Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
22

221De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas,

Y la buena fama más que la plata y el oro.

2El rico y el pobre se encuentran;

A ambos los hizo Jehová.

3El avisado ve el mal y se esconde;

Mas los simples pasan y reciben el daño.

4Riquezas, honra y vida

Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

5Espinos y lazos hay en el camino del perverso;

El que guarda su alma se alejará de ellos.

6Instruye al niño en su camino,

Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

7El rico se enseñorea de los pobres,

Y el que toma prestado es siervo del que presta.

8El que sembrare iniquidad, iniquidad segará,

Y la vara de su insolencia se quebrará.

9El ojo misericordioso será bendito,

Porque dio de su pan al indigente.

10Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda,

Y cesará el pleito y la afrenta.

11El que ama la limpieza de corazón,

Por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey.

12Los ojos de Jehová velan por la ciencia;

Mas él trastorna las cosas de los prevaricadores.

13Dice el perezoso: El león está fuera;

Seré muerto en la calle.

14Fosa profunda es la boca de la mujer extraña;

Aquel contra el cual Jehová estuviere airado caerá en ella.

15La necedad está ligada en el corazón del muchacho;

Mas la vara de la corrección la alejará de él.

16El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias,

O que da al rico, ciertamente se empobrecerá.

Preceptos y amonestaciones

17Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,

Y aplica tu corazón a mi sabiduría;

18Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti;

Si juntamente se afirmaren sobre tus labios.

19Para que tu confianza sea en Jehová,

Te las he hecho saber hoy a ti también.

20¿No te he escrito tres veces

En consejos y en ciencia,

21Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad,

A fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?

22No robes al pobre, porque es pobre,

Ni quebrantes en la puerta al afligido;

23Porque Jehová juzgará la causa de ellos,

Y despojará el alma de aquellos que los despojaren.

24No te entremetas con el iracundo,

Ni te acompañes con el hombre de enojos,

25No sea que aprendas sus maneras,

Y tomes lazo para tu alma.

26No seas de aquellos que se comprometen,

Ni de los que salen por fiadores de deudas.

27Si no tuvieres para pagar,

¿Por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?

28No traspases los linderos antiguos

Que pusieron tus padres.

29¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará;

No estará delante de los de baja condición.

23

231Cuando te sientes a comer con algún señor,

Considera bien lo que está delante de ti,

2Y pon cuchillo a tu garganta,

Si tienes gran apetito.

3No codicies sus manjares delicados,

Porque es pan engañoso.

4No te afanes por hacerte rico;

Sé prudente, y desiste.

5¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?

Porque se harán alas

Como alas de águila, y volarán al cielo.

6No comas pan con el avaro,

Ni codicies sus manjares;

7Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.

Come y bebe, te dirá;

Mas su corazón no está contigo.

8Vomitarás la parte que comiste,

Y perderás tus suaves palabras.

9No hables a oídos del necio,

Porque menospreciará la prudencia de tus razones.

10No traspases el lindero antiguo,

Ni entres en la heredad de los huérfanos;

11Porque el defensor de ellos es el Fuerte,

El cual juzgará la causa de ellos contra ti.

12Aplica tu corazón a la enseñanza,

Y tus oídos a las palabras de sabiduría.

13No rehúses corregir al muchacho;

Porque si lo castigas con vara, no morirá.

14Lo castigarás con vara,

Y librarás su alma del Seol.

15Hijo mío, si tu corazón fuere sabio,

También a mí se me alegrará el corazón;

16Mis entrañas también se alegrarán

Cuando tus labios hablaren cosas rectas.

17No tenga tu corazón envidia de los pecadores,

Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo;

18Porque ciertamente hay fin,

Y tu esperanza no será cortada.

19Oye, hijo mío, y sé sabio,

Y endereza tu corazón al camino.

20No estés con los bebedores de vino,

Ni con los comedores de carne;

21Porque el bebedor y el comilón empobrecerán,

Y el sueño hará vestir vestidos rotos.

22Oye a tu padre, a aquel que te engendró;

Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

23Compra la verdad, y no la vendas;

La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia.

24Mucho se alegrará el padre del justo,

Y el que engendra sabio se gozará con él.

25Alégrense tu padre y tu madre,

Y gócese la que te dio a luz.

26Dame, hijo mío, tu corazón,

Y miren tus ojos por mis caminos.

27Porque abismo profundo es la ramera,

Y pozo angosto la extraña.

28También ella, como robador, acecha,

Y multiplica entre los hombres los prevaricadores.

29¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas?

¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde?

¿Para quién lo amoratado de los ojos?

30Para los que se detienen mucho en el vino,

Para los que van buscando la mistura.

31No mires al vino cuando rojea,

Cuando resplandece su color en la copa.

Se entra suavemente;

32Mas al fin como serpiente morderá,

Y como áspid dará dolor.

33Tus ojos mirarán cosas extrañas,

Y tu corazón hablará perversidades.

34Serás como el que yace en medio del mar,

O como el que está en la punta de un mastelero.

35Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió;

Me azotaron, mas no lo sentí;

Cuando despertare, aún lo volveré a buscar.

24

241No tengas envidia de los hombres malos,

Ni desees estar con ellos;

2Porque su corazón piensa en robar,

E iniquidad hablan sus labios.

3Con sabiduría se edificará la casa,

Y con prudencia se afirmará;

4Y con ciencia se llenarán las cámaras

De todo bien preciado y agradable.

5El hombre sabio es fuerte,

Y de pujante vigor el hombre docto.

6Porque con ingenio harás la guerra,

Y en la multitud de consejeros está la victoria.

7Alta está para el insensato la sabiduría;

En la puerta no abrirá él su boca.

8Al que piensa hacer el mal,

Le llamarán hombre de malos pensamientos.

9El pensamiento del necio es pecado,

Y abominación a los hombres el escarnecedor.

10Si fueres flojo en el día de trabajo,

Tu fuerza será reducida.

11Libra a los que son llevados a la muerte;

Salva a los que están en peligro de muerte.

12Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos,

¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones?

El que mira por tu alma, él lo conocerá,

Y dará al hombre según sus obras.

13Come, hijo mío, de la miel, porque es buena,

Y el panal es dulce a tu paladar.

14Así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría;

Si la hallares tendrás recompensa,

Y al fin tu esperanza no será cortada.

15Oh impío, no aceches la tienda del justo,

No saquees su cámara;

16Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse;

Mas los impíos caerán en el mal.

17Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes,

Y cuando tropezare, no se alegre tu corazón;

18No sea que Jehová lo mire, y le desagrade,

Y aparte de sobre él su enojo.

19No te entremetas con los malignos,

Ni tengas envidia de los impíos;

20Porque para el malo no habrá buen fin,

Y la lámpara de los impíos será apagada.

21Teme a Jehová, hijo mío, y al rey;

No te entremetas con los veleidosos;

22Porque su quebrantamiento vendrá de repente;

Y el quebrantamiento de ambos,

¿quién lo comprende?

23También estos son dichos de los sabios:

Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno.

24El que dijere al malo: Justo eres,

Los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones;

25Mas los que lo reprendieren tendrán felicidad,

Y sobre ellos vendrá gran bendición.

26Besados serán los labios

Del que responde palabras rectas.

27Prepara tus labores fuera,

Y disponlas en tus campos,

Y después edificarás tu casa.

28No seas sin causa testigo contra tu prójimo,

Y no lisonjees con tus labios.

29No digas: Como me hizo, así le haré;

Daré el pago al hombre según su obra.

30Pasé junto al campo del hombre perezoso,

Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento;

31Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos,

Ortigas habían ya cubierto su faz,

Y su cerca de piedra estaba ya destruida.

32Miré, y lo puse en mi corazón;

Lo vi, y tomé consejo.

33Un poco de sueño, cabeceando otro poco,

Poniendo mano sobre mano otro poco para dormir;

34Así vendrá como caminante tu necesidad,

Y tu pobreza como hombre armado.

24.33-34:
Pr. 6.10-11