Reina Valera Contemporánea (RVRC)
6

Visión y vocación de Isaías

61En el año que murió el rey Uzías,

6.1:
2 R 15.7
2 Cr 26.23
yo vi al Señor sentado sobre un trono alto y sublime. El borde de su manto cubría el templo.

2Dos serafines permanecían por encima de él, y cada uno de ellos tenía seis alas; con dos se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban.3Uno de ellos clamaba al otro y le decía:

«¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!

6.3:
Ap 4.8
¡Toda la tierra está llena de su gloria!»

4La voz del que clamaba hizo que el umbral de las puertas se estremeciera, y el templo se llenó de humo.

6.4:
Ap 15.8

5Entonces dije yo:

«¡Ay de mí! ¡Soy hombre muerto! ¡Mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos, aun cuando soy un hombre de labios impuros y habito en medio de un pueblo de labios también impuros!»

6Entonces uno de los serafines voló hacia mí. En su mano llevaba un carbón encendido, que había tomado del altar con unas tenazas.

7Con ese carbón tocó mi boca, y dijo:

«Con este carbón he tocado tus labios, para remover tu culpa y perdonar tu pecado.»

8Después oí la voz del Señor, que decía:

«¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?»

Y yo respondí:

«Aquí estoy yo. Envíame a mí.»

9Dijo entonces:

«Ve y dile a este pueblo: “Oigan bien, pero no entiendan; vean bien, pero no comprendan.”

10Entorpece el corazón de este pueblo. Cierra sus oídos, y ciega sus ojos. Que no vea con sus ojos ni oiga con sus oídos, ni entienda con su corazón, para que no se convierta ni sea sanado.»
6.9-10:
Mt 13.14-15
Mc 4.12
Lc 8.10
Jn 12.40
Hch 28.26-27

11Yo dije:

«¿Hasta cuándo, Señor?»

Y él respondió:

«Hasta que las ciudades se queden asoladas y sin habitantes; hasta que no haya nadie en las casas, y la tierra quede hecha un desierto;

12hasta que el Señor haya expulsado a la gente y los lugares abandonados se hayan multiplicado en el país.13Y si aún queda en el país la décima parte de sus habitantes, este volverá a ser destruido. Pero la simiente santa será como el roble y como la encina, que después de cortados aún queda el tronco.»
7

Mensaje de Isaías a Ajaz

71En los días en que Ajaz hijo de Yotán, hijo de Uzías, reinaba en Judá, sucedió que el rey Resín de Siria y Pecaj hijo de Remalías, que era rey de Israel, se dirigieron a Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron tomar.

7.1:
2 R 16.5
2 Cr 28.5-6

2La noticia de que Siria se había aliado con Efraín llegó a la casa de David, y esto hizo que se estremeciera el corazón del rey y de su pueblo, como cuando el viento hace que se estremezcan los árboles del bosque.

3Entonces el Señor le dijo a Isaías:

«Ve ahora con tu hijo Sear Yasub7.3 Es decir, Un remanente volverá. adonde termina el acueducto del estanque superior, en dirección al Campo del Lavador. Allí te encontrarás con Ajaz,

4y le dirás: “Ten mucho cuidado, y mucha calma. No tengas miedo ni se sobresalte tu corazón por causa de Resín y de Siria, y del hijo de Remalías.” Ellos arden de ira, pero no son más que el humo de dos tizones apagados.5El sirio se ha puesto de acuerdo con Efraín y con el hijo de Remalías, para hacerte daño. Ha dicho:6“Vayamos contra Judá para aterrorizarla. Nos la repartiremos, y pondremos por rey al hijo de Tabel.”7Pero Dios el Señor dice así: “Eso no tendrá éxito, ni será así.”8Ciertamente, la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco es Resín, pero dentro de sesenta y cinco años Efraín será destruido y dejará de ser pueblo.9Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalías. Si ustedes no creen esto, tampoco permanecerán.»

10El Señor le habló también a Ajaz, y le dijo:

11«Pídele al Señor tu Dios una señal. Pídesela de las profundidades de la tierra, o de las alturas de los cielos.»

12Y Ajaz respondió:

«No pediré nada. No pondré a prueba al Señor.»

13Dijo entonces Isaías:

«Escuchen bien ustedes, los de la casa de David. ¿Les parece poco el molestar a los hombres, que también quieren molestar a mi Dios?

14Pues ahora el Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá, y dará a luz un hijo,
7.14:
Mt 1.23
y le pondrá por nombre Emanuel.7.14 Es decir, Dios con nosotros.
15Comerá mantequilla y miel hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.16Ciertamente, antes de que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, el país de estos dos reyes a quienes tú temes quedará abandonado.17El Señor hará que vengan sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días como nunca vinieron desde el día en que Efraín se apartó de Judá para unirse al rey de Asiria.

18»Cuando llegue ese día, el Señor llamará con un silbido a la mosca que está al final de los ríos de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asiria;

19y estas vendrán y acamparán en todos los valles desiertos, y en las grietas de las piedras, y en todos los zarzales y en todas las matas.

20»Cuando llegue ese día, el Señor traerá al rey de Asiria, que habita al otro lado del río, y ese rey será como una navaja alquilada, con la cual les rapará la cabeza y el pelo de los pies, y hasta la barba.

21»Cuando llegue ese día, quien críe una vaca y dos ovejas

22comerá mantequilla, pues será mucha la leche que le darán. Sí, quien quede con vida en el país ciertamente comerá miel y mantequilla.

23»Cuando llegue ese día, el campo donde había mil vides con valor de mil monedas de plata, será un campo de espinos y cardos.

24Irán allá con arcos y flechas, porque toda la tierra estará llena de espinos y cardos.25Por temor de los espinos y cardos, nadie irá a ninguno de los montes antes cultivados con azada, porque solo servirán como pastizales de bueyes y para que los ganados los pisoteen.»
8

El temor del Señor

81El Señor me dijo:

«Toma una tabla grande, y con un punzón escribe en ella acerca de Maher Salal Jasbaz.»8.1 Es decir, El despojo se apresura, la presa se precipita.

2Como testigos confiables reuní conmigo al sacerdote Urías, y a Zacarías hijo de Jeberequías.

3Luego me allegué a la profetisa, la cual concibió y dio a luz un hijo. Entonces el Señor me dijo:

«Ponle por nombre Maher Salal Jasbaz,

4porque antes de que el niño sepa decir “padre mío” y “madre mía”, la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria serán llevados ante el rey de Asiria.»

5El Señor me habló una vez más, y me dijo:

6«Este pueblo rechazó las aguas de Siloé, que corren tranquilas, y se sintió feliz con Resín y con el hijo de Remalías.»

7Por lo tanto, el Señor hará que los inunden por completo las impetuosas y abundantes aguas del río, es decir, hará que el rey de Asiria los inunde con todo su poder. Y ese rey cubrirá todos sus ríos, y rebasará todas sus riberas;

8y llegará hasta Judá y la inundará, y seguirá adelante y le llegará hasta la garganta; luego, oh Emanuel, extenderá sus alas y llenará la tierra en toda su extensión.

9¡Reúnanse ustedes, pueblos, que serán derrotados! Escuchen ustedes, gente de lejanas tierras: pueden prepararse para la batalla, ¡pero serán totalmente derrotados!

10Pueden confabularse, pero no tendrán éxito; pueden hablar cuanto quieran, pero nada acontecerá, porque Dios está con nosotros.

11Ciertamente el Señor me habló con firmeza, y me dio instrucciones de no ir por el camino de este pueblo. Me dijo así:

12«No llamen ustedes conspiración a todo lo que este pueblo llama conspiración. No tengan miedo, ni teman lo que ellos temen.

13Santifiquen al Señor de los ejércitos, y solo a él.
8.12-13:
1 P 3.14-15
Que él sea para ustedes la única razón de su temor.
14Hagan de él su santuario. Pero para las dos casas de Israel será una piedra de tropiezo, que los hará caer; y para los habitantes de Jerusalén les será una trampa, una red.15Muchos de ellos tropezarán; y caerán y serán destrozados;
8.14-15:
1 P 2.8
y se enredarán y quedarán apresados.

16»Ata el testimonio; ponle un sello a mi enseñanza entre mis discípulos.»

17Yo esperaré al Señor, que escondió su rostro de la casa de Jacob. En él confiaré.

8.17:
Heb 2.13

18Aquí estoy yo, con los hijos que el Señor me ha dado.
8.18:
Heb 2.13
Somos en Israel señales portentosas de parte del Señor de los ejércitos, que habita en el monte Sión.
19Si alguien les dice:

«Consulten a los encantadores y a los adivinos, a los que hablan con susurros»,

ustedes respondan:

«¿Acaso no es a su Dios a quien el pueblo debe consultar? ¿Acaso tiene que consultar a los muertos acerca de los vivos?»

20¡A la enseñanza y al testimonio! Si sus palabras no corresponden a esto, es porque no les ha amanecido.

21Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos. Y cuando tengan hambre, se enojarán y, de cara al cielo, maldecirán a su rey y a su Dios.22Y cuando miren a la tierra, solo verán tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; ¡y en las tinieblas se hundirán!