Reina Valera Contemporánea (RVRC)
6

61Por lo tanto, nosotros, como colaboradores de Dios, les rogamos a ustedes que no reciban su gracia en vano.

2Porque él dice:

«En el momento oportuno te escuché;

en el día de salvación te ayudé».

6.2:
Is 49.8

Y este es el momento oportuno; este es el día de salvación.3No somos motivo de tropiezo para nadie, para que tampoco nadie hable mal de nuestro ministerio.4Más bien, siempre damos muestras de que somos ministros de Dios, con mucha paciencia en las tribulaciones, en las necesidades, en las angustias;5en los azotes, en las cárceles,
6.5:
Hch 16.23
en los tumultos, en los trabajos, en los desvelos, en los ayunos;
6en la pureza, en el conocimiento, en la tolerancia, en la bondad, en el Espíritu Santo, en el amor sincero,7en la palabra de verdad, en el poder de Dios, con las armas justas, tanto para el ataque como para la defensa;8recibiendo honra y deshonra, mala fama y buena fama; se nos considera mentirosos, pero somos veraces;9desconocidos para unos, somos bien conocidos para otros; parecemos estar moribundos, pero seguimos con vida; se nos ve castigados, pero no muertos;10parecemos estar tristes, pero siempre estamos gozosos; parecemos pobres, pero enriquecemos a muchos; parecemos no tener nada, pero somos dueños de todo.

11¡Ay, corintios! Les hemos hablado con toda franqueza; les hemos abierto nuestro corazón.

12No les hemos cerrado nuestro corazón, aunque ustedes sí nos han cerrado el suyo.13Por tanto les pido, como de un padre a sus hijos, correspondan del mismo modo y ábrannos su corazón.

Somos templo del Dios viviente

14No se unan con los incrédulos en un yugo desigual. Pues ¿qué tiene en común la justicia con la injusticia? ¿O qué relación puede haber entre la luz y las tinieblas?

15¿Y qué concordia tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común el creyente con el incrédulo?16¿Y qué acuerdo puede haber entre el templo de Dios y los ídolos? ¡Ustedes son el templo del Dios viviente!
6.16:
1 Co 3.16
6.19
Ya Dios lo ha dicho:

«Habitaré y andaré entre ellos,

y yo seré su Dios

y ellos serán mi pueblo.»

6.16:
Lv 26.12
Ez 37.27

17Por lo tanto, el Señor dice:

«Salgan de en medio de ellos, y apártense;

y no toquen lo inmundo;

y yo los recibiré.

6.17:
Is 52.11

18Y seré un Padre para ustedes,

y ustedes serán mis hijos y mis hijas.»

Lo ha dicho el Señor Todopoderoso.

6.18:
2 S 7.14
1 Cr 17.13

7

71Amados míos, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, y perfeccionémonos en la santidad y en el temor de Dios.

Regocijo de Pablo ante el arrepentimiento de los corintios

2Ábrannos su corazón, pues a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado.

3No digo esto para condenarlos, pues ya antes les he dicho que están en nuestro corazón. ¡Juntos en la muerte, y juntos en la vida!4Soy demasiado franco con ustedes, pero mi orgullo por ustedes también es demasiado. En medio de todas nuestras tribulaciones, me siento muy estimulado y estoy rebosando de alegría.

5Cuando llegamos de Macedonia,

7.5:
2 Co 2.13
no tuvimos ningún descanso, sino que enfrentamos tribulaciones de todas partes: desde afuera, conflictos; desde adentro, temores.

6Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la llegada de Tito;7y no solo con su llegada, sino también con el consuelo que él había recibido de parte de ustedes, pues nos habló del gran afecto que recibió por parte de ustedes, así como de su profunda tristeza y de su preocupación por mí, lo cual me hizo alegrarme aún más.8Ciertamente, mi carta fue para ustedes motivo de tristeza, y entonces lamenté haberla escrito porque vi que por algún tiempo ella los entristeció; pero ahora no lo lamento9sino que me alegro. Y no porque ustedes se hayan entristecido, sino porque esa tristeza los llevó al arrepentimiento. Ustedes fueron entristecidos conforme a la voluntad de Dios, de modo que en nada fueron perjudicados por parte de nosotros.10La tristeza que proviene de Dios produce arrepentimiento para salvación, y de esta no hay que arrepentirse, pero la tristeza que proviene del mundo produce muerte.11¡Fíjense! Esta tristeza que provino de Dios, ¡produjo en ustedes preocupación, el deseo de disculparse, indignación, temor, vehemencia, celo, y deseos de hacer justicia! Es evidente que en este asunto ustedes no tuvieron la culpa.12Y aunque yo les escribí, no lo hice por el que cometió el agravio, ni por el que lo padeció, sino para que se hiciera evidente la preocupación que tenemos por ustedes delante de Dios.

13Por eso el consuelo de ustedes ha sido nuestro propio consuelo. Pero más nos alegró el ver a Tito tan feliz porque su espíritu fue confortado por todos ustedes.

14Yo me había jactado de ustedes con él, y no he quedado mal. Y así como en todo les hemos hablado con la verdad, también resultaron ciertos los elogios que hice ante Tito acerca de ustedes.15Y el cariño que él les tiene es aun mayor cuando se acuerda de la obediencia de todos ustedes, y del temor y temblor con que ustedes lo recibieron.16Me alegra poder confiar plenamente en ustedes.
8

La ofrenda para los santos

81Hermanos, también queremos contarles acerca de la gracia que Dios ha derramado sobre las iglesias de Macedonia,

2cuya generosidad se desbordó en gozo y en ricas ofrendas, a pesar de su profunda pobreza y de las grandes aflicciones por las que han estado pasando.3Yo soy testigo de que ellos han ofrendado con espontaneidad, y de que lo han hecho en la medida de sus posibilidades, e incluso más allá de estas.4Insistentemente nos rogaron que les concediéramos el privilegio de participar en este servicio para los santos,
8.1-4:
Ro 15.26
5e hicieron más de lo que esperábamos, pues primeramente se entregaron al Señor, y luego a nosotros, por la voluntad de Dios.6Por eso le rogamos a Tito completar la obra de gracia que ya había comenzado entre ustedes.7Por lo tanto, ya que ustedes sobresalen en todo, es decir, en fe, en palabra, en conocimiento, en todo esmero, y en su amor por nosotros, sobresalgan también en este acto de amor.

8No es que les esté dando órdenes, sino que quiero ponderar la sinceridad del amor de ustedes en comparación con la dedicación de otros,

9pues ustedes ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo que, por amor a ustedes, siendo rico se hizo pobre, para que con su pobreza ustedes fueran enriquecidos.10Y ahora, por el bien de ustedes, les doy mi opinión sobre este asunto. Desde el año pasado, ustedes no solo fueron los primeros en hacer algo sino que deseaban hacerlo;11así que ahora, dentro de sus posibilidades, lleven a cabo lo que ya estaban dispuestos a hacer.12Porque si hay buena disposición, lo que se da es bien recibido, según lo que uno tiene y no según lo que no tiene.13No digo esto para que otros tengan demasiado mientras ustedes sufren de escasez,14sino para que en este tiempo la abundancia de ustedes supla, con igualdad, la escasez de ellos, y para que la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes. De este modo habrá igualdad,15como está escrito: «El que recogió mucho, no tuvo más, y el que recogió poco, no tuvo menos.»
8.15:
Ex 16.18

16Gracias a Dios, que puso en el corazón de Tito la misma preocupación por ustedes;

17pues, a decir verdad, aceptó nuestra exhortación, pero estaba más que listo para ir a verlos, y por su propia voluntad.18Junto con él, enviamos al hermano a quien todas las iglesias elogian por su trabajo en el evangelio;19y no solo esto, sino que también fue designado por las iglesias como compañero de nuestra peregrinación para llevar este donativo, que es administrado por nosotros para la gloria del Señor mismo, y para demostrar la buena voluntad de ustedes;20así evitamos que se nos censure en cuanto a esta abundante ofrenda que administramos,21pues procuramos hacerlo todo con honradez, no solo ante el Señor sino también ante los hombres.
8.21:
Pr 3.4
22Con ellos enviamos también a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y que ahora muestra más diligencia por la gran confianza que tiene en ustedes.23En cuanto a Tito, él es mi compañero y colaborador para con ustedes; en cuanto a nuestros hermanos, ellos son mensajeros de las iglesias, y son una honra para Cristo.24Por lo tanto, ante las iglesias, demuestren a estos hermanos su amor por ellos, y por qué nos sentimos orgullosos de ustedes.