Reina Valera Contemporánea (RVRC)
6

Elección de siete diáconos

61En aquellos días el número de los discípulos iba en aumento, pero también comenzaron las murmuraciones de los griegos en contra de los hebreos, pues se quejaban de que en la distribución diaria de ayuda las viudas de los griegos no eran bien atendidas.

2Entonces los doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: «No está bien que desatendamos la proclamación de la palabra de Dios por atender a las mesas.3Así que, hermanos, busquen entre todos ustedes a siete varones de buen testimonio, que estén llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, para que se encarguen de este trabajo.4Así nosotros podremos continuar orando y proclamando la palabra.»5Esta propuesta fue del agrado de todos los creyentes, y eligieron a Esteban, que era un varón lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, un prosélito de Antioquía.6Luego los llevaron ante los apóstoles, y oraron por ellos y les impusieron las manos.

7Conforme crecía el conocimiento de la palabra del Señor, se multiplicaba también el número de los discípulos en Jerusalén, y aun muchos de los sacerdotes llegaron a creer.

Arresto de Esteban

8Como Esteban estaba lleno de la gracia y del poder de Dios, realizaba grandes prodigios y señales entre el pueblo.

9Pero unos que eran de la sinagoga llamada «de los libertos», y otros que eran de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban;10pero como no pudieron superar la sabiduría y el Espíritu que Dios le daba,11sobornaron a otros para que dijeran que habían oído a Esteban blasfemar contra Moisés y contra Dios.12De esa manera soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, los cuales se lanzaron contra él y, con lujo de violencia, lo llevaron ante el concilio.13Los testigos falsos que presentaron, dijeron: «Este hombre no deja de blasfemar contra este lugar santo y contra la ley.14Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y que cambiará las costumbres que nos dio Moisés.»15Entonces todos los que estaban sentados en el concilio se fijaron bien en Esteban, y vieron que su rostro parecía el de un ángel.
7

Defensa y muerte de Esteban

71El sumo sacerdote le preguntó: «¿Es verdad lo que se dice?»

2Y Esteban respondió:

«Escúchenme, padres y hermanos: El Dios de la gloria se le apareció a nuestro padre Abrahán mucho tiempo antes de que este viviera en Jarán, cuando aún estaba en Mesopotamia,

3y le dijo: “Deja tu tierra y tu parentela, y ven a la tierra que te voy a mostrar.”
7.2-3:
Gn 12.1
4Entonces Abrahán dejó la tierra de los caldeos y se fue a vivir en Jarán;
7.4:
Gn 11.31
y cuando murió su padre, Dios lo trajo a esta tierra, donde ustedes viven ahora.
7.4:
Gn 12.4
5Y aunque no le dio siquiera un poco de terreno donde poner el pie, le prometió que esa tierra se la daría a su descendencia,
7.5:
Gn 12.7
13.15
15.18
17.8
a pesar de que él no tenía ningún hijo.
6También le dijo Dios que sus descendientes vivirían cuatrocientos años en otras tierras, como extranjeros, y que allí los esclavizarían y los tratarían muy mal.7Pero añadió: “Yo juzgaré a la nación que los hará esclavos, y después de eso saldrán y me servirán en este lugar.”
7.6-7:
Gn 15.13-14
8Luego le dio el pacto de la circuncisión.
7.8:
Gn 17.10-14
Y Abrahán fue padre de Isaac,
7.8:
Gn 21.2-4
y lo circuncidó al octavo día. El hijo de Isaac fue Jacob;
7.8:
Gn 25.26
y Jacob fue el padre de los doce patriarcas.
7.8:
Gn 29.31—35.18
9Pero ellos, por envidia,
7.9:
Gn 37.11
vendieron a José, y él fue llevado a Egipto.
7.9:
Gn 37.28
Pero Dios estaba con él,
7.9:
Gn 39.2,21
10así que lo libró de todos sus sufrimientos y le dio sabiduría para congraciarse ante el faraón, rey de Egipto, quien lo nombró gobernador de su país y de su casa.
7.10:
Gn 41.39-41
11En ese tiempo se desató una hambruna en toda la tierra de Egipto y de Canaán, que trajo un gran sufrimiento. Y nuestros padres tampoco tenían qué comer.
7.11:
Gn 41.54-57
12Pero cuando Jacob supo que en Egipto había trigo, mandó por primera vez a nuestros padres a comprarlo.
7.12:
Gn 42.1-2
13La segunda vez, José les reveló a sus hermanos quién era él,
7.13:
Gn 45.1
y el faraón llegó a saber de dónde provenía José.
7.13:
Gn 45.16
14Luego, José mandó que llevaran a Egipto a su padre Jacob
7.14:
Gn 45.9-10,17-18
y a toda su familia, que eran setenta y cinco personas.
7.14:
Gn 46.27
15Así fue como Jacob llegó a Egipto,
7.15:
Gn 46.1-7
donde murió.
7.15:
Gn 49.33
Allí también murieron nuestros padres,
16pero luego sus restos fueron trasladados a Siquén y puestos en el sepulcro que Abrahán había comprado a los hijos de Jamor.
7.16:
Gn 23.3-16
33.19
50.7-13
Jos 24.32

17»Cuando se fue acercando el tiempo de la promesa que Dios le hizo a Abrahán, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,

18hasta que subió al trono otro rey, que no había conocido a José.
7.17-18:
Ex 1.7-8
19Este rey fue astuto y cruel con nuestro pueblo; maltrató a nuestros padres
7.19:
Ex 1.10-11
para que murieran sus niños y no se propagaran.
7.19:
Ex 1.22
20Por ese tiempo nació Moisés, niño que agradó a Dios. Durante tres meses lo criaron sus padres,
7.20:
Ex 2.2
21pero cuando estaba en peligro de morir, la hija del faraón lo recogió y lo crio como a su propio hijo;
7.21:
Ex 2.3-10
22lo educó en la sabiduría de los egipcios, y él llegó a tener poder por sus conocimientos y por lo que hacía.

23»Cuando Moisés cumplió cuarenta años, sintió deseos de visitar a sus hermanos israelitas.

24Así lo hizo. Pero al ver que un egipcio maltrataba a uno de ellos, hirió al egipcio para vengar el maltrato a su hermano.25Moisés creía que los israelitas sabían que Dios los liberaría por medio de él; pero ellos no lo entendieron así.26Al día siguiente, vio que unos de ellos reñían, y queriendo ponerlos en paz les dijo: “Ustedes son hermanos; ¿por qué se maltratan?”27Pero uno de ellos le dijo: “¿Y quién te ha nombrado nuestro gobernador y juez?28¿Acaso quieres matarme, como lo hiciste ayer con el egipcio?”29Al oír esto, Moisés huyó a la tierra de Madián, y allí vivió como extranjero,
7.23-29:
Ex 2.11-15
y se casó y tuvo dos hijos.
7.29:
Ex 18.3-4

30»Después de cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, entre las llamas de una zarza que ardía.

31Moisés se quedó maravillado de esa visión, y se acercó para observar bien. Entonces oyó la voz del Señor, que le decía:32“Yo soy el Dios de tus padres. Soy el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob.” Moisés temblaba de miedo y no se atrevía a mirar.33Pero el Señor añadió: “Descálzate los pies, porque estás pisando un lugar sagrado.34He estado viendo la aflicción que sufre mi pueblo en Egipto, y sé cómo gime. Por eso he venido a librarlos. Prepárate, porque voy a enviarte a Egipto.”
7.30-34:
Ex 3.1-10

35»A este Moisés, a quien los israelitas rechazaron al preguntarle: “¿Quién te ha nombrado nuestro gobernador y juez?”, fue a quien Dios mismo envió como gobernador y libertador por medio del ángel que se le apareció en la zarza.

36Y Moisés liberó a los israelitas al realizar, durante cuarenta años, prodigios y señales en Egipto,
7.36:
Ex 7.3
en el Mar Rojo
7.36:
Ex 14.21
y en el desierto.
7.36:
Nm 14.33
37Fue este mismo Moisés quien dijo a los israelitas: “Dios hará que surja entre los hermanos de ustedes un profeta, como me hizo surgir a mí.”
7.37:
Dt 18.15,18
38Este es el mismo Moisés que estuvo en el desierto con todo el pueblo y con nuestros padres, y que en el monte Sinaí les comunicaba lo que el ángel le decía.
7.38:
Ex 19.1—20.17
Dt 5.1-33
Fue él quien recibió las palabras de vida que debía comunicarnos.
39Pero nuestros padres no quisieron obedecerlo. Al contrario, lo rechazaron porque en su corazón querían volver a Egipto.40Por eso le dijeron a Aarón: “Haz unos dioses que nos guíen, porque no sabemos qué le sucedió a Moisés, el que nos sacó de Egipto.”
7.40:
Ex 32.1
41Fue así como se hicieron un ídolo con forma de becerro, y a la hechura de sus manos le ofrecieron sacrificios y le hicieron fiesta.
7.41:
Ex 32.2-6
42Entonces Dios se apartó de ellos, y los entregó a rendir culto a los astros que veían en el cielo. Así está escrito en el libro de los profetas:

»“Israelitas, ¿acaso en el desierto

me ofrecieron ofrendas y sacrificios

durante cuarenta años?

43”Lejos de eso, llevaron el tabernáculo de Moloc

y la estrella de su dios Refán.

¡Esas fueron las imágenes que se hicieron para adorarlas!

Por eso los llevaré más allá de Babilonia.”

7.42-43:
Am 5.25-27

44»Nuestros padres tuvieron en el desierto el tabernáculo del testimonio, que Dios mismo ordenó cuando le dijo a Moisés que lo hiciera conforme al modelo que le había mostrado.

7.44:
Ex 25.9,40

45Y ellos lo recibieron y lo introdujeron con Josué
7.45:
Jos 3.14-17
cuando tomaron posesión de la tierra de las naciones, a las que Dios arrojó de la presencia de nuestros padres. Y el tabernáculo estuvo con ellos hasta los días de David.
46David fue del agrado del Señor y quiso edificarle un tabernáculo al Dios de Jacob,
7.46:
2 S 7.1-16
1 Cr 17.1-14
47pero fue Salomón quien lo edificó,
7.47:
1 R 6.1-38
2 Cr 3.1-17
48aunque es verdad que el Altísimo no habita en templos hechos por manos humanas. Porque el profeta dice:

49»“Así dice el Señor:

El cielo es mi trono,

y la tierra es el estrado de mis pies.

¿Qué casa pueden edificarme?

¿En qué lugar pueden hacerme descansar?

50¿Acaso no soy yo quien hizo todo esto?”

7.49-50:
Is 66.1-2

51»¡Pero ustedes son duros de cabeza, de corazón y de oídos! ¡Siempre se oponen al Espíritu Santo! ¡Son iguales que sus padres!

7.51:
Is 63.10

52¿A qué profeta no persiguieron? Mataron a los que antes habían anunciado la venida del Justo, el mismo a quien ustedes entregaron y mataron.53Ustedes, que recibieron la ley por medio de ángeles, no la obedecieron.»

54Cuando ellos oyeron a Esteban decir esto, se enfurecieron tanto que hasta les rechinaban los dientes.

55Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, levantó los ojos al cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús a su derecha.56Dijo entonces: «Veo los cielos abiertos, y que el Hijo del Hombre está a la derecha de Dios.»57Pero ellos, lanzando un fuerte grito, se taparon los oídos y arremetieron contra Esteban,58y lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon. Los testigos falsos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo,59y mientras lo apedreaban, Esteban rogaba: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»60Luego cayó de rodillas y clamó con fuerte voz: «Señor, no les tomes en cuenta este pecado.» Y dicho esto, murió.
8

Saulo persigue a la iglesia

81Saulo estuvo de acuerdo con la muerte de Esteban, y ese día se desató una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén, y muchos se dispersaron por las tierras de Judea y de Samaria, menos los apóstoles.

2Y mientras que unos hombres piadosos levantaron a Esteban y lo enterraron y lloraron mucho por él,3Saulo hacía destrozos en la iglesia: entraba a las casas, y arrastraba a hombres y mujeres y los llevaba a la cárcel.
8.1-3:
Hch 22.4-5
26.9-11

Predicación del evangelio en Samaria

4Mientras tanto, los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando el evangelio.

5Fue así como Felipe llegó a la ciudad de Samaria, y allí les predicaba a Cristo.6Toda la gente escuchaba con atención lo que les decía Felipe, y oían y veían los milagros que hacía.7Muchos de los que tenían espíritus malignos eran sanados, y los espíritus salían de ellos lanzando fuertes gritos; también muchos de los cojos y paralíticos quedaban sanos,8y había una gran alegría en toda la ciudad.

9Había en Samaria un hombre llamado Simón, que antes había practicado la magia, y con ella engañaba a la gente, pues les hacía creer que era muy poderoso.

10Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, lo escuchaban con mucha atención y decían que era el gran poder de Dios,11pues con sus artes mágicas había captado su atención y por mucho tiempo los había engañado;12pero muchos hombres y mujeres se bautizaron cuando creyeron las buenas noticias que Felipe les anunciaba del reino de Dios y del nombre de Jesucristo.13Incluso el mismo Simón creyó y se bautizó, y siempre andaba con Felipe; y lleno de asombro veía las señales y los grandes milagros que Felipe hacía.

14Los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que en Samaria se había recibido la palabra de Dios, y enviaron a Pedro y a Juan.

15Cuando estos llegaron, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo,16porque el Espíritu aún no había descendido sobre ninguno de ellos, ya que solo habían sido bautizados en el nombre de Jesús.17En cuanto les impusieron las manos, recibieron el Espíritu Santo.18Y al ver Simón que el Espíritu Santo se recibía por la imposición de manos de los apóstoles, les ofreció dinero19y les dijo: «Denme también a mí este poder, para que cuando yo imponga las manos sobre cualquier persona, esta reciba el Espíritu Santo.»20Al oír esto, Pedro le dijo: «Que tu dinero perezca contigo, si crees que el don de Dios puede comprarse.21Tú no tienes nada que ver en este asunto, porque en tu interior no eres recto con Dios.
8.21:
Sal 78.37
22Arrepiéntete de tu maldad, y ruega a Dios. Tal vez te perdone por ese mal pensamiento.23Por lo que veo, estás en manos de la amargura y la maldad.»24Simón respondió: «Rueguen por mí al Señor, para que no me sobrevenga nada de lo que han dicho.»

25Después de haber testificado y proclamado la palabra de Dios, ellos volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.

Felipe y el etíope

26Un ángel del Señor le habló a Felipe, y le dijo: «Prepárate para ir al desierto del sur, por el camino que va de Jerusalén a Gaza.»

27Felipe obedeció y fue. En el camino vio a un etíope eunuco, funcionario de la Candace, reina de Etiopía. Era el administrador de todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar;28y ahora iba de regreso en su carro, leyendo al profeta Isaías.29El Espíritu le dijo a Felipe: «Acércate y júntate a ese carro.»30Cuando Felipe se acercó y lo oyó leer al profeta Isaías, le preguntó: «¿Entiendes lo que lees?»31El etíope le respondió: «¿Y cómo voy a entender, si nadie me enseña?» Y le rogó a Felipe que subiera al carro y se sentara con él.32El pasaje de la Escritura que leía era este:

«Como oveja fue llevado a la muerte,

como cordero delante de sus trasquiladores

se callará y no abrirá su boca.

33Sufrirá la cárcel, el juicio y la muerte;

¿y quién entonces contará su historia,

si él será arrancado por completo

de este mundo de los vivientes?»

8.32-33:
Is 53.7-8

34El eunuco le preguntó a Felipe: «Te ruego que me digas: ¿De quién habla el profeta? ¿Habla de sí mismo, o de algún otro?»

35Entonces Felipe le empezó a explicar a partir de la escritura que leía, y le habló también de las buenas noticias de Jesús.36En el camino encontraron agua, y el eunuco dijo: «Aquí hay agua; ¿hay algo que me impida ser bautizado?»[37Felipe le dijo: «Si crees de todo corazón, puedes ser bautizado.» Y el eunuco respondió: «Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.»]8.37 El texto que aparece entre corchetes se halla solo en mss. tardíos.38Y el eunuco mandó detener el carro, y ambos descendieron al agua y Felipe lo bautizó.39Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó a Felipe y el eunuco no volvió a verlo, pero siguió su camino lleno de gozo.40Mientras tanto, Felipe se encontró en Azoto, y allí anunció el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.