertamente de él.

14A la mitad de la fiesta, Jesús fue al templo y comenzó a enseñar.

15Y los judíos se asombraban, y decían: «¿Cómo es que este sabe de letras, sin haber estudiado?»16Jesús les respondió: «Esta enseñanza no es mía, sino de aquel que me envió.17El que quiera hacer la voluntad de Dios, sabrá si la enseñanza es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.18El que habla por su propia cuenta, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que lo envió, este es verdadero, y en él no hay injusticia.19¿Acaso no les dio Moisés la ley, y ninguno de ustedes la cumple? ¿Por qué procuran matarme?»20La multitud le respondió: «Tienes un demonio. ¿Quién procura matarte?»21Jesús les respondió: «Hice una obra, ¡y todos se quedan asombrados!22Por cierto, Moisés les dio la circuncisión
7.22:
Lv 12.3
(no porque sea de Moisés, sino de los padres
7.22:
Gn 17.10
), ¡y en el día de reposo ustedes circuncidan al hombre!
23Si para no quebrantar la ley de Moisés, el hombre es circuncidado en el día de reposo, ¿por qué ustedes se enojan conmigo por sanar completamente a un hombre en el día de reposo?
7.23:
Jn 5.9
24Sean justos en sus juicios, y no juzguen según las apariencias.»

¿Es este el Cristo?

25Algunos de Jerusalén decían: «¿Qué, no es este al que buscan para matarlo?

26Pero véanlo hablar tranquilamente, y nadie le dice nada. ¿Será que en verdad las autoridades han reconocido que este es el Cristo?27Bien sabemos de dónde viene este, pero cuando venga el Cristo nadie sabrá de dónde viene.»28Mientras Jesús enseñaba en el templo, exclamó: «A mí me conocen, y saben de dónde soy, y que no he venido por mi cuenta; pero el que me envió, a quien ustedes no conocen, es verdadero.29Yo sí lo conozco, porque de él procedo, y él fue quien me envió.»30Y aunque procuraban aprehenderlo, ninguno le puso la mano encima, porque su hora aún no había llegado.31Pero muchos de la multitud creyeron en él, y decían: «El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que este hace?»

Los fariseos envían alguaciles para arrestar a Jesús

32Los fariseos oyeron que la gente murmuraba estas cosas acerca de él; entonces los principales sacerdotes y los fariseos enviaron guardias para que lo arrestaran.

33Pero Jesús dijo: «Voy a estar con ustedes un poco más de tiempo, y luego volveré al que me envió.34Ustedes me buscarán, pero no me hallarán; a donde yo voy a estar, ustedes no podrán venir.»35Los judíos dijeron entre sí: «¿Y a dónde se irá este, que no podremos hallarlo? ¿Acaso se irá a los que andan dispersos entre los griegos, para enseñar a los griegos?36¿Qué significa esto de que: “Me buscarán, pero no me hallarán”; y de que: “A donde yo voy a estar, ustedes no podrán venir”?»

Ríos de agua viva

37En el último y gran día de la fiesta,

7.37:
Lv 23.36
Jesús se puso en pie y en voz alta dijo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

38Del interior del que cree en mí, correrán ríos de agua viva, como dice la Escritura.»
7.38:
Ez 47.1
Zac 14.8
39Jesús se refería al Espíritu que recibirían los que creyeran en él. El Espíritu aún no había venido, porque Jesús aún no había sido glorificado.

División entre la gente

40Algunos de la multitud, al oír estas palabras, decían: «En verdad, este es el profeta.»

41Otros decían: «Este es el Cristo.» Pero algunos otros decían: «¿Y de Galilea habría de venir el Cristo?42¿Acaso no dice la Escritura que el Cristo será descendiente de David, y que vendrá de la aldea de Belén,
7.42:
Miq 5.2
de donde era David?»
43Y por causa de él hubo disensión entre la gente.44Algunos de ellos querían aprehenderlo; pero ninguno le puso la mano encima.

¡Nunca nadie ha hablado así!

45Los guardias fueron adonde estaban los principales sacerdotes y los fariseos, y estos les dijeron: «¿Por qué no lo han traído?»

46Los guardias respondieron: «¡Nunca antes alguien ha hablado como este hombre!»47Pero los fariseos les respondieron: «¿También ustedes han sido engañados?48¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?49Pero esta gente, que no conoce la ley, está bajo maldición.»50Nicodemo, que había ido a hablar con Jesús de noche
7.50:
Jn 3.1-2
y era uno de ellos, les dijo:
51«¿Acaso nuestra ley juzga a un hombre sin antes oírlo y sin saber lo que ha hecho?»52Los fariseos le respondieron: «¿Qué, también tú eres galileo? Escudriña y verás que de Galilea nunca ha surgido un profeta.»

La mujer adúltera

[

53Cada uno se fue a su casa,
8

81y Jesús se fue al monte de los Olivos.

2Por la mañana Jesús volvió al templo, y todo el pueblo se le acercó; y él se sentó y les enseñaba.3Entonces los escribas y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida cometiendo adulterio. La pusieron en medio,4y le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.5En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a mujeres como esta.
8.5:
Lv 20.10
Dt 22.22-24
¿Y tú, qué dices?»
6Ellos decían esto para ponerle una trampa, y así poder acusarlo. Pero Jesús se inclinó y, con el dedo, escribía en el suelo.7Como ellos insistían en sus preguntas, él se enderezó y les dijo: «Aquel de ustedes que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.»8Y Jesús volvió a inclinarse, y siguió escribiendo en el suelo.9Ellos, al oír esto, se fueron retirando uno a uno, comenzando por los más viejos y siguiendo por los más jóvenes. Solo se quedó Jesús, y la mujer permanecía en medio.10Entonces Jesús se enderezó y le dijo: «Y, mujer, ¿dónde están todos? ¿Ya nadie te condena?»11Ella dijo: «Nadie, Señor.» Entonces Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y no peques más.»]8.11 El texto entre corchetes solo se halla en mss. tardíos.

Jesús, la luz del mundo

12En otra ocasión, Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo;

8.12:
Mt 5.14
Jn 9.5
el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»

13Entonces los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.»
8.13:
Jn 5.31
14Jesús les respondió: «Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy.15Ustedes juzgan según criterios humanos; yo no juzgo a nadie.16Y si acaso juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo yo, sino el Padre, que me envió, y yo.17En la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.18Yo soy quien da testimonio de mí mismo, y el Padre, que me envió, da testimonio de mí.»19Ellos le dijeron: «¿Y dónde está tu Padre?» Jesús respondió: «Ustedes no me conocen a mí, ni tampoco conocen a mi Padre. Si me conocieran a mí, también conocerían a mi Padre.»20Jesús pronunció estas palabras en el lugar de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo; y nadie lo aprehendió, porque aún no había llegado su hora.

A donde yo voy, ustedes no pueden venir

21Una vez más, Jesús les dijo: «Yo me voy, y ustedes me buscarán; pero en su pecado morirán. A donde yo voy, ustedes no pueden venir.»

22Los judíos decían: «¿Acaso se matará a sí mismo? Pues dice: “A donde yo voy, ustedes no pueden venir.”»23Él les dijo: «Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo.24Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si ustedes no creen que yo soy, en sus pecados morirán.»25Ellos le dijeron: «¿Y quién eres tú?» Jesús les respondió: «Lo que desde el principio les he dicho.26Mucho es lo que tengo que decir y juzgar de ustedes. Pero el que me envió es verdadero; y yo le digo al mundo lo que de él sé.»27Pero ellos no entendieron que les hablaba del Padre.28Entonces Jesús les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado al Hijo del Hombre, sabrán entonces que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que hablo según lo que el Padre me enseñó.29Porque el que me envió está conmigo, y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada.»30Luego de que él dijo estas cosas, muchos creyeron en él.

La verdad los hará libres

31Entonces Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos;

32y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.»33Le respondieron: «Nosotros somos descendientes de Abrahán,
8.33:
Mt 3.9
Lc 3.8
y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir: “Ustedes serán libres”?»

34Jesús les respondió: «De cierto, de cierto les digo, que todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado.

35Y el esclavo no se queda en la casa para siempre; el hijo sí se queda para siempre.36Así que, si el Hijo los liberta, serán verdaderamente libres.37Yo sé que ustedes son descendientes de Abrahán; pero intentan matarme porque mi palabra no halla cabida en ustedes.38Yo hablo de lo que he visto con el Padre, pero ustedes hacen lo que han oído de parte de su padre.»

39Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abrahán.» Jesús les dijo: «Si fueran hijos de Abrahán, harían las obras de Abrahán.

40Pero ahora intentan matarme; a mí, que les he dicho la verdad, la cual he escuchado de Dios. Esto no lo hizo Abrahán.41Ustedes hacen las obras de su padre.» Entonces le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de un acto de inmoralidad. Tenemos un padre, que es Dios.»42Y Jesús les dijo: «Si su padre fuera Dios, ciertamente me amarían; porque yo he salido y he venido de Dios. No he venido por mi propia cuenta, sino que él me envió.43¿Por qué no entienden mi lenguaje? Pues porque no pueden escuchar mi palabra.44Ustedes son de su padre el diablo, y quieren cumplir con los deseos de su padre, quien desde el principio ha sido un homicida. No se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de lo que le es propio; porque es mentiroso y padre de la mentira.45Pero a mí, que digo la verdad, no me creen.46¿Quién de ustedes puede acusarme de haber pecado? Y si digo la verdad, ¿por qué no me creen?47El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; pero ustedes no las escuchan, porque no son de Dios.»

La preexistencia de Cristo

48Los judíos le respondieron: «¿Acaso no tenemos razón al decir que tú eres samaritano, y que tienes un demonio?»

49Respondió Jesús: «Demonio no tengo. Yo lo que hago es honrar a mi Padre, pero ustedes me deshonran.50Y yo no busco mi gloria. Pero hay uno que la busca, y que juzga.51De cierto, de cierto les digo que, el que obedece mi palabra, nunca verá la muerte.»52Entonces los judíos le dijeron: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abrahán murió, lo mismo que los profetas; ¿y tú dices: “El que guarda mi palabra, nunca verá la muerte”?53¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Abrahán, el cual murió? ¡Y también los profetas murieron! ¿Quién te crees tú?»54Jesús respondió: «Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; pero el que me glorifica es mi Padre, el que ustedes dicen que es su Dios.55Ustedes no lo conocen, pero yo sí lo conozco. Y si yo dijera que no lo conozco, sería un mentiroso como ustedes. Pero lo conozco, y obedezco su palabra.56Abrahán, el padre de ustedes, se alegró al saber que vería mi día. Y lo vio, y se alegró.»57Los judíos le dijeron: «Ni siquiera tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?»58Jesús les dijo: «De cierto, de cierto les digo: Antes de que Abrahán fuera, yo soy.»59Entonces tomaron piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo.
9

Jesús sana a un ciego de nacimiento

91Al pasar, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento.

2Sus discípulos le preguntaron: «Rabí, ¿quién pecó, para que este haya nacido ciego? ¿Él, o sus padres?»3Jesús respondió: «No pecó él, ni tampoco sus padres. Más bien, fue para que las obras de Dios se manifiesten en él.4Mientras sea de día, nos es necesario hacer las obras del que me envió; viene la noche, cuando nadie puede trabajar.5Mientras que estoy en el mundo, soy la luz del mundo.»
9.5:
Mt 5.14
Jn 8.12
6Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva, y untó el lodo en los ojos del ciego;7entonces le dijo: «Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que significa “Enviado”).» El ciego fue, se lavó, y al volver ya veía.8Entonces los vecinos, y los que antes habían visto que era ciego, decían: «¿No es este el que se sentaba a mendigar?»9Unos decían: «Sí, es él»; otros decían: «Se le parece»; pero él decía: «Yo soy».10Y le dijeron: «¿Y cómo es que se te han abierto los ojos?»11Él les respondió: «Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo untó en los ojos, y me dijo: “Ve a Siloé, y lávate.” Y yo fui, me lavé, y recibí la vista.»12Ellos le dijeron: «¿Y dónde está él?» Él dijo: «No lo sé.»

Los fariseos interrogan al ciego sanado

13El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos.

14Cuando Jesús hizo lodo y le abrió los ojos al ciego era día de reposo.15También los fariseos volvieron a preguntarle cómo había recibido la vista. Y él les dijo: «Me puso lodo en los ojos, y yo me lavé, y ahora veo.»16Algunos de los fariseos decían: «Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo.» Y otros decían: «¿Cómo puede un pecador hacer estas señales?» Y había disensión entre ellos.17Entonces volvieron a preguntarle al ciego: «¿Tú qué opinas del que te abrió los ojos?» Y él respondió: «Creo que es un profeta.»

18Pero los judíos no creían que aquel hombre había sido ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista

19y les preguntaron: «¿Es este el hijo de ustedes, de quien ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?»20Sus padres les respondieron: «Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego;21lo que no sabemos es cómo es que ahora ve, y tampoco sabemos quién le abrió los ojos. Pero pregúntenle a él, que ya es mayor de edad y puede hablar por sí mismo.»22Sus padres dijeron esto porque tenían miedo de los judíos, pues estos ya habían acordado expulsar de la sinagoga a quien confesara que Jesús era el Mesías.23Por eso dijeron sus padres: «Ya es mayor de edad; pregúntenle a él.»

24Entonces volvieron a llamar al que había sido ciego, y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador.»

25Pero él respondió: «Si es pecador, no lo sé; lo que sí sé, es que yo era ciego y ahora veo.»26Volvieron a decirle: «¿Pero qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?»27Él les respondió: «Ya se lo he dicho, y ustedes no escuchan. ¿Por qué quieren oírlo otra vez? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?»28Ellos lo insultaron, y le dijeron: «¡Discípulo suyo lo serás tú! ¡Nosotros somos discípulos de Moisés!29Nosotros sabemos que Dios le habló a Moisés; pero de ese, no sabemos ni de dónde es.»30El hombre les dijo: «Pues esto es lo asombroso, que ustedes no sepan de dónde es, pero a mí me abrió los ojos.31Y sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero que si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ese sí lo escucha.32Nunca se ha oído decir que alguien le abriera los ojos a un ciego de nacimiento.33Si este no viniera de Dios, nada podría hacer.»34Ellos le dijeron: «Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos vas a enseñar?» Y lo expulsaron de allí.

Ceguera espiritual

35Jesús supo que lo habían expulsado, así que cuando lo halló le dijo: «¿Crees tú en el Hijo de Dios?»

36Él le respondió: «Señor, ¿y quién es, para que crea en él?»37Jesús le dijo: «Pues ya lo has visto, y es el que habla contigo.»38Y él dijo: «Creo, Señor.» Y lo adoró.39Jesús dijo: «Yo he venido a este mundo para juicio; para que vean los que no ven, y para que los que ven se queden ciegos.»40Al oír esto, algunos de los fariseos que estaban con él le preguntaron: «¿Acaso también nosotros somos ciegos?»41Jesús les respondió: «Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado; pero ahora, como dicen que ven, su pecado permanece.»