Reina Valera Contemporánea (RVRC)
26

Primicias y diezmos

261»Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te da en posesión, y la hayas tomado y habites en ella,

2tomarás una parte de todos los primeros frutos que obtengas de la tierra que el Señor tu Dios te da, la pondrás en una canasta, y te dirigirás al lugar que el Señor tu Dios escoja como residencia de su nombre.
26.2:
Ex 23.19
3Te presentarás ante el sacerdote que en esos días esté en funciones, y le dirás: “Hoy declaro, ante el Señor tu Dios, que he entrado en la tierra que el Señor juró dar a nuestros padres.”4El sacerdote recibirá de tu mano la canasta y la colocará ante el altar del Señor tu Dios.5Entonces tomarás la palabra, y delante del Señor tu Dios dirás:

»“Un arameo errante fue mi padre. Con pocos hombres emigró a Egipto, y allí se quedó a vivir. Y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa.

6Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron, y nos impusieron una cruel esclavitud.

7Pero clamamos al Señor, el Dios de nuestros padres, y el Señor oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestros pesados trabajos y nuestra opresión.

8Entonces el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, y con señales y portentos que causaban terror,

9y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, ¡tierra que fluye leche y miel!

10Por eso ahora vengo aquí, con los primeros frutos de la tierra que tú, Señor, me diste.”

»Todo eso lo pondrás delante del Señor tu Dios, y delante de él te postrarás.

11Después de eso, tú y tu familia, y los levitas y extranjeros que convivan contigo, harán fiesta por todo el bien que el Señor tu Dios te haya dado.

12»Cuando en el año tercero, que es el año del diezmo, hayas apartado la décima parte de tus frutos, la repartirás entre los levitas, extranjeros, huérfanos y viudas que haya en tus aldeas, para que coman hasta quedar satisfechos.

26.12:
Dt 14.28-29

13Entonces dirás delante del Señor tu Dios: “Todo lo consagrado a ti lo he sacado de mi casa, y se lo he dado a los levitas y extranjeros, y a los huérfanos y a las viudas, conforme a todo lo que me has mandado. No he desobedecido tus mandamientos, ni los he olvidado.14No comí nada de ello mientras estuve de luto, ni lo consumí mientras estaba yo impuro. Tampoco ofrecí nada de ello a los muertos. Más bien, mi Señor y Dios, he obedecido tu voz y he cumplido con todo lo que me has mandado.15Dígnate asomarte desde el cielo, desde tu santa mansión, y bendice a Israel, que es tu pueblo, y bendice la tierra que nos has dado, tierra que fluye leche y miel, tal y como se lo juraste a nuestros padres.”

16»Este día el Señor tu Dios te manda que cumplas estos estatutos y decretos. Ten cuidado de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma.

17Este día declaras solemnemente que el Señor es tu Dios, que andarás en sus caminos y cumplirás sus estatutos, mandamientos y decretos, y que obedecerás su voz.18Este día el Señor declara que tú eres su pueblo, su posesión exclusiva,
26.18:
Ex 19.5
Dt 4.20
7.6
14.2
Tit 2.14
1 P 2.9
tal y como te lo ha prometido. Así que cumple todos sus mandamientos;
19y exáltalo sobre todas las naciones que él ha creado, para que seas un pueblo santo al Señor tu Dios, digno de alabanza, renombre y gloria, como él lo ha dicho.»
27

La ley inscrita en el monte Ebal

271Moisés, junto con los ancianos de Israel, le dio al pueblo la siguiente orden:

«Cumplan con todos los mandamientos que hoy les mando cumplir.

2Cuando cruces el río Jordán y pases a la tierra que el Señor tu Dios te da, levantarás unas piedras grandes y las revocarás con cal.3Una vez que hayas cruzado el río y entres en la tierra que el Señor tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, escribirás en esas piedras todas las palabras de esta ley, tal y como el Señor, el Dios de tus padres, te lo ha ordenado.4En cuanto hayas pasado el Jordán, levantarás estas piedras en el monte Ebal y las revocarás con cal, tal y como hoy les mando que lo hagan.5Edificarás allí un altar de piedras en honor del Señor tu Dios, pero no labres las piedras con ninguna herramienta,6sino que el altar lo harás de piedras enteras. Sobre él ofrecerás al Señor tu Dios
27.5-6:
Ex 20.25
holocaustos
7y ofrendas de paz, y allí, delante del Señor tu Dios, comerás y te alegrarás.8Sobre las piedras escribirás con claridad todas las palabras de esta ley.»
27.2-8:
Jos 8.30-32

9Entonces Moisés, junto con los sacerdotes levitas, habló con todos los israelitas y les dijo:

«Israel, guarda silencio y escucha: Este día te has convertido en el pueblo del Señor tu Dios.

10Así que deberás oír la voz del Señor tu Dios y cumplir sus mandamientos y estatutos, que hoy te ordeno obedecer.»

Las maldiciones en el monte Ebal

11Y ese día Moisés dio al pueblo las siguientes instrucciones:

12«Cuando hayas cruzado el río Jordán, sobre el monte Guerizín

27.12:
Dt 11.29
Jos 8.33-35
estarán Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín, para bendecir al pueblo.

13Y sobre el monte Ebal estarán, para pronunciar la maldición, Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.14Y los levitas hablarán con todos los varones de Israel, y les dirán en alta voz:

15»“Maldito sea el que haga alguna escultura o imagen de fundición,

27.15:
Ex 20.4
34.17
Lv 19.4
26.1
Dt 4.15-18
5.8
o pida a un artífice que la haga, y la oculte. Eso es un hecho repugnante al Señor.”

»En respuesta, todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

16»“Maldito sea el que deshonre a su padre o a su madre.”

27.16:
Ex 20.12
Dt 5.16

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

17»“Maldito sea el que reduzca los linderos de su prójimo.”

27.17:
Dt 19.14

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

18»“Maldito sea el que haga que el ciego pierda el camino.”

27.18:
Lv 19.14

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

19»“Maldito sea el que tuerza los derechos del extranjero, del huérfano y de la viuda.”

27.19:
Ex 22.21
23.9
Lv 19.33-34
Dt 24.17-18

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

20»“Maldito sea el que se acueste con la mujer de su padre,

27.20:
Lv 18.8
20.11
Dt 22.30
pues con ello descubre la intimidad de su padre.”

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

21»“Maldito sea el que tenga relaciones sexuales con un animal.”

27.21:
Ex 22.19
Lv 18.23
20.15

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

22»“Maldito sea el que se acueste con su hermana,

27.22:
Lv 18.9
20.17
sea esta hija de su padre o hija de su madre.”

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

23»“Maldito sea el que se acueste con su suegra.”

27.23:
Lv 18.7
20.14

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

24»“Maldito sea el homicida anónimo.”

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

25»“Maldito sea el que mate a un inocente a cambio de dinero.”

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

26»“Maldito sea el que no se comprometa a cumplir las palabras de esta ley.”

27.26:
Gl 3.10

»Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

28

Bendiciones de la obediencia

(Lv 26.3-13; Dt 7.12-24)

281»Si tú escuchas con atención la voz del Señor tu Dios, y cumples y pones en práctica todos los mandamientos que hoy te mando cumplir, el Señor tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

2Si escuchas la voz del Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán:

3»Bendito serás tú en la ciudad, y bendito en el campo.

4»Bendito será el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, y las crías de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

5»Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

6»Bendito serás cuando entres, y bendito cuando salgas.

7»El Señor derrotará a tus enemigos que se levanten contra ti. Por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de ti.

8»El Señor enviará su bendición sobre tus graneros y sobre todo aquello en que pongas tu mano, y te bendecirá en la tierra que el Señor tu Dios te da.

9»El Señor te confirmará como su pueblo santo, tal y como te lo ha jurado, siempre y cuando cumplas los mandamientos del Señor tu Dios, y sigas sus caminos.

10Todos los pueblos de la tierra verán que el nombre del Señor es invocado sobre ti, y te temerán.

11»En el país que el Señor juró a tus padres que te daría, el Señor hará que sobreabundes en bienes, y en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tus animales, y en el fruto de tu tierra.

12»El Señor te abrirá su tesoro de bondad, que es el cielo, y en su tiempo te enviará la lluvia a tu tierra, y bendecirá todo lo que hagas con tus manos. Harás préstamos a muchas naciones, pero tú no pedirás prestado nada.

13»El Señor te pondrá por cabeza, no por cola. Estarás por encima de todo, nunca por debajo, siempre y cuando obedezcas y cumplas los mandamientos del Señor tu Dios, que hoy te ordeno cumplir,

14y siempre y cuando no te apartes ni a diestra ni a siniestra de todas las palabras que hoy te mando cumplir, ni vayas en pos de dioses ajenos y les sirvas.
28.1-14:
Dt 11.13-17

Consecuencias de la desobediencia

(Lv 26.14-46)

15»Si no oyes la voz del Señor tu Dios ni procuras cumplir todos los mandamientos y estatutos que hoy te mando cumplir, vendrán sobre ti, y te alcanzarán, todas estas maldiciones:

16»Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.

17»Maldita será tu canasta, y tu tabla de amasar.

18»Maldito será el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, las crías de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

19»Maldito serás cuando entres, y maldito serás cuando salgas.

20»El Señor enviará contra ti maldición, quebranto y asombro en todo lo que emprendas, hasta que de pronto seas destruido y perezcas por causa de la maldad de tus obras, por las cuales lo hayas dejado.

21»El Señor traerá sobre ti mortandad hasta consumirte en la tierra de la cual vas a tomar posesión.

22»El Señor te herirá con tisis y con fiebre, con inflamación y ardores, con sequía y calamidad repentina, y con hongos, los cuales te perseguirán hasta que perezcas.

23Los cielos que cubren tu cabeza serán como el bronce, y la tierra que pisas será como el hierro.24En vez de lluvia, el Señor enviará polvo y ceniza a tu tierra, y desde los cielos caerán sobre ti hasta que perezcas.

25»El Señor hará que seas derrotado delante de tus enemigos. Por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás de ellos, y todos los reinos de la tierra te humillarán.

26Tus cadáveres servirán de comida a todas las aves del cielo y a todas las fieras de la tierra, y no habrá quien las espante.

27»El Señor te herirá con las úlceras de Egipto, y con tumores, sarna y comezón, y no podrás ser curado.

28»El Señor te herirá con locura, ceguera y confusión.

29A plena luz del día andarás a tientas, como ciego, y no tendrás éxito en lo que hagas; al contrario, en todo momento serás oprimido y despojado, sin que haya quien te salve.30Te comprometerás en matrimonio, pero otro hombre se acostará con tu prometida; construirás una casa, pero nunca llegarás a habitarla; plantarás viñas, pero nunca disfrutarás de sus uvas.31Ante tus propios ojos matarán a tu buey, pero tú no comerás de su carne; ante tus propios ojos te arrebatarán tu asno, y jamás te lo devolverán; tus ovejas serán entregadas a tus enemigos, y tú no podrás impedirlo.32Ante tus propios ojos tus hijos y tus hijas serán entregados a otra gente, y tú no podrás impedirlo, y día tras día tus ojos desfallecerán esperando que vuelvan.33Gente que jamás conociste se comerá el fruto de tu tierra y de todo tu trabajo, y día tras día serás oprimido y quebrantado.34Lo que veas con tus ojos te hará perder el juicio.

35»El Señor te herirá con pústula maligna en las rodillas y en las piernas, y desde la planta del pie hasta la coronilla, y no podrás ser sanado.

36»El Señor te llevará a ti, y al rey que hayas puesto para que te gobierne, a una nación que ni tú ni tus padres conocieron, y allá servirás a dioses ajenos de palo y de piedra.

37Serás motivo de horror, y objeto de comentarios y de burlas de todos los pueblos a donde el Señor te lleve.38Sembrarás mucha semilla en el campo, y cosecharás muy poco, porque la langosta la consumirá.39Plantarás viñas, y las cultivarás, pero no vendimiarás las uvas ni beberás el vino, porque los gusanos se las comerán.40Tendrás olivos por todo tu territorio, pero no te ungirás con el aceite, porque las aceitunas se caerán.41Tendrás hijos e hijas, pero no los retendrás, porque serán llevados en cautiverio.42Todos tus árboles y todos los frutos de tu tierra serán consumidos por la langosta.43Los extranjeros que vivan en tus ciudades se alzarán por encima de ti, mientras que tú caerás muy bajo.44Ellos te harán préstamos, pero tú no podrás prestarles nada; ellos serán la cabeza, y tú serás la cola.

45»Todas estas maldiciones vendrán sobre ti, y te perseguirán y te alcanzarán hasta acabar contigo, por no haber atendido a la voz del Señor tu Dios para cumplir los mandamientos y los estatutos que él te mandó cumplir,

46y para siempre serán en ti y en tu descendencia una señal y una prueba.

47»Puesto que no serviste al Señor tu Dios con alegría y con gozo de corazón cuando él te dio abundancia de todo,

48acabarás siendo esclavo de los enemigos que el Señor envíe contra ti; sufrirás de hambre y de sed, y carecerás de ropa y de todas las cosas. ¡El Señor pondrá sobre tu cuello un yugo de hierro, hasta destruirte!

49»De muy lejos, del otro extremo de la tierra, el Señor traerá contra ti una nación que vuela como el águila. Es una nación cuya lengua no entiendes,

50gente de rostro feroz, que no respeta a los ancianos ni perdona a los niños.51Y se comerá las crías de tus ganados y los frutos de tu tierra, hasta hacerte perecer. No te dejará nada de trigo, ni de mosto, ni de aceite, ni una sola cría de tus vacas ni de los rebaños de tus ovejas, hasta que te haya destruido.52Sitiará todas las ciudades de tu tierra, hasta derribar esas altas y sólidas murallas en las que tú confías. Sitiará todas tus ciudades y toda la tierra que el Señor tu Dios te ha dado.53Durante el sitio, y en la desesperación y la angustia ante el enemigo, te comerás el fruto de tu vientre, ¡la carne de tus propios hijos e hijas que el Señor tu Dios te dio!54Aun los más sensibles y delicados de tus hombres mirarán con malos ojos a su hermano, y a la mujer amada, y al resto de sus hijos que le queden,55y no querrá compartir con ellos la carne de sus hijos. Porque durante el asedio será tal la angustia con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades, que la gente se comerá a sus propios hijos por no haber ya nada qué comer.56La mujer más tierna y delicada entre ustedes, que por ser tan tierna y delicada jamás intentaría posar la planta de su pie sobre la tierra, mirará con malos ojos a su esposo amado, y a su hijo y a su hija,57y hasta al hijo que acaba de dar a luz, y se los comerá
28.57:
2 R 6.28-29
Lm 4.10
a escondidas, pues durante el asedio a tus ciudades, y en medio de la angustia y opresión del enemigo, habrá carencia de todo.

58»Si no tienes cuidado de poner por obra todas las palabras de esta ley escritas en este libro, ni temes este nombre glorioso y temible: EL SEÑOR TU DIOS,

59entonces el Señor aumentará en gran manera tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas,60y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán en paz.61Así mismo, el Señor enviará sobre ti toda enfermedad y toda plaga no escrita en el libro de esta ley, hasta que seas destruido.62En lugar de haber sido innumerables como las estrellas del cielo, muy pocos de ustedes sobrevivirán, por no haber obedecido a la voz del Señor su Dios.63Y así como el Señor se alegraba de hacerles bien y de multiplicarlos, así se alegrará de arruinarlos y destruirlos. ¡Serán arrancados de la tierra de la cual van a tomar posesión!

64»El Señor te esparcirá por todos los pueblos, de un extremo al otro de la tierra; allí servirás a dioses ajenos de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres conocieron jamás.

65Ni siquiera entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie hallará reposo, pues allí el Señor te dará un corazón temeroso, y tus ojos desfallecerán y tu ánimo decaerá;66tu vida estará en constante peligro, y el miedo te dominará noche y día, y no tendrás la vida segura.67Será tal el miedo que dominará tu corazón, y tan terrible lo que verán tus ojos, que por la mañana dirás: “¡Cómo quisiera que ya fuera tarde!”, y por la tarde dirás: “¡Cómo quisiera que ya fuera otro día!”

68»El Señor te hará volver a Egipto en naves, por el camino por el cual te había dicho que nunca más volverías, y allí ustedes serán vendidos a sus enemigos como esclavos y esclavas, ¡y no habrá nadie que los compre!»