Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
4

Beneficios de la sabiduría

41Oíd, hijos, la enseñanza de un padre,

Y estad atentos, para que conozcáis cordura.

2Porque os doy buena enseñanza;

No desamparéis mi ley.

3Porque yo también fui hijo de mi padre,

Delicado y único delante de mi madre.

4Y él me enseñaba, y me decía:

Retenga tu corazón mis razones,

Guarda mis mandamientos, y vivirás.

5Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;

No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;

6No la dejes, y ella te guardará;

Ámala, y te conservará.

7Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría;

Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

8Engrandécela, y ella te engrandecerá;

Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.

9Adorno de gracia dará a tu cabeza;

Corona de hermosura te entregará.

10Oye, hijo mío, y recibe mis razones,

Y se te multiplicarán años de vida.

11Por el camino de la sabiduría te he encaminado,

Y por veredas derechas te he hecho andar.

12Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos,

Y si corrieres, no tropezarás.

13Retén el consejo, no lo dejes;

Guárdalo, porque eso es tu vida.

14No entres por la vereda de los impíos,

Ni vayas por el camino de los malos.

15Déjala, no pases por ella;

Apártate de ella, pasa.

16Porque no duermen ellos si no han hecho mal,

Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.

17Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;

18Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,

Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

19El camino de los impíos es como la oscuridad;

No saben en qué tropiezan.

20Hijo mío, está atento a mis palabras;

Inclina tu oído a mis razones.

21No se aparten de tus ojos;

Guárdalas en medio de tu corazón;

22Porque son vida a los que las hallan,

Y medicina a todo su cuerpo.

23Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;

Porque de él mana la vida.

24Aparta de ti la perversidad de la boca,

Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

25Tus ojos miren lo recto,

Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.

26Examina la senda de tus pies,

4.26:
He. 12.13

Y todos tus caminos sean rectos.

27No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;

Aparta tu pie del mal.

5

Amonestación contra la impureza

51Hijo mío, está atento a mi sabiduría,

Y a mi inteligencia inclina tu oído,

2Para que guardes consejo,

Y tus labios conserven la ciencia.

3Porque los labios de la mujer extraña destilan miel,

Y su paladar es más blando que el aceite;

4Mas su fin es amargo como el ajenjo,

Agudo como espada de dos filos.

5Sus pies descienden a la muerte;

Sus pasos conducen al Seol.

6Sus caminos son inestables; no los conocerás,

Si no considerares el camino de vida.

7Ahora pues, hijos, oídme,

Y no os apartéis de las razones de mi boca.

8Aleja de ella tu camino,

Y no te acerques a la puerta de su casa;

9Para que no des a los extraños tu honor,

Y tus años al cruel;

10No sea que extraños se sacien de tu fuerza,

Y tus trabajos estén en casa del extraño;

11Y gimas al final,

Cuando se consuma tu carne y tu cuerpo,

12Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo,

Y mi corazón menospreció la reprensión;

13No oí la voz de los que me instruían,

Y a los que me enseñaban no incliné mi oído!

14Casi en todo mal he estado,

En medio de la sociedad y de la congregación.

15Bebe el agua de tu misma cisterna,

Y los raudales de tu propio pozo.

16¿Se derramarán tus fuentes por las calles,

Y tus corrientes de aguas por las plazas?

17Sean para ti solo,

Y no para los extraños contigo.

18Sea bendito tu manantial,

Y alégrate con la mujer de tu juventud,

19Como cierva amada y graciosa gacela.

Sus caricias te satisfagan en todo tiempo,

Y en su amor recréate siempre.

20¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena,

Y abrazarás el seno de la extraña?

21Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová,

Y él considera todas sus veredas.

22Prenderán al impío sus propias iniquidades,

Y retenido será con las cuerdas de su pecado.

23Él morirá por falta de corrección,

Y errará por lo inmenso de su locura.

6

Amonestación contra la pereza y la falsedad

61Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo,

Si has empeñado tu palabra a un extraño,

2Te has enlazado con las palabras de tu boca,

Y has quedado preso en los dichos de tus labios.

3Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,

Ya que has caído en la mano de tu prójimo;

Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

4No des sueño a tus ojos,

Ni a tus párpados adormecimiento;

5Escápate como gacela de la mano del cazador,

Y como ave de la mano del que arma lazos.

6Ve a la hormiga, oh perezoso,

Mira sus caminos, y sé sabio;

7La cual no teniendo capitán,

Ni gobernador, ni señor,

8Prepara en el verano su comida,

Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

9Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir?

¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

10Un poco de sueño, un poco de dormitar,

Y cruzar por un poco las manos para reposo;

11Así vendrá tu necesidad como caminante,

Y tu pobreza como hombre armado.

6.10-11:
Pr. 24.33-34

12El hombre malo, el hombre depravado,

Es el que anda en perversidad de boca;

13Que guiña los ojos, que habla con los pies,

Que hace señas con los dedos.

14Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo;

Siembra las discordias.

15Por tanto, su calamidad vendrá de repente;

Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.

16Seis cosas aborrece Jehová,

Y aun siete abomina su alma:

17Los ojos altivos, la lengua mentirosa,

Las manos derramadoras de sangre inocente,

18El corazón que maquina pensamientos inicuos,

Los pies presurosos para correr al mal,

19El testigo falso que habla mentiras,

Y el que siembra discordia entre hermanos.

Amonestación contra el adulterio

20Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre,

Y no dejes la enseñanza de tu madre;

21Átalos siempre en tu corazón,

Enlázalos a tu cuello.

22Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán;

Hablarán contigo cuando despiertes.

23Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,

Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,

24Para que te guarden de la mala mujer,

De la blandura de la lengua de la mujer extraña.

25No codicies su hermosura en tu corazón,

Ni ella te prenda con sus ojos;

26Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan;

Y la mujer caza la preciosa alma del varón.

27¿Tomará el hombre fuego en su seno

Sin que sus vestidos ardan?

28¿Andará el hombre sobre brasas

Sin que sus pies se quemen?

29Así es el que se llega a la mujer de su prójimo;

No quedará impune ninguno que la tocare.

30No tienen en poco al ladrón si hurta

Para saciar su apetito cuando tiene hambre;

31Pero si es sorprendido, pagará siete veces;

Entregará todo el haber de su casa.

32Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento;

Corrompe su alma el que tal hace.

33Heridas y vergüenza hallará,

Y su afrenta nunca será borrada.

34Porque los celos son el furor del hombre,

Y no perdonará en el día de la venganza.

35No aceptará ningún rescate,

Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.