Reina Valera Contemporánea (RVRC)
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41Dirigí entonces la mirada hacia tanta violencia que se comete bajo el sol, y pude ver que los oprimidos lloran y no hay quien los consuele; y no hay quien los consuele porque el poder está en manos de sus opresores.

2Felicité entonces a los que ya han muerto, más que a los que aún viven,3aunque más felices que estos dos son los que todavía no han nacido, pues todavía no han visto tanta maldad que se comete bajo el sol.

4También he podido ver que todo el que se afana y tiene éxito en lo que hace despierta la envidia de su prójimo. ¡Y esto también es vanidad y aflicción de espíritu!

5El necio se cruza de brazos,

y acaba por destruirse a sí mismo.

6Más vale un puñado de descanso

que dos puñados de afanes y aflicción de espíritu.

7Una vez más dirigí la mirada hacia la vanidad que existe bajo el sol.

8Y vi a un hombre solo, sin hijos ni hermanos que lo sucedieran, y que no obstante nunca dejaba de trabajar ni se cansaba de contemplar sus riquezas, ni tampoco se preguntaba: «Y yo, ¿para quién trabajo? ¿Para qué reprimo mi apetito por las cosas buenas?» ¡Y esto también es vanidad, y un trabajo infructuoso!

9Dos son mejor que uno, porque sacan más provecho de sus afanes.

10Si uno de ellos se tropieza, el otro lo levanta.

¡Pero ay de aquel que tropieza y no hay quien lo levante!

11Si dos se acuestan juntos, mutuamente se calientan;

pero uno solo no puede calentarse.

12Uno solo puede ser vencido, pero dos presentan resistencia.

El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente.

13Mejor es el joven pobre y sabio, que el rey viejo y necio, que no admite consejos.

14Porque el joven sabio, aunque haya nacido pobre en el reino del viejo necio, sale de la cárcel para asumir el trono.15Yo he visto a todos los que viven bajo el sol seguir al joven que sucederá al rey necio.16¡La gente que lo sigue es incontable! Y sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos con él. ¡Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu!
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No hagas votos a la ligera

51Cuando vayas a la casa de Dios, refrena tus pasos. En vez de acercarte para ofrecer sacrificios de gente necia, que no sabe que hace mal, acércate para oír.

2No permitas que tu boca ni tu corazón se apresuren a decir nada delante de Dios, porque Dios está en el cielo y tú estás en la tierra. Por lo tanto, habla lo menos que puedas,3porque si te preocupas mucho, tienes pesadillas; y si hablas mucho, dices tonterías.

4Cuando le hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplírsela, porque a Dios no le agrada la gente necia. Cumple lo que prometas,

5porque es mejor que no prometas, y no que prometas y no cumplas.

6No permitas que tus labios te hagan pecar, ni digas delante del ángel que lo hiciste por ignorancia. ¿Para qué provocar que Dios se enoje por tus palabras, y que destruya todo lo que has hecho?

7Tú debes temer a Dios. Porque cuando los sueños aumentan, también aumentan las palabras huecas.

La vanidad de la vida

8Si en tu provincia ves que se oprime a los pobres, y que se tuercen el derecho y la justicia, esto no debe asombrarte, porque sobre un alto oficial hay otro más alto, y por encima de ellos hay uno más alto.

9¿Y qué provecho saca la tierra de todo esto? ¿Acaso el rey está al servicio del campo?

10Quien ama el dinero, jamás tiene suficiente. Quien ama las riquezas, nunca recibe bastante. ¡Y también esto es vanidad!

11Cuando aumentan los bienes, aumentan los comensales. ¿Y qué gana su dueño con esto, aparte de poder contemplar sus bienes?

12El que trabaja tiene dulces sueños, aun cuando coma mucho o coma poco. En cambio, al rico tanta abundancia le quita el sueño.

13He visto un mal terrible bajo el sol, y es que las riquezas acumuladas acaban por perjudicar a su dueño,

14pues las puede perder en un mal negocio, ¡y a los hijos que tuvo no les dejará nada!15Al final, se irá tal como vino, es decir, tan desnudo como cuando salió del vientre de su madre, ¡y nada se llevará de todo su trabajo!16También esto es un mal terrible, que se vaya tal como vino. ¿De qué le habrá servido trabajar tanto para nada?17Para colmo, toda su vida la pasará comiendo a oscuras, y en medio de muchos afanes, dolores y miseria.

18Pero algo bueno he visto. Y es que no hay nada mejor que comer y beber y gozar, cada día de nuestra vida, del fruto del trabajo con que nos agobiamos bajo el sol. Esa es la herencia que de Dios hemos recibido.

19A cada uno de nosotros Dios nos ha dado riquezas y bienes, y también nos ha dado el derecho de consumirlas. Tomar nuestra parte y disfrutar de nuestro trabajo es un don de Dios.20Y como Dios nos llena de alegría el corazón, no nos preocupamos mucho por los días de nuestra vida.
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61También he visto bajo el cielo un mal terrible y muy común entre los hombres:

2hay gente a la que Dios le da riquezas, bienes y honra, y le cumple todos sus deseos, y nada le falta. Pero Dios no le da la facultad de disfrutar de todo ello, sino que son los extraños quienes lo disfrutan. Y esto es vanidad, y un mal terrible.3Porque esa gente podrá engendrar cien hijos, y vivir muchos años, y llegar a una edad muy avanzada, pero si nunca satisface sus deseos, y además se queda sin sepultura, yo digo que a un abortivo le va mejor.4Porque el abortivo viene de la nada, se va a las tinieblas, y las tinieblas cubren su nombre;5además, nunca verá el sol, ni llegará a conocerlo, y sin embargo tendrá más reposo que esa gente.6Y aun si esa gente llegara a vivir dos mil años y no disfrutara de lo bueno, ¿no es verdad que todos van al mismo lugar?

7Mucho se afana el hombre para llenarse la boca, pero su apetito nunca se sacia.

8Y al final, ¿qué de más tiene el sabio, que el necio no tenga? ¿Qué de más tiene el pobre, que supo sobrevivir?9Es mejor lo que se ve, que los deseos pasajeros. ¡Pero también esto es vanidad y aflicción de espíritu!

10Lo que ahora existe, hace mucho que recibió su nombre. Y sabemos que los mortales no pueden contender con quien es más poderoso que ellos.

11Cuando aumentan las palabras, aumenta la vanidad. ¿Y qué ganamos los mortales?

12¿Cómo saber qué es lo mejor para nosotros en los contados días de nuestra vana vida, por la que pasamos como una sombra? ¿Quién nos puede decir lo que habrá de suceder bajo el sol después de nuestra muerte?