Reina Valera Contemporánea (RVRC)
2

21Después de catorce años, subí otra vez a Jerusalén

2.1:
Hch 11.30
15.2
con Bernabé, y también llevé conmigo a Tito.

2Pero subí en obediencia a una revelación. Y para no correr, o para no haber corrido en vano, el evangelio que predico entre los no judíos lo expuse en privado a los que tenían cierta reputación.3Pero ni siquiera Tito, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarse, aunque era griego;4y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús y para reducirnos a esclavitud,5a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciera con ustedes.6Los que tenían fama y reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas
2.6:
Dt 10.17
), no me comunicaron nada nuevo.
7Por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión8(pues el que actuó en Pedro para el apostolado de los judíos, actuó también en mí para con los no judíos),9y como reconocieron la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuéramos a los no judíos, y ellos a los judíos.10Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los pobres; lo cual también procuré hacer con diligencia.

Pablo reprende a Pedro en Antioquía

11Pero cuando Pedro vino a Antioquía, me enfrenté a él cara a cara, porque lo que hacía era reprochable.

12Pues antes de que vinieran algunos de parte de Jacobo, comía con los no judíos; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los judíos.13Y en su simulación participaban también los otros judíos, de modo que hasta Bernabé fue arrastrado también por la hipocresía de ellos.14Pero cuando vi que no andaban rectamente y conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: «Si tú, que eres judío, no vives como los judíos sino como los no judíos, ¿por qué obligas a los no judíos a hacerse judíos?»15Nosotros somos judíos de nacimiento, y no pecadores salidos de los no judíos.16Sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la ley
2.16:
Sal 143.2
Ro 3.20
sino por la fe de Jesucristo,
2.16:
Ro 3.22
y también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, ya que por las obras de la ley nadie será justificado.
17Y si al buscar ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿será por eso Cristo ministro de pecado? ¡De ninguna manera!18Porque si las mismas cosas que destruí, las vuelvo a edificar, me hago transgresor.19Porque yo, por la ley, soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.20Pero con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.21No desecho la gracia de Dios; pues si la justicia dependiera de la ley, entonces por demás habría muerto Cristo.
3

El Espíritu se recibe por la fe

31¡Oh, gálatas insensatos! ¿Quién los fascinó para no obedecer a la verdad, si ante los ojos de ustedes Jesucristo ya fue presentado claramente como crucificado?

2Solo esto quiero que me digan: ¿Recibieron el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?3¿Tan necios son? ¿Comenzaron por el Espíritu, y ahora van a acabar por la carne?4¿Tantas cosas han padecido en vano? ¡Si es que realmente fue en vano!5Aquel que les suministra el Espíritu y hace maravillas entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

El pacto de Dios con Abrahán

6Así Abrahán creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

3.6:
Gn 15.6
Ro 4.3

7Sepan, por tanto, que los que son de la fe son hijos de Abrahán.
3.7:
Ro 4.16
8Y la Escritura, al prever que Dios habría de justificar por la fe a los no judíos, dio de antemano la buena nueva a Abrahán, cuando dijo: «En ti serán benditas todas las naciones.»
3.8:
Gn 12.3
9De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abrahán.

10Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues está escrito: «Maldito sea todo aquel que no se mantenga firme en todas las cosas escritas en el libro de la ley, y las haga.»

3.10:
Dt 27.26

11Y es evidente que por la ley ninguno se justifica para con Dios, porque «El justo por la fe vivirá»;
3.11:
Hab 2.4
12y la ley no es de fe, sino que dice: «El que haga estas cosas vivirá por ellas.»
3.12:
Lv 18.5
13Cristo nos redimió de la maldición de la ley, y por nosotros se hizo maldición (porque está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero»
3.13:
Dt 21.23
),
14para que en Cristo Jesús la bendición de Abrahán alcanzara a los no judíos, a fin de que por la fe recibiéramos la promesa del Espíritu.

15Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto nadie puede invalidarlo, ni tampoco se le puede añadir nada, aunque sea un pacto humano.

16Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abrahán y a su simiente. No dice: «Y a las simientes», como si hablara de muchos, sino: «Y a tu simiente», como de uno,
3.16:
Gn 12.7
que es Cristo.
17Digo, pues, que el pacto previamente ratificado por Dios no puede ser anulado por la ley, que vino cuatrocientos treinta años después,
3.17:
Ex 12.40
pues invalidaría la promesa.
18Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa;
3.18:
Ro 4.14
pero Dios la concedió a Abrahán mediante la promesa.

El propósito de la ley

19Entonces, ¿para qué sirve la ley? Pues fue añadida por causa de las transgresiones, hasta que viniera la simiente, a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en manos de un mediador.

20Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios sí es uno.

21¿Contradice la ley a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque, si la ley dada pudiera dar vida, la justicia sería verdaderamente por la ley.

22Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a los creyentes.

23Pero antes de que viniera la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

24De manera que la ley ha sido nuestro tutor, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe.25Pero al venir la fe, no estamos ya al cuidado de un tutor,26pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.27Porque todos ustedes, los que han sido bautizados en Cristo, están revestidos de Cristo.28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer, sino que todos ustedes son uno en Cristo Jesús.29Y si ustedes son de Cristo, ciertamente son linaje de Abrahán y, según la promesa, herederos.
3.29:
Ro 4.13
4

41Pero digo también: Mientras el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo,

2solo que está bajo tutores y guardianes hasta el tiempo señalado por el padre.3Así también nosotros, cuando éramos niños, vivíamos en esclavitud y sujetos a los principios básicos del mundo.4Pero cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley,5para que redimiera a los que estaban sujetos a la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos.6Y por cuanto ustedes son hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»7Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, también eres heredero de Dios por medio de Cristo.
4.5-7:
Ro 8.15-17

Exhortación contra el volver a la esclavitud

8Ciertamente, en otro tiempo, cuando ustedes no conocían a Dios, servían a los que por naturaleza no son dioses;

9pero ahora que conocen a Dios, o más bien, que Dios los conoce a ustedes, ¿cómo es que han vuelto de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales quieren volver a esclavizarse?10Ustedes guardan los días, los meses, los tiempos y los años.11¡Me temo que, con ustedes, yo he trabajado en vano!

12Les ruego, hermanos, que se hagan como yo, porque yo también me he hecho como ustedes. Ningún agravio me han hecho.

13Bien saben ustedes que, debido a una enfermedad del cuerpo, les anuncié el evangelio al principio,14y ustedes no me despreciaron ni desecharon por la prueba que tenía en el cuerpo, sino que me recibieron como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.15¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentaban? Yo doy testimonio de que, de haber podido, ustedes se habrían sacado sus propios ojos, para dármelos.16¿Acaso me he vuelto enemigo de ustedes, por decirles la verdad?17Algunos muestran mucho interés por ustedes, pero no para bien, sino que quieren apartarlos de nosotros para que ustedes muestren interés por ellos.18Qué bien que muestren interés en lo bueno siempre, y no solo cuando estoy presente con ustedes.19Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en ustedes,20quisiera estar con ustedes ahora mismo y cambiar de tono, pues ustedes me tienen perplejo.

Alegoría de Sara y Agar

21Díganme, ustedes que quieren estar sujetos a la ley: ¿no han oído lo que dice la ley?

22Porque está escrito que Abrahán tuvo dos hijos; uno de la esclava,
4.22:
Gn 16.15
y el otro de la libre.
4.22:
Gn 21.2
23El hijo de la esclava nació conforme a una decisión humana; pero el hijo de la libre nació conforme a la promesa.24Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar.25Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, y esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.26Pero la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.27Porque está escrito:

«Regocíjate, oh estéril,

tú que no das a luz;

prorrumpe en júbilo y clama,

tú que no tienes dolores de parto;

porque más son los hijos de la desolada

que los de la que tiene marido.»

4.27:
Is 54.1

28Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.29Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu,
4.29:
Gn 21.9
así también sucede ahora.
30Pero ¿qué dice la Escritura? «Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no heredará con el hijo de la libre.»
4.30:
Gn 21.10
31De modo, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.