Reina Valera Contemporánea (RVRC)
4

41Por eso, temamos a Dios mientras tengamos todavía la promesa de entrar en su reposo, no sea que alguno de ustedes parezca haberse quedado atrás.

2Porque la buena nueva se nos ha anunciado a nosotros lo mismo que a ellos; pero de nada les sirvió a ellos el oír esta palabra porque, cuando la oyeron, no la acompañaron con fe.3Pero los que creímos hemos entrado en el reposo, conforme a lo que él dijo:

«Por eso, en mi furor juré:

“No entrarán en mi reposo”»,

4.3:
Sal 95.11

aun cuando sus obras estaban acabadas desde la creación del mundo.4En cierto lugar se dice así del séptimo día: «Dios reposó de todas sus obras en el séptimo día.»
4.4:
Gn 2.2
5Y una vez más dice: «No entrarán en mi reposo».
4.5:
Sal 95.11
6Por lo tanto, y puesto que aún falta que algunos entren en el reposo, y como aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de su desobediencia,7vuelve a determinarse un día, «Hoy», al decir después de tanto tiempo, por medio de David:

«Si ustedes oyen hoy su voz,

no endurezcan su corazón».

4.7:
Sal 95.7-8

8Si Josué les hubiera dado el reposo,
4.8:
Dt 31.7
Jos 22.4
no habría hablado después de otro día.
9De modo que aún queda un reposo para el pueblo de Dios.10Porque el que entra en su reposo, reposa también de sus obras, como Dios reposó de las suyas.
4.10:
Gn 2.2

11Procuremos, pues, entrar en ese reposo, para que nadie siga el ejemplo de los que desobedecieron.

12La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que las espadas de dos filos, pues penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.13Nada de lo que Dios creó puede esconderse de él, sino que todas las cosas quedan al desnudo y descubiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que rendir cuentas.

Jesús el gran sumo sacerdote

14Por lo tanto, y ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, retengamos nuestra profesión de fe.

15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.16Por tanto, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para cuando necesitemos ayuda.
5

51Todo sumo sacerdote es elegido entre los hombres, y constituido a favor de los hombres ante la presencia de Dios, para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados

2y para mostrarse paciente con los ignorantes y extraviados, ya que él mismo adolece de la debilidad humana.3Por eso mismo debe presentar una ofrenda por sus propios pecados, así como por los del pueblo.
5.3:
Lv 9.7
4Pero nadie puede tomar este honor por cuenta propia, sino solo el que es llamado por Dios, como en el caso de Aarón.
5.4:
Ex 28.1

5Tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino que ese honor se lo dio el que le dijo:

«Tú eres mi Hijo,

yo te he engendrado hoy»,

5.5:
Sal 2.7

6y que en otro lugar también dice:

«Tú eres sacerdote para siempre,

según el orden de Melquisedec».

5.6:
Sal 110.4

7Cuando Cristo vivía en este mundo, con gran clamor y lágrimas ofreció ruegos y súplicas al que lo podía librar de la muerte,

5.7:
Mt 26.36-46
Mc 14.32-42
Lc 22.39-46
y fue escuchado por su temor reverente.

8Aunque era Hijo, aprendió a obedecer mediante el sufrimiento;9y una vez que alcanzó la perfección, llegó a ser el autor de la salvación eterna para todos los que le obedecen,10y Dios lo declaró sumo sacerdote, según el orden de Melquisedec.

Advertencia contra la apostasía

11Acerca de esto tenemos mucho que decir, aunque no es fácil explicarlo porque ustedes son lentos para entender.

12Aunque después de tanto tiempo ya deberían ser maestros, todavía es necesario que se les vuelva a enseñar lo más elemental de las palabras de Dios. Esto es tan así que lo que necesitan es leche, y no alimento sólido.13Pero todos los que se alimentan de leche son inexpertos en la palabra de justicia, porque son como niños.
5.12-13:
1 Co 3.2
14El alimento sólido es para los que ya han alcanzado la madurez, para los que pueden discernir entre el bien y el mal, y han ejercitado su capacidad de tomar decisiones.
6

61Por lo tanto, dejemos a un lado las enseñanzas elementales acerca de Cristo, y avancemos hacia la perfección. No volvamos a cuestiones básicas, tales como el arrepentirnos de las acciones que nos llevan a la muerte, o la fe en Dios,

2o las enseñanzas acerca del bautismo, o la imposición de manos, o la resurrección de los muertos y el juicio eterno.3Todo esto lo haremos, si Dios nos lo permite.4No es posible que los que alguna vez fueron iluminados y saborearon el don celestial, y tuvieron parte en el Espíritu Santo,5y saborearon además la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero,6pero volvieron a caer, vuelvan también a ser renovados para arrepentimiento. ¡Eso sería volver a crucificar al Hijo de Dios para ellos mismos, y exponerlo a la vergüenza pública!7Cuando la tierra absorbe la lluvia que le cae con frecuencia, y produce plantas útiles para quienes la cultivan, recibe la bendición de Dios;8pero cuando produce espinos y abrojos, no vale nada; poco le falta para ser maldecida,
6.8:
Gn 3.17-18
y acaba por ser quemada.

9Queridos hermanos, aunque hablamos así, con respecto a ustedes estamos convencidos de cosas mejores, que tienen que ver con la salvación.

10Porque Dios es justo, y no olvidará el trabajo de ustedes y el amor que han mostrado hacia él mediante el servicio a los santos, como hasta ahora lo hacen.11Pero deseamos que cada uno de ustedes muestre el mismo entusiasmo hasta el fin, para la plena realización de su esperanza12y para que no se hagan perezosos, sino que sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la paciencia heredan las promesas.

13Cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, juró por sí mismo, porque no había nadie superior a él por quien jurar,

14y dijo: «Ciertamente te bendeciré con abundancia y multiplicaré tu descendencia».
6.14:
Gn 22.16-17
15Y Abrahán esperó con paciencia, y recibió lo que Dios le había prometido.16Cuando alguien jura, lo hace por alguien superior a sí mismo. De esa manera confirma lo que ha dicho y pone fin a toda discusión.17Por eso Dios, queriendo demostrar claramente a los herederos de la promesa que sus propósitos no cambian, les hizo un juramento,18para que por estas dos cosas que no cambian, y en las que Dios no puede mentir, tengamos un sólido consuelo los que buscamos refugio y nos aferramos a la esperanza que se nos ha propuesto.19Esta esperanza mantiene nuestra alma firme y segura, como un ancla, y penetra hasta detrás del velo,
6.19:
Lv 16.2
20donde Jesús, nuestro precursor, entró por nosotros y llegó a ser sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
6.20:
Sal 110.4