Reina Valera Contemporánea (RVRC)
2

21Pensé entonces en lo íntimo de mi ser: «¡Anda, que voy a probar lo que es la alegría! ¡Voy a disfrutar de lo bueno!» ¡Pero resultó que también esto es vanidad!

2Y concluí que divertirse es una locura, y que los placeres no sirven de nada.

3En lo íntimo de mi ser me propuse agasajarme con vino, y ser lo más necio posible, sin dejar de mantenerme bajo el control de mi sabiduría. Quería ver qué de bueno sacan los mortales de sus ocupaciones de toda la vida bajo el cielo.

4Emprendí grandes obras, hice que me construyeran casas y que me plantaran viñas,5tuve mis propios huertos y jardines, y allí planté toda clase de árboles frutales.6Mandé construir estanques de agua para poder regar la floresta donde crecían los árboles.7Compré esclavos y esclavas, y tuve criados que nacieron en mi casa. Tuve también grandes ganados de vacas y de ovejas, más que todos los que reinaron antes de mí en Jerusalén.8Acumulé plata y oro, y tesoros que antes fueron de otros reyes y provincias. Tuve cantores y cantoras, y disfruté de los placeres humanos, ¡habidos y por haber!
2.4-8:
1 R 10.23-27
2 Cr 9.22-27

9Mi grandeza fue mayor que la de todos los que reinaron antes de mí en Jerusalén. Pero, además, siempre conservé mi sabiduría.

10No les negué a mis ojos nada que desearan ver, ni conscientemente me aparté de placer alguno, porque en lo íntimo disfruté de todos mis afanes. ¡Esa fue la recompensa de todos mis afanes!

11Luego me puse a considerar todo lo que yo había hecho con mis manos, y el trabajo que me costó realizarlo, ¡y resultó que todo era vanidad y aflicción de espíritu! ¡Nada es provechoso bajo el sol!

12Me puse a considerar lo que es la sabiduría, la locura y la necedad. En realidad, ¿qué puede hacer quien venga después del rey? Aparte de lo que ya se ha hecho, ¡nada!

13Concluí entonces que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como sobrepasa la luz a las tinieblas.14El sabio usa los ojos y la cabeza, pero el necio anda a tientas. Y también me di cuenta de que unos y otros correrán la misma suerte.15Entonces me dije a mí mismo: «Si lo mismo que le espera al necio, también me espera a mí, ¿qué caso tiene esforzarme por ser más sabio?» Concluí entonces que también esto es vanidad,16porque jamás hay quien se acuerde del sabio ni del necio; en los días venideros todo será olvidado, y sabios y necios morirán por igual.

17Por eso aborrecí la vida, porque lo que se hace bajo el sol me resultaba chocante, pues todo es vanidad y aflicción de espíritu.

18Aborrecí también el haber trabajado tanto bajo el sol, pues todo lo que hice tendré que dejárselo a otro que vendrá después de mí.19¿Y cómo saber si será sabio o necio el que se quedará con todos mis trabajos y afanes, a los que tanto trabajo y sabiduría dediqué bajo el sol? ¡También esto es vanidad!

20El desánimo volvió a dominar mi corazón al ver todos mis afanes y trabajos, a los que tanta sabiduría dediqué bajo el sol.

21¿Tiene uno que dedicar sabiduría, conocimientos y rectitud, para luego dejarle el fruto de su trabajo a quien nunca se lo ganó? ¡Eso también es vanidad, y un mal muy grande!22¿Qué saca uno de tanto trabajar y fatigarse y afanarse bajo el sol?23¡Todo el tiempo es de dolores, trabajos y molestias! ¡Ni siquiera de noche encuentra uno reposo! ¡Y esto es también vanidad!

24No hay nada mejor para nosotros que comer y beber, y disfrutar de nuestros trabajos. Y he concluido que esto viene de la mano de Dios.

25Porque, ¿quién puede comer y cuidarse mejor que uno mismo?26Es un hecho que Dios da sabiduría, conocimientos y alegría a quien es de su agrado, y que al pecador le da el trabajo de recoger y amontonar, para dárselo a quien es del agrado de Dios. ¡Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu!
3

Todo tiene su tiempo

31Todo tiene su tiempo. Hay un momento bajo el cielo para toda actividad:

2El momento en que se nace,

y el momento en que se muere;

el momento en que se planta,

y el momento en que se cosecha;

3el momento en que se hiere,

y el momento en que se sana;

el momento en que se construye,

y el momento en que se destruye;

4el momento en que se llora,

y el momento en que se ríe;

el momento en que se sufre,

y el momento en que se goza;

5el momento en que se esparcen piedras,

y el momento en que se amontonan;

el momento de la bienvenida,

y el momento de la despedida;

6el momento de buscar,

y el momento de perder;

el momento de guardar,

y el momento de desechar;

7el momento de romper,

y el momento de coser;

el momento de callar,

y el momento de hablar;

8el momento de amar,

y el momento de odiar;

el momento de hacer la guerra,

y el momento de hacer la paz.

9¿Qué provecho obtiene el que trabaja, de todos sus afanes?

10Me he dado cuenta de la pesada carga que Dios ha impuesto a los mortales para humillarlos con ella.11En su momento, Dios todo lo hizo hermoso, y puso en el corazón de los mortales la noción de la eternidad, aunque estos no llegan a comprender en su totalidad lo hecho por Dios.12Yo sé bien que para los mortales no hay nada mejor que gozar de la vida y de todo lo bueno que esta ofrece,13y sé también que es un don de Dios el que todo hombre coma y beba y disfrute de lo bueno de todos sus afanes.14También sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre, sin que nada se le añada ni nada se le quite, y que esto lo hace Dios para que se le guarde reverencia.15¿Qué hay ahora, que antes no existiera? ¿Y qué habrá de existir, que no exista ya? Dios hurga en el pasado.

Injusticias de la vida

16Además, me he dado cuenta de la maldad e iniquidad que existe donde debiera impartirse justicia y prevalecer el derecho.

17Y en mi corazón he concluido que Dios habrá de juzgar a los justos y a los injustos, porque hay un tiempo y un lugar para todo proyecto y para toda actividad.

18Dentro de mí concluyo que esto es así porque Dios quiere poner a prueba a los mortales, para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias.

19Porque lo mismo les pasa a los hombres y a las bestias: unos y otros respiran y mueren por igual, y nada tienen los hombres por encima de las bestias. Todo es vanidad.20Todo va a un mismo lugar. Todo está hecho de polvo, y todo al polvo volverá.21¿Hay quien sepa si el espíritu de los hombres se eleva a las alturas, mientras que el espíritu de las bestias desciende al fondo de la tierra?22Lo que he visto es que no hay nada mejor para el hombre que disfrutar de su trabajo, porque eso es lo que le ha correspondido hacer. Porque ¿quién va a traerlo a ver lo que pasará después de su muerte?
4

41Dirigí entonces la mirada hacia tanta violencia que se comete bajo el sol, y pude ver que los oprimidos lloran y no hay quien los consuele; y no hay quien los consuele porque el poder está en manos de sus opresores.

2Felicité entonces a los que ya han muerto, más que a los que aún viven,3aunque más felices que estos dos son los que todavía no han nacido, pues todavía no han visto tanta maldad que se comete bajo el sol.

4También he podido ver que todo el que se afana y tiene éxito en lo que hace despierta la envidia de su prójimo. ¡Y esto también es vanidad y aflicción de espíritu!

5El necio se cruza de brazos,

y acaba por destruirse a sí mismo.

6Más vale un puñado de descanso

que dos puñados de afanes y aflicción de espíritu.

7Una vez más dirigí la mirada hacia la vanidad que existe bajo el sol.

8Y vi a un hombre solo, sin hijos ni hermanos que lo sucedieran, y que no obstante nunca dejaba de trabajar ni se cansaba de contemplar sus riquezas, ni tampoco se preguntaba: «Y yo, ¿para quién trabajo? ¿Para qué reprimo mi apetito por las cosas buenas?» ¡Y esto también es vanidad, y un trabajo infructuoso!

9Dos son mejor que uno, porque sacan más provecho de sus afanes.

10Si uno de ellos se tropieza, el otro lo levanta.

¡Pero ay de aquel que tropieza y no hay quien lo levante!

11Si dos se acuestan juntos, mutuamente se calientan;

pero uno solo no puede calentarse.

12Uno solo puede ser vencido, pero dos presentan resistencia.

El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente.

13Mejor es el joven pobre y sabio, que el rey viejo y necio, que no admite consejos.

14Porque el joven sabio, aunque haya nacido pobre en el reino del viejo necio, sale de la cárcel para asumir el trono.15Yo he visto a todos los que viven bajo el sol seguir al joven que sucederá al rey necio.16¡La gente que lo sigue es incontable! Y sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos con él. ¡Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu!