Reina Valera Contemporánea (RVRC)
5

Firmes en la libertad

51Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud.

2Miren que yo, Pablo, les digo que si se circuncidan, de nada les aprovechará Cristo.3Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley.4Ustedes, los que por la ley se justifican, se han desligado de Cristo; han caído de la gracia.5Pues nosotros por el Espíritu aguardamos, por fe, la esperanza de la justicia.6Porque en Cristo Jesús nada valen la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.7Ustedes corrían bien; ¿quién les impidió el no obedecer a la verdad?8Esta persuasión no procede de aquel que los llama.9Un poco de levadura fermenta toda la masa.
5.9:
1 Co 5.6
10Yo confío respecto de ustedes, en el Señor, que no pensarán de otro modo; pero el que los perturba, quienquiera que sea, llevará la sentencia.11Y yo, hermanos, si aún predicara la circuncisión, ¿por qué habría de padecer todavía persecución? En tal caso, se habría quitado el tropiezo de la cruz.12¡Cómo quisiera yo que se mutilaran quienes los perturban!

13Hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad, solo que no usen la libertad como pretexto para pecar; más bien, sírvanse los unos a los otros por amor.

14Porque toda la ley se cumple en esta sola palabra: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
5.14:
Lv 19.18
15Pero si ustedes se muerden y se devoran los unos a los otros, tengan cuidado de no consumirse también los unos a los otros.

Las obras de la carne y el fruto del Espíritu

16Digo, pues: Vivan según el Espíritu, y no satisfagan los deseos de la carne.

17Porque el deseo de la carne se opone al Espíritu, y el del Espíritu se opone a la carne; y estos se oponen entre sí para que ustedes no hagan lo que quisieran hacer.
5.17:
Ro 7.15-23
18Pero si ustedes son guiados por el Espíritu, no están ya sujetos a la ley.19Las obras de la carne se manifiestan en adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,20idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,21envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. Acerca de ellas les advierto, como ya antes les he dicho, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.22Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,23mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley.24Y los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

25Si vivimos por el Espíritu, vivamos también según el Espíritu.

26No nos hagamos vanidosos, ni nos irritemos unos a otros, ni sintamos envidia entre nosotros.
6

61Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, ustedes, que son espirituales, restáurenlo con espíritu de mansedumbre. Piensa en ti mismo, no sea que también tú seas tentado.

2Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo.3Porque el que se cree ser algo, y no es nada, a sí mismo se engaña.4Así que, cada uno ponga a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de jactarse, pero solo respecto de sí mismo y no por otro;5porque cada uno llevará su propia carga.

6El que recibe enseñanza en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que le enseña.

7No se engañen. Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará.

8El que siembra para sí mismo, de sí mismo cosechará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.9No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo cosecharemos, si no nos desanimamos.10Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Pablo se gloría en la cruz de Cristo

11Miren con cuán grandes letras les escribo de mi propia mano.

12Todos los que quieren agradar a los demás los obligan a que se circunciden, solamente para no ser perseguidos por causa de la cruz de Cristo.13Porque ni siquiera los mismos que se circuncidan cumplen la ley, aunque quieren que ustedes se circunciden para tener de qué jactarse.14Pero lejos esté de mí el jactarme, a no ser en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.15Porque en Cristo Jesús nada valen la circuncisión ni la incircuncisión, sino una nueva creación.16Y a todos los que anden conforme a esta regla, que la paz y la misericordia sean con ellos, y con el Israel de Dios.

17De aquí en adelante nadie me cause molestias, que yo llevo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.

Bendición final

18Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén.