Reina Valera Contemporánea (RVRC)
4

41Por lo tanto, puesto que por la misericordia de Dios hemos recibido este ministerio, no nos desanimamos;

2por el contrario, renunciamos a lo oculto y vergonzoso, y no andamos con engaños, ni falseamos la palabra de Dios, sino que por medio de la manifestación de la verdad nos recomendamos a toda conciencia humana delante de Dios.3Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, lo está entre los que se pierden;4pues como ellos no creen, el dios de este siglo les ha cegado el entendimiento para que no resplandezca en ellos la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.5Nosotros no nos predicamos a nosotros mismos, sino que proclamamos a Jesucristo como Señor, y nos declaramos siervos de ustedes por amor a Jesús.6Porque Dios, que mandó que de las tinieblas surgiera la luz,
4.6:
Gn 1.3
es quien brilló en nuestros corazones para que se revelara el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.

Vivimos por la fe

7Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que se vea que la excelencia del poder es de Dios, y no de nosotros,

8que estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados;9perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos;10siempre llevamos en el cuerpo, y por todas partes, la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nosotros.11Porque nosotros, los que vivimos, siempre estamos entregados a la muerte por amor a Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo mortal.12De manera que en nosotros actúa la muerte, y en ustedes la vida.

13Pero en ese mismo espíritu de fe, y de acuerdo a lo que está escrito: «Creí, y por lo tanto hablé»,

4.13:
Sal 116.10
nosotros también creemos, y por lo tanto también hablamos.

14Sabemos que el que resucitó al Señor Jesús también a nosotros nos resucitará con él, y nos llevará a su presencia juntamente con ustedes.15Pues nosotros padecemos todas estas cosas por amor a ustedes, para que al multiplicarse la gracia por medio de muchos, más se multipliquen los que den gracias, para la gloria de Dios.

16Por lo tanto, no nos desanimamos. Y aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando de día en día.

17Porque estos sufrimientos insignificantes y momentáneos producen en nosotros una gloria cada vez más excelsa y eterna.18Por eso, no nos fijamos en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
5

51Bien sabemos que si se deshace nuestra casa terrenal, es decir, esta tienda que es nuestro cuerpo, en los cielos tenemos de Dios un edificio, una casa eterna, la cual no fue hecha por manos humanas.

2Y por esto también suspiramos y anhelamos ser revestidos de nuestra casa celestial;3ya que así se nos encontrará vestidos y no desnudos.4Los que estamos en esta tienda, que es nuestro cuerpo, gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desvestidos, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.5Pero Dios es quien nos hizo para este fin, y quien nos dio su Espíritu en garantía de lo que habremos de recibir.

6Por eso vivimos siempre confiados, pues sabemos que mientras estemos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor

7(porque vivimos por la fe, no por la vista).8Pero confiamos, y quisiéramos más bien ausentarnos del cuerpo y presentarnos ante el Señor.9Pero ya sea que estemos ausentes o presentes, siempre procuramos agradar a Dios.10Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,
5.10:
Ro 14.10
para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo.

El ministerio de la reconciliación

11Así que, puesto que conocemos el temor del Señor, procuramos convencer a todos. Para Dios es evidente lo que somos; y espero que también lo sea para la conciencia de ustedes.

12No estamos recomendándonos otra vez a ustedes, sino que les damos la oportunidad de estar orgullosos de nosotros, para que tengan con qué responder a los que presumen de las apariencias y no de lo que hay en el corazón.13Si estamos locos, lo estamos para Dios; y si estamos cuerdos, lo estamos para ustedes.14El amor de Cristo nos lleva a actuar así, al pensar que si uno murió por todos, entonces todos murieron;15y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

16Así que, de aquí en adelante, nosotros ya no conocemos a nadie desde el punto de vista humano; y aun si a Cristo lo conocimos desde el punto de vista humano, ya no lo conocemos así.

17De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo!18Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo a través de Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación.19Esto quiere decir que, en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, sin tomarles en cuenta sus pecados, y que a nosotros nos encargó el mensaje de la reconciliación.20Así que somos embajadores en nombre de Cristo, y como si Dios les rogara a ustedes por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: «Reconcíliense con Dios».21Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios.
6

61Por lo tanto, nosotros, como colaboradores de Dios, les rogamos a ustedes que no reciban su gracia en vano.

2Porque él dice:

«En el momento oportuno te escuché;

en el día de salvación te ayudé».

6.2:
Is 49.8

Y este es el momento oportuno; este es el día de salvación.3No somos motivo de tropiezo para nadie, para que tampoco nadie hable mal de nuestro ministerio.4Más bien, siempre damos muestras de que somos ministros de Dios, con mucha paciencia en las tribulaciones, en las necesidades, en las angustias;5en los azotes, en las cárceles,
6.5:
Hch 16.23
en los tumultos, en los trabajos, en los desvelos, en los ayunos;
6en la pureza, en el conocimiento, en la tolerancia, en la bondad, en el Espíritu Santo, en el amor sincero,7en la palabra de verdad, en el poder de Dios, con las armas justas, tanto para el ataque como para la defensa;8recibiendo honra y deshonra, mala fama y buena fama; se nos considera mentirosos, pero somos veraces;9desconocidos para unos, somos bien conocidos para otros; parecemos estar moribundos, pero seguimos con vida; se nos ve castigados, pero no muertos;10parecemos estar tristes, pero siempre estamos gozosos; parecemos pobres, pero enriquecemos a muchos; parecemos no tener nada, pero somos dueños de todo.

11¡Ay, corintios! Les hemos hablado con toda franqueza; les hemos abierto nuestro corazón.

12No les hemos cerrado nuestro corazón, aunque ustedes sí nos han cerrado el suyo.13Por tanto les pido, como de un padre a sus hijos, correspondan del mismo modo y ábrannos su corazón.

Somos templo del Dios viviente

14No se unan con los incrédulos en un yugo desigual. Pues ¿qué tiene en común la justicia con la injusticia? ¿O qué relación puede haber entre la luz y las tinieblas?

15¿Y qué concordia tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común el creyente con el incrédulo?16¿Y qué acuerdo puede haber entre el templo de Dios y los ídolos? ¡Ustedes son el templo del Dios viviente!
6.16:
1 Co 3.16
6.19
Ya Dios lo ha dicho:

«Habitaré y andaré entre ellos,

y yo seré su Dios

y ellos serán mi pueblo.»

6.16:
Lv 26.12
Ez 37.27

17Por lo tanto, el Señor dice:

«Salgan de en medio de ellos, y apártense;

y no toquen lo inmundo;

y yo los recibiré.

6.17:
Is 52.11

18Y seré un Padre para ustedes,

y ustedes serán mis hijos y mis hijas.»

Lo ha dicho el Señor Todopoderoso.

6.18:
2 S 7.14
1 Cr 17.13