Reina Valera Contemporánea (RVRC)
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Reinado universal del Señor

(Miq 4.1-3)

21Visión de Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén:

2En los últimos días el monte de la casa del Señor será confirmado como cabeza de los montes; será exaltado por encima de las alturas, y hacia él correrán todas las naciones.

3Muchos pueblos vendrán y dirán:

«¡Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob! Él nos guiará por sus caminos, y nosotros iremos por sus sendas. Porque la enseñanza saldrá de Sión; de Jerusalén saldrá la palabra del Señor.

4Él juzgará entre las naciones, y dictará sentencia a muchos pueblos. Y ellos convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces.
2.4:
Jl 3.10
Ninguna nación levantará la espada contra otra nación, ni se entrenarán más para hacer la guerra.»

Juicio del Señor contra los soberbios

5Vengan ustedes, los de la casa de Jacob; caminemos a la luz del Señor.

6Ciertamente tú has abandonado a tu pueblo, a la casa de Jacob, porque se ha llenado de costumbres de oriente; sus adivinos abundan como filisteos, y hacen tratos con gente extraña.7Su país está lleno de plata y de oro, y sus tesoros son ilimitados. Su país está lleno de caballos, y sus carros son incontables.8Su país está lleno de ídolos; ¡se arrodillan ante la obra de sus manos, ante lo que hicieron con sus dedos!9Todos se han inclinado; todos se han humillado. Por eso, ¡no los perdones!10¡Métete en la peña!
2.10:
Ap 6.15
¡Escóndete en el polvo de la temible presencia del Señor y de su esplendorosa majestad!
11En aquel día serán doblegados los altivos y humillados los soberbios; ¡solo el Señor será exaltado!

12Porque el día del Señor de los ejércitos vendrá contra todos los soberbios y altivos; contra todos los que se enaltecen, los cuales serán humillados;

13contra todos los altos y erguidos cedros del Líbano; contra todas las encinas de Basán;14contra todos los altos montes; contra todas las elevadas alturas;15contra toda torre alta; contra todo muro fuerte;16contra todas las naves de Tarsis; contra todos los barcos preciados.17La altivez humana será abatida; la soberbia humana será humillada; en aquel día solo el Señor será exaltado.18Los ídolos serán totalmente eliminados.19Cuando el Señor se disponga a castigar la tierra, la gente se meterá en las grietas de las peñas y en los hoyos de la tierra, para huir de la temible presencia del Señor y de su esplendorosa majestad.

20En ese día la gente arrojará a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y de oro, que se fabricó para adorarlos.

21Cuando el Señor se disponga a castigar la tierra, la gente se meterá en las hendiduras de las rocas y en las grietas de las peñas, para huir de su temible presencia y de su esplendorosa majestad.22Dejen ya de confiar en el hombre, que depende del aire que respira. ¿Qué tanto puede valer?
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Juicio de Dios contra Judá y Jerusalén

31¡Miren esto! Dios, el Señor de los ejércitos, va a dejar a Jerusalén y a Judá sin apoyo alguno y sin provisiones. Va a dejarlas sin pan y sin agua,

2sin guerreros ni soldados, sin jueces ni profetas, sin adivinos ni ancianos,3sin capitanes ni líderes respetables, sin consejeros ni artesanos ni oradores.4Unos jovencitos serán sus líderes; unos chiquillos serán sus gobernantes.5Entre el pueblo, unos a otros se harán violencia: amigos contra amigos, jóvenes contra ancianos, marginados contra poderosos.

6Si de la familia de su padre alguien toma a su hermano y le dice: «Tú, que estás bien vestido, serás nuestro príncipe. Hazte cargo de este montón de ruinas»,

7aquel jurará ese día, y dirá: «No puedo aceptar ese cargo, pues en mi casa no tenemos qué comer ni qué vestir. No me hagan príncipe del pueblo.»8Jerusalén está en ruinas; Judá ha caído, porque con sus palabras y sus hechos han provocado al Señor; a sus ojos han ofendido su majestad.

9La apariencia de su rostro los acusa; son como Sodoma, pues no disimulan su pecado sino que lo pregonan. ¡Ay de su alma, pues ellos mismos se perjudican!

10Díganle al hombre justo que le irá bien, y que comerá del fruto de sus obras.11¡Pero ay del malvado! Mal le irá, y conforme a sus obras se le pagará.12¡Ay, pueblo mío! ¡Oprimido por los imberbes, gobernado por las mujeres! ¡Tus líderes te engañan y te hacen perder el rumbo!

13El Señor se dispone a litigar. Ya ocupa su puesto para juzgar a los pueblos.

14El Señor abrirá juicio contra ustedes, ancianos y príncipes de su pueblo, porque han devorado la viña y tienen en sus casas lo que les arrebataron a los pobres.

15«¿Qué se creen ustedes, los que aplastan a mi pueblo y muelen a golpes el rostro de los pobres?»

—Palabra de Dios, el Señor de los ejércitos.

Juicio contra las mujeres de Sión

16El Señor dice:

«Por la soberbia de las hijas de Sión; por andar con el cuello erguido y con miradas provocativas; por su paso insinuante, con ritmo de danza;

17por todo eso yo, el Señor, les raparé la cabeza a las hijas de Sión; ¡yo, el Señor, las dejaré trasquiladas!

18»Ese día yo, el Señor, les quitaré los adornos de los tobillos, las diademas, las lunetas,

19los collares, los pendientes, las pulseras,20las cofias, los atavíos en los tobillos, las peinetas, los frasquitos de perfume, los zarcillos,21los anillos, las argollas,22las ropas de gala, los mantos, los velos, las bolsas,23los espejos, el fino lino, las gasas y los tocados.24En lugar de finos aromas habrá pestilencia; cuerdas en lugar de cinturones, y cabezas rapadas en lugar de peinados ostentosos; en lugar de elegantes ropajes habrá harapiento cilicio, y marcas de hierro candente en lugar de hermosura.25Tus varones caerán a filo de espada, y tus valientes morirán en la guerra.26Luto y tristeza habrá en las puertas de la ciudad; y esta, abandonada, se sentará en el suelo.
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41»Ese día, siete mujeres se aferrarán a un solo hombre y le dirán: “Nosotras veremos qué comer y con qué vestirnos; solo te pedimos que nos dejes llevar tu nombre. ¡Borra de nosotras esa vergüenza!”»

El glorioso futuro de Jerusalén

2Ese día, el renuevo del Señor será de gloria y hermosura, y el fruto de la tierra será de honra y grandeza para los sobrevivientes de Israel.

3Sucederá que quien se quede en Sión, y quien sea dejado en Jerusalén, será llamado santo; es decir, todos los que estén con vida y registrados en Jerusalén.4Cuando el Señor lave las impurezas de las hijas de Sión, y con el soplo abrasador de su justicia limpie la sangre que hay en medio de Jerusalén,5creará una nube oscura durante el día, y un fuego flamígero y resplandeciente durante la noche, para cubrir todo lugar en el monte Sión y en donde haya reuniones. Y sobre todo esto estará la gloria del Señor.6Además, habrá un resguardo, una sombra contra el calor del día, para guarecerse de la lluvia y del aluvión.