Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
57

Plegaria pidiendo ser librado de los perseguidores

(Sal. 108.1-5)

Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David, cuando huyó de delante de Saúl a la cueva.

57 tít.:
1 S. 22.1
24.3

571Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí;

Porque en ti ha confiado mi alma,

Y en la sombra de tus alas me ampararé

Hasta que pasen los quebrantos.

2Clamaré al Dios Altísimo,

Al Dios que me favorece.

3Él enviará desde los cielos, y me salvará

De la infamia del que me acosa; Selah

Dios enviará su misericordia y su verdad.

4Mi vida está entre leones;

Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas;

Sus dientes son lanzas y saetas,

Y su lengua espada aguda.

5Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;

Sobre toda la tierra sea tu gloria.

6Red han armado a mis pasos;

Se ha abatido mi alma;

Hoyo han cavado delante de mí;

En medio de él han caído ellos mismos. Selah

7Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto;

Cantaré, y trovaré salmos.

8Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa;

Me levantaré de mañana.

9Te alabaré entre los pueblos, oh Señor;

Cantaré de ti entre las naciones.

10Porque grande es hasta los cielos tu misericordia,

Y hasta las nubes tu verdad.

11Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;

Sobre toda la tierra sea tu gloria.

58

Plegaria pidiendo el castigo de los malos

Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David.

581Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia?

¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?

2Antes en el corazón maquináis iniquidades;

Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.

3Se apartaron los impíos desde la matriz;

Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.

4Veneno tienen como veneno de serpiente;

Son como el áspid sordo que cierra su oído,

5Que no oye la voz de los que encantan,

Por más hábil que el encantador sea.

6Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas;

Quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.

7Sean disipados como aguas que corren;

Cuando disparen sus saetas, sean hechas pedazos.

8Pasen ellos como el caracol que se deslíe;

Como el que nace muerto, no vean el sol.

9Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos,

Así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.

10Se alegrará el justo cuando viere la venganza;

Sus pies lavará en la sangre del impío.

11Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo;

Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

59

Oración pidiendo ser librado de los enemigos

Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David, cuando Saúl ordenó que vigilaran la casa de David para matarlo.

59 tít.:
1 S. 19.11

591Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío;

Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.

2Líbrame de los que cometen iniquidad,

Y sálvame de hombres sanguinarios.

3Porque he aquí están acechando mi vida;

Se han juntado contra mí poderosos.

No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová;

4Sin delito mío corren y se aperciben.

Despierta para venir a mi encuentro, y mira.

5Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel,

Despierta para castigar a todas las naciones;

No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah

6Volverán a la tarde, ladrarán como perros,

Y rodearán la ciudad.

7He aquí proferirán con su boca;

Espadas hay en sus labios,

Porque dicen: ¿Quién oye?

8Mas tú, Jehová, te reirás de ellos;

Te burlarás de todas las naciones.

9A causa del poder del enemigo esperaré en ti,

Porque Dios es mi defensa.

10El Dios de mi misericordia irá delante de mí;

Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo.

11No los mates, para que mi pueblo no olvide;

Dispérsalos con tu poder, y abátelos,

Oh Jehová, escudo nuestro.

12Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios,

Sean ellos presos en su soberbia,

Y por la maldición y mentira que profieren.

13Acábalos con furor, acábalos, para que no sean;

Y sépase que Dios gobierna en Jacob

Hasta los fines de la tierra. Selah

14Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros,

Y rodeen la ciudad.

15Anden ellos errantes para hallar qué comer;

Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.

16Pero yo cantaré de tu poder,

Y alabaré de mañana tu misericordia;

Porque has sido mi amparo

Y refugio en el día de mi angustia.

17Fortaleza mía, a ti cantaré;

Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.