Reina Valera Contemporánea (RVRC)
1

Muerte de Ocozías

11Después de la muerte de Ajab, Moab se rebeló contra Israel.

2Y Ocozías, que se había caído desde la ventana de una sala de su palacio de Samaria, desde su lecho de dolor mandó mensajeros para consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón, pues quería saber si recuperaría la salud.3Pero el ángel de Dios le dijo a Elías el tisbita:

«Ve al encuentro de los mensajeros del rey de Samaria, y diles: “¿Ya olvidaron que Israel tiene un Dios poderoso? ¿Por qué van a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón?”

4Así ha dicho el Señor: “No te vas a levantar de tu cama, sino que definitivamente morirás.”»

Elías se fue a su encuentro.

5Y cuando los mensajeros volvieron, el rey les preguntó:

«¿Por qué regresaron?»

6Y ellos respondieron:

«Encontramos a un profeta que nos dijo: “Regresen con el rey y díganle: ‘Así ha dicho el Señor: ¿Acaso no hay Dios en Israel? ¿Por qué consultas a Baal Zebub, dios de Ecrón? Por eso no te vas a levantar de tu cama, sino que definitivamente morirás.’”»

7Y el rey preguntó:

«¿Qué apariencia tenía el varón que encontraron, y que les dijo eso?»

8Y ellos respondieron:

«Iba vestido con pieles de animales, y se ceñía con un cinturón de cuero.

1.8:
Mt 3.4
Mc 1.6
»

Entonces el rey dijo:

«Se trata de Elías, el tisbita.»

9Enseguida el rey mandó a un capitán con cincuenta soldados a buscar a Elías, que estaba sentado en la cumbre del monte. El capitán subió a verlo, y le dijo:

«Varón de Dios, el rey te pide que bajes.»

10Pero Elías le respondió al capitán:

«Si soy un varón de Dios, que caiga fuego del cielo y te consuma con tus cincuenta soldados.»

1.10:
Lc 9.54

Al instante cayó fuego del cielo, y consumió al capitán y a sus cincuenta soldados.

11Entonces el rey envió a otro capitán con otros cincuenta soldados, y este le dijo lo mismo:

«Varón de Dios, el rey te pide que bajes pronto.»

12Y Elías respondió:

«Si soy un varón de Dios, que caiga fuego del cielo y te consuma con tus cincuenta

1.12:
Lc 9.54
soldados.»
1.12:
Lc 9.54

Y al instante cayó fuego del cielo, y consumió al capitán y a sus cincuenta soldados.

13Pero el rey volvió a enviar a un tercer capitán, también con cincuenta soldados, y cuando este estuvo frente a Elías, se puso de rodillas y le dijo:

«Varón de Dios, te ruego que me perdones la vida, y la de estos cincuenta siervos tuyos.

14El fuego que ha caído del cielo ha consumido a los dos primeros capitanes y a sus cincuenta soldados; dígnate salvarme la vida, si crees que vale algo.»

15Entonces el ángel de Dios le dijo a Elías:

«No tengas miedo. Puedes ir con él.»

Y Elías bajó del monte y fue a ver al rey.

16Cuando llegó ante él, le dijo:

«Tú enviaste mensajeros a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón. ¿Acaso no hay Dios en Israel, a quien puedes consultar? Por eso, no te vas a levantar de tu cama, sino que definitivamente morirás.»

17Y el rey de Israel murió, tal y como Dios lo había dicho por medio de Elías. En su lugar reinó su hermano Jorán, porque Ocozías no había tenido hijos. Esto sucedió en el segundo año del reinado de Jorán hijo de Josafat, rey de Judá.

18Todos los hechos de Ocozías se hallan registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

2

Eliseo sucede a Elías

21Cuando el Señor decidió llevarse a Elías, se lo llevó al cielo en medio de un torbellino. En ese momento, Elías venía de Gilgal con Eliseo, y alcanzó a decirle:

2«Dios me está enviando a Betel. Tú quédate aquí.»

Pero Eliseo le respondió:

«Juro por el Señor y por tu vida, que no te voy a dejar.»

Así que los dos se fueron a Betel.

3Pero en el camino se encontraron con los profetas de Betel, y estos le preguntaron a Eliseo:

«¿Ya sabes que hoy el Señor va a quitarte a tu maestro?»

Eliseo les respondió:

«Sí, ya lo sé, pero ustedes no digan nada.»

4Entonces Elías le volvió a decir:

«Eliseo, quédate aquí, porque el Señor me está enviando a Jericó.»

Pero Eliseo le respondió:

«Juro por el Señor y por tu vida, que no te voy a dejar.»

Y los dos se fueron a Jericó.

5En el camino se encontraron con los profetas de Jericó, y le preguntaron a Eliseo:

«¿Ya sabes que hoy el Señor te va a quitar a tu maestro?»

Eliseo les respondió:

«Sí, ya lo sé, pero ustedes no digan nada.»

6Luego, Elías dijo:

«Te ruego que te quedes aquí, porque el Señor me ha enviado al Jordán.»

Pero Eliseo respondió:

«Juro por el Señor y por tu vida, que no te voy a dejar.»

Y los dos se fueron al Jordán.

7En ese momento llegaron cincuenta profetas y se pararon a cierta distancia de ellos, mientras que Elías y Eliseo se quedaron junto al Jordán.8Entonces Elías tomó su manto y lo dobló, y con él golpeó las aguas, y al instante estas se abrieron, y los dos cruzaron el río en seco.9Al llegar al otro lado, Elías le dijo a Eliseo:

«¿Qué quieres que yo haga por ti? Pídeme lo que quieras antes de que me separe de ti.»

Y Eliseo le dijo:

«Te ruego que me des una doble porción

2.9:
Dt 21.17
de tu espíritu.»

10Y Elías respondió:

«Me pides algo muy difícil. Pero te será concedido si logras verme cuando sea yo separado de ti. De lo contrario, no se te concederá.»

11Mientras ellos seguían hablando y caminando, apareció un carro envuelto en llamas, con sus caballos de fuego, y los separó. En ese momento, Elías ascendió al cielo en medio de un torbellino.

12Al ver esto, Eliseo exclamó:

«¡Padre mío, padre mío! ¡Tú has sido para Israel su caballería y sus carros de combate!»

2.12:
2 R 13.14

Y nunca más volvió a verlo. Entonces se rasgó la ropa en dos,

13y enseguida recogió del suelo el manto de Elías, y regresó al Jordán, donde se detuvo a la orilla.14Entonces tomó el manto, golpeó con él las aguas, y dijo:

«¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?»

En cuanto Eliseo golpeó las aguas, estas se abrieron, y Eliseo cruzó el río en seco.

15Al ver esto los profetas de Jericó, que estaban en la otra orilla, dijeron:

«El espíritu de Elías reposa ahora sobre Eliseo.»

Enseguida fueron a su encuentro, y se inclinaron ante él.

16Luego dijeron:

«En Jericó tenemos cincuenta hombres aguerridos. Ellos pueden ir a buscar a tu maestro, pues tal vez el espíritu del Señor lo levantó y lo ha dejado en algún monte o en algún valle.»

Eliseo les pidió que no hicieran nada,

17pero los profetas insistieron hasta que, abochornado, él les permitió enviar a esos cincuenta hombres a buscar a Elías. Y durante tres días lo buscaron, pero no dieron con él.18Cuando regresaron, vieron a Eliseo, que estaba en Jericó. Y este les dijo:

«¿Acaso no les pedí que no fueran a buscarlo?»

19En ese momento llegaron los habitantes de la ciudad y le dijeron a Eliseo:

«El sitio donde está construida la ciudad es muy bueno, como lo puedes comprobar, pero las aguas son malas y la tierra no produce nada.»

20Eliseo les dijo:

«Tomen una vasija nueva, y échenle sal.»

Aquellos obedecieron,

21y él fue adonde estaban los manantiales, echó la sal en ellos, y dijo:

«Así ha dicho el Señor: “Yo sano ahora estas aguas. Nunca más serán ellas causa de enfermedad ni de muerte.”»

22Y tal como lo dijo Eliseo, ese día las aguas de Jericó quedaron sanas, hasta el día de hoy.

23Tiempo después, Eliseo salió de allí y se dirigió a Betel. En el camino salieron de la ciudad unos muchachos que burlones le gritaban: «¡Sube, viejo calvo, sube!»

24Eliseo volvió la vista y los maldijo en el nombre del Señor. Y en ese momento salieron del monte unos osos, los cuales despedazaron a cuarenta y dos de ellos.

25De allí, Eliseo se fue al monte Carmelo, y luego a Samaria.

3

Reinado de Jorán de Israel

31Jorán hijo de Ajab comenzó a reinar sobre Israel cuando Josafat tenía dieciocho años de reinar sobre Judá, y reinó doce años en Samaria.

2Pero hizo lo malo a los ojos del Señor, aunque no al grado de su padre y su madre, pues quitó las estatuas de Baal que su padre había hecho.3Sin embargo, se entregó a los mismos pecados con que Jeroboán hijo de Nabat hizo pecar a Israel, y no se apartó de ellos.

Eliseo predice la victoria sobre Moab

4El rey Mesa de Moab poseía muchos rebaños, y entregaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros.

5Pero a la muerte de Ajab el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.6Entonces el rey Jorán salió de Samaria y pasó revista a todo Israel.7Luego mandó a decir al rey Josafat de Judá:

«El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Me acompañarás a luchar contra Moab?»

Y Josafat respondió:

«Por supuesto que iré. Tú eres como si fuera yo mismo; tu pueblo es como mi pueblo, y tus caballos son como los míos.

8¿Qué camino tomaremos?»

Y Jorán respondió:

«Tomaremos el camino del desierto de Edom.»

9Fue así como el rey de Israel y el rey de Judá, junto con el rey de Edom, tomaron el camino del desierto, pero después de siete días les faltó agua para el ejército y para las bestias.

10Entonces el rey de Israel dijo:

«¡Vaya! El Señor ha convocado a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas.»

11Pero Josafat dijo:

«¿No hay por aquí algún profeta del Señor? ¡Podríamos consultarlo por medio de él!»

Uno de los oficiales del rey de Israel respondió:

«Por aquí está Eliseo hijo de Safat, que era ayudante de Elías.»

12Y Josafat dijo:

«En él habrá palabra del Señor.»

Y los tres reyes fueron a verlo.

13Pero Eliseo le dijo al rey de Israel:

«¿Qué tengo yo que ver contigo? ¡Anda a ver a los profetas de tu padre y de tu madre!»

Pero el rey de Israel le respondió:

«No, no voy a ir con ellos. El Señor nos ha reunido a nosotros tres, para entregarnos en manos de los moabitas.»

14Eliseo dijo entonces:

«Juro por el Señor de los ejércitos, en cuya presencia me encuentro, que de no ser por el respeto que le debo al rey Josafat rey de Judá, a ti ni siquiera te dirigiría la mirada.

15Pero, bueno, ¡tráiganme un tañedor!»

Y mientras el tañedor tocaba, la mano del Señor vino sobre Eliseo,

16quien dijo:

«Así ha dicho el Señor: “Caven en este valle muchos estanques.”

17Y el Señor también ha dicho: “Aunque ustedes no vean ningún viento, ni ninguna lluvia, este valle se llenará de agua, y beberán ustedes, y sus bestias y sus ganados.”18Esto, a los ojos del Señor, no es nada difícil; también va a poner a los moabitas en las manos de ustedes.19Y ustedes destruirán todas sus bellas ciudades fortificadas, y talarán todo árbol frondoso, cegarán todos los pozos, y sembrarán de piedras todos los campos arables.»

20Al día siguiente por la mañana, a la hora del sacrificio, un repentino aluvión llegó desde Edom y toda esa región se inundó.

21Y al saber los de Moab que los reyes se disponían a atacarlos, todos ellos se juntaron, desde los que apenas podían ponerse la armadura hasta los más experimentados, y tomaron sus puestos en la frontera.22Y al día siguiente, cuando los moabitas se levantaron, vieron a la distancia que el reflejo del sol sobre las aguas las hacía verse rojas como sangre.23Entonces gritaron:

«¡Esto es la sangre de una batalla! Seguramente los reyes han luchado entre sí, y han matado a sus propios compañeros. ¡Vamos, moabitas, al botín!»

24Pero cuando los moabitas llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas y los atacaron, y aunque los moabitas trataron de huir, los israelitas los persiguieron y los mataron;

25y asolaron las ciudades, y en todos los campos fértiles esparcieron piedras, y cegaron también todos los pozos, y derribaron todos los árboles frondosos; solo quedaron piedras en Quir Jaréset porque los honderos rodearon esa ciudad y la destruyeron.

26Cuando el rey de Moab vio que había perdido la batalla, tomó consigo a setecientos hombres hábiles con la espada y quiso atacar al rey de Edom, pero no lo consiguió.

27Entonces tomó a su primogénito, el que habría de reinar en su lugar, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla. Y fue tan grande el enojo contra Israel, que estos decidieron retirarse y volver a su tierra.