Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
17

171Mejor es un bocado seco, y en paz,

Que casa de contiendas llena de provisiones.

2El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra,

Y con los hermanos compartirá la herencia.

3El crisol para la plata, y la hornaza para el oro;

Pero Jehová prueba los corazones.

4El malo está atento al labio inicuo;

Y el mentiroso escucha la lengua detractora.

5El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor;

Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.

6Corona de los viejos son los nietos,

Y la honra de los hijos, sus padres.

7No conviene al necio la altilocuencia;

¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!

8Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica;

Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad.

9El que cubre la falta busca amistad;

Mas el que la divulga, aparta al amigo.

10La reprensión aprovecha al entendido,

Más que cien azotes al necio.

11El rebelde no busca sino el mal,

Y mensajero cruel será enviado contra él.

12Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros,

Que con un fatuo en su necedad.

13El que da mal por bien,

No se apartará el mal de su casa.

14El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas;

Deja, pues, la contienda, antes que se enrede.

15El que justifica al impío, y el que condena al justo,

Ambos son igualmente abominación a Jehová.

16¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría,

No teniendo entendimiento?

17En todo tiempo ama el amigo,

Y es como un hermano en tiempo de angustia.

18El hombre falto de entendimiento presta fianzas,

Y sale por fiador en presencia de su amigo.

19El que ama la disputa, ama la transgresión;

Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina.

20El perverso de corazón nunca hallará el bien,

Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal.

21El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra;

Y el padre del necio no se alegrará.

22El corazón alegre constituye buen remedio;

Mas el espíritu triste seca los huesos.

23El impío toma soborno del seno

Para pervertir las sendas de la justicia.

24En el rostro del entendido aparece la sabiduría;

Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra.

25El hijo necio es pesadumbre de su padre,

Y amargura a la que lo dio a luz.

26Ciertamente no es bueno condenar al justo,

Ni herir a los nobles que hacen lo recto.

27El que ahorra sus palabras tiene sabiduría;

De espíritu prudente es el hombre entendido.

28Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;

El que cierra sus labios es entendido.

18

181Su deseo busca el que se desvía,

Y se entremete en todo negocio.

2No toma placer el necio en la inteligencia,

Sino en que su corazón se descubra.

3Cuando viene el impío, viene también el menosprecio,

Y con el deshonrador la afrenta.

4Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre;

Y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría.

5Tener respeto a la persona del impío,

Para pervertir el derecho del justo, no es bueno.

6Los labios del necio traen contienda;

Y su boca los azotes llama.

7La boca del necio es quebrantamiento para sí,

Y sus labios son lazos para su alma.

8Las palabras del chismoso son como bocados suaves,

Y penetran hasta las entrañas.

9También el que es negligente en su trabajo

Es hermano del hombre disipador.

10Torre fuerte es el nombre de Jehová;

A él correrá el justo, y será levantado.

11Las riquezas del rico son su ciudad fortificada,

Y como un muro alto en su imaginación.

12Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre,

Y antes de la honra es el abatimiento.

13Al que responde palabra antes de oír,

Le es fatuidad y oprobio.

14El ánimo del hombre soportará su enfermedad;

Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?

15El corazón del entendido adquiere sabiduría;

Y el oído de los sabios busca la ciencia.

16La dádiva del hombre le ensancha el camino

Y le lleva delante de los grandes.

17Justo parece el primero que aboga por su causa;

Pero viene su adversario, y le descubre.

18La suerte pone fin a los pleitos,

Y decide entre los poderosos.

19El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte,

Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.

20Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre;

Se saciará del producto de sus labios.

21La muerte y la vida están en poder de la lengua,

Y el que la ama comerá de sus frutos.

22El que halla esposa halla el bien,

Y alcanza la benevolencia de Jehová.

23El pobre habla con ruegos,

Mas el rico responde durezas.

24El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo;

Y amigo hay más unido que un hermano.

19

191Mejor es el pobre que camina en integridad,

Que el de perversos labios y fatuo.

2El alma sin ciencia no es buena,

Y aquel que se apresura con los pies, peca.

3La insensatez del hombre tuerce su camino,

Y luego contra Jehová se irrita su corazón.

4Las riquezas traen muchos amigos;

Mas el pobre es apartado de su amigo.

5El testigo falso no quedará sin castigo,

Y el que habla mentiras no escapará.

6Muchos buscan el favor del generoso,

Y cada uno es amigo del hombre que da.

7Todos los hermanos del pobre le aborrecen;

¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él!

Buscará la palabra, y no la hallará.

8El que posee entendimiento ama su alma;

El que guarda la inteligencia hallará el bien.

9El testigo falso no quedará sin castigo,

Y el que habla mentiras perecerá.

10No conviene al necio el deleite;

¡Cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes!

11La cordura del hombre detiene su furor,

Y su honra es pasar por alto la ofensa.

12Como rugido de cachorro de león es la ira del rey,

Y su favor como el rocío sobre la hierba.

13Dolor es para su padre el hijo necio,

Y gotera continua las contiendas de la mujer.

14La casa y las riquezas son herencia de los padres;

Mas de Jehová la mujer prudente.

15La pereza hace caer en profundo sueño,

Y el alma negligente padecerá hambre.

16El que guarda el mandamiento guarda su alma;

Mas el que menosprecia sus caminos morirá.

17A Jehová presta el que da al pobre,

Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.

18Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza;

Mas no se apresure tu alma para destruirlo.

19El de grande ira llevará la pena;

Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.

20Escucha el consejo, y recibe la corrección,

Para que seas sabio en tu vejez.

21Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre;

Mas el consejo de Jehová permanecerá.

22Contentamiento es a los hombres hacer misericordia;

Pero mejor es el pobre que el mentiroso.

23El temor de Jehová es para vida,

Y con él vivirá lleno de reposo el hombre;

No será visitado de mal.

24El perezoso mete su mano en el plato,

Y ni aun a su boca la llevará.

25Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado;

Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia.

26El que roba a su padre y ahuyenta a su madre,

Es hijo que causa vergüenza y acarrea oprobio.

27Cesa, hijo mío, de oír las enseñanzas

Que te hacen divagar de las razones de sabiduría.

28El testigo perverso se burlará del juicio,

Y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad.

29Preparados están juicios para los escarnecedores,

Y azotes para las espaldas de los necios.