Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
1

La esposa y las hijas de Jerusalén

11Cantar de los cantares, el cual es de Salomón.

1.1:
1 R. 4.32

2¡Oh, si él me besara con besos de su boca!

Porque mejores son tus amores que el vino.

3A más del olor de tus suaves ungüentos,

Tu nombre es como ungüento derramado;

Por eso las doncellas te aman.

4Atráeme; en pos de ti correremos.

El rey me ha metido en sus cámaras;

Nos gozaremos y alegraremos en ti;

Nos acordaremos de tus amores más que del vino;

Con razón te aman.

5Morena soy, oh hijas de Jerusalén, pero codiciable

Como las tiendas de Cedar,

Como las cortinas de Salomón.

6No reparéis en que soy morena,

Porque el sol me miró.

Los hijos de mi madre se airaron contra mí;

Me pusieron a guardar las viñas;

Y mi viña, que era mía, no guardé.

7Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma,

Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía;

Pues ¿por qué había de estar yo como errante

Junto a los rebaños de tus compañeros?

8Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres,

Ve, sigue las huellas del rebaño,

Y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores.

La esposa y el esposo

9A yegua de los carros de Faraón

Te he comparado, amiga mía.

10Hermosas son tus mejillas entre los pendientes,

Tu cuello entre los collares.

11Zarcillos de oro te haremos,

Tachonados de plata.

12Mientras el rey estaba en su reclinatorio,

Mi nardo dio su olor.

13Mi amado es para mí un manojito de mirra,

Que reposa entre mis pechos.

14Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi

Es para mí mi amado.

15He aquí que tú eres hermosa, amiga mía;

He aquí eres bella; tus ojos son como palomas.

16He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce;

Nuestro lecho es de flores.

17Las vigas de nuestra casa son de cedro,

Y de ciprés los artesonados.

2

21Yo soy la rosa de Sarón,

Y el lirio de los valles.

2Como el lirio entre los espinos,

Así es mi amiga entre las doncellas.

3Como el manzano entre los árboles silvestres,

Así es mi amado entre los jóvenes;

Bajo la sombra del deseado me senté,

Y su fruto fue dulce a mi paladar.

4Me llevó a la casa del banquete,

Y su bandera sobre mí fue amor.

5Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas;

Porque estoy enferma de amor.

6Su izquierda esté debajo de mi cabeza,

Y su derecha me abrace.

7Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,

Por los corzos y por las ciervas del campo,

Que no despertéis ni hagáis velar al amor,

Hasta que quiera.

8¡La voz de mi amado! He aquí él viene

Saltando sobre los montes,

Brincando sobre los collados.

9Mi amado es semejante al corzo,

O al cervatillo.

Helo aquí, está tras nuestra pared,

Mirando por las ventanas,

Atisbando por las celosías.

10Mi amado habló, y me dijo:

Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.

11Porque he aquí ha pasado el invierno,

Se ha mudado, la lluvia se fue;

12Se han mostrado las flores en la tierra,

El tiempo de la canción ha venido,

Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.

13La higuera ha echado sus higos,

Y las vides en cierne dieron olor;

Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.

14Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes,

Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz;

Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.

15Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas;

Porque nuestras viñas están en cierne.

16Mi amado es mío, y yo suya;

Él apacienta entre lirios.

17Hasta que apunte el día, y huyan las sombras,

Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo

Sobre los montes de Beter.