Reina Valera Contemporánea (RVRC)
2

Las bodas de Caná

21Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea; y allí estaba la madre de Jesús.

2También Jesús y sus discípulos fueron invitados a la boda.3Cuando se terminó el vino, la madre de Jesús le dijo: «Ya no tienen vino.»4Jesús le dijo: «¿Qué tienes conmigo, mujer? Mi hora aún no ha llegado.»5Su madre dijo a los que servían: «Hagan todo lo que él les diga.»
2.5:
Gn 41.55
6En ese lugar había seis tinajas de piedra para agua, como las que usan los judíos para el rito de la purificación, cada una con capacidad de más de cincuenta litros.7Jesús les dijo: «Llenen de agua estas tinajas.» Y las llenaron hasta arriba.8Entonces les dijo: «Ahora saquen lo que está allí, y llévenselo al catador.» Y se lo llevaron.9El catador probó el agua hecha vino, sin que él supiera de dónde era, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces llamó al esposo,10y le dijo: «Todo el mundo sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces sirve el menos bueno; ¡pero tú has reservado el buen vino hasta ahora!»11Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

12Después de esto él, su madre, sus hermanos y sus discípulos descendieron a Cafarnaún,

2.12:
Mt 4.13
pero no estuvieron allí por muchos días.

Jesús purifica el templo

(Mt 21.12-13; Mc 11.15-18; Lc 19.45-46)

13Estaba cerca la pascua

2.13:
Ex 12.1-27
de los judíos; y Jesús subió a Jerusalén,

14y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.15Entonces hizo un azote de cuerdas y expulsó del templo a todos, y a las ovejas y bueyes; esparció las monedas de los cambistas y volcó las mesas,16y dijo a los que vendían palomas: «Saquen esto de aquí, y no conviertan la casa de mi Padre en un mercado.»17Entonces sus discípulos se acordaron de que está escrito: «El celo de tu casa me consume.»
2.17:
Sal 69.9
18Y los judíos preguntaron: «Ya que haces esto, ¿qué señal nos das?»19Jesús les respondió: «Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré.»
2.19:
Mt 26.61
27.40
Mc 14.58
15.29
20Entonces los judíos le dijeron: «Este templo fue edificado en cuarenta y seis años, ¿y tú en tres días lo levantarás?»21Pero él hablaba del templo de su cuerpo.22Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.

Jesús conoce a todos los hombres

23Mientras Jesús estaba en Jerusalén durante la fiesta de la pascua, muchos, al ver las señales que hacía, creyeron en su nombre.

24Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos25y no tenía necesidad de que nadie le dijera nada acerca del hombre, pues él sabía lo que en el hombre había.
3

Jesús y Nicodemo

31Entre los fariseos había un hombre que, entre los judíos, era muy importante. Se llamaba Nicodemo.

2Este vino de noche a ver a Jesús, y le dijo: «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie podría hacer estas señales que tú haces si Dios no estuviera con él.»3Jesús le respondió: «De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.»4Nicodemo le dijo: «¿Y cómo puede un hombre nacer, siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar en el vientre de su madre, y volver a nacer?»5Jesús le respondió: «De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.6Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu,3.6 La misma palabra griega significa tanto viento como espíritu. espíritu es.7No te maravilles de que te dije que es necesario que ustedes nazcan de nuevo.8El viento 3.8 La misma palabra griega significa tanto viento como espíritu. sopla de donde quiere, y lo puedes oír; pero no sabes de dónde viene, ni a dónde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu.»9Nicodemo le preguntó: «¿Y cómo es posible que esto suceda?»10Jesús le respondió: «¿Y tú eres maestro de Israel, y no lo sabes?11De cierto, de cierto te digo, que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto; pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.12Si les he hablado de cosas terrenales, y no creen, ¿cómo creerán si les hablo de las cosas celestiales?13Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, que es el Hijo del Hombre.14Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto,
3.14:
Nm 21.9
así también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

De tal manera amó Dios al mundo

16»Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

17Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.19Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no se acerca a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.21Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sea evidente que sus obras son hechas en Dios.»

El amigo del esposo

22Después de esto, Jesús fue con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba.

23También Juan bautizaba en Enón, junto a Salín, porque allí había muchas aguas; y la gente acudía y era bautizada,24porque Juan aún no había sido encarcelado.
3.24:
Mt 14.3
Mc 6.17
Lc 3.19-20

25Hubo entonces una discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación.

26Fueron entonces adonde estaba Juan, y le dijeron: «Rabí, resulta que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, y de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos acuden a él.»27Juan les respondió: «Nadie puede recibir nada, si no le es dado del cielo.28Ustedes mismos son mis testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo,
3.28:
Jn 1.20
sino que he sido enviado delante de él.”
29El que tiene la esposa, es el esposo; pero el amigo del esposo, que está a su lado y lo oye, se alegra mucho al oír la voz del esposo. Así que esta alegría mía ya se ha cumplido.30Es necesario que él crezca, y que yo decrezca.»

El que viene de arriba

31El que viene de arriba, está por encima de todos; el que es de la tierra, es terrenal, y habla cosas terrenales; el que viene del cielo, está por encima de todos

32y da testimonio de lo que vio y oyó, pero nadie recibe su testimonio.33El que acepta su testimonio, confirma que Dios es veraz.34Porque el enviado de Dios habla las palabras de Dios; pues Dios no da el Espíritu por medida.35El Padre ama al Hijo, y ha puesto en sus manos todas las cosas.
3.35:
Mt 11.27
Lc 10.22

36El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios recae sobre él.

4

Jesús y la mujer samaritana

41Cuando el Señor supo que los fariseos habían oído decir: «Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan»

2(aunque en realidad Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),3salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.4Le era necesario pasar por Samaria,5así que fue a una ciudad llamada Sicar, la cual está junto a la heredad que Jacob le dio a su hijo José.
4.5:
Gn 33.19
Jos 24.32
6Allí estaba el pozo de Jacob, y como Jesús estaba cansado del camino, se sentó allí, junto al pozo. Eran casi las doce del día.

7Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber.»

8Y es que sus discípulos habían ido a la ciudad para comprar de comer.9La samaritana le dijo: «¿Y cómo es que tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Y es que los judíos y los samaritanos no se tratan entre sí.
4.9:
Esd 4.1-5
Neh 4.1-2
10Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”; tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.»11La mujer le dijo: «Señor, no tienes con qué sacar agua, y el pozo es hondo. Así que, ¿de dónde tienes el agua viva?12¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?»13Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;14pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás. Más bien, el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que fluya para vida eterna.»15La mujer le dijo: «Señor, dame de esa agua, para que yo no tenga sed ni venga aquí a sacarla.»

16Jesús le dijo: «Ve a llamar a tu marido, y luego vuelve acá.»

17La mujer le dijo: «No tengo marido.» Jesús le dijo: «Haces bien en decir que no tienes marido,18porque ya has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es tu marido. Esto que has dicho es verdad.»19La mujer le dijo: «Señor, me parece que tú eres profeta.20Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que el lugar donde se debe adorar es Jerusalén.»21Jesús le dijo: «Créeme, mujer, que viene la hora cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre.22Ustedes adoran lo que no saben; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.23Pero viene la hora, y ya llegó, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca que lo adoren tales adoradores.24Dios es Espíritu; y es necesario que los que lo adoran, lo adoren en espíritu y en verdad.»25Le dijo la mujer: «Yo sé que el Mesías, llamado el Cristo, ha de venir; y que cuando él venga nos explicará todas las cosas.»26Jesús le dijo: «Yo soy, el que habla contigo.»

27En esto vinieron sus discípulos, y se asombraron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: «¿Qué pretendes? ¿O de qué hablas con ella?»

28La mujer dejó entonces su cántaro y fue a la ciudad, y les dijo a los hombres:29«Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo?»30Entonces ellos salieron de la ciudad, y fueron a donde estaba Jesús.

31Mientras tanto, con ruegos los discípulos le decían: «Rabí, come.»

32Pero él les dijo: «Para comer, yo tengo una comida que ustedes no conocen.»33Los discípulos se decían unos a otros: «¿Alguien le habrá traído algo para comer?»34Jesús les dijo: «Mi comida es hacer la voluntad del que me envió, y llevar a cabo su obra.35¿Acaso no dicen ustedes: “Aún faltan cuatro meses para el tiempo de la siega”? Pues yo les digo: Alcen los ojos, y miren los campos, porque ya están blancos para la siega.36Y el que siega recibe su salario y recoge fruto para vida eterna, para que se alegren por igual el que siembra y el que siega.37Porque en este caso es verdad lo que dice el dicho: “Uno es el que siembra, y otro es el que siega.”38Yo los he enviado a segar lo que ustedes no cultivaron; otros cultivaron, y ustedes se han beneficiado de sus trabajos.»

39Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que en su testimonio decía: «Él me dijo todo lo que he hecho.»

40Entonces los samaritanos fueron adonde él estaba, y le rogaron que se quedara con ellos; y él se quedó allí dos días.41Y muchos más creyeron por la palabra de él,42y decían a la mujer: «Ya no creemos solamente por lo que has dicho, pues nosotros mismos hemos oído, y sabemos, que este es verdaderamente el Salvador del mundo.»

Jesús sana al hijo de un noble

43Dos días después, Jesús salió de allí y fue a Galilea;

44y es que Jesús mismo hizo constar que el profeta no tiene honra en su propia tierra.
4.44:
Mt 13.57
Mc 6.4
Lc 4.24
45Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todo lo que él había hecho durante la fiesta en Jerusalén;
4.45:
Jn 2.23
pues también ellos habían ido a la fiesta.

46Jesús fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.

4.46:
Jn 2.1-11
En Cafarnaún había un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.

47Cuando este supo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que bajara y sanara a su hijo, que estaba a punto de morir.48Jesús le dijo: «Si ustedes no ven señales y prodigios, no creen.»49El oficial del rey le dijo: «Señor, ven a mi casa antes de que mi hijo muera.»50Jesús le dijo: «Vuelve a tu casa, que tu hijo vive.» Y ese hombre creyó en lo que Jesús le dijo, y se fue.51Cuando volvía a su casa, sus siervos salieron a recibirlo y le dieron la noticia: «¡Tu hijo vive!»52Él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: «Ayer, a la una de la tarde, lo dejó la fiebre.»53El padre entendió entonces que aquella era la hora en que Jesús le había dicho «Tu hijo vive», y creyó, lo mismo que toda su familia.54Esta segunda señal la hizo Jesús cuando fue de Judea a Galilea.