Reina Valera Contemporánea (RVRC)
4

La unidad del Espíritu

41Yo, que estoy preso por causa del Señor, les ruego que vivan como es digno del llamamiento que han recibido,

2y que sean humildes y mansos, y tolerantes y pacientes unos con otros, en amor.
4.2:
Col 3.12-13
3Procuren mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.4Así como ustedes fueron llamados a una sola esperanza, hay también un cuerpo y un Espíritu,5un Señor, una fe, un bautismo,6y un Dios y Padre de todos, el cual está por encima de todos, actúa por medio de todos, y está en todos.7Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado la gracia conforme a la medida del don de Cristo.8Por esto dice:

«Subiendo a lo alto, llevó consigo a los cautivos,

Y dio dones a los hombres.»

4.8:
Sal 68.18

9Y al decir «subiendo», ¿qué quiere decir, sino que también primero había descendido a lo más profundo de la tierra?10El que descendió, es el mismo que también ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,13hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios; hasta que lleguemos a ser un hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;14para que ya no seamos niños fluctuantes, arrastrados para todos lados por todo viento de doctrina, por los engaños de aquellos que emplean con astucia artimañas engañosas,15sino para que profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo, que es la cabeza,16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
4.16:
Col 2.19

La nueva vida en Cristo

17Pero esto quiero decirles en el nombre del Señor, y en esto quiero insistir: no vivan ya como la gente sin Dios, que vive de acuerdo a su mente vacía.

18Esa gente tiene el entendimiento entenebrecido; por causa de la ignorancia que hay en ellos, y por la dureza de su corazón, viven ajenos de la vida que proviene de Dios.19Después de que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza.20Pero eso no lo aprendieron ustedes de Cristo,21si es que en verdad oyeron su mensaje y fueron enseñados por él, de acuerdo con la verdad que está en Jesús.22En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza,
4.22:
Col 3.9
la cual está corrompida por los deseos engañosos;
23renuévense en el espíritu de su mente,24y revístanse de la nueva naturaleza,
4.24:
Col 3.10
creada en conformidad con Dios
4.24:
Gn 1.26
en la justicia y santidad de la verdad.

25Por eso cada uno de ustedes debe desechar la mentira y hablar la verdad con su prójimo;

4.25:
Zac 8.16
porque somos miembros los unos de los otros.

26Enójense, pero no pequen;
4.26:
Sal 4.4
reconcíliense antes de que el sol se ponga,
27y no den lugar al diablo.28El que antes robaba, que no vuelva a robar; al contrario, que trabaje y use sus manos para el bien, a fin de que pueda compartir algo con quien tenga alguna necesidad.29No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino solo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes.30No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención.31Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad.32En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
4.32:
Col 3.13
5

Pórtense como hijos de luz

51Por tanto, imiten a Dios, como hijos amados.

2Vivan en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante.
5.2:
Ex 29.18

3Entre ustedes ni siquiera deben hablar de inmoralidad sexual, ni de avaricia, ni de ninguna otra clase de depravación, pues ustedes son santos.

4Tampoco digan obscenidades, ni tonterías ni palabras groseras. Eso no es conveniente. En vez de eso, den gracias a Dios.5Ustedes bien saben que ninguno que sea libertino, inmundo, o avaro (es decir, ningún idólatra), tendrá parte en el reino de Cristo y de Dios.6Que nadie los engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre aquellos que no lo obedecen.7Por tanto, no se junten con esa clase de gente.8En otro tiempo, ustedes eran oscuridad; pero ahora son luz en el Señor. Por tanto, vivan como hijos de luz9(porque el fruto del Espíritu se manifiesta en toda bondad, justicia y verdad),10y comprueben lo que es agradable al Señor.11No tengan nada que ver con las obras infructuosas de las tinieblas; al contrario, denúncienlas.12¡Hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto!13Pero cuando todas las cosas son expuestas a la luz, quedan de manifiesto; porque la luz lo manifiesta todo.14Por eso dice:

«Despiértate, tú que duermes.

Levántate de entre los muertos,

y te alumbrará Cristo.»

15Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios, sino como sabios.

16Aprovechen bien el tiempo,
5.16:
Col 4.5
porque los días son malos.
17No sean, pues, insensatos; procuren entender cuál es la voluntad del Señor.18No se emborrachen con vino, lo cual lleva al desenfreno; más bien, llénense del Espíritu.19Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales; canten y alaben al Señor con el corazón,20y den siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
5.19-20:
Col 3.16-17

La mutua sumisión

21Cultiven entre ustedes la mutua sumisión, en el temor de Dios.

22Ustedes, las casadas, honren a sus propios esposos,
5.22:
Col 3.18
1 P 3.1
como honran al Señor;
23porque el esposo es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.24Así como la iglesia honra a Cristo, así también las casadas deben honrar a sus esposos en todo.25Esposos, amen a sus esposas,
5.25:
Col 3.19
1 P 3.7
así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
26para santificarla. Él la purificó en el lavamiento del agua por la palabra,27a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, santa e intachable, sin mancha ni arruga ni nada semejante.28Así también los esposos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo.29Nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como lo hace Cristo con la iglesia,30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.31Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser.
5.31:
Gn 2.24
32Grande es este misterio; pero yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.33Por lo demás, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo; y ustedes, las esposas, honren a sus esposos.
6

61Hijos, obedezcan a sus padres en el nombre del Señor, porque esto es justo.

6.1:
Col 3.20

2Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;3para que te vaya bien, y tengas una larga vida sobre la tierra.
6.2-3:
Ex 20.12
Dt 5.16
4Ustedes, los padres, no exasperen a sus hijos,
6.4:
Col 3.21
sino edúquenlos en la disciplina y la instrucción del Señor.

5Ustedes, los siervos, obedezcan a sus amos terrenales con temor y temblor, y con sencillez de corazón, como obedecen a Cristo.

6No actúen así solo cuando los estén mirando, como los que quieren agradar a la gente, sino como siervos de Cristo que de corazón hacen la voluntad de Dios.7Cuando sirvan, háganlo de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres,8sabiendo que cada uno de nosotros, sea siervo o libre, recibirá del Señor según lo que haya hecho.
6.5-8:
Col 3.22-25
9Ustedes, los amos, hagan lo mismo con sus siervos. Ya no los amenacen. Como saben, el Señor de ellos y de ustedes está en los cielos,
6.9:
Col 4.1
y él no hace acepción de personas.
6.9:
Dt 10.17
Col 3.25

La armadura de Dios

10Por lo demás, hermanos míos, manténganse firmes en el Señor y en el poder de su fuerza.

11Revístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las asechanzas del diablo.12La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes!13Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes.14Por tanto, manténganse firmes y fajados con el cinturón de la verdad,
6.14:
Is 11.5
revestidos con la coraza de justicia,
6.14:
Is 59.17
15y con los pies calzados con la disposición de predicar el evangelio de la paz.
6.15:
Is 52.7
16Además de todo esto, protéjanse con el escudo de la fe, para que puedan apagar todas las flechas incendiarias del maligno.17Cúbranse con el casco de la salvación,
6.17:
Is 59.17
y esgriman la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
18Oren en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y manténganse atentos, siempre orando por todos los santos.19Oren también por mí, para que cuando hable me sea dado el don de la palabra y dé a conocer sin temor el misterio del evangelio,20del cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame sin ningún temor, que es como debo hacerlo.

Salutaciones finales

21Nuestro querido hermano Tíquico,

6.21:
Hch 20.4
2 Ti 4.12
que es un fiel ministro en el Señor, habrá de comentarles todo acerca de mis actividades, para que también ustedes estén al tanto de todo.

22Lo envío a ustedes precisamente para que sepan todo lo referente a nosotros, y para que de esa manera sus corazones reciban consuelo.
6.21-22:
Col 4.7-8

23Que Dios el Padre y el Señor Jesucristo concedan a los hermanos paz, amor y fe.

24Que la gracia sea con todos los que, con amor inalterable, aman a nuestro Señor Jesucristo. Amén.