Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
63

Dios, satisfacción del alma

Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.

63 tít.:
2 S. 15.23,28

631Dios, Dios mío eres tú;

De madrugada te buscaré;

Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,

En tierra seca y árida donde no hay aguas,

2Para ver tu poder y tu gloria,

Así como te he mirado en el santuario.

3Porque mejor es tu misericordia que la vida;

Mis labios te alabarán.

4Así te bendeciré en mi vida;

En tu nombre alzaré mis manos.

5Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,

Y con labios de júbilo te alabará mi boca,

6Cuando me acuerde de ti en mi lecho,

Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

7Porque has sido mi socorro,

Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

8Está mi alma apegada a ti;

Tu diestra me ha sostenido.

9Pero los que para destrucción buscaron mi alma

Caerán en los sitios bajos de la tierra.

10Los destruirán a filo de espada;

Serán porción de los chacales.

11Pero el rey se alegrará en Dios;

Será alabado cualquiera que jura por él;

Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

64

Plegaria pidiendo protección contra enemigos ocultos

Al músico principal. Salmo de David.

641Escucha, oh Dios, la voz de mi queja;

Guarda mi vida del temor del enemigo.

2Escóndeme del consejo secreto de los malignos,

De la conspiración de los que hacen iniquidad,

3Que afilan como espada su lengua;

Lanzan cual saeta suya, palabra amarga,

4Para asaetear a escondidas al íntegro;

De repente lo asaetean, y no temen.

5Obstinados en su inicuo designio,

Tratan de esconder los lazos,

Y dicen: ¿Quién los ha de ver?

6Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta;

Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.

7Mas Dios los herirá con saeta;

De repente serán sus plagas.

8Sus propias lenguas los harán caer;

Se espantarán todos los que los vean.

9Entonces temerán todos los hombres,

Y anunciarán la obra de Dios,

Y entenderán sus hechos.

10Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él;

Y se gloriarán todos los rectos de corazón.

65

La generosidad de Dios en la naturaleza

Al músico principal. Salmo. Cántico de David.

651Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios,

Y a ti se pagarán los votos.

2Tú oyes la oración;

A ti vendrá toda carne.

3Las iniquidades prevalecen contra mí;

Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

4Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,

Para que habite en tus atrios;

Seremos saciados del bien de tu casa,

De tu santo templo.

5Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia,

Oh Dios de nuestra salvación,

Esperanza de todos los términos de la tierra,

Y de los más remotos confines del mar.

6Tú, el que afirma los montes con su poder,

Ceñido de valentía;

7El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas,

Y el alboroto de las naciones.

8Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas.

Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

9Visitas la tierra, y la riegas;

En gran manera la enriqueces;

Con el río de Dios, lleno de aguas,

Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

10Haces que se empapen sus surcos,

Haces descender sus canales;

La ablandas con lluvias,

Bendices sus renuevos.

11Tú coronas el año con tus bienes,

Y tus nubes destilan grosura.

12Destilan sobre los pastizales del desierto,

Y los collados se ciñen de alegría.

13Se visten de manadas los llanos,

Y los valles se cubren de grano;

Dan voces de júbilo, y aun cantan.