Reina Valera Contemporánea (RVRC)
3

Ministerio de Pablo a los no judíos

31Por eso yo, Pablo, estoy preso por causa de Cristo Jesús para bien de ustedes, los no judíos.

2Sin duda ustedes se habrán enterado del plan que Dios, en su bondad, me asignó para el bien de ustedes;3me refiero al misterio que me declaró por revelación, como ya les había escrito brevemente.4Al leerlo, podrán darse cuenta de que conozco el misterio de Cristo,5misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a la humanidad tal y como ahora se ha revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu.6Ahora sabemos que, por medio del evangelio, los no judíos son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús.
3.4-6:
Col 1.26-27

7Por el don de la gracia de Dios, que me ha sido dado conforme a su gran poder, yo fui designado ministro de este evangelio.

8Yo, que soy menor que el más pequeño de todos los santos, he recibido el privilegio de anunciar entre los no judíos el evangelio de las insondables riquezas de Cristo,9y de hacer entender a todos cuál es el plan del misterio que Dios, el creador de todas las cosas, mantuvo en secreto desde tiempos remotos10para dar a conocer ahora, por medio de la iglesia, su multiforme sabiduría a los principados y poderes en los lugares celestiales,11conforme al propósito eterno que llevó a cabo por medio de Cristo Jesús nuestro Señor,12en quien tenemos seguridad y confiado acceso por medio de la fe en él.13Por lo tanto, les pido que no se desanimen a causa de mis sufrimientos por ustedes. Al contrario, considérenlos un motivo de orgullo.

El sublime amor de Cristo

14Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo,

15de quien recibe su nombre toda familia en los cielos y en la tierra,16para que por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder;17para que por la fe Cristo habite en sus corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor,18sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo;19en fin, que conozcan ese amor, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios.

20Y a Aquel que es poderoso para hacer que todas las cosas excedan a lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

21a él sea dada la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.
4

La unidad del Espíritu

41Yo, que estoy preso por causa del Señor, les ruego que vivan como es digno del llamamiento que han recibido,

2y que sean humildes y mansos, y tolerantes y pacientes unos con otros, en amor.
4.2:
Col 3.12-13
3Procuren mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.4Así como ustedes fueron llamados a una sola esperanza, hay también un cuerpo y un Espíritu,5un Señor, una fe, un bautismo,6y un Dios y Padre de todos, el cual está por encima de todos, actúa por medio de todos, y está en todos.7Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado la gracia conforme a la medida del don de Cristo.8Por esto dice:

«Subiendo a lo alto, llevó consigo a los cautivos,

Y dio dones a los hombres.»

4.8:
Sal 68.18

9Y al decir «subiendo», ¿qué quiere decir, sino que también primero había descendido a lo más profundo de la tierra?10El que descendió, es el mismo que también ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,13hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios; hasta que lleguemos a ser un hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;14para que ya no seamos niños fluctuantes, arrastrados para todos lados por todo viento de doctrina, por los engaños de aquellos que emplean con astucia artimañas engañosas,15sino para que profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo, que es la cabeza,16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
4.16:
Col 2.19

La nueva vida en Cristo

17Pero esto quiero decirles en el nombre del Señor, y en esto quiero insistir: no vivan ya como la gente sin Dios, que vive de acuerdo a su mente vacía.

18Esa gente tiene el entendimiento entenebrecido; por causa de la ignorancia que hay en ellos, y por la dureza de su corazón, viven ajenos de la vida que proviene de Dios.19Después de que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza.20Pero eso no lo aprendieron ustedes de Cristo,21si es que en verdad oyeron su mensaje y fueron enseñados por él, de acuerdo con la verdad que está en Jesús.22En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza,
4.22:
Col 3.9
la cual está corrompida por los deseos engañosos;
23renuévense en el espíritu de su mente,24y revístanse de la nueva naturaleza,
4.24:
Col 3.10
creada en conformidad con Dios
4.24:
Gn 1.26
en la justicia y santidad de la verdad.

25Por eso cada uno de ustedes debe desechar la mentira y hablar la verdad con su prójimo;

4.25:
Zac 8.16
porque somos miembros los unos de los otros.

26Enójense, pero no pequen;
4.26:
Sal 4.4
reconcíliense antes de que el sol se ponga,
27y no den lugar al diablo.28El que antes robaba, que no vuelva a robar; al contrario, que trabaje y use sus manos para el bien, a fin de que pueda compartir algo con quien tenga alguna necesidad.29No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino solo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes.30No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención.31Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad.32En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
4.32:
Col 3.13
5

Pórtense como hijos de luz

51Por tanto, imiten a Dios, como hijos amados.

2Vivan en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante.
5.2:
Ex 29.18

3Entre ustedes ni siquiera deben hablar de inmoralidad sexual, ni de avaricia, ni de ninguna otra clase de depravación, pues ustedes son santos.

4Tampoco digan obscenidades, ni tonterías ni palabras groseras. Eso no es conveniente. En vez de eso, den gracias a Dios.5Ustedes bien saben que ninguno que sea libertino, inmundo, o avaro (es decir, ningún idólatra), tendrá parte en el reino de Cristo y de Dios.6Que nadie los engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre aquellos que no lo obedecen.7Por tanto, no se junten con esa clase de gente.8En otro tiempo, ustedes eran oscuridad; pero ahora son luz en el Señor. Por tanto, vivan como hijos de luz9(porque el fruto del Espíritu se manifiesta en toda bondad, justicia y verdad),10y comprueben lo que es agradable al Señor.11No tengan nada que ver con las obras infructuosas de las tinieblas; al contrario, denúncienlas.12¡Hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto!13Pero cuando todas las cosas son expuestas a la luz, quedan de manifiesto; porque la luz lo manifiesta todo.14Por eso dice:

«Despiértate, tú que duermes.

Levántate de entre los muertos,

y te alumbrará Cristo.»

15Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios, sino como sabios.

16Aprovechen bien el tiempo,
5.16:
Col 4.5
porque los días son malos.
17No sean, pues, insensatos; procuren entender cuál es la voluntad del Señor.18No se emborrachen con vino, lo cual lleva al desenfreno; más bien, llénense del Espíritu.19Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales; canten y alaben al Señor con el corazón,20y den siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
5.19-20:
Col 3.16-17

La mutua sumisión

21Cultiven entre ustedes la mutua sumisión, en el temor de Dios.

22Ustedes, las casadas, honren a sus propios esposos,
5.22:
Col 3.18
1 P 3.1
como honran al Señor;
23porque el esposo es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.24Así como la iglesia honra a Cristo, así también las casadas deben honrar a sus esposos en todo.25Esposos, amen a sus esposas,
5.25:
Col 3.19
1 P 3.7
así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
26para santificarla. Él la purificó en el lavamiento del agua por la palabra,27a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, santa e intachable, sin mancha ni arruga ni nada semejante.28Así también los esposos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo.29Nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como lo hace Cristo con la iglesia,30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.31Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser.
5.31:
Gn 2.24
32Grande es este misterio; pero yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.33Por lo demás, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo; y ustedes, las esposas, honren a sus esposos.