Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
2

Excelencias de la sabiduría

21Hijo mío, si recibieres mis palabras,

Y mis mandamientos guardares dentro de ti,

2Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;

Si inclinares tu corazón a la prudencia,

3Si clamares a la inteligencia,

Y a la prudencia dieres tu voz;

4Si como a la plata la buscares,

Y la escudriñares como a tesoros,

5Entonces entenderás el temor de Jehová,

Y hallarás el conocimiento de Dios.

6Porque Jehová da la sabiduría,

Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

7Él provee de sana sabiduría a los rectos;

Es escudo a los que caminan rectamente.

8Es el que guarda las veredas del juicio,

Y preserva el camino de sus santos.

9Entonces entenderás justicia, juicio

Y equidad, y todo buen camino.

10Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,

Y la ciencia fuere grata a tu alma,

11La discreción te guardará;

Te preservará la inteligencia,

12Para librarte del mal camino,

De los hombres que hablan perversidades,

13Que dejan los caminos derechos,

Para andar por sendas tenebrosas;

14Que se alegran haciendo el mal,

Que se huelgan en las perversidades del vicio;

15Cuyas veredas son torcidas,

Y torcidos sus caminos.

16Serás librado de la mujer extraña,

De la ajena que halaga con sus palabras,

17La cual abandona al compañero de su juventud,

Y se olvida del pacto de su Dios.

18Por lo cual su casa está inclinada a la muerte,

Y sus veredas hacia los muertos;

19Todos los que a ella se lleguen, no volverán,

Ni seguirán otra vez los senderos de la vida.

20Así andarás por el camino de los buenos,

Y seguirás las veredas de los justos;

21Porque los rectos habitarán la tierra,

Y los perfectos permanecerán en ella,

22Mas los impíos serán cortados de la tierra,

Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

3

Exhortación a la obediencia

31Hijo mío, no te olvides de mi ley,

Y tu corazón guarde mis mandamientos;

2Porque largura de días y años de vida

Y paz te aumentarán.

3Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;

Átalas a tu cuello,

Escríbelas en la tabla de tu corazón;

4Y hallarás gracia y buena opinión

Ante los ojos de Dios y de los hombres.

3.4:
Lc. 2.52
Ro. 12.17
2 Co. 8.21

5Fíate de Jehová de todo tu corazón,

Y no te apoyes en tu propia prudencia.

6Reconócelo en todos tus caminos,

Y él enderezará tus veredas.

7No seas sabio en tu propia opinión;

3.7:
Ro. 12.16

Teme a Jehová, y apártate del mal;

8Porque será medicina a tu cuerpo,

Y refrigerio para tus huesos.

9Honra a Jehová con tus bienes,

Y con las primicias de todos tus frutos;

10Y serán llenos tus graneros con abundancia,

Y tus lagares rebosarán de mosto.

11No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová,

Ni te fatigues de su corrección;

3.11:
Job 5.17

12Porque Jehová al que ama castiga,

3.12:
Ap. 3.19

Como el padre al hijo a quien quiere.

3.11-12:
He. 12.5-6

13Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría,

Y que obtiene la inteligencia;

14Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,

Y sus frutos más que el oro fino.

15Más preciosa es que las piedras preciosas;

Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.

16Largura de días está en su mano derecha;

En su izquierda, riquezas y honra.

17Sus caminos son caminos deleitosos,

Y todas sus veredas paz.

18Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano,

Y bienaventurados son los que la retienen.

19Jehová con sabiduría fundó la tierra;

Afirmó los cielos con inteligencia.

20Con su ciencia los abismos fueron divididos,

Y destilan rocío los cielos.

21Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;

Guarda la ley y el consejo,

22Y serán vida a tu alma,

Y gracia a tu cuello.

23Entonces andarás por tu camino confiadamente,

Y tu pie no tropezará.

24Cuando te acuestes, no tendrás temor,

Sino que te acostarás, y tu sueño será grato.

25No tendrás temor de pavor repentino,

Ni de la ruina de los impíos cuando viniere,

26Porque Jehová será tu confianza,

Y él preservará tu pie de quedar preso.

27No te niegues a hacer el bien a quien es debido,

Cuando tuvieres poder para hacerlo.

28No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve,

Y mañana te daré,

Cuando tienes contigo qué darle.

29No intentes mal contra tu prójimo

Que habita confiado junto a ti.

30No tengas pleito con nadie sin razón,

Si no te han hecho agravio.

31No envidies al hombre injusto,

Ni escojas ninguno de sus caminos.

32Porque Jehová abomina al perverso;

Mas su comunión íntima es con los justos.

33La maldición de Jehová está en la casa del impío,

Pero bendecirá la morada de los justos.

34Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores,

Y a los humildes dará gracia.

3.34:
Stg. 4.6
1 P. 5.5

35Los sabios heredarán honra,

Mas los necios llevarán ignominia.

4

Beneficios de la sabiduría

41Oíd, hijos, la enseñanza de un padre,

Y estad atentos, para que conozcáis cordura.

2Porque os doy buena enseñanza;

No desamparéis mi ley.

3Porque yo también fui hijo de mi padre,

Delicado y único delante de mi madre.

4Y él me enseñaba, y me decía:

Retenga tu corazón mis razones,

Guarda mis mandamientos, y vivirás.

5Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;

No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;

6No la dejes, y ella te guardará;

Ámala, y te conservará.

7Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría;

Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

8Engrandécela, y ella te engrandecerá;

Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.

9Adorno de gracia dará a tu cabeza;

Corona de hermosura te entregará.

10Oye, hijo mío, y recibe mis razones,

Y se te multiplicarán años de vida.

11Por el camino de la sabiduría te he encaminado,

Y por veredas derechas te he hecho andar.

12Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos,

Y si corrieres, no tropezarás.

13Retén el consejo, no lo dejes;

Guárdalo, porque eso es tu vida.

14No entres por la vereda de los impíos,

Ni vayas por el camino de los malos.

15Déjala, no pases por ella;

Apártate de ella, pasa.

16Porque no duermen ellos si no han hecho mal,

Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.

17Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;

18Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,

Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

19El camino de los impíos es como la oscuridad;

No saben en qué tropiezan.

20Hijo mío, está atento a mis palabras;

Inclina tu oído a mis razones.

21No se aparten de tus ojos;

Guárdalas en medio de tu corazón;

22Porque son vida a los que las hallan,

Y medicina a todo su cuerpo.

23Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;

Porque de él mana la vida.

24Aparta de ti la perversidad de la boca,

Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

25Tus ojos miren lo recto,

Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.

26Examina la senda de tus pies,

4.26:
He. 12.13

Y todos tus caminos sean rectos.

27No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;

Aparta tu pie del mal.