Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
16

Proverbios sobre la vida y la conducta

161Del hombre son las disposiciones del corazón;

Mas de Jehová es la respuesta de la lengua.

2Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión;

Pero Jehová pesa los espíritus.

3Encomienda a Jehová tus obras,

Y tus pensamientos serán afirmados.

4Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo,

Y aun al impío para el día malo.

5Abominación es a Jehová todo altivo de corazón;

Ciertamente no quedará impune.

6Con misericordia y verdad se corrige el pecado,

Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.

7Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová,

Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.

8Mejor es lo poco con justicia

Que la muchedumbre de frutos sin derecho.

9El corazón del hombre piensa su camino;

Mas Jehová endereza sus pasos.

10Oráculo hay en los labios del rey;

En juicio no prevaricará su boca.

11Peso y balanzas justas son de Jehová;

Obra suya son todas las pesas de la bolsa.

12Abominación es a los reyes hacer impiedad,

Porque con justicia será afirmado el trono.

13Los labios justos son el contentamiento de los reyes,

Y estos aman al que habla lo recto.

14La ira del rey es mensajero de muerte;

Mas el hombre sabio la evitará.

15En la alegría del rostro del rey está la vida,

Y su benevolencia es como nube de lluvia tardía.

16Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado;

Y adquirir inteligencia vale más que la plata.

17El camino de los rectos se aparta del mal;

Su vida guarda el que guarda su camino.

18Antes del quebrantamiento es la soberbia,

Y antes de la caída la altivez de espíritu.

19Mejor es humillar el espíritu con los humildes

Que repartir despojos con los soberbios.

20El entendido en la palabra hallará el bien,

Y el que confía en Jehová es bienaventurado.

21El sabio de corazón es llamado prudente,

Y la dulzura de labios aumenta el saber.

22Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee;

Mas la erudición de los necios es necedad.

23El corazón del sabio hace prudente su boca,

Y añade gracia a sus labios.

24Panal de miel son los dichos suaves;

Suavidad al alma y medicina para los huesos.

25Hay camino que parece derecho al hombre,

Pero su fin es camino de muerte.

16.25:
Pr. 14.12

26El alma del que trabaja, trabaja para sí,

Porque su boca le estimula.

27El hombre perverso cava en busca del mal,

Y en sus labios hay como llama de fuego.

28El hombre perverso levanta contienda,

Y el chismoso aparta a los mejores amigos.

29El hombre malo lisonjea a su prójimo,

Y le hace andar por camino no bueno.

30Cierra sus ojos para pensar perversidades;

Mueve sus labios, efectúa el mal.

31Corona de honra es la vejez

Que se halla en el camino de justicia.

32Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;

Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

33La suerte se echa en el regazo;

Mas de Jehová es la decisión de ella.

17

171Mejor es un bocado seco, y en paz,

Que casa de contiendas llena de provisiones.

2El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra,

Y con los hermanos compartirá la herencia.

3El crisol para la plata, y la hornaza para el oro;

Pero Jehová prueba los corazones.

4El malo está atento al labio inicuo;

Y el mentiroso escucha la lengua detractora.

5El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor;

Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.

6Corona de los viejos son los nietos,

Y la honra de los hijos, sus padres.

7No conviene al necio la altilocuencia;

¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!

8Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica;

Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad.

9El que cubre la falta busca amistad;

Mas el que la divulga, aparta al amigo.

10La reprensión aprovecha al entendido,

Más que cien azotes al necio.

11El rebelde no busca sino el mal,

Y mensajero cruel será enviado contra él.

12Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros,

Que con un fatuo en su necedad.

13El que da mal por bien,

No se apartará el mal de su casa.

14El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas;

Deja, pues, la contienda, antes que se enrede.

15El que justifica al impío, y el que condena al justo,

Ambos son igualmente abominación a Jehová.

16¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría,

No teniendo entendimiento?

17En todo tiempo ama el amigo,

Y es como un hermano en tiempo de angustia.

18El hombre falto de entendimiento presta fianzas,

Y sale por fiador en presencia de su amigo.

19El que ama la disputa, ama la transgresión;

Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina.

20El perverso de corazón nunca hallará el bien,

Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal.

21El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra;

Y el padre del necio no se alegrará.

22El corazón alegre constituye buen remedio;

Mas el espíritu triste seca los huesos.

23El impío toma soborno del seno

Para pervertir las sendas de la justicia.

24En el rostro del entendido aparece la sabiduría;

Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra.

25El hijo necio es pesadumbre de su padre,

Y amargura a la que lo dio a luz.

26Ciertamente no es bueno condenar al justo,

Ni herir a los nobles que hacen lo recto.

27El que ahorra sus palabras tiene sabiduría;

De espíritu prudente es el hombre entendido.

28Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;

El que cierra sus labios es entendido.

18

181Su deseo busca el que se desvía,

Y se entremete en todo negocio.

2No toma placer el necio en la inteligencia,

Sino en que su corazón se descubra.

3Cuando viene el impío, viene también el menosprecio,

Y con el deshonrador la afrenta.

4Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre;

Y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría.

5Tener respeto a la persona del impío,

Para pervertir el derecho del justo, no es bueno.

6Los labios del necio traen contienda;

Y su boca los azotes llama.

7La boca del necio es quebrantamiento para sí,

Y sus labios son lazos para su alma.

8Las palabras del chismoso son como bocados suaves,

Y penetran hasta las entrañas.

9También el que es negligente en su trabajo

Es hermano del hombre disipador.

10Torre fuerte es el nombre de Jehová;

A él correrá el justo, y será levantado.

11Las riquezas del rico son su ciudad fortificada,

Y como un muro alto en su imaginación.

12Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre,

Y antes de la honra es el abatimiento.

13Al que responde palabra antes de oír,

Le es fatuidad y oprobio.

14El ánimo del hombre soportará su enfermedad;

Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?

15El corazón del entendido adquiere sabiduría;

Y el oído de los sabios busca la ciencia.

16La dádiva del hombre le ensancha el camino

Y le lleva delante de los grandes.

17Justo parece el primero que aboga por su causa;

Pero viene su adversario, y le descubre.

18La suerte pone fin a los pleitos,

Y decide entre los poderosos.

19El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte,

Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.

20Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre;

Se saciará del producto de sus labios.

21La muerte y la vida están en poder de la lengua,

Y el que la ama comerá de sus frutos.

22El que halla esposa halla el bien,

Y alcanza la benevolencia de Jehová.

23El pobre habla con ruegos,

Mas el rico responde durezas.

24El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo;

Y amigo hay más unido que un hermano.