Reina Valera Contemporánea (RVRC)
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Requisitos de los obispos

31Esta es palabra fiel: Si alguno anhela ser obispo, desea una buena obra.

2Pero es necesario que el obispo sea irreprensible y que tenga una sola esposa; que sea sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;3no afecto al vino, ni pendenciero, ni codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;4que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción y con toda honestidad5(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?);6no debe ser un neófito, no sea que se envanezca y caiga en la condenación del diablo.7También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en los lazos del diablo.
3.2-7:
Tit 1.6-9

Requisitos de los diáconos

8De igual manera, los diáconos deben ser honestos y sin doblez, no demasiado afectos al vino ni codiciosos de ganancias deshonestas;

9y deben guardar el misterio de la fe con limpia conciencia.10Además, estos primero deben ser puestos a prueba y, si son irreprensibles, entonces podrán ejercer el diaconado.11Las mujeres, por su parte, deben ser honestas, y no calumniadoras, sino sobrias y fieles en todo.12Los diáconos deben tener una sola esposa, y gobernar bien a sus hijos y sus casas,13pues los que ejercen bien el diaconado ganan para sí mismos un grado honroso y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

El misterio de la piedad

14Aunque tengo la esperanza de ir pronto a visitarte, te escribo esto

15para que, si me tardo, sepas cómo conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.16Indiscutiblemente, el misterio de la piedad es grande:

Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a las naciones,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria.

4

Predicción de la apostasía

41Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe y escucharán a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,

2y que por la hipocresía de los mentirosos que tienen cauterizada la conciencia,3prohibirán casarse y mandarán abstenerse de los alimentos que Dios creó, para que los creyentes y los que han conocido la verdad participaran de ellos con acción de gracias.4Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es desechable, si se toma con acción de gracias,5pues por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

Un buen ministro de Jesucristo

6Si enseñas esto a los hermanos, serás un buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.

7Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad;8porque el ejercicio corporal es poco provechoso, pero la piedad es provechosa para todo, pues cuenta con promesa para esta vida presente, y para la venidera.9Esta palabra es fiel, y digna de ser recibida por todos.10Y por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, y mayormente de los que creen.

11Esto manda y enseña.

12Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.13Mientras llego, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.14No descuides el don que hay en ti, y que recibiste mediante profecía, cuando se te impusieron las manos del presbiterio.15Ocúpate en estas cosas, y permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos.16Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello. Si haces esto, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.
5

Deberes hacia los demás

51No reprendas al anciano, sino exhórtalo como a un padre; a los más jóvenes, como a hermanos;

2a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, con toda pureza, como a hermanas.

3Honra a las viudas que en verdad son viudas.

4Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, estos deben aprender primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque ante Dios esto es bueno y agradable.5La viuda que en verdad es viuda, y que se ha quedado sola, espera en Dios y noche y día persevera en súplicas y oraciones;6pero la que se entrega a los placeres, está muerta en vida.7Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles;8porque si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, niega la fe y es peor que un incrédulo.

9En la lista deben figurar solo las viudas mayores de sesenta años, y que hayan tenido un solo marido;

10que cuenten con un testimonio de buenas obras, como haber criado hijos, practicado la hospitalidad, lavado los pies de los santos, socorrido a los afligidos, y practicado toda buena obra.11Pero no admitas viudas más jóvenes, porque luego se rebelan contra Cristo y, llevadas por sus deseos, quieren casarse,12con lo que incurren en condenación por quebrantar su primera fe.13Además, aprenden a ser ociosas y a andar de casa en casa; y no solamente se vuelven ociosas sino también chismosas y entrometidas, y hablan de lo que no deben.14Por eso quiero que las viudas jóvenes se casen y críen hijos; que gobiernen su casa y no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia.15Porque ya algunas se han apartado por seguir a Satanás.16Si algún creyente o alguna creyente tiene viudas, que las mantenga, para no gravar a la iglesia; así habrá lo suficiente para las viudas que en verdad lo son.

17Los ancianos que gobiernan bien deben considerarse dignos de doble honor, mayormente los que se dedican a predicar y enseñar.

18Pues la Escritura dice: «No pondrás bozal al buey que trilla»,
5.18:
Dt 25.4
y: «Digno es el obrero de su salario.»
5.18:
Mt 10.10
Lc 10.7
19No admitas ninguna acusación contra un anciano, a menos que haya dos o tres testigos.
5.19:
Dt 17.6
19.15
20A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.21Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios y sin actuar con parcialidad.22No impongas a nadie las manos con ligereza, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.

23Por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades ya no bebas agua, sino toma un poco de vino.

24Los pecados de algunos hombres se hacen evidentes antes de que ellos sean llevados a juicio, aunque a otros se les descubren después.

25De igual manera, las buenas obras se hacen evidentes; y aun las que son diferentes, tampoco pueden permanecer ocultas.