Reina Valera Contemporánea (RVRC)
1

La creación

11Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra.

2La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas cubrían la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.

3Y dijo Dios: «¡Que haya luz!»

1.3:
2 Co 4.6
Y hubo luz.

4Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas;5a la luz, Dios la llamó «Día», y a las tinieblas las llamó «Noche». Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día primero.

6Luego dijo Dios: «¡Que haya algo firme en medio de las aguas, para que separe unas aguas de otras aguas!»

7Y Dios hizo una bóveda, y parte de las aguas quedaron arriba de la bóveda, y parte de las aguas quedaron abajo. Y así fue.8Dios llamó «cielos» a la bóveda.
1.6-8:
2 P 3.5
Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día segundo.

9También dijo Dios: «¡Que se junten en un solo lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que se descubra lo seco!» Y así fue.

10A lo seco, Dios lo llamó «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares». Y vio Dios que era bueno.11Después dijo Dios: «¡Que produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla, y árboles frutales sobre la tierra que den fruto según su género, y cuya semilla esté en ellos!» Y así fue.12Y así la tierra produjo hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árboles que dan fruto según su género, y cuya semilla está en ellos. Y vio Dios que era bueno.13Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día tercero.

14Luego dijo Dios: «¡Que haya lumbreras en la bóveda celeste, para que separen el día de la noche y sirvan de señales para las estaciones, los días y los años!

15¡Que sirvan de lumbreras en la bóveda celeste, y que alumbren sobre la tierra!» Y así fue.16Y Dios hizo las dos grandes lumbreras: el sol, para ser el rey del día, y la luna, para ser la reina de la noche. Además, hizo las estrellas.17Y las puso Dios en la bóveda celeste, para que alumbraran sobre la tierra,18para que reinaran en el día y en la noche, y para que separaran la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.19Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día cuarto.20Y dijo Dios: «¡Que produzcan las aguas seres vivos, y aves que vuelen sobre la tierra, por la bóveda celeste!»21Dios creó entonces los grandes monstruos marinos, y todo ser vivo que repta y que las aguas produjeron según su género, y todo animal alado según su especie. Y vio Dios que era bueno.22Y Dios los bendijo con estas palabras: «¡Reprodúzcanse, multiplíquense! ¡Llenen las aguas de los mares! ¡Que se multipliquen las aves en la tierra!»23Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día quinto.

24Luego dijo Dios: «¡Que produzca la tierra seres vivos según su género; y bestias, serpientes y animales terrestres según su especie!» Y así fue.

25Y Dios hizo animales terrestres según su género, y ganado según su género, y todo animal que repta sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

26Entonces dijo Dios: «¡Hagamos al hombre a nuestra imagen

1.26:
1 Co 11.7
y semejanza! ¡Que domine en toda la tierra sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos y las bestias, y sobre todo animal que repta sobre la tierra!»

27Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó.
1.27:
Mt 19.4
Mc 10.6
28Y los bendijo Dios
1.27-28:
Gn 5.1-2
con estas palabras: «¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla! ¡Sean los señores de los peces del mar, de las aves de los cielos, y de todos los seres que reptan sobre la tierra!»

29Y dijo Dios: «¡Miren! Les he dado toda planta que da semilla y que está sobre toda la tierra, y todo árbol que da fruto y semilla. Ellos les servirán de alimento.

30Para toda bestia de la tierra, y para todas las aves de los cielos, y para todo lo que repta sobre la tierra y que tiene vida, toda planta verde les servirá de alimento.» Y así fue.31Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo ello era bueno en gran manera. Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día sexto.
2

21Así fueron terminados los cielos y la tierra y todo lo que existe.

2Dios terminó en el día séptimo la obra que hizo; y en ese día reposó de toda su obra.
2.2:
Heb 4.4,10
3Y Dios bendijo el día séptimo, y lo santificó,
2.2-3:
Ex 20.11
porque en ese día reposó de toda su obra.

El hombre en el huerto de Edén

4Estos son los orígenes de los cielos y la tierra cuando fueron creados, el día que Dios el Señor hizo la tierra y los cielos,

5y toda planta del campo antes de que existiera en la tierra, y toda hierba del campo antes de que naciera, pues Dios el Señor aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había nadie que cultivara la tierra.6Más bien, de la tierra subía un vapor, el cual regaba toda la superficie de la tierra.7Entonces, del polvo de la tierra Dios el Señor formó al hombre, e infundió en su nariz aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser con vida.
2.7:
1 Co 15.45

8Y Dios el Señor plantó un huerto en Edén, al oriente, y allí puso al hombre que había formado.

9De la tierra, Dios el Señor hizo crecer todo árbol deleitable a la vista y bueno para comer; también estaban en medio del huerto el árbol de la vida
2.9:
Ap 2.7
22.2,14
y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
10De Edén salía un río que regaba el huerto, y de allí se dividía en otros cuatro ríos.11Uno de ellos se llama Pisón, y es el que rodea toda la tierra de Javilá, donde hay oro.12El oro de esa tierra es bueno, y allí también hay bedelio y ónice.13El segundo río se llama Guijón, y es el que rodea toda la tierra de Cus.14El tercer río se llama Hidekel, y es el que corre al oriente de Asiria. El cuarto río es el Éufrates.

15Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.

16Y Dios el Señor dio al hombre la siguiente orden: «Puedes comer de todo árbol del huerto,17pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque el día que comas de él ciertamente morirás.»

18Después Dios el Señor dijo: «No está bien que el hombre esté solo; le haré una ayuda a su medida.»

19Y así, Dios el Señor formó de la tierra todos los animales del campo, y todas las aves de los cielos, y se los llevó a Adán para ver qué nombre les pondría; y el nombre que Adán les puso a los animales con vida es el nombre que se les quedó.20Adán puso nombre a todos los animales y a las aves de los cielos, y a todo el ganado del campo, pero para Adán no se halló una ayuda a su medida.21Entonces Dios el Señor hizo que Adán cayera en un sueño profundo y, mientras este dormía, le sacó una de sus costillas, y luego cerró esa parte de su cuerpo.22Con la costilla que sacó del hombre, Dios el Señor hizo una mujer, y se la llevó al hombre.23Entonces Adán dijo: «Esta es ahora carne de mi carne y hueso de mis huesos; será llamada “mujer”,2.23 Heb. Ishshah. porque fue sacada del hombre.»2.23 Heb. Ish.24Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán un solo ser.2.24 Lit. una sola carne.
2.24:
Mt 19.5
Mc 10.7-8
1 Co 6.16
Ef 5.31
25Y aunque Adán y su mujer andaban desnudos, no se avergonzaban de andar así.
3

Desobediencia del hombre

31La serpiente

3.1:
Ap 12.9
20.2
era el animal más astuto de todos los que Dios el Señor había creado. Así que le dijo a la mujer:

«¿Así que Dios les ha dicho a ustedes que no coman de ningún árbol del huerto?»

2La mujer le respondió a la serpiente:

«Podemos comer del fruto de los árboles del huerto,

3pero Dios nos dijo: “No coman del fruto del árbol que está en medio del huerto, ni lo toquen. De lo contrario, morirán.”»

4Entonces la serpiente le dijo a la mujer:

«No morirán.

5Dios bien sabe que el día que ustedes coman de él, se les abrirán los ojos, y serán como Dios, conocedores del bien y del mal.»

6La mujer vio que el árbol era bueno para comer, apetecible a los ojos, y codiciable para alcanzar la sabiduría. Tomó entonces uno de sus frutos, y lo comió; y le dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió.

7En ese instante se les abrieron los ojos a los dos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entonces tejieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas.

8El hombre y su mujer oyeron la voz de Dios el Señor, que iba y venía por el huerto, con el viento del día; entonces corrieron a esconderse entre los árboles del huerto, para huir de la presencia de Dios el Señor.

9Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo:

«¿Dónde andas?»

10Y él respondió:

«Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, pues estoy desnudo. Por eso me escondí.»

11Dios le dijo:

«¿Y quién te dijo que estás desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que yo te ordené que no comieras?»

12Y el hombre respondió:

«La mujer que me diste por compañera fue quien me dio del árbol, y yo comí.»

13Entonces Dios el Señor le dijo a la mujer:

«¿Qué es lo que has hecho?»

Y la mujer dijo:

«La serpiente me engañó,

3.13:
2 Co 11.3
y yo comí.»

14Dios el Señor dijo entonces a la serpiente:

«Por esto que has hecho, ¡maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo! ¡Te arrastrarás sobre tu vientre, y polvo comerás todos los días de tu vida!

15Yo pondré enemistad entre la mujer y tú, y entre su descendencia y tu descendencia; ella te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón.»

16A la mujer le dijo:

«Aumentaré en gran manera los dolores cuando des a luz tus hijos. Tu deseo te llevará a tu marido,3.16 O, tu voluntad será sujeta a tu marido. y él te dominará.»

17Al hombre le dijo:

«Puesto que accediste a lo que te dijo tu mujer, y comiste del árbol del que te ordené que no comieras, maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

18Te producirá espinos y cardos,
3.17-18:
Heb 6.8
y comerás hierbas del campo.
19Comerás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado; porque polvo eres, y al polvo volverás.»

20El nombre que Adán le dio a su mujer fue Eva,3.20 En hebreo este nombre se asemeja a la palabra que se usa para viviente. porque ella fue la madre de todos los vivientes.

21Luego Dios el Señor hizo túnicas de pieles para vestir al hombre y a su mujer.22Y Dios el Señor dijo:

«Ahora el hombre es como uno de nosotros, pues conoce el bien y el mal. No vaya a ser que extienda la mano, y tome también del árbol de la vida,

3.22:
Ap 22.14
y coma, y viva para siempre.»

23Entonces el Señor lo sacó del huerto de Edén, para que cultivara la tierra, de la cual fue tomado.

24Echó fuera al hombre, y al oriente del huerto de Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba hacia todos lados, para resguardar el camino del árbol de la vida.