Reina Valera Contemporánea (RVRC)
1

La Palabra hecha carne

11En el principio ya existía la Palabra.

La Palabra estaba con Dios,

y Dios mismo era la Palabra.1.1 existía… estaba… era: El verbo griego permite y demanda estos tres equivalentes.

2En el principio, la Palabra estaba con Dios.

3Por la Palabra fueron hechas todas las cosas.

Sin la Palabra nada fue hecho

de lo que ha sido hecho.

4En la Palabra estaba la vida,

y la vida era la luz de la humanidad.

5La luz resplandece en las tinieblas,

y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

6Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

1.6:
Mt 3.1
Mc 1.4
Lc 3.1-2

7Este vino por testimonio, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por él.8Él no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.

9La Palabra, la luz verdadera,

la que alumbra a toda la humanidad,

venía a este mundo.

10La Palabra estaba en el mundo,

y por la Palabra el mundo fue hecho,

pero el mundo no la conoció.

11La Palabra vino a lo suyo,

pero los suyos no la recibieron.

12Pero a todos los que recibieron la Palabra,

a los que creen en su nombre,

les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios;

13los cuales no son engendrados de sangre,

ni de voluntad de carne,

ni de voluntad de varón,

sino de Dios.

14Y la Palabra se hizo carne,

y habitó entre nosotros, y vimos su gloria

(la gloria que corresponde al unigénito del Padre),

en plenitud de gracia y de verdad.

15De la Palabra Juan dio testimonio, y clamó diciendo: «De aquel que es la Palabra es de quien yo decía: “Viene después de mí, pero es anterior a mí; porque ya existía antes que yo.”»

16Ciertamente de su plenitud tomamos todos,

y gracia sobre gracia.

17La ley fue dada por medio de Moisés,

pero la gracia y la verdad vinieron

por medio de Jesucristo.

18A Dios nadie lo vio jamás;

quien lo ha dado a conocer es el Hijo unigénito,

que está en el seno del Padre.

Testimonio de Juan el Bautista

(Mt 3.11-12; Mc 1.7-8; Lc 3.15-17)

19Este es el testimonio de Juan. Cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntaran: «Tú, ¿quién eres?»,

20Juan confesó, y no negó, sino que confesó: «Yo no soy el Cristo.»21Y le preguntaron: «Entonces, ¿qué? ¿Eres Elías?»
1.21:
Mal 4.5
Dijo: «No lo soy.» «¿Entonces eres el profeta?»
1.21:
Dt 18.15,18
Y él respondió: «No.»
22Le dijeron: «¿Quién eres, entonces? Para que demos respuesta a los que nos enviaron, ¿qué dices de ti mismo?»23Juan dijo: «Yo soy la voz que clama en el desierto: “Enderecen el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.»
1.23:
Is 40.3

24Los que habían sido enviados eran de los fariseos,

25y le preguntaron: «Entonces, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta, ¿por qué bautizas?»26Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; pero en medio de ustedes está uno, a quien ustedes no conocen.27Este viene después de mí, del cual no soy digno de desatar la correa de su calzado.»28Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

El Cordero de Dios

29El siguiente día Juan vio que Jesús venía hacia él, y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

30Él es de quien yo dije: “Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo.”31Yo no lo conocía; pero vine bautizando con agua para esto: para que él fuera manifestado a Israel.»32Juan también dio testimonio y dijo: «Vi al Espíritu descender del cielo como paloma, y permanecer sobre él.33Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas que el Espíritu desciende, y que permanece sobre él, es el que bautiza con el Espíritu Santo.”34Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.»

Los primeros discípulos

35Al día siguiente, Juan estaba de nuevo allí con dos de sus discípulos.

36Al ver a Jesús, que andaba por allí, dijo: «Este es el Cordero de Dios.»37Los dos discípulos lo oyeron hablar, y siguieron a Jesús.38Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les dijo: «¿Qué buscan?» Ellos le dijeron: «Rabí (que traducido significa “Maestro”), ¿dónde vives?»39Les dijo: «Vengan y vean.» Ellos fueron, y vieron dónde vivía, y se quedaron con él aquel día, porque ya eran como las cuatro de la tarde.40Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús.41Este halló primero a Simón, su hermano, y le dijo: «Hemos hallado al Mesías (que traducido significa “el Cristo”).»42Entonces lo llevó a Jesús, quien al verlo dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas1.42 De la palabra piedra en arameo. (que quiere decir, Pedro1.42 De la palabra piedra en griego.).»

Jesús llama a Felipe y a Natanael

43Al día siguiente, Jesús quiso ir a Galilea, y halló a Felipe y le dijo: «Sígueme.»

44Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.45Y Felipe halló a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.»46Natanael le dijo: «¿Y de Nazaret puede salir algo bueno?» Y le dijo Felipe: «Ven a ver.»47Cuando Jesús vio que Natanael se le acercaba, dijo de él: «Aquí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay engaño.»48Natanael le dijo: «¿Y de dónde me conoces?» Jesús le respondió: «Te vi antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.»49Natanael le dijo: «Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios!; ¡tú eres el Rey de Israel!»50Jesús le respondió: «¿Crees solo porque te dije que te vi debajo de la higuera? ¡Pues cosas mayores que estas verás!»51También le dijo: «De cierto, de cierto les digo, que de aquí en adelante verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar
1.51:
Gn 28.12
sobre el Hijo del Hombre.»
2

Las bodas de Caná

21Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea; y allí estaba la madre de Jesús.

2También Jesús y sus discípulos fueron invitados a la boda.3Cuando se terminó el vino, la madre de Jesús le dijo: «Ya no tienen vino.»4Jesús le dijo: «¿Qué tienes conmigo, mujer? Mi hora aún no ha llegado.»5Su madre dijo a los que servían: «Hagan todo lo que él les diga.»
2.5:
Gn 41.55
6En ese lugar había seis tinajas de piedra para agua, como las que usan los judíos para el rito de la purificación, cada una con capacidad de más de cincuenta litros.7Jesús les dijo: «Llenen de agua estas tinajas.» Y las llenaron hasta arriba.8Entonces les dijo: «Ahora saquen lo que está allí, y llévenselo al catador.» Y se lo llevaron.9El catador probó el agua hecha vino, sin que él supiera de dónde era, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces llamó al esposo,10y le dijo: «Todo el mundo sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces sirve el menos bueno; ¡pero tú has reservado el buen vino hasta ahora!»11Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

12Después de esto él, su madre, sus hermanos y sus discípulos descendieron a Cafarnaún,

2.12:
Mt 4.13
pero no estuvieron allí por muchos días.

Jesús purifica el templo

(Mt 21.12-13; Mc 11.15-18; Lc 19.45-46)

13Estaba cerca la pascua

2.13:
Ex 12.1-27
de los judíos; y Jesús subió a Jerusalén,

14y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.15Entonces hizo un azote de cuerdas y expulsó del templo a todos, y a las ovejas y bueyes; esparció las monedas de los cambistas y volcó las mesas,16y dijo a los que vendían palomas: «Saquen esto de aquí, y no conviertan la casa de mi Padre en un mercado.»17Entonces sus discípulos se acordaron de que está escrito: «El celo de tu casa me consume.»
2.17:
Sal 69.9
18Y los judíos preguntaron: «Ya que haces esto, ¿qué señal nos das?»19Jesús les respondió: «Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré.»
2.19:
Mt 26.61
27.40
Mc 14.58
15.29
20Entonces los judíos le dijeron: «Este templo fue edificado en cuarenta y seis años, ¿y tú en tres días lo levantarás?»21Pero él hablaba del templo de su cuerpo.22Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.

Jesús conoce a todos los hombres

23Mientras Jesús estaba en Jerusalén durante la fiesta de la pascua, muchos, al ver las señales que hacía, creyeron en su nombre.

24Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos25y no tenía necesidad de que nadie le dijera nada acerca del hombre, pues él sabía lo que en el hombre había.