Reina Valera Contemporánea (RVRC)
2

Amonestación contra la discriminación

21Hermanos míos, ustedes que tienen fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo, no deben hacer diferencias entre las personas.

2Puede darse el caso de que al lugar donde ustedes se reúnen llegue alguien vestido con ropa elegante y con anillos de oro, y llegue también un pobre vestido con ropa andrajosa.3Si ustedes reciben gustosos al que viste la ropa elegante, y le dicen: «Venga usted, siéntese aquí, que es un buen lugar», pero al pobre le dicen: «Tú, quédate allá de pie, o siéntate en el suelo»,4¿acaso no están discriminando entre ustedes y haciendo juicios malintencionados?5Amados hermanos míos, escuchen esto: ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino que él ha prometido a los que lo aman?6¡Pero ustedes han despreciado a los pobres! ¿Acaso no son los ricos quienes los explotan a ustedes, y quienes los llevan ante los tribunales?7¿Acaso no son ellos los que blasfeman contra el precioso nombre que fue invocado sobre ustedes?

8Bien harán ustedes en cumplir la ley suprema de la Escritura: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»;

2.8:
Lv 19.18

9pero si ustedes hacen diferencia entre una persona y otra, cometen un pecado y son culpables ante la ley.10Porque cualquiera que cumpla toda la ley, pero que falle en un solo mandato, ya es culpable de haber fallado en todos.11Porque el que dijo: «No cometerás adulterio»
2.11:
Ex 20.14
Dt 5.18
también dijo: «No matarás».
2.11:
Ex 20.13
Dt 5.17
Es decir, que alguien puede no cometer adulterio, pero si mata, ya ha violado la ley.
12Hablen y vivan como quienes van a ser juzgados por la ley que nos da libertad,13pues a los que no tienen compasión de otros, tampoco se les tendrá compasión cuando sean juzgados, porque la compasión prevalece sobre el juicio.

La fe sin obras es muerta

14Hermanos míos, ¿de qué sirve decir que se tiene fe, si no se tienen obras? ¿Acaso esa fe puede salvar?

15Si un hermano o una hermana están desnudos, y no tienen el alimento necesario para cada día,16y alguno de ustedes les dice: «Vayan tranquilos; abríguense y coman hasta quedar satisfechos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve eso?17Lo mismo sucede con la fe: si no tiene obras, está muerta.

18Pero alguien podría decir: «Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.»

19Tú crees que Dios es uno, y haces bien. ¡Pues también los demonios lo creen, y tiemblan!20¡No seas tonto! ¿Quieres pruebas de que la fe sin obras es muerta?21¿Acaso nuestro padre Abrahán no fue justificado por las obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
2.21:
Gn 22.1-14
22¿No ves que la fe de Abrahán actuó juntamente con sus obras, y que su fe se perfeccionó por las obras?23Y se cumplió la Escritura que dice: «Abrahán creyó a Dios, y eso le fue contado por justicia»,
2.23:
Gn 15.6
por lo que fue llamado «amigo de Dios».
2.23:
2 Cr 20.7
Is 41.8
24Como pueden ver, podemos ser justificados por las obras, y no solamente por la fe.25Lo mismo sucedió con Rajab, la prostituta. ¿Acaso no fue justificada por las obras, cuando hospedó a los mensajeros y los ayudó a escapar por otro camino?
2.25:
Jos 2.1-21
26Pues así como el cuerpo está muerto si no tiene espíritu, también la fe está muerta si no tiene obras.
3

La lengua

31Hermanos míos, no se convierta la mayoría de ustedes en maestros. Bien saben que el juicio que recibiremos será mayor.

2Todos cometemos muchos errores. Quien no comete errores en lo que dice, es una persona perfecta, y además capaz de dominar todo su cuerpo.3A los caballos les ponemos un freno en la boca, para que nos obedezcan, y así podemos controlar todo su cuerpo.4Y fíjense en los barcos: Aunque son muy grandes e impulsados por fuertes vientos, son dirigidos por un timón muy pequeño, y el piloto los lleva por donde quiere.5Así es la lengua. Aunque es un miembro muy pequeño, se jacta de grandes cosas. ¡Vean qué bosque tan grande puede incendiarse con un fuego tan pequeño!

6Y la lengua es fuego; es un mundo de maldad. La lengua ocupa un lugar entre nuestros miembros, pero es capaz de contaminar todo el cuerpo; si el infierno la prende, puede inflamar nuestra existencia entera.

7La gente puede domesticar y, en efecto, ha domesticado, toda clase de bestias, aves, serpientes y animales marinos,8pero nadie puede domesticar a la lengua. Esta es un mal indómito, que rebosa de veneno mortal.9Con la lengua bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los seres humanos, que han sido creados a imagen de Dios.
3.9:
Gn 1.26
10De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, ¡esto no puede seguir así!11¿Acaso de una misma fuente puede brotar agua dulce y agua amarga?12No es posible, hermanos míos, que la higuera dé aceitunas, o que la vid dé higos. Ni tampoco puede ninguna fuente dar agua salada y agua dulce.

La sabiduría de lo alto

13¿Quién de ustedes es sabio y entendido? Demuéstrelo con su buena conducta, y por medio de actos realizados con la humildad propia de la sabiduría.

14Pero si ustedes abrigan en su corazón amargura, envidia y rivalidad, no tienen de qué presumir y están falseando la verdad.15Esta clase de sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino que es terrenal, estrictamente humana, y diabólica.16Pues donde hay envidias y rivalidades, allí hay confusión y toda clase de mal.17Pero la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura, y además pacífica, amable, benigna, llena de compasión y de buenos frutos, ecuánime y genuina.18Y el fruto de la justicia se siembra en paz para los que trabajan por la paz.
4

La amistad con el mundo

41¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes? ¿Acaso no vienen de sus pasiones, las cuales luchan dentro de ustedes mismos?

2Si ustedes desean algo, y no lo obtienen, entonces matan. Si arden de envidia y no consiguen lo que desean, entonces discuten y luchan. Pero no obtienen lo que desean, porque no piden;3y cuando piden algo, no lo reciben porque lo piden con malas intenciones, para gastarlo en sus propios placeres.4¡Ay, gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Todo aquel que quiera ser amigo del mundo, se declara enemigo de Dios.5No crean que la Escritura dice en vano: «Ardientemente nos desea el Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros.»6Pero la gracia que él nos da es mayor. Por eso dice: «Dios se opone a los soberbios, y da gracia a los humildes.»
4.6:
Pr 3.34
7Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes.8Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Límpiense las manos, pecadores! Y ustedes, los de doble ánimo, ¡purifiquen su corazón!9¡Lloren, aflíjanse, hagan lamentos! ¡Conviertan su risa en llanto, y su alegría en tristeza!10¡Humíllense ante el Señor, y él los exaltará!

No juzguen a los hermanos

11Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla mal del hermano y lo juzga, habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si tú juzgas a la ley, te eriges en juez de la ley, y no en alguien que debe cumplirla.

12La ley la ha dado Uno solo, el cual tiene poder para salvar y destruir. Pero tú, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo?

Nada sabemos del mañana

13Ahora escuchen con cuidado, ustedes los que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, y estaremos allá un año, y haremos negocios, y ganaremos dinero.»

14¡Si ni siquiera saben cómo será el día de mañana!
4.13-14:
Pr 27.1
¿Y qué es la vida de ustedes? Es como la neblina, que en un momento aparece, y luego se evapora.
15Lo que deben decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.»16Pero ustedes se jactan con arrogancia, y toda jactancia de este tipo es mala.17El que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, comete pecado.