Reina Valera Contemporánea (RVRC)
8

El temor del Señor

81El Señor me dijo:

«Toma una tabla grande, y con un punzón escribe en ella acerca de Maher Salal Jasbaz.»8.1 Es decir, El despojo se apresura, la presa se precipita.

2Como testigos confiables reuní conmigo al sacerdote Urías, y a Zacarías hijo de Jeberequías.

3Luego me allegué a la profetisa, la cual concibió y dio a luz un hijo. Entonces el Señor me dijo:

«Ponle por nombre Maher Salal Jasbaz,

4porque antes de que el niño sepa decir “padre mío” y “madre mía”, la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria serán llevados ante el rey de Asiria.»

5El Señor me habló una vez más, y me dijo:

6«Este pueblo rechazó las aguas de Siloé, que corren tranquilas, y se sintió feliz con Resín y con el hijo de Remalías.»

7Por lo tanto, el Señor hará que los inunden por completo las impetuosas y abundantes aguas del río, es decir, hará que el rey de Asiria los inunde con todo su poder. Y ese rey cubrirá todos sus ríos, y rebasará todas sus riberas;

8y llegará hasta Judá y la inundará, y seguirá adelante y le llegará hasta la garganta; luego, oh Emanuel, extenderá sus alas y llenará la tierra en toda su extensión.

9¡Reúnanse ustedes, pueblos, que serán derrotados! Escuchen ustedes, gente de lejanas tierras: pueden prepararse para la batalla, ¡pero serán totalmente derrotados!

10Pueden confabularse, pero no tendrán éxito; pueden hablar cuanto quieran, pero nada acontecerá, porque Dios está con nosotros.

11Ciertamente el Señor me habló con firmeza, y me dio instrucciones de no ir por el camino de este pueblo. Me dijo así:

12«No llamen ustedes conspiración a todo lo que este pueblo llama conspiración. No tengan miedo, ni teman lo que ellos temen.

13Santifiquen al Señor de los ejércitos, y solo a él.
8.12-13:
1 P 3.14-15
Que él sea para ustedes la única razón de su temor.
14Hagan de él su santuario. Pero para las dos casas de Israel será una piedra de tropiezo, que los hará caer; y para los habitantes de Jerusalén les será una trampa, una red.15Muchos de ellos tropezarán; y caerán y serán destrozados;
8.14-15:
1 P 2.8
y se enredarán y quedarán apresados.

16»Ata el testimonio; ponle un sello a mi enseñanza entre mis discípulos.»

17Yo esperaré al Señor, que escondió su rostro de la casa de Jacob. En él confiaré.

8.17:
Heb 2.13

18Aquí estoy yo, con los hijos que el Señor me ha dado.
8.18:
Heb 2.13
Somos en Israel señales portentosas de parte del Señor de los ejércitos, que habita en el monte Sión.
19Si alguien les dice:

«Consulten a los encantadores y a los adivinos, a los que hablan con susurros»,

ustedes respondan:

«¿Acaso no es a su Dios a quien el pueblo debe consultar? ¿Acaso tiene que consultar a los muertos acerca de los vivos?»

20¡A la enseñanza y al testimonio! Si sus palabras no corresponden a esto, es porque no les ha amanecido.

21Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos. Y cuando tengan hambre, se enojarán y, de cara al cielo, maldecirán a su rey y a su Dios.22Y cuando miren a la tierra, solo verán tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; ¡y en las tinieblas se hundirán!
9

Nacimiento y reinado del Mesías

91Pero no siempre habrá oscuridad para la que ahora está angustiada. En los primeros tiempos las regiones de Zabulón y Neftalí fueron afligidas, pero en los últimos tiempos se llenará de gloria el camino del mar, al otro lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.

9.1:
Mt 4.15

2El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; sí, la luz resplandeció para los que vivían en un país de sombras de muerte.
9.2:
Mt 4.16
Lc 1.79
3Tú aumentaste el regocijo, y acrecentaste la alegría. En tu presencia se alegrarán, como se alegran durante la siega; como se regocijan cuando se reparten el botín.4Tú quebraste el yugo y la vara que pesaban sobre sus hombros, y el cetro que los oprimía, como en el día de Madián.5¡Quemado será todo calzado que lleva el guerrero en el fragor de la batalla! ¡Pasto para el fuego será todo manto revolcado en sangre!6Porque un niño nos ha nacido, ¡un hijo nos ha sido concedido! Sobre sus hombros llevará el principado, y su nombre será «Consejero admirable», «Dios fuerte», «Padre Eterno» y «Príncipe de paz».7La extensión de su imperio y la paz en él no tendrán límite. Reinará sobre el trono de David y sobre su reino, y lo afirmará y confirmará en la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre.
9.7:
Lc 1.32-33
Esto lo hará el celo del Señor de los ejércitos.

La ira del Señor contra Israel

8El Señor envió su palabra sobre Jacob, y cayó sobre Israel.

9Y la conocerá todo el pueblo, y Efraín y los habitantes de Samaria, que con soberbia y altivez de corazón dicen:

10«Los ladrillos se cayeron, pero edificaremos con piedra de cantera; talaron los sicómoros, pero nosotros los repondremos con cedros.»

11Pero el Señor juntará a los enemigos de Resín y los levantará contra él;

12del oriente vendrán los sirios, y del poniente los filisteos, y a boca llena devorarán a Israel. Pero ni así cesará su furor. Su mano aún seguirá extendida.

13El pueblo no se volvió al Señor de los ejércitos. No buscó al que lo castigaba;

14así que en un mismo día el Señor le cortará a Israel la cabeza y la cola, el tronco y la rama.15(La cabeza es el anciano de rostro venerable, y la cola es el profeta que enseña mentiras.)16Los que gobiernan a este pueblo son unos mentirosos; por eso sus gobernados se pierden.17Por tanto, el Señor no se alegrará por sus jóvenes, ni tendrá misericordia de sus huérfanos y viudas, pues todos son falsos y malvados; de toda boca brotan necedades. Pero ni así cesará su furor. Su mano aún seguirá extendida.

18La maldad prenderá como un fuego, y consumirá cardos y espinos; se encenderá en la espesura del bosque, y se levantará como un remolino de humo.

19Por causa de la ira del Señor de los ejércitos se oscurecerá la tierra, y el pueblo será como pasto para el fuego; ¡y nadie tendrá piedad de su hermano!20Con la mano derecha robarán, y se quedarán con hambre; con la mano izquierda comerán, y no quedarán satisfechos; ¡cada uno se comerá su propia carne!21Manasés se comerá a Efraín, Efraín se comerá a Manasés, y los dos se comerán a Judá. Pero ni así cesará su furor. Su mano aún seguirá extendida.
10

101«¡Ay de los que dictan leyes injustas y emiten decretos opresivos!

2Con ellos evitan la defensa de los pobres, y les niegan la justicia a los afligidos de mi pueblo; ¡despojan a las viudas y les roban a los huérfanos!3¿Y qué van a hacer en el día del castigo? Y cuando venga de lejos la destrucción, ¿a quién recurrirán para que les ayude? ¿En dónde dejarán sus riquezas?4Sin mí, se doblarán entre los presos y caerán entre los muertos.»

Pero ni así cesará su furor. Su mano aún seguirá extendida.

Asiria, instrumento de Dios

5«¡Ay, Asiria,

10.5-34:
Is 14.24-27
Nah 1.1—3.19
Sof 2.13-15
vara y báculo de mi furor! En su mano he puesto mi ira.

6Voy a mandarla contra una nación impía; voy a enviarla contra el pueblo que ha provocado mi ira, para que le arrebate sus riquezas y lo despoje de todo, y lo deje por los suelos para que lo pisoteen como al lodo.

7»Ese pueblo no lo piensa así, ni en su corazón se imagina esto; más bien, piensa en desarraigar y destruir no pocas naciones.

8Pues dice: “¿Acaso no son reyes todos mis príncipes?9¿Acaso no son Calno como Carquemis, Jamat como Arfad, y Samaria como Damasco?”10Así como mi mano halló los reinos de los ídolos, cuyas imágenes eran más que las de Jerusalén y de Samaria,11¿no haré con Jerusalén y con sus ídolos lo mismo que hice con Samaria y con sus ídolos?»

12Pero después de que el Señor haya acabado de hacer todo esto en el monte Sión y en Jerusalén, él habrá de castigar el soberbio fruto del corazón del rey de Asiria, y el brillo de sus altivos ojos.

13Porque él dijo: «Esto lo he hecho con el poder de mi mano, y con mi sabiduría, porque soy muy inteligente. A los pueblos les quité sus territorios, y saqueé sus tesoros; y como un valiente derroqué a los que reinaban.14Mi mano halló las riquezas de los pueblos, como quien halla un nido; como quien recoge los huevos abandonados, así me apoderé yo de toda la tierra, sin que nadie aleteara ni abriera la boca y graznara.»

15¿Puede el hacha sentirse mayor que quien corta con ella? ¿Creerá la sierra que es más que el que la mueve? ¿Cómo podría el báculo levantar al que lo lleva? ¿Cómo levantará el bastón a quien no es madera?

16Por eso Dios, el Señor de los ejércitos, hará que los robustos se vuelvan débiles, y bajo su poder encenderá una hoguera, y arderá como fuego.17La luz de Israel será un fuego, y su Santo será una llama, que en un día consumirá por completo sus cardos y sus espinos.18Consumirá totalmente el esplendor de su bosque y de su fértil campo, su alma y cuerpo, y quedará como un abanderado derrotado.19En su bosque quedarán tan pocos árboles que hasta un niño los podrá contar.

20Cuando llegue ese día, sucederá que los sobrevivientes de Israel y de la casa de Jacob nunca más se apoyarán en el que los hirió, sino que se apoyarán en el Señor, el Santo de Israel.

21El remanente volverá; sí, el remanente de Jacob se volverá al Dios fuerte.22Israel, si tu pueblo llega a ser como la arena del mar, que vuelve a él, la destrucción acordada rebosará de justicia;23porque Dios, el Señor de los ejércitos, llevará a cabo en medio de la tierra la destrucción que ya ha sido decidida.
10.22-23:
Ro 9.27-28

24Por tanto, así dice Dios, el Señor de los ejércitos:

«Pueblo mío, que habitas en Sión; no tengas miedo de Asiria. Podrá herirte con su cetro, y levantar contra ti su báculo, como lo hizo Egipto;

25pero dentro de poco tiempo se acabará mi furor contra ti, y mi enojo los destruirá.26Yo, el Señor de los ejércitos, levantaré contra él un látigo, como cuando herí de muerte a Madián en la peña de Oreb; levantaré mi báculo sobre el mar, como lo hice en el camino de Egipto.27Cuando llegue ese día, la carga de Asiria será quitada de tu hombro; de tu cerviz se quitará su yugo, y este se pudrirá por tu robustez.»

28Ha llegado hasta Ayat; ha cruzado hasta Migrón; en Micmas cuenta su ejército.

29Han cruzado el vado; pasan la noche en Geba; tiembla Ramá y Gabaa de Saúl huye.30¡Grita a voz en cuello, hija de Galín! ¡Haz que se oiga hasta Lais, pobrecilla Anatot!31Madmena se alborota; los habitantes de Guebín huyen.32Viene aún el día en que plantará su pie en Nob; levantará la mano contra el monte de la hija de Sión, contra el collado de Jerusalén.33Pero Dios, el Señor de los ejércitos, desgajará el ramaje con violencia y los árboles de gran altura serán talados, y las alturas serán humilladas.34Con un hacha derribará la espesura del bosque, y el Líbano caerá con gran estruendo.