Reina Valera Contemporánea (RVRC)
30

301Al ver Raquel que ella no le daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana y le dijo a Jacob:

«¡Dame hijos, pues de lo contrario me muero!»

2Jacob se enojó con Raquel, y le dijo:

«¿Acaso soy Dios, que le ha impedido a tu vientre dar fruto?»

3Ella le dijo:

«Aquí tienes a mi sierva Bilá. Únete a ella. Así ella dará a luz sobre mis rodillas, y también yo tendré hijos de ella.»

4Y Raquel le dio a su sierva Bilá por mujer, y Jacob se unió a ella.

5Y Bilá concibió, y le dio a Jacob un hijo.6Entonces dijo Raquel: «Dios me juzgó, y oyó también mi voz, y me dio un hijo.» Por eso le puso por nombre Dan.30.6 Es decir, Él juzga.

7Bilá, la sierva de Raquel, concibió otra vez y le dio a Jacob un segundo hijo.

8Y Raquel dijo: «Tremendas luchas he librado30.8 Heb. niftal. con mi hermana, y la he vencido.» Y llamó a su hijo Neftalí.

9Al ver Lea que ella había dejado de dar a luz, tomó a su sierva Zilpa y se la dio a Jacob por mujer.

10Y Zilpa, la sierva de Lea, le dio a Jacob un hijo.11Entonces dijo Lea: «¡Llegó la buena suerte!», así que le puso por nombre Gad.30.11 Es decir, Suerte.

12Zilpa, la sierva de Lea, le dio otro hijo a Jacob;

13y Lea dijo: «¡Qué felicidad la mía! ¡Las mujeres me considerarán feliz!» Y le puso por nombre Aser.30.13 Es decir, Feliz.

14Durante la siega del trigo, Rubén fue al campo y encontró mandrágoras, las cuales llevó a Lea, su madre. Y Raquel le dijo a Lea:

«Por favor, dame algunas de las mandrágoras de tu hijo.»

15Y ella le respondió:

«¿Te parece poco haberme quitado a mi marido, que ahora quieres quitarme también las mandrágoras de mi hijo?»

Y Raquel le propuso:

«Pues a cambio de las mandrágoras de tu hijo, Jacob dormirá contigo esta noche.»

16En la tarde, cuando Jacob volvió del campo, Lea salió a su encuentro y le dijo:

«Únete conmigo. Francamente, te he alquilado a cambio de las mandrágoras de mi hijo.»

Y Jacob durmió con ella aquella noche.

17Y Dios oyó a Lea, y esta concibió y le dio a Jacob su quinto hijo.18Y dijo Lea: «Dios me ha recompensado,30.18 Heb. sakar. por haberle dado mi marido a mi sierva.» Por eso le puso por nombre Isacar.

19Después Lea volvió a concebir, y le dio a Jacob su sexto hijo.

20Entonces dijo Lea: «¡Que bello regalo me ha hecho Dios! Ahora mi marido vivirá30.20 Heb. zabal. conmigo, pues ya le he dado seis hijos.» Y le puso por nombre Zabulón.

21Después dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina.

22Pero Dios se acordó de Raquel. La escuchó y le concedió tener hijos.23Y ella concibió y dio a luz un hijo. Entonces dijo: «Dios ha borrado mi vergüenza»,24y le puso por nombre José,30.24 Es decir, Él añade. pues dijo: «¡Quiera el Señor darme un hijo más!»

Tretas de Jacob y de Labán

25Por el tiempo en que Raquel dio a luz a José, sucedió que Jacob le dijo a Labán:

«Déjame ir, y volveré a mi lugar, a mi propia tierra.

26Entrégame a mis mujeres y mis hijos, por quienes te he servido, y déjame ir. Tú bien sabes cómo he trabajado para ti.»

27Y Labán le respondió:

«Si merezco que me trates con bondad, quédate. Se me ha revelado que gracias a ti el Señor me ha bendecido.»

28Y añadió:

«Dime cuánto quieres ganar, que yo te lo pagaré.»

29Y Jacob respondió:

«Tú bien sabes cómo he trabajado para ti, y cómo ha estado tu ganado conmigo.

30Lo poco que tenías antes de mi llegada, ha crecido en gran número. Con mi llegada el Señor te ha bendecido, pero ¿cuándo haré algo también por mi propia casa?»

31Y Labán le dijo:

«¿Qué quieres que te dé?»

Y Jacob respondió:

«No me des nada. Si quieres hacer algo por mí, haz lo siguiente y yo volveré a cuidar de tus ovejas.

32Hoy pasaré por todo tu rebaño, y apartaré todas las ovejas manchadas y salpicadas de color, y todas las ovejas de color oscuro, más las cabras que sean manchadas y salpicadas de color. Esta será mi paga.33Así el día de mañana, cuando vengas a reconocer mi paga, mi honradez responderá por mí. Toda cabra que no sea pintada ni manchada, y toda oveja entre mis ovejas que no sea de color oscuro, se me achacará como robada.»

34Labán dijo entonces:

«Pues bien, que sea como tú dices.»

35Ese mismo día, Labán apartó los machos cabríos manchados y rayados, y todas las cabras manchadas y salpicadas de color, y toda la que tenía en sí algo de blanco, y todas las ovejas de color oscuro, y las puso a cargo de sus hijos.

36Luego puso tres días de camino entre él y Jacob. Mientras tanto, Jacob cuidaba el resto de las ovejas de Labán.

37Jacob tomó entonces varas verdes de álamo, avellano y castaño, y les quitó la corteza para que se viera lo blanco de las varas;

38luego puso las varas sin corteza en los abrevaderos, donde las ovejas venían a beber agua, y estas se apareaban delante de las varas cuando venían a beber.39Así las ovejas concebían delante de las varas, y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.40Entonces Jacob apartaba los corderos, y todos los oscuros y listados del hato de Labán los ponía entre su propio rebaño; luego ponía aparte su hato, y no lo juntaba con las ovejas de Labán.41Y cada vez que las ovejas más fuertes estaban en celo, Jacob ponía las varas en los abrevaderos, delante de las ovejas, para que concibieran a la vista de las varas;42pero cuando venían las ovejas más débiles, no las ponía. Así, las más débiles eran para Labán, y las más fuertes para Jacob.43Fue así como este varón llegó a ser muy rico, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, además de camellos y asnos.
31

311Pero Jacob se enteraba de las habladurías de los hijos de Labán, pues decían: «Jacob se ha quedado con todo lo que era de nuestro padre. Toda su riqueza la obtuvo de lo que era de nuestro padre.»

2Además, Jacob miraba el semblante de Labán, y podía ver que ya no lo trataba como antes.3Entonces el Señor le dijo a Jacob: «Regresa a la tierra de tus padres, con tus parientes, que yo estaré contigo.»

4Jacob mandó llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,

5y les dijo:

«Me doy cuenta de que el padre de ustedes ya no me trata como antes. Pero el Dios de mi padre está conmigo.

6Ustedes saben que yo he servido a su padre con todas mis fuerzas,7y que su padre me ha engañado, pues varias veces me ha cambiado la paga. Pero Dios no le ha permitido hacerme daño.8Si él decía: “Te voy a pagar con los pintados”, entonces todas las ovejas parían corderos pintados; y si decía: “Te voy a pagar con los listados”, entonces todas las ovejas parían corderos listados.9Así Dios le quitó al padre de ustedes el ganado, y me lo dio a mí.10Y resulta que, cuando las ovejas estaban en celo, yo levanté la vista, y en sueños vi que los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados.11Entonces el ángel de Dios me habló en sueños, y yo me dispuse a escucharlo.12Y me dijo: “Levanta ahora los ojos, y verás que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados. Yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.13Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto.
31.13:
Gn 28.18-22
Levántate ahora y sal de esta tierra, y regresa a tu tierra natal.”»

14Raquel y Lea respondieron:

«¿Acaso tenemos todavía nosotras alguna porción o herencia en la casa de nuestro padre?

15¿Acaso no nos considera unas extrañas, y hasta nos vendió y se ha comido por completo nuestro precio?16La verdad es que todas las riquezas que Dios le ha quitado a nuestro padre, ¡son de nosotras y de nuestros hijos! Así que, haz todo lo que Dios te ha dicho.»

Jacob huye de Labán

17Entonces Jacob se preparó y sentó a sus hijos y sus mujeres sobre los camellos,

18luego puso en marcha todo su ganado, y todo el ganado que había adquirido, que era su ganancia de Padán Aram, y se dispuso a volver a Isaac, su padre, en la tierra de Canaán.19Como Labán había ido a trasquilar sus ovejas, Raquel hurtó los ídolos de su padre.20Jacob, por su parte, engañó a Labán el arameo al no hacerle saber que iba a fugarse.21Y se fugó, llevándose todo lo que tenía. Se dispuso a cruzar el Éufrates, y se enfiló hacia el monte de Galaad.22Al tercer día fueron a decirle a Labán que Jacob se había fugado.23Entonces Labán se hizo acompañar de sus parientes, y se fue tras Jacob. Después de siete días de camino, lo alcanzó en el monte de Galaad.24Pero esa noche Dios se le apareció en un sueño a Labán el arameo, y le dijo: «Mucho cuidado con comenzar a hablarle a Jacob bien, y acabar mal.»

25Labán alcanzó a Jacob cuando este había plantado su tienda en el monte, así que Labán y sus parientes acamparon en el monte de Galaad.

26Y Labán le dijo a Jacob:

«¿Qué es lo que has hecho? ¿Por qué me engañaste y trajiste a mis hijas como prisioneras de guerra?

27¿Por qué te fugaste a escondidas? ¿Por qué me engañaste, y no me dijiste nada? ¡Yo te habría despedido con alegría y con cantos, con tamborines y arpas!28¡Ni siquiera me dejaste besar a mis hijos y mis hijas! ¡Lo que has hecho es una locura!29Yo tengo poder para hacerles daño; pero el Dios de tu padre me habló anoche y me dijo: “Mucho cuidado con comenzar a hablarle a Jacob bien, y acabar mal.”30Pero ya que tantas ganas tenías de irte a la casa de tu padre, ¿por qué me robaste mis dioses?»

31Jacob le respondió así a Labán:

«Es que tuve miedo. Yo pensé que tal vez me quitarías tus hijas por la fuerza.

32Pero al que encuentres con tus dioses en su poder, no quedará con vida. En presencia de nuestros hermanos, reconoce lo que sea tuyo y esté en mi poder, y llévatelo.»

Pero Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.

33Labán entró en la tienda de Jacob, luego en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, y no halló nada; entonces salió de la tienda de Lea y entró en la tienda de Raquel.34Pero Raquel tomó los ídolos y los puso bajo la albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; así que Labán buscó en toda la tienda, y no los halló.35Y ella le dijo a su padre:

«No se enoje mi señor. Es que no me puedo levantar delante de ti, porque estoy con la costumbre de las mujeres.»

Y Labán buscó los ídolos, pero no los halló.

36Entonces Jacob se enojó, y riñó con Labán. Le reclamó:

«¿En qué te he faltado? ¿Cuál es mi pecado, para que me persigas con tanto ardor?

37Ya que has rebuscado en todas mis cosas, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí, delante de mis hermanos y de los tuyos, ¡y que juzguen entre nosotros!38Veinte años han sido los que he estado contigo, y nunca abortaron tus ovejas ni tus cabras, ni me comí un solo carnero de tus ovejas.39Nunca te traje lo que las fieras arrebataron, y si algo se robaban de día o de noche, me hacías responsable y a mí me lo cobrabas.40De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño se me iba.41Esta clase de vida he tenido en tu casa durante veinte años. Catorce te serví por tus dos hijas, y seis por tu ganado, y varias veces me has cambiado la paga.42Si no estuviera conmigo el Dios de mi padre, el Dios de Abrahán, el Dios a quien Isaac temía, estoy seguro de que me dejarías ir ahora con las manos vacías. Pero Dios ha visto mi aflicción y el trabajo de mis manos, y por eso te reprendió anoche.»

43Labán le respondió a Jacob:

«Las hijas son mis hijas, y los hijos son mis hijos; las ovejas son mis ovejas. ¡Todo lo que aquí ves me pertenece! Pero ¿qué puedo hacerles hoy a estas hijas mías, o a los hijos que ellas han tenido?

44Ven ahora, y hagamos un pacto tú y yo, y que este sea un testimonio entre nosotros dos.»

45Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó como señal.

46Jacob les dijo a sus parientes: «Recojan piedras». Y ellos tomaron piedras e hicieron un montón, y allí sobre el montón de piedras comieron.47Labán lo llamó «Yegar Sadutá»,31.47 Arameo, El montón del testimonio. y Jacob lo llamó «Galaad»31.47 Heb. El montón del testimonio.48porque Labán dijo: «Este montón de piedras es hoy testigo entre nosotros dos». Por eso se le conoce por el nombre de Galaad49y de Mispá,31.49 Es decir, Atalaya. pues dijo:

«Que el Señor nos vigile a ti y a mí, ahora que nos separemos el uno del otro.

50Si acaso humillas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros, pero Dios nos ve y es testigo entre nosotros dos.»

51Además, Labán le dijo a Jacob:

«Mira este montón de piedras y esta señal, que he levantado entre nosotros dos.

52Que este montón de piedras y esta señal nos sirvan de testigos, de que ni tú ni yo pasaremos más allá de este montón de piedras, ni de esta señal, para hacernos daño.53Que el Dios de Abrahán y el Dios de Najor, el Dios de sus padres, juzgue entre nosotros.»

Y Jacob juró por aquel que era el temor de Isaac, su padre.

54Luego Jacob ofreció sacrificios en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan. Después de comer, pasaron la noche en el monte.55A la mañana siguiente Labán se levantó y besó a sus hijos y sus hijas, y los bendijo; después de eso se fue de regreso a su lugar.
32

Jacob se prepara para el encuentro con Esaú

321Al seguir Jacob su camino, le salieron al encuentro ángeles de Dios.

2Cuando Jacob los vio, dijo: «Este es un campamento de Dios.» Así que a aquel lugar lo llamó Majanayin.32.2 Es decir, Dos campamentos.3Jacob envió delante de sí mensajeros a Esaú, su hermano, que estaba en la tierra de Seír, en el campo de Edom,4y les dio las siguientes instrucciones:

«Díganle a mi señor Esaú de parte de su siervo Jacob: “Hasta ahora he estado viviendo con Labán.

5Tengo vacas, asnos y ovejas, y también siervos y siervas. Envío a decir esto a mi señor, para pedirle que me trate con bondad.”»

6Los mensajeros volvieron a Jacob, y le dijeron:

«Fuimos a ver a tu hermano Esaú, y también él viene a recibirte. Con él vienen cuatrocientos hombres.»

7Jacob sintió mucho miedo. En su angustia, dividió en dos campamentos a la gente que venía con él, lo mismo que a las ovejas, las vacas y los camellos;

8y dijo: «Si Esaú viene contra un campamento, y lo ataca, el otro campamento podrá escapar.»

9También dijo Jacob: «Señor, Dios de mi padre Abrahán y Dios de mi padre Isaac, tú me dijiste: “Vuelve a tu tierra, con tus parientes, y yo te trataré bien.”

10Yo soy menor que todas las misericordias y que toda la verdad con que has tratado a este siervo tuyo, pues crucé este Jordán solamente con mi cayado, y ahora he llegado a poseer dos campamentos.11¡Por favor, líbrame de la mano de mi hermano Esaú, porque le temo! ¡No sea que venga y hiera a la madre junto con los hijos!12Tú has dicho: “Yo te trataré bien, y tu descendencia será como la arena del mar,
32.12:
Gn 22.17
tan numerosa que no se puede contar.”»

13Esa noche Jacob durmió allí, y de lo que le vino a la mano tomó un presente para su hermano Esaú:

14doscientas cabras, veinte machos cabríos, doscientas ovejas, veinte carneros,15treinta camellas recién paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, y veinte asnas y diez borricos.16A cada uno de sus siervos le entregó una manada, y les dijo: «Adelántense a mí, y dejen un espacio entre una y otra manada.»17Al primero le ordenó: «Si mi hermano Esaú te encuentra y te pregunta “¿Quién es tu amo? ¿A dónde vas? ¿Para quién es esto que vas arreando?”18Respóndele: “Es un presente que tu siervo Jacob te envía a ti, mi señor Esaú. Mira, él mismo viene atrás de nosotros.”»19Al segundo también le dio órdenes, lo mismo que al tercero y a todos los que iban tras aquellas manadas. Les dijo: «Esto es lo que le dirán a Esaú, cuando lo encuentren.20Y le dirán también: “Tu siervo Jacob viene atrás de nosotros.”» Y es que pensó: «Voy a calmar su enojo con el presente que va delante de mí. Después de eso lo veré cara a cara. Tal vez me perdone.»21Y así, el presente avanzó delante de él, y esa noche se quedó a dormir en el campamento.

Jacob lucha con el ángel en Peniel

22Pero esa misma noche se levantó, tomó a sus dos mujeres, sus dos siervas y sus once hijos, y cruzó el vado de Jaboc.

23Los tomó, y los hizo cruzar el arroyo, con todas sus posesiones.24De modo que Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta la salida del sol.25Pero cuando ese hombre vio que no podía vencerlo, lo golpeó en la coyuntura de su muslo, y en la lucha el muslo de Jacob se descoyuntó.26El hombre dijo:

«Déjame ir, porque ya está saliendo el sol.»

Pero Jacob le respondió:

«No te dejaré ir, si no me bendices.»

27Aquel hombre le dijo:

«¿Cuál es tu nombre?»

Y él respondió: «Jacob».

28Y el hombre dijo:

«Tu nombre ya no será Jacob,

32.28:
Gn 35.10
sino Israel;32.28 Es decir, El que lucha con Dios, o Dios lucha. porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.»

29Entonces Jacob le preguntó:

«Ahora hazme saber tu nombre.»

Y aquel hombre respondió:

«¿Para qué quieres saber mi nombre?»

Y lo bendijo allí.

30A ese lugar Jacob le puso por nombre «Peniel»,32.30 Es decir, El rostro de Dios. porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y sigo con vida.»

31El sol salía cuando Jacob, que iba cojeando de la cadera, cruzó Peniel.

32Por eso hasta el día de hoy los israelitas no comen del tendón que se contrajo, y que está en la coyuntura del muslo; porque aquel hombre golpeó a Jacob en esta parte de su muslo, en el tendón que se contrajo.