Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
27

271No te jactes del día de mañana;

Porque no sabes qué dará de sí el día.

27.1:
Stg. 4.13-16

2Alábete el extraño, y no tu propia boca;

El ajeno, y no los labios tuyos.

3Pesada es la piedra, y la arena pesa;

Mas la ira del necio es más pesada que ambas.

4Cruel es la ira, e impetuoso el furor;

Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?

5Mejor es reprensión manifiesta

Que amor oculto.

6Fieles son las heridas del que ama;

Pero importunos los besos del que aborrece.

7El hombre saciado desprecia el panal de miel;

Pero al hambriento todo lo amargo es dulce.

8Cual ave que se va de su nido,

Tal es el hombre que se va de su lugar.

9El ungüento y el perfume alegran el corazón,

Y el cordial consejo del amigo, al hombre.

10No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre;

Ni vayas a la casa de tu hermano en el día de tu aflicción.

Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos.

11Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón,

Y tendré qué responder al que me agravie.

12El avisado ve el mal y se esconde;

Mas los simples pasan y llevan el daño.

13Quítale su ropa al que salió fiador por el extraño;

Y al que fía a la extraña, tómale prenda.

14El que bendice a su amigo en alta voz, madrugando de mañana,

Por maldición se le contará.

15Gotera continua en tiempo de lluvia

Y la mujer rencillosa, son semejantes;

16Pretender contenerla es como refrenar el viento,

O sujetar el aceite en la mano derecha.

17Hierro con hierro se aguza;

Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.

18Quien cuida la higuera comerá su fruto,

Y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.

19Como en el agua el rostro corresponde al rostro,

Así el corazón del hombre al del hombre.

20El Seol y el Abadón nunca se sacian;

Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.

21El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro,

Y al hombre la boca del que lo alaba.

22Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo majados con el pisón,

No se apartará de él su necedad.

23Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas,

Y mira con cuidado por tus rebaños;

24Porque las riquezas no duran para siempre;

¿Y será la corona para perpetuas generaciones?

25Saldrá la grama, aparecerá la hierba,

Y se segarán las hierbas de los montes.

26Los corderos son para tus vestidos,

Y los cabritos para el precio del campo;

27Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, para mantenimiento de tu casa,

Y para sustento de tus criadas.

28

Proverbios antitéticos

281Huye el impío sin que nadie lo persiga;

Mas el justo está confiado como un león.

2Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos;

Mas por el hombre entendido y sabio permanece estable.

3El hombre pobre y robador de los pobres

Es como lluvia torrencial que deja sin pan.

4Los que dejan la ley alaban a los impíos;

Mas los que la guardan contenderán con ellos.

5Los hombres malos no entienden el juicio;

Mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.

6Mejor es el pobre que camina en su integridad,

Que el de perversos caminos y rico.

7El que guarda la ley es hijo prudente;

Mas el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.

8El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés,

Para aquel que se compadece de los pobres las aumenta.

9El que aparta su oído para no oír la ley,

Su oración también es abominable.

10El que hace errar a los rectos por el mal camino,

Él caerá en su misma fosa;

Mas los perfectos heredarán el bien.

11El hombre rico es sabio en su propia opinión;

Mas el pobre entendido lo escudriña.

12Cuando los justos se alegran, grande es la gloria;

Mas cuando se levantan los impíos, tienen que esconderse los hombres.

13El que encubre sus pecados no prosperará;

Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

14Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios;

Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.

15León rugiente y oso hambriento

Es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.

16El príncipe falto de entendimiento multiplicará la extorsión;

Mas el que aborrece la avaricia prolongará sus días.

17El hombre cargado de la sangre de alguno

Huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá.

18El que en integridad camina será salvo;

Mas el de perversos caminos caerá en alguno.

19El que labra su tierra se saciará de pan;

Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza.

20El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones;

Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.

21Hacer acepción de personas no es bueno;

Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre.

22Se apresura a ser rico el avaro,

Y no sabe que le ha de venir pobreza.

23El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia

Que el que lisonjea con la lengua.

24El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad,

Compañero es del hombre destruidor.

25El altivo de ánimo suscita contiendas;

Mas el que confía en Jehová prosperará.

26El que confía en su propio corazón es necio;

Mas el que camina en sabiduría será librado.

27El que da al pobre no tendrá pobreza;

Mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones.

28Cuando los impíos son levantados se esconde el hombre;

Mas cuando perecen, los justos se multiplican.

29

291El hombre que reprendido endurece la cerviz,

De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina.

2Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra;

Mas cuando domina el impío, el pueblo gime.

3El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre;

Mas el que frecuenta rameras perderá los bienes.

4El rey con el juicio afirma la tierra;

Mas el que exige presentes la destruye.

5El hombre que lisonjea a su prójimo,

Red tiende delante de sus pasos.

6En la transgresión del hombre malo hay lazo;

Mas el justo cantará y se alegrará.

7Conoce el justo la causa de los pobres;

Mas el impío no entiende sabiduría.

8Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas;

Mas los sabios apartan la ira.

9Si el hombre sabio contendiere con el necio,

Que se enoje o que se ría, no tendrá reposo.

10Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto,

Mas los rectos buscan su contentamiento.

11El necio da rienda suelta a toda su ira,

Mas el sabio al fin la sosiega.

12Si un gobernante atiende la palabra mentirosa,

Todos sus servidores serán impíos.

13El pobre y el usurero se encuentran;

Jehová alumbra los ojos de ambos.

14Del rey que juzga con verdad a los pobres,

El trono será firme para siempre.

15La vara y la corrección dan sabiduría;

Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.

16Cuando los impíos son muchos, mucha es la transgresión;

Mas los justos verán la ruina de ellos.

17Corrige a tu hijo, y te dará descanso,

Y dará alegría a tu alma.

18Sin profecía el pueblo se desenfrena;

Mas el que guarda la ley es bienaventurado.

19El siervo no se corrige con palabras;

Porque entiende, mas no hace caso.

20¿Has visto hombre ligero en sus palabras?

Más esperanza hay del necio que de él.

21El siervo mimado desde la niñez por su amo,

A la postre será su heredero.

22El hombre iracundo levanta contiendas,

Y el furioso muchas veces peca.

23La soberbia del hombre le abate;

Pero al humilde de espíritu sustenta la honra.

24El cómplice del ladrón aborrece su propia alma;

Pues oye la imprecación y no dice nada.

25El temor del hombre pondrá lazo;

Mas el que confía en Jehová será exaltado.

26Muchos buscan el favor del príncipe;

Mas de Jehová viene el juicio de cada uno.

27Abominación es a los justos el hombre inicuo;

Y abominación es al impío el de caminos rectos.