Reina Valera Contemporánea (RVRC)
3

Llamamiento de Moisés

31Moisés cuidaba las ovejas de Jetro, su suegro, que era sacerdote de Madián, y un día llevó las ovejas a través del desierto y llegó hasta Horeb, el monte de Dios.

2Allí, el ángel del Señor se le apareció en medio de una zarza envuelta en fuego.
3.2-10:
Hch 7.30-34
Moisés miró, y vio que la zarza ardía en el fuego, pero no se consumía.
3Entonces dijo: «Voy a ir y ver esta grande visión, por qué es que la zarza no se quema.»

4El Señor vio que Moisés iba a ver la zarza, así que desde la zarza lo llamó y le dijo:

«¡Moisés, Moisés!»

Y él respondió:

«Aquí estoy.»

5El Señor le dijo:

«No te acerques. Quítate el calzado de tus pies, porque el lugar donde ahora estás es tierra santa.»

6Y también dijo:

«Yo soy el Dios de tu padre. Soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.»

Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.

7Luego el Señor dijo:

«He visto muy bien la aflicción de mi pueblo que está en Egipto. He oído su clamor por causa de sus explotadores. He sabido de sus angustias,

8y he descendido para librarlos de manos de los egipcios y sacarlos de esa tierra, hacia una tierra buena y amplia, una tierra que fluye leche y miel, donde habitan los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los jivitas y los jebuseos.9El clamor de los hijos de Israel ha llegado a mi presencia, y he visto además la opresión con que los egipcios los oprimen.10Por lo tanto, ven ahora, que voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel.»

11Pero Moisés le respondió a Dios:

«¿Y quién soy yo para ir ante el faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?»

12Y Dios le respondió:

«Ve, pues yo estaré contigo. Y esto te servirá de señal, de que yo te he enviado: Cuando tú hayas sacado de Egipto al pueblo, ustedes servirán a Dios sobre este monte.»

13Moisés le dijo a Dios:

«Pero resulta que, si yo voy y les digo a los hijos de Israel: “El Dios de sus padres

3.13:
Ex 6.2-3
me ha enviado a ustedes”, qué voy a responderles si me preguntan: “¿Y cuál es su nombre?”»

14Dios le respondió a Moisés:

«YO SOY EL QUE SOY.»

3.14:
Ap 1.4,8

Y añadió:

«A los hijos de Israel tú les dirás: “YO SOY me ha enviado a ustedes.”»

15También le dijo Dios a Moisés:

«A los hijos de Israel les dirás: “El Señor me ha enviado a ustedes.3.15 Señor representa el nombre divino YHVH que aquí se relaciona con el verbo hayah, ser. Él es el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” Este es mi nombre eterno. Con este nombre se me recordará por todos los siglos.

16Así que ve y reúne a los ancianos de Israel, y diles: “El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: ‘En verdad he venido a visitarlos. He visto cómo los tratan en Egipto,17y me he propuesto sacarlos de la aflicción de Egipto y llevarlos a la tierra de los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los jivitas y los jebuseos, que es una tierra que fluye leche y miel.’”18Ellos oirán tu voz, y entonces tú y los ancianos de Israel irán a hablar con el rey de Egipto y le dirán: “El Señor, el Dios de los hebreos, nos ha encontrado. Por eso, ahora vamos a ir camino de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios.”19Yo sé que el rey de Egipto no los dejará ir, sino a la fuerza.20Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con todas las maravillas que allí haré. Y entonces él los dejará ir.21Y yo haré que los egipcios vean a este pueblo con ojos bondadosos, para que cuando ustedes salgan no se vayan con las manos vacías.22Al contrario, cada mujer le pedirá a su vecina y a quien viva con ella alhajas de plata y de oro, y vestidos, con los cuales vestirán ustedes a sus hijos y a sus hijas. Así despojarán a los egipcios.»
3.21-22:
Ex 12.35-36
4

41Moisés respondió:

«Va a resultar que ellos no me creerán, ni oirán mi voz. Más bien, dirán: “El Señor no se te ha aparecido.”»

2El Señor dijo:

«¿Qué es lo que tienes en la mano?»

Y él respondió:

«Una vara.»

3El Señor le dijo:

«Tírala al suelo.»

Y él tiró la vara al suelo, y esta se hizo una culebra, de la cual Moisés huía.

4Entonces el Señor le dijo a Moisés:

«Extiende tu mano, y toma la culebra por la cola.»

Y él extendió la mano y la tomó, y la culebra se volvió una vara en su mano.

5«Con esto creerán que se te ha aparecido el Señor, el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob.»

6Además, el Señor le dijo:

«Mete ahora la mano en tu pecho.»

Y él metió la mano en su pecho, y resultó que al sacarla esta estaba leprosa como la nieve.

7Entonces dijo:

«Vuelve a meter la mano en tu pecho.»

Y Moisés metió otra vez la mano en su pecho, y al sacarla de nuevo del pecho, esta estaba tan limpia como la otra carne.

8«Si resulta que a la voz de la primera señal no te creen ni te obedecen, te creerán a la voz de la segunda.

9Y si ni siquiera con estas dos señales te creen ni oyen tu voz, tomarás agua del río y la derramarás en el suelo; y el agua que tomes del río se convertirá en sangre al tocar el suelo.»

10Entonces Moisés le dijo al Señor:

«¡Ay, Señor! Yo nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes ni ahora que hablas con este siervo tuyo. Y es que soy muy lento para hablar, y mi lengua es muy torpe.»

11Pero el Señor le respondió:

«¿Y quién le dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, o al que ve y al que no ve? ¿Acaso no soy yo el Señor?

12Así que anda ya, que yo estaré con tu boca y te enseñaré lo que tengas que decir.»

13Y Moisés dijo:

«¡Ay, Señor! ¡Por favor, envía a quien debes enviar!»

14Entonces el Señor se enojó con Moisés, y le dijo:

«¿Acaso no conozco yo a tu hermano Aarón, el levita, y sé que él habla bien? Pues él saldrá a recibirte, y al verte su corazón se alegrará.

15Tú hablarás con él, y pondrás las palabras en su boca, y yo estaré con tu boca y con la suya, y les enseñaré lo que tienen que hacer.16Así él hablará con el pueblo por ti, como si tú mismo hablaras, y tú hablarás con él como si hablara yo.17Y con la vara que tienes en la mano harás las señales.»

Moisés vuelve a Egipto

18Fue así como Moisés se fue, y al volver a la casa de su suegro Jetro, le dijo:

«Ahora voy a volver a Egipto, donde están mis hermanos. Quiero ver si aún viven.»

Y Jetro le dijo a Moisés:

«Vete en paz.»

19En Madián, el Señor también le dijo a Moisés:

«Anda, regresa a Egipto, pues ya han muerto todos los que querían matarte.»

20Entonces Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvió a la tierra de Egipto. En su mano llevaba Moisés la vara de Dios.

21El Señor le había dicho a Moisés:

«Cuando vuelvas a Egipto, asegúrate de hacer delante del faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano. Yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo,

22pero tú le dirás al faraón: “Así ha dicho el Señor: ‘Israel es mi hijo. Es mi primogénito.’23Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, pero tú no has querido dejarlo ir. Por eso, ahora voy a matar a tu hijo primogénito.”»
4.23:
Ex 12.29

24Ya en el camino sucedió que, en una posada, el Señor le salió al encuentro y quiso matarlo.

25Pero Séfora tomó un pedernal afilado y le cortó el prepucio a su hijo; luego lo arrojó a sus pies y dijo:

«A decir verdad, tú eres para mí un esposo de sangre.»

26Entonces el Señor dejó ir a Moisés. Pero ella dijo «esposo de sangre» por causa de la circuncisión.

27El Señor le dijo a Aarón:

«Ve al desierto, a recibir a Moisés.»

Y Aarón fue y encontró a Moisés en el monte de Dios, y le dio un beso.

28Allí Moisés le contó a Aarón todas las palabras que el Señor le enviaba, y todas las señales que le había dado.29Entonces Moisés y Aarón fueron a reunir a todos los ancianos de los hijos de Israel,30y Aarón habló de todo lo que el Señor le había dicho a Moisés, y ante los ojos del pueblo hizo las señales.31Y el pueblo creyó. Y al escuchar que el Señor había visitado a los hijos de Israel y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron.
5

Moisés y Aarón ante el faraón

51Después Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón, y le dijeron:

«El Señor, el Dios de Israel, dice así: “Deja ir a mi pueblo, para que celebren en el desierto una fiesta en mi honor.”»

2Pero el faraón respondió:

«¿Y quién es “el Señor”, para que yo le haga caso y deje ir a Israel? Yo no conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir a Israel.»

3Ellos dijeron entonces:

«El Dios de los hebreos nos ha encontrado, así que ahora vamos a ir al desierto camino de tres días, y allí ofreceremos sacrificios al Señor nuestro Dios. No vaya a ser que venga contra nosotros con peste o con espada.»

4Pero el rey de Egipto les dijo:

«Moisés y Aarón, ¿por qué hacen que el pueblo abandone su trabajo? ¡Vayan a cumplir con sus tareas!»

5Y también dijo el faraón:

«Como pueden ver, es mucha la gente que hay en el país, ¡y ustedes le impiden cumplir con sus tareas!»

6Ese mismo día el faraón dio esta orden a los jefes de cuadrilla que tenían a su cargo al pueblo, y a sus capataces:

7«De aquí en adelante no le darán al pueblo paja para hacer ladrillo, como lo han hecho hasta ahora. ¡Que vayan ellos mismos a recoger la paja!

8Pero los obligarán a hacer la misma cantidad de ladrillo que antes hacían. No les reduzcan ni un solo ladrillo. Lo que pasa es que están ociosos, y por eso levantan la voz y dicen: “Vayamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios.”9Háganlos trabajar más todavía. Que se mantengan ocupados y no hagan caso de mentiras.»

10Los jefes de cuadrilla y sus capataces fueron a hablar con el pueblo, y les dijeron:

«Así ha dicho el faraón: “Ya no les voy a dar paja.”

11Así que vayan ustedes mismos a recoger paja donde la encuentren, pero su tarea no se reducirá en nada.»

12Entonces el pueblo se esparció por todo Egipto, y en lugar de paja iban recogiendo rastrojo.

13Los cuadrilleros los apremiaban, y les decían:

«Cumplan con su tarea. Hagan los mismos ladrillos que hacían cuando se les daba paja.»

14Por su parte, los jefes de cuadrilla que el faraón había puesto sobre los capataces de los hijos de Israel, azotaban a estos y les decían:

«¿Por qué ni ayer ni hoy cumplieron con su tarea de ladrillos, como antes lo hacían?»

15Por eso los capataces de los hijos de Israel fueron a hablar con el faraón, y se quejaron con él. Le dijeron:

«¿Por qué tratas así a tus siervos?

16Paja no se nos da, y sin embargo nos ordenan: “Hagan ladrillos.” ¡Ahora resulta que a tus siervos se les azota, cuando que el culpable es tu pueblo!»

17Pero el faraón respondió:

«Ustedes están ociosos. Tan ociosos están, que por eso dicen: “Vayamos a ofrecer sacrificios al Señor.”

18¡Váyanse ya a trabajar! Paja no se les va a dar, pero la cantidad de ladrillos que deben entregar será la misma.»

19Los capataces de los hijos de Israel se vieron en aprietos cuando se les dijo: «No se disminuirá un solo ladrillo de la cantidad que deben entregar cada día.»

20Y como al salir de la presencia del faraón encontraron a Moisés y Aarón, que los estaban esperando,21les dijeron:

«¡Que el Señor los mire y los juzgue! Ustedes nos han hecho odiosos a la vista del faraón y de sus siervos. ¡Les han puesto la espada en la mano, para que nos maten!»

El Señor comisiona a Moisés y a Aarón

22Entonces Moisés se dirigió al Señor, y le dijo:

«Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste?

23Desde que yo vine para hablar en tu nombre al faraón, este ha afligido a tu pueblo, ¡y tú no lo has liberado!»