Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
50

Dios juzgará al mundo

Salmo de Asaf.

501El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra,

Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

2De Sion, perfección de hermosura,

Dios ha resplandecido.

3Vendrá nuestro Dios, y no callará;

Fuego consumirá delante de él,

Y tempestad poderosa le rodeará.

4Convocará a los cielos de arriba,

Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.

5Juntadme mis santos,

Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

6Y los cielos declararán su justicia,

Porque Dios es el juez. Selah

7Oye, pueblo mío, y hablaré;

Escucha, Israel, y testificaré contra ti:

Yo soy Dios, el Dios tuyo.

8No te reprenderé por tus sacrificios,

Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.

9No tomaré de tu casa becerros,

Ni machos cabríos de tus apriscos.

10Porque mía es toda bestia del bosque,

Y los millares de animales en los collados.

11Conozco a todas las aves de los montes,

Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.

12Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti;

Porque mío es el mundo y su plenitud.

13¿He de comer yo carne de toros,

O de beber sangre de machos cabríos?

14Sacrifica a Dios alabanza,

Y paga tus votos al Altísimo;

15E invócame en el día de la angustia;

Te libraré, y tú me honrarás.

16Pero al malo dijo Dios:

¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes,

Y que tomar mi pacto en tu boca?

17Pues tú aborreces la corrección,

Y echas a tu espalda mis palabras.

18Si veías al ladrón, tú corrías con él,

Y con los adúlteros era tu parte.

19Tu boca metías en mal,

Y tu lengua componía engaño.

20Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano;

Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

21Estas cosas hiciste, y yo he callado;

Pensabas que de cierto sería yo como tú;

Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.

22Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios,

No sea que os despedace, y no haya quien os libre.

23El que sacrifica alabanza me honrará;

Y al que ordenare su camino,

Le mostraré la salvación de Dios.

51

Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificación

Al músico principal. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta.

51 tít.:
2 S. 12.1-15

511Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;

Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

2Lávame más y más de mi maldad,

Y límpiame de mi pecado.

3Porque yo reconozco mis rebeliones,

Y mi pecado está siempre delante de mí.

4Contra ti, contra ti solo he pecado,

Y he hecho lo malo delante de tus ojos;

Para que seas reconocido justo en tu palabra,

Y tenido por puro en tu juicio.

51.4:
Ro. 3.4

5He aquí, en maldad he sido formado,

Y en pecado me concibió mi madre.

6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,

Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

7Purifícame con hisopo, y seré limpio;

Lávame, y seré más blanco que la nieve.

8Hazme oír gozo y alegría,

Y se recrearán los huesos que has abatido.

9Esconde tu rostro de mis pecados,

Y borra todas mis maldades.

10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11No me eches de delante de ti,

Y no quites de mí tu santo Espíritu.

12Vuélveme el gozo de tu salvación,

Y espíritu noble me sustente.

13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,

Y los pecadores se convertirán a ti.

14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;

Cantará mi lengua tu justicia.

15Señor, abre mis labios,

Y publicará mi boca tu alabanza.

16Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;

No quieres holocausto.

17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18Haz bien con tu benevolencia a Sion;

Edifica los muros de Jerusalén.

19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,

El holocausto u ofrenda del todo quemada;

Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

52

Futilidad de la jactancia del malo

Al músico principal. Masquil de David, cuando vino Doeg edomita y dio cuenta a Saúl diciéndole: David ha venido a casa de Ahimelec.

52 tít.:
1 S. 22.9-10

521¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso?

La misericordia de Dios es continua.

2Agravios maquina tu lengua;

Como navaja afilada hace engaño.

3Amaste el mal más que el bien,

La mentira más que la verdad. Selah

4Has amado toda suerte de palabras perniciosas,

Engañosa lengua.

5Por tanto, Dios te destruirá para siempre;

Te asolará y te arrancará de tu morada,

Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah

6Verán los justos, y temerán;

Se reirán de él, diciendo:

7He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza,

Sino que confió en la multitud de sus riquezas,

Y se mantuvo en su maldad.

8Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios;

En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.

9Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así;

Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.