Reina Valera Contemporánea (RVRC)
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No hagas votos a la ligera

51Cuando vayas a la casa de Dios, refrena tus pasos. En vez de acercarte para ofrecer sacrificios de gente necia, que no sabe que hace mal, acércate para oír.

2No permitas que tu boca ni tu corazón se apresuren a decir nada delante de Dios, porque Dios está en el cielo y tú estás en la tierra. Por lo tanto, habla lo menos que puedas,3porque si te preocupas mucho, tienes pesadillas; y si hablas mucho, dices tonterías.

4Cuando le hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplírsela, porque a Dios no le agrada la gente necia. Cumple lo que prometas,

5porque es mejor que no prometas, y no que prometas y no cumplas.

6No permitas que tus labios te hagan pecar, ni digas delante del ángel que lo hiciste por ignorancia. ¿Para qué provocar que Dios se enoje por tus palabras, y que destruya todo lo que has hecho?

7Tú debes temer a Dios. Porque cuando los sueños aumentan, también aumentan las palabras huecas.

La vanidad de la vida

8Si en tu provincia ves que se oprime a los pobres, y que se tuercen el derecho y la justicia, esto no debe asombrarte, porque sobre un alto oficial hay otro más alto, y por encima de ellos hay uno más alto.

9¿Y qué provecho saca la tierra de todo esto? ¿Acaso el rey está al servicio del campo?

10Quien ama el dinero, jamás tiene suficiente. Quien ama las riquezas, nunca recibe bastante. ¡Y también esto es vanidad!

11Cuando aumentan los bienes, aumentan los comensales. ¿Y qué gana su dueño con esto, aparte de poder contemplar sus bienes?

12El que trabaja tiene dulces sueños, aun cuando coma mucho o coma poco. En cambio, al rico tanta abundancia le quita el sueño.

13He visto un mal terrible bajo el sol, y es que las riquezas acumuladas acaban por perjudicar a su dueño,

14pues las puede perder en un mal negocio, ¡y a los hijos que tuvo no les dejará nada!15Al final, se irá tal como vino, es decir, tan desnudo como cuando salió del vientre de su madre, ¡y nada se llevará de todo su trabajo!16También esto es un mal terrible, que se vaya tal como vino. ¿De qué le habrá servido trabajar tanto para nada?17Para colmo, toda su vida la pasará comiendo a oscuras, y en medio de muchos afanes, dolores y miseria.

18Pero algo bueno he visto. Y es que no hay nada mejor que comer y beber y gozar, cada día de nuestra vida, del fruto del trabajo con que nos agobiamos bajo el sol. Esa es la herencia que de Dios hemos recibido.

19A cada uno de nosotros Dios nos ha dado riquezas y bienes, y también nos ha dado el derecho de consumirlas. Tomar nuestra parte y disfrutar de nuestro trabajo es un don de Dios.20Y como Dios nos llena de alegría el corazón, no nos preocupamos mucho por los días de nuestra vida.
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61También he visto bajo el cielo un mal terrible y muy común entre los hombres:

2hay gente a la que Dios le da riquezas, bienes y honra, y le cumple todos sus deseos, y nada le falta. Pero Dios no le da la facultad de disfrutar de todo ello, sino que son los extraños quienes lo disfrutan. Y esto es vanidad, y un mal terrible.3Porque esa gente podrá engendrar cien hijos, y vivir muchos años, y llegar a una edad muy avanzada, pero si nunca satisface sus deseos, y además se queda sin sepultura, yo digo que a un abortivo le va mejor.4Porque el abortivo viene de la nada, se va a las tinieblas, y las tinieblas cubren su nombre;5además, nunca verá el sol, ni llegará a conocerlo, y sin embargo tendrá más reposo que esa gente.6Y aun si esa gente llegara a vivir dos mil años y no disfrutara de lo bueno, ¿no es verdad que todos van al mismo lugar?

7Mucho se afana el hombre para llenarse la boca, pero su apetito nunca se sacia.

8Y al final, ¿qué de más tiene el sabio, que el necio no tenga? ¿Qué de más tiene el pobre, que supo sobrevivir?9Es mejor lo que se ve, que los deseos pasajeros. ¡Pero también esto es vanidad y aflicción de espíritu!

10Lo que ahora existe, hace mucho que recibió su nombre. Y sabemos que los mortales no pueden contender con quien es más poderoso que ellos.

11Cuando aumentan las palabras, aumenta la vanidad. ¿Y qué ganamos los mortales?

12¿Cómo saber qué es lo mejor para nosotros en los contados días de nuestra vana vida, por la que pasamos como una sombra? ¿Quién nos puede decir lo que habrá de suceder bajo el sol después de nuestra muerte?
7

La sabiduría y la insensatez

71Es mejor gozar de buena fama

que gozar de un buen perfume.

Es mejor el día en que se muere

que el día en que se nace.

2Es mejor asistir a un funeral

que presentarse en un banquete,

pues nuestra vida termina con la muerte

y los que vivimos debemos recordarlo.

3Es mejor estar triste que estar alegre;

un rostro triste le viene bien al corazón.

4Los sabios tienen presente la muerte;

los necios solo piensan en divertirse.

5Es mejor oír la reprensión de los sabios

que oír las alabanzas de los necios.

6Espinos que crepitan bajo una olla en el fuego:

¡así resuenan las carcajadas de los necios!

¡Y también esto es vanidad!

7Ciertamente la opresión aturde al sabio,

y el soborno corrompe el corazón.

8Es mejor terminar un negocio que comenzarlo.

Es mejor ser humilde que ser arrogante.

9No dejes que el enojo te haga perder la cabeza.

Solo en el pecho de los necios halla lugar el enojo.

10Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor.

Esa pregunta no refleja nada de sabiduría.

11Buena es la ciencia con herencia,

y provechosa para los que ven el sol.

12Buen escudo son la ciencia y las riquezas,

pero la sabiduría es más provechosa

porque da vida a quienes la tienen.

13Mira y admira las obras de Dios:

¿quién podría enderezar lo que él ha torcido?

14Cuando te llegue un buen día, disfruta de él; y cuando te llegue un mal día, piensa que Dios es el autor de uno y de otro, y que los mortales nunca sabremos lo que vendrá después.

15Todo esto lo he visto durante mi vana vida: Hay gente honrada que muere por ser honrada, y hay gente malvada que por su maldad alarga su vida.

16No hay que ser demasiado honrado,

ni ser tampoco demasiado sabio;

¿por qué habríamos de hacernos daño?

17No hagas mucho mal, ni seas insensato;

¿para qué morir antes de tiempo?

18Bien está que tomes esto, sin soltar aquello;

si temes a Dios, te irá bien en todo.

19La sabiduría da al sabio más fuerza

que diez hombres fuertes a una ciudad.

20No hay en la tierra nadie tan justo

que siempre haga el bien y nunca peque.

21No permitas que tu corazón se fije en todo lo que se dice. Así no oirás a tu siervo cuando hable mal de ti.

22Aunque en lo íntimo sabes que, muchas veces, también tú has hablado mal de otros.

23Por medio de la sabiduría, todo esto lo puse a prueba, y me dije: «Voy a ser sabio.» ¡Pero la sabiduría se apartó de mí!

24Lo que antes fue, está muy distante; y lo que está muy profundo, ¿quién puede encontrarlo?

25Dirigí entonces mi atención hacia el conocimiento, el estudio y la investigación de la sabiduría y el razonamiento, para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error,

26y me encontré con que la mujer cuyo corazón es un lazo y una red, y cuyas manos son ligaduras, es más amarga que la muerte. El que agrada a Dios se libra de ella, pero el pecador se vuelve su prisionero.

27Tales han sido mis hallazgos, al ponderar las cosas una por una para hallarles su razón de ser.

—Palabras del Predicador.

28Sin embargo, todavía no he encontrado lo que ando buscando. Entre mil hombres ya he encontrado uno, pero entre todas las mujeres todavía no he hallado una sola.

29Lo único que he encontrado es que Dios hizo perfecto al género humano, pero este se ha buscado demasiados problemas.