Reina Valera Contemporánea (RVRC)
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61También he visto bajo el cielo un mal terrible y muy común entre los hombres:

2hay gente a la que Dios le da riquezas, bienes y honra, y le cumple todos sus deseos, y nada le falta. Pero Dios no le da la facultad de disfrutar de todo ello, sino que son los extraños quienes lo disfrutan. Y esto es vanidad, y un mal terrible.3Porque esa gente podrá engendrar cien hijos, y vivir muchos años, y llegar a una edad muy avanzada, pero si nunca satisface sus deseos, y además se queda sin sepultura, yo digo que a un abortivo le va mejor.4Porque el abortivo viene de la nada, se va a las tinieblas, y las tinieblas cubren su nombre;5además, nunca verá el sol, ni llegará a conocerlo, y sin embargo tendrá más reposo que esa gente.6Y aun si esa gente llegara a vivir dos mil años y no disfrutara de lo bueno, ¿no es verdad que todos van al mismo lugar?

7Mucho se afana el hombre para llenarse la boca, pero su apetito nunca se sacia.

8Y al final, ¿qué de más tiene el sabio, que el necio no tenga? ¿Qué de más tiene el pobre, que supo sobrevivir?9Es mejor lo que se ve, que los deseos pasajeros. ¡Pero también esto es vanidad y aflicción de espíritu!

10Lo que ahora existe, hace mucho que recibió su nombre. Y sabemos que los mortales no pueden contender con quien es más poderoso que ellos.

11Cuando aumentan las palabras, aumenta la vanidad. ¿Y qué ganamos los mortales?

12¿Cómo saber qué es lo mejor para nosotros en los contados días de nuestra vana vida, por la que pasamos como una sombra? ¿Quién nos puede decir lo que habrá de suceder bajo el sol después de nuestra muerte?
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La sabiduría y la insensatez

71Es mejor gozar de buena fama

que gozar de un buen perfume.

Es mejor el día en que se muere

que el día en que se nace.

2Es mejor asistir a un funeral

que presentarse en un banquete,

pues nuestra vida termina con la muerte

y los que vivimos debemos recordarlo.

3Es mejor estar triste que estar alegre;

un rostro triste le viene bien al corazón.

4Los sabios tienen presente la muerte;

los necios solo piensan en divertirse.

5Es mejor oír la reprensión de los sabios

que oír las alabanzas de los necios.

6Espinos que crepitan bajo una olla en el fuego:

¡así resuenan las carcajadas de los necios!

¡Y también esto es vanidad!

7Ciertamente la opresión aturde al sabio,

y el soborno corrompe el corazón.

8Es mejor terminar un negocio que comenzarlo.

Es mejor ser humilde que ser arrogante.

9No dejes que el enojo te haga perder la cabeza.

Solo en el pecho de los necios halla lugar el enojo.

10Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor.

Esa pregunta no refleja nada de sabiduría.

11Buena es la ciencia con herencia,

y provechosa para los que ven el sol.

12Buen escudo son la ciencia y las riquezas,

pero la sabiduría es más provechosa

porque da vida a quienes la tienen.

13Mira y admira las obras de Dios:

¿quién podría enderezar lo que él ha torcido?

14Cuando te llegue un buen día, disfruta de él; y cuando te llegue un mal día, piensa que Dios es el autor de uno y de otro, y que los mortales nunca sabremos lo que vendrá después.

15Todo esto lo he visto durante mi vana vida: Hay gente honrada que muere por ser honrada, y hay gente malvada que por su maldad alarga su vida.

16No hay que ser demasiado honrado,

ni ser tampoco demasiado sabio;

¿por qué habríamos de hacernos daño?

17No hagas mucho mal, ni seas insensato;

¿para qué morir antes de tiempo?

18Bien está que tomes esto, sin soltar aquello;

si temes a Dios, te irá bien en todo.

19La sabiduría da al sabio más fuerza

que diez hombres fuertes a una ciudad.

20No hay en la tierra nadie tan justo

que siempre haga el bien y nunca peque.

21No permitas que tu corazón se fije en todo lo que se dice. Así no oirás a tu siervo cuando hable mal de ti.

22Aunque en lo íntimo sabes que, muchas veces, también tú has hablado mal de otros.

23Por medio de la sabiduría, todo esto lo puse a prueba, y me dije: «Voy a ser sabio.» ¡Pero la sabiduría se apartó de mí!

24Lo que antes fue, está muy distante; y lo que está muy profundo, ¿quién puede encontrarlo?

25Dirigí entonces mi atención hacia el conocimiento, el estudio y la investigación de la sabiduría y el razonamiento, para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error,

26y me encontré con que la mujer cuyo corazón es un lazo y una red, y cuyas manos son ligaduras, es más amarga que la muerte. El que agrada a Dios se libra de ella, pero el pecador se vuelve su prisionero.

27Tales han sido mis hallazgos, al ponderar las cosas una por una para hallarles su razón de ser.

—Palabras del Predicador.

28Sin embargo, todavía no he encontrado lo que ando buscando. Entre mil hombres ya he encontrado uno, pero entre todas las mujeres todavía no he hallado una sola.

29Lo único que he encontrado es que Dios hizo perfecto al género humano, pero este se ha buscado demasiados problemas.
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81No hay nada como ser sabio. No hay nada como saber explicarlo todo. La sabiduría ilumina el rostro del hombre y cambia su semblante hosco.

2Te aconsejo cumplir con las órdenes del rey y con tu palabra jurada ante Dios.

3No te retires de su presencia con premura. No insistas en contrariarlo, porque él hará lo que le plazca.4La palabra del rey es ley, y nadie puede cuestionarle nada.5El que cumple con sus órdenes no sufrirá ningún mal, y la mente del sabio discierne el mejor momento de cumplirlas,6pues todo proyecto tiene su momento para realizarlo.

Pero pesa sobre el hombre un gran problema,

7y es que este no sabe lo que va a pasar, ni cuándo pasará, ni hay tampoco nadie que se lo diga.8Nadie tiene poder sobre el espíritu, para retenerlo, ni tiene tampoco poder sobre la hora de la muerte. En esa guerra, las armas no sirven de nada, ni tampoco puede la maldad poner a salvo al malvado.

9Todo esto lo he visto, y he dedicado mi corazón al estudio de todo lo que se hace bajo el sol. Hay momentos en que los unos dominan a los otros, para su propio mal.

Desigualdades de la vida

10También he visto que a los inicuos se les sepulta con honra, mientras que a los que frecuentaban el lugar santo se les echó al olvido en la misma ciudad donde se condujeron con rectitud. ¡Y también esto es vanidad!

11Y es que cuando la sentencia para castigar una mala acción no se ejecuta de inmediato, el corazón de los mortales se dispone a seguir actuando mal.

12El pecador puede pecar cien veces y prolongar su vida; sin embargo, yo sé que a los que muestran temor y reverencia ante Dios también les irá bien;

13por el contrario, a los malvados, a los que no muestran reverencia ante Dios, no les irá bien ni se les prolongará la vida, sino que se desvanecerán como una sombra.

14Sobre la tierra sucede algo que no tiene sentido: hay gente honrada que es tratada como si cometiera cosas malas, y hay gente malvada que es tratada como si hiciera cosas buenas. Y yo digo que también esto es vanidad.

15Por eso alabo a la alegría, pues los mortales no tenemos bajo el sol otro bien que no sea el de comer y beber y divertirnos. Solo esto nos queda de tanto afanarnos durante la vida que Dios nos concede bajo el sol.

16Como dirigí mi atención hacia el conocimiento y la sabiduría, para entender todo lo que se hace sobre la tierra, algunas veces no podía conciliar el sueño ni de noche ni de día.

17Así pude ver todo lo que Dios ha hecho, y vi también que el hombre no alcanza a comprender todo lo que se hace bajo el sol. Por más que se esfuerce por entenderlo, no lo entenderá; y aun cuando el sabio asegure entenderlo, no por eso lo entenderá.