Reina Valera Contemporánea (RVRC)
2

Ministerio de Pablo en Tesalónica

21Hermanos míos, ustedes mismos saben que nuestra visita a ustedes no fue en vano.

2También saben que, a pesar de haber sufrido y de ser maltratados en Filipos,
2.2:
Hch 16.19-24
Dios nos dio el valor necesario para anunciarles su evangelio, aun en medio de grandes peligros.
2.2:
Hch 17.1-9
3Porque nuestra exhortación no se basa en el error ni en malas intenciones, ni tampoco tratamos de engañar a nadie,4sino que hablamos porque Dios nos aprobó y nos confió el evangelio. No buscamos agradar a los hombres, sino a Dios, que es quien examina nuestro corazón.5Como ustedes bien saben, nosotros nunca usamos palabras lisonjeras, ni hay en nosotros avaricia encubierta. Dios es nuestro testigo.6Tampoco hemos buscado recibir honores de ustedes, ni de otros ni de nadie, aun cuando como apóstoles de Cristo podríamos haberles pedido que nos ayudaran.7En vez de eso, los hemos tratado con ternura, con el mismo cuidado de una madre por sus hijos.8Tan grande es nuestro cariño por ustedes, que hubiéramos querido entregarles no solo el evangelio de Dios sino también nuestra propia vida. ¡A tal grado hemos llegado a amarlos!

9Hermanos, ustedes se acordarán de nuestros trabajos y fatigas, y de cómo noche y día nos dedicamos a predicarles el evangelio de Dios, sin ser una carga para nadie.

10Ustedes son testigos, y Dios también, de que nos hemos comportado con ustedes los creyentes de manera santa, justa e intachable.11Ustedes saben, además, que los hemos exhortado y consolado, como lo hace un padre con sus hijos,12y les hemos recomendado vivir con dignidad ante Dios, que los llamó a su reino y gloria.

13Por eso también nosotros siempre damos gracias a Dios de que, cuando ustedes recibieron la palabra de Dios que nosotros les predicamos, no la recibieron como mera palabra humana sino como lo que es, como la palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes.

14Porque ustedes, hermanos, llegaron a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, ya que de parte de sus compatriotas sufrieron
2.14:
Hch 17.5
las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,
15los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron.
2.15:
Hch 9.23,29
13.45,50
14.2,5,19
17.5,13
18.12
Ellos no agradan a Dios, se oponen a todo el mundo,
16y a nosotros nos impiden predicar a los no judíos para que se salven. Con esto llegan al colmo de sus pecados, y se hacen acreedores a la ira más extrema.

Ausencia de Pablo de la iglesia

17Pero nosotros, hermanos, aunque estuvimos separados de ustedes por algún tiempo (físicamente, pero no en el corazón), hicimos todo lo posible para ir a verlos.

18Por lo tanto, quisimos ir a verlos, y yo mismo lo intenté varias veces, pero Satanás nos lo impidió.19Porque ¿cuál es nuestra esperanza o gozo delante de nuestro Señor Jesucristo? ¿De qué corona puedo vanagloriarme cuando él venga, si no es de ustedes?20Porque son ustedes el motivo de nuestro orgullo y de nuestro gozo.
3

31Por lo tanto, cuando ya no pudimos soportarlo más, decidimos quedarnos solos en Atenas,

3.1:
Hch 17.15

2y enviar a ustedes a nuestro hermano Timoteo, que es un servidor de Dios y colaborador de nosotros en el evangelio de Cristo, con el fin de afianzarlos y animarlos en su fe,3para que nadie se inquiete por estas dificultades. Como ustedes bien saben, a esto se nos ha destinado.4Cuando todavía estábamos con ustedes, les advertimos que tendríamos dificultades; y, como ustedes saben, así sucedió.5Por eso, cuando ya no pude esperar más, mandé a preguntar acerca de su fe, pues el tentador podría haberlos tentado, y entonces nuestro trabajo habría sido en vano.

6Pero ahora Timoteo ha vuelto a nosotros, luego de haber estado con ustedes,

3.6:
Hch 18.5
y nos ha dado las buenas noticias de la fe y el amor que ustedes tienen. Nos ha contado, además, que ustedes siempre nos recuerdan con cariño, y que desean vernos. También nosotros deseamos verlos a ustedes.

7Por eso, hermanos, en medio de todas nuestras necesidades y aflicciones, ustedes nos han consolado por medio de su fe;8¡el saber que ustedes están firmes en el Señor nos ha devuelto la vida!9¿Cómo podríamos dar gracias a Dios por ustedes, y por todo el gozo que ustedes nos hacen disfrutar delante de nuestro Dios?10De día y de noche, no hay un solo momento en que no oremos para que podamos volver a verlos, y así podamos completar lo que falte a la fe de ustedes.

11Que nuestro Dios y Padre, y nuestro Señor Jesucristo, dirijan nuestro camino hacia ustedes,

12y que el Señor los haga crecer y aumente el amor entre ustedes y hacia los demás, así como también nosotros los amamos a ustedes,13para que se fortalezca su corazón y sean ustedes santos e irreprensibles delante de nuestro Dios y Padre, cuando venga nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.
4

La vida agradable a Dios

41Por lo demás, hermanos, les rogamos y animamos en el Señor Jesús a que cada día su comportamiento sea más y más agradable a Dios, que es como debe ser, de acuerdo con lo que han aprendido de nosotros.

2Ustedes ya conocen las instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús.3La voluntad de Dios es que ustedes sean santificados, que se aparten de toda inmoralidad sexual,4que cada uno de ustedes sepa tener su propio cuerpo en santidad y honor,5y no en pasiones desordenadas, como la gente que no conoce a Dios.6Ninguno debe agraviar ni engañar en nada a su hermano; porque el Señor toma en cuenta todo esto, como ya les hemos dicho y declarado.7Pues Dios no nos ha llamado a vivir en la inmundicia, sino a vivir en santidad.8El que desecha esto, no desecha a un hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

9En cuanto al amor fraternal, no es necesario que les escriba, porque Dios mismo les ha enseñado que ustedes deben amarse los unos a los otros,

10y eso es lo que ustedes hacen con todos los hermanos que viven por toda Macedonia. Sin embargo, hermanos, les rogamos que su amor abunde más y más,11y que procuren vivir en paz, y ocuparse de sus negocios y trabajar con sus propias manos, tal y como les hemos ordenado,12a fin de que se conduzcan honradamente con los de afuera, y no tengan necesidad de nada.

La venida del Señor

13Hermanos, no queremos que ustedes se queden sin saber lo que pasará con los que ya han muerto, ni que se pongan tristes, como los que no tienen esperanza.

14Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios levantará con Jesús a los que murieron en él.15Les decimos esto como una enseñanza del Señor: Nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado hasta que el Señor venga, no nos adelantaremos a los que murieron,16sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero.17Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre.
4.15-17:
1 Co 15.51-52
18Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.