Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
37

El camino de los malos

Salmo de David.

371No te impacientes a causa de los malignos,

Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

2Porque como hierba serán pronto cortados,

Y como la hierba verde se secarán.

3Confía en Jehová, y haz el bien;

Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.

4Deléitate asimismo en Jehová,

Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

5Encomienda a Jehová tu camino,

Y confía en él; y él hará.

6Exhibirá tu justicia como la luz,

Y tu derecho como el mediodía.

7Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.

No te alteres con motivo del que prospera en su camino,

Por el hombre que hace maldades.

8Deja la ira, y desecha el enojo;

No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

9Porque los malignos serán destruidos,

Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

10Pues de aquí a poco no existirá el malo;

Observarás su lugar, y no estará allí.

11Pero los mansos heredarán la tierra,

37.11:
Mt. 5.5

Y se recrearán con abundancia de paz.

12Maquina el impío contra el justo,

Y cruje contra él sus dientes;

13El Señor se reirá de él;

Porque ve que viene su día.

14Los impíos desenvainan espada y entesan su arco,

Para derribar al pobre y al menesteroso,

Para matar a los de recto proceder.

15Su espada entrará en su mismo corazón,

Y su arco será quebrado.

16Mejor es lo poco del justo,

Que las riquezas de muchos pecadores.

17Porque los brazos de los impíos serán quebrados;

Mas el que sostiene a los justos es Jehová.

18Conoce Jehová los días de los perfectos,

Y la heredad de ellos será para siempre.

19No serán avergonzados en el mal tiempo,

Y en los días de hambre serán saciados.

20Mas los impíos perecerán,

Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros

Serán consumidos; se disiparán como el humo.

21El impío toma prestado, y no paga;

Mas el justo tiene misericordia, y da.

22Porque los benditos de él heredarán la tierra;

Y los malditos de él serán destruidos.

23Por Jehová son ordenados los pasos del hombre,

Y él aprueba su camino.

24Cuando el hombre cayere, no quedará postrado,

Porque Jehová sostiene su mano.

25Joven fui, y he envejecido,

Y no he visto justo desamparado,

Ni su descendencia que mendigue pan.

26En todo tiempo tiene misericordia, y presta;

Y su descendencia es para bendición.

27Apártate del mal, y haz el bien,

Y vivirás para siempre.

28Porque Jehová ama la rectitud,

Y no desampara a sus santos.

Para siempre serán guardados;

Mas la descendencia de los impíos será destruida.

29Los justos heredarán la tierra,

Y vivirán para siempre sobre ella.

30La boca del justo habla sabiduría,

Y su lengua habla justicia.

31La ley de su Dios está en su corazón;

Por tanto, sus pies no resbalarán.

32Acecha el impío al justo,

Y procura matarlo.

33Jehová no lo dejará en sus manos,

Ni lo condenará cuando le juzgaren.

34Espera en Jehová, y guarda su camino,

Y él te exaltará para heredar la tierra;

Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.

35Vi yo al impío sumamente enaltecido,

Y que se extendía como laurel verde.

36Pero él pasó, y he aquí ya no estaba;

Lo busqué, y no fue hallado.

37Considera al íntegro, y mira al justo;

Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

38Mas los transgresores serán todos a una destruidos;

La posteridad de los impíos será extinguida.

39Pero la salvación de los justos es de Jehová,

Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.

40Jehová los ayudará y los librará;

Los libertará de los impíos, y los salvará,

Por cuanto en él esperaron.

38

Oración de un penitente

Salmo de David, para recordar.

381Jehová, no me reprendas en tu furor,

Ni me castigues en tu ira.

2Porque tus saetas cayeron sobre mí,

Y sobre mí ha descendido tu mano.

3Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira;

Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.

4Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza;

Como carga pesada se han agravado sobre mí.

5Hieden y supuran mis llagas,

A causa de mi locura.

6Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera,

Ando enlutado todo el día.

7Porque mis lomos están llenos de ardor,

Y nada hay sano en mi carne.

8Estoy debilitado y molido en gran manera;

Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.

9Señor, delante de ti están todos mis deseos,

Y mi suspiro no te es oculto.

10Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor,

Y aun la luz de mis ojos me falta ya.

11Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga,

Y mis cercanos se han alejado.

12Los que buscan mi vida arman lazos,

Y los que procuran mi mal hablan iniquidades,

Y meditan fraudes todo el día.

13Mas yo, como si fuera sordo, no oigo;

Y soy como mudo que no abre la boca.

14Soy, pues, como un hombre que no oye,

Y en cuya boca no hay reprensiones.

15Porque en ti, oh Jehová, he esperado;

Tú responderás, Jehová Dios mío.

16Dije: No se alegren de mí;

Cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí.

17Pero yo estoy a punto de caer,

Y mi dolor está delante de mí continuamente.

18Por tanto, confesaré mi maldad,

Y me contristaré por mi pecado.

19Porque mis enemigos están vivos y fuertes,

Y se han aumentado los que me aborrecen sin causa.

20Los que pagan mal por bien

Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.

21No me desampares, oh Jehová;

Dios mío, no te alejes de mí.

22Apresúrate a ayudarme,

Oh Señor, mi salvación.

39

El carácter transitorio de la vida

Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David.

391Yo dije: Atenderé a mis caminos,

Para no pecar con mi lengua;

Guardaré mi boca con freno,

En tanto que el impío esté delante de mí.

2Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno;

Y se agravó mi dolor.

3Se enardeció mi corazón dentro de mí;

En mi meditación se encendió fuego,

Y así proferí con mi lengua:

4Hazme saber, Jehová, mi fin,

Y cuánta sea la medida de mis días;

Sepa yo cuán frágil soy.

5He aquí, diste a mis días término corto,

Y mi edad es como nada delante de ti;

Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah

6Ciertamente como una sombra es el hombre;

Ciertamente en vano se afana;

Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.

7Y ahora, Señor, ¿qué esperaré?

Mi esperanza está en ti.

8Líbrame de todas mis transgresiones;

No me pongas por escarnio del insensato.

9Enmudecí, no abrí mi boca,

Porque tú lo hiciste.

10Quita de sobre mí tu plaga;

Estoy consumido bajo los golpes de tu mano.

11Con castigos por el pecado corriges al hombre,

Y deshaces como polilla lo más estimado de él;

Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah

12Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor.

No calles ante mis lágrimas;

Porque forastero soy para ti,

Y advenedizo, como todos mis padres.

13Déjame, y tomaré fuerzas,

Antes que vaya y perezca.